El resorte de la nueva etapa de conquista está acabando de contraerse. Sin embargo, su acción simula una retracción o aislamiento. Pero el capital es el capital y la aparente retracción de los estados nacionales se expandirá con una guerra, fuente de ganancias inmediatas y de reconfiguración de geografías, que es otra forma de nombrar las ganancias a mediano y largo plazo. Pero es el mismo capitalismo de siempre, el de ganancias al ritmo más rápido posible y cueste lo que cueste. Lo que ocurre es que tal vez se agotó la eficacia de la eliminación de las fronteras a los capitales y mercancías y es necesaria además una reconfiguración de los territorios. Esto es, destruir y despoblar para reconstruir y reordenar.
Las regiones dentro de los estados nacionales parecen ya no ser suficientes, necesitan territorios cada vez más amplios. El concepto de región geográfica ahora abarca varios estados nacionales. Ucrania no será suficiente, ni Palestina, ni el Caribe latinoamericano, ni Groenlandia. El descubrimiento de nuevas mercancías anima a los grandes capitales a tratar de controlar todo su proceso de producción, circulación y consumo. El problema es que la guerra es el reino del caos.
(El capitán Marcos, en la introducción a la Primera Sesión del Semillero “De Pirámides, de Historias, de Amores y, claro, de Desamores”; CIDECI-UNITIERRA, diciembre 2025)
El pasado diciembre tuvo lugar el Semillero “De Pirámides, de Historias, de Amores y, claro de Desamores”, convocado por la Comisión Sexta Zapatista para celebrar las resistencias y rebeldías del mundo. Tendremos oportunidad más adelante de profundizar en las intervenciones que durante cinco días tuvieron lugar, pero en esta entrada de hoy queremos resaltar algunos de los principales contenidos de la intervención inicial del Capitán Marcos que, como señalará en otras intervenciones, no es más que un personaje que el Zapatismo ha creado, y que en esta ocasión, como en otras muchas, utiliza para hablarnos en nuestro lenguaje, ese que entiende de palabras más que de hechos.
Lo que vamos a recoger sirve tanto a modo de resumen de su análisis de coyuntura en estos confusos momento, como de práctica de pensamiento crítico, mirándonos allá donde a menudo no queremos alcanzar a mirarnos.
El catecismo laico en lugar de la teoría y el análisis.
La pandemia de la inmediatez, que se supone afecta a las distintas generaciones, alcanzó hace tiempo a comentaristas y supuestos analistas políticos.
Se sienten obligados a algo decir sobre lo inmediato, pero las coyunturas ya están definidas en dos bandos hegemónicos, los pro y los antis. Pro-Trump y anti-Trump. Pro-4T y anti-4T. Pro-AMLO y anti-AMLO. Pro-Sheinbaun y anti-Sheinbaun . No son los mismos. Hay pro-AMLO que son anti- Sheinbaun, y hay pro- Sheinbaun que son anti-AMLO. Pro-Netanyahu y anti-Netanyahu. Y tal vez algo semejante podía decirse sobre los gobiernos europeos, aunque son tan grises que si no aparecen en las revistas del corazón, no existen. Mientras que la OTAN ya solo reacciona con chillidos de pudor cuando los gringos les tocan sus partes privadas aunque estén en Gorelandia. Los pro-Putin y pro-chinos solo aparecen en la vieja guardia que mira las imágenes del ejército rojo en Ucrania con lágrimas de feliz nostalgia, y en quienes con orgullo exhiben sus recibos de mercancías de Temu y AliExpress. Eso nubla su vista y creen ver en Putin a Lenin y en Xi Jinping a Mao Zedong.
Aunque se autodefinen como antitervencionistas en realidad esperan que los ejércitos de las barras y las sucias estrellas sean neutralizados por los ejércitos ruso y chino. Multipolaridad le llaman a esta variante del intervencionismo. Visto el ridículo de Putin en Ucrania sus esperanzas están ahora en la inescrutable capacidad militar del ejército chino. Y claro, en que el K-pop sea un arma secreta creada por Kim Jong-un para infiltrarse en Occidente, raptar a Michael Jordan y nacionalizar a los norcoreanos. Oh, sí, lo sé. Dije que nada coyuntural y estoy emitiendo aseveraciones apresuradas sobre los colosos dominantes, pero ya se entenderá más adelante que esto no es más que un pretexto para incursionar luego en el pantanoso tema del Estado Nacional.
Porque esta univocación fanática por alguna de las partes tiene que ver con una tendencia: la crisis de los Estados Nacionales. Claro, ustedes son personas bien informadas con miles de seguidores en sus redes sociales y tal vez algunos lectores de sus escritos, además de sus amistades y familia. Argumentarán, tal vez con razón, que precisamente Rusia, Corea del Norte y China son ejemplos de estados nacionales independientes, fuertes, sólidos y esperanzadores. Pero, falta lo que falta.
Los últimos años se han derrumbado varios mitos que eran hegemónicos antes en las distintas partes o en las distintas posiciones. Por ejemplo, el mito de que el Premio Nobel de la Paz premia los esfuerzos para evitar guerras... sin comentarios. El mito de la capacidad, preparación y poderío del ejército ruso y la habilidad estratégica de Zelensky… sin comentarios.
La inteligencia del Mossad, aunque en este caso puede ser que sí se hubiera detectado e informado a tiempo sobre los planes terroristas de Hamas para el 7 de octubre de 2023, y el gobierno israelí, entonces en la piqueta de un juicio por corrupción, haya hecho caso omiso para que la tragedia, entonces por venir, le diera oxígeno y tiempo. En dado caso, Netanyahu sería no sólo culpable de crímenes de guerra contra el pueblo palestino, también contra el pueblo de Israel.

