viernes, 30 de octubre de 2026

Sobre la situación de la Revolución en Rojava

 


 

En febrero de 2025 Öcalan lanzó su Llamamiento a la Paz y a una Sociedad Democrática, haciendo cambiar notablemente el panorama en la región. Casi un año después, el gobierno de Siria mandó sus fuerzas yihadistas contra Rojava (entre otros lugares kurdos) con el objetivo de aniquilar la revolución antipatriarcal y anticapitalista que se ha construido durante 14 años, buscando destruir por completo la autonomía. Desde entonces y hasta la actualidad, nos está siendo casi imposible conseguir información fidedigna de lo que está sucediendo con la conocida como Revolución de Rojava, cuál es su situación actual, qué pervive y qué perspectivas de futuro contempla. Pensábamos, tal vez ingenuamente, que tras el verano y la movilidad a la zona que suele suponer, aparecerían informaciones concretas sobre todo ello. Pero, o no acertamos con los canales adecuados, o estas no se están produciendo.


Así las cosas, y tras un mes de octubre en el que sí han aparecido algunos textos y entrevistas, nos ha parecido que era el momento de haceros llegar algunos textos que hemos ido recopilando durante este tiempo, que puedan ayudaros a haceros una idea de qué está sucediendo y cuál es la situación. No somos para nada expertxs en el proceso revolucionario de Rojava, por lo que no tenemos el conocimiento necesario para discernir qué tipo de fuentes son más fiables, y cuáles son más partidistas, así que hemos tenido que tirar de intuición, de fuentes internacionalistas en las que más o menos se puede confiar y en algunas personas kurdas de quienes nos fiamos, especialmente en el caso de Azize Aslan, de quien ya hemos hablado en este blog, y de quien vamos a recoger varias aportaciones.


Dadas todas estas circunstancias, creemos que mejor que hacer valoraciones por nuestra parte de lo que podemos concluir de esas informaciones, será que vosotrxs mismas saquéis vuestras propias conclusiones. Así que nos vamos a limitar a reseñaros brevemente los distintos textos que aportamos, recogiéndolos posteriormente en orden cronológico.


Además de todo ello, os recomendamos vivamente que veáis y escuchéis con atención el video que encabeza esta entrada. Se trata de la conversación mantenida con Azize Aslan por parte de La Corriente del Golfo Podcast y Conexiones Climáticas, dentro de la serie de conversaciones que han titulado Humo. Señales para otros mundos posibles. Nos maravilla la sencillez con la que aborda cuestiones fundamentales, no ya solo para entender la revolución en Rojava y la situación en Kurdistán, sino para plantar las bases del cambio de paradigma que es imprescindible en la izquierda y el pensamiento crítico para abordar la tarea de creación de un mundo otro fuera del capitalismo. No os lo perdáis.



Abordemos la breve reseña de los textos que se acompañan.


Empezamos precisamente con uno de la propia Azize Aslan, publicado el 20 de enero en Desinformémonos, y titulado Por qué defender Rojava. En él podemos encontrar no sólo la crónica de lo sucedido hasta entonces y el inicio de las masacres cometidas a primeros de año, sino también párrafos como estos:

Porque lo que está en juego no es solo la Revolución de Rojava y existencia de los kurdos. Los ataques que inauguraron con el genocidio en Gaza y que ahora desatan sobre Rojava-Kurdistán —y muy probablemente en Irán— no son el caos espontáneo de los pueblos: son estrategias calculadas que se ejecutan según los intereses y bajo los planos maestros de las potencias imperialistas. Por eso no hay voluntad alguna de detenerlos, solo teatro diplomático, palabras vacías para dejarnos atrapados en la angustia de «quién dijo qué». Pero lo verdaderamente macabro es esto: nos arrastran hacia el abismo que diseñaron meticulosamente (lo bautizan cínicamente como «nuevo orden mundial»).

Nos condenan, como humanidad, a habitar la oscuridad, a alimentarnos de desesperanza, a engullir odio, a tomar bandos en una guerra que no es nuestra, a festejar victorias ajenas, a enterrar muertos que no debieron morir. Y sin embargo, la continuidad misma de esta masacre de la esperanza es la evidencia más devastadora de que no tenemos bando: somos el trabajo desechable de la máquina de guerra del capital, la materia prima prescindible para las ganancias de los traficantes de armas, los cuerpos sacrificables para la construcción de los nuevos órdenes mundiales entre Estados. No construimos este sistema, no lo controlamos, pero sus engranajes giran con nuestra sangre.


El segundo texto es una conversación con la propia Azize Aslan, mantenida a primeros de febrero, en la que además de darle un contexto histórico y geopolítico a lo que está sucediendo, podemos leer análisis como estos:

Para nosotros, el imperialismo turco es para los kurdos lo que es el imperialismo estadunidense para todos los pueblos de América Latina. No les interesa para nada ni los derechos, ni la vida de los pueblos. Lo que ahorita están haciendo con los kurdos, muy probablemente luego lo van a hacer con los pueblos de América Latina.

El punto es que esta no sería solo la aniquilación de Rojava. Sería la aniquilación de todo un movimiento revolucionario nuevo, diferente, creativo y antipatriarcal. Nosotros lo creemos y decimos que la revolución de Rojava es la revolución de toda la gente que cree que otro mundo es posible. Entonces si eliminan a Rojava, es aniquilar la esperanza de que el mundo puede ser otro. Justamente es lo que quieren, que la humanidad ya no sueñe.

Eso dijo un compañero: “Nosotros pues tenemos una vida, por lo menos la vivimos con dignidad y podemos decir que moriremos con dignidad. Pero nos preocupa que después de esto nadie estará a salvo. Porque van a seguir.”


A continuación incluimos la crónica para El Salto, realizada por Marta Moreno Guerrero desde Rojava a finales de marzo, y titulada significativamente Rojava no va a desaparecer. Pero en el texto se hace referencia a algunos de los acuerdos a los que se va llegando con el gobierno sirio:

viernes, 16 de octubre de 2026

Los nuevos rostros de la explotación en la guerra del capital contra la clase trabajadora (Mateo Crossa)

 



Los nuevos rostros de la explotación en la guerra del capital contra la clase trabajadora es el titulo de la exposición hecha por Mateo Crossa Niell el pasado julio en el Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio). Esa intervención estuvo dividida en dos partes, y la que nos llamó poderosamente la atención por sus análisis fue la segunda, la que tenía por título “La guerra redoblada contra el trabajo”, que es la que queremos centrarnos en esta entrada.


Porque tras finalizar la Parte 1, más abstracta, que se centraba en la tendencia creciente hacia la concentración del capital basada en la articulación dominante del capital financiero y tecnológico el autor nos dice que esta concentración “ no es ganancia virtual, no es ganancia que se produce en las nubes, sino una forma concreta de acumulación de riqueza socialmente producida”. Y lo explica así:

Esta riqueza de la que se apropian los grandes capitales no surge de la nada, es riqueza que se apropia el capital al convertir violentamente la naturaleza en mercancía y al apropiarse del trabajo humano. Con esto quiero decir que la aceleración desbocada de la acumulación capitalista mantiene una relación directamente proporcional con la intensificación y aceleración de las ruedas del capitalismo, del despojo y la explotación.

No hay manera de comprender la concentración creciente de riqueza en cada vez menos manos si no se entiende como resultado de la expansión de mecanismos cada vez más agresivos de apropiación del trabajo humano y de la mercantilización de la naturaleza.

Entonces, lo que me interesa ahora es prestar atención a las enormes transformaciones que están ocurriendo en la rueda de la explotación, es decir, en la guerra del capital contra la clase trabajadora.

Y hago esto porque considero que la esfera de la explotación está experimentando mutaciones de gran envergadura que hace pocos años resultaban difícilmente imaginables, y desde mi punto de vista es necesario analizarlas para comprender el funcionamiento del capitalismo y para entender quiénes son la clase trabajadora o las clases trabajadoras.


A continuación, analiza las falsas expectativas creadas con las transformaciones tecnológicas, desnudando su verdadero rostro:

Lo primero que vale la pena señalar es que los nuevos mecanismos de explotación ocurren en un contexto, como ya dije, de profundas transformaciones tecnológicas cuyo desarrollo comenzó a acelerarse desde las décadas de los noventas con la expansión masiva de las computadoras personales, la digitalización de los procesos productivos y la consolidación de tecnologías de la información y comunicación. En la actualidad esta transformación adquiere una nueva dimensión con la incorporación de sistemas automatizados de procesamiento de datos basados en la inteligencia artificial.

La magnitud de estos cambios tecnológicos ha alimentado nuevamente discursos que anuncian la llegada de una revolución capaz de prescindir del trabajo humano en el capitalismo. Es decir, lo que dicen estas miradas es que las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial van a sustituir al trabajo del ser humano.

Estas interpretaciones parten de la idea equivocada de que los algoritmos y la inteligencia artificial sirven para sustituir al ser humano, cuando en realidad las máquinas de procesamiento de datos y algoritmos, cuando están controladas por manos privadas, responden a la lógica de acumulación. Sirven más bien para profundizar la explotación, para agredir con mayor violencia al trabajo, de manera que la retórica de la sustitución del ser humano por el algoritmo sirve, en todo caso, para ocultar y dejar de ver la enorme ampliación de la población que vende su fuerza de trabajo para sobrevivir, así como los nuevos mecanismos de explotación que se han puesto en marcha a partir del uso de las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial.


Para sostener una afirmación rotunda sobre la permanencia de la clase trabajadora, sustentada en amplios argumentos que, en muchas ocasiones perdemos de vista en nuestra mirada occidentalista:

viernes, 2 de octubre de 2026

Cuando se calla el sensacional(ista) periodista policial (D.G. o @davidutti), Gasteiz recupera la calma

 


 

¿Qué está pasando en Gasteiz que desde hace algo más de un mes las crónicas de sucesos escalofriantes y de presuntas bandas juveniles de delincuentes no acaparan titulares; que los cuerpos policiales no “deslizan” alertas sobre los riesgos de asaltos y violaciones siempre en continuo incremento; que las personas mayores pueden pasear tranquilas porque los probables asaltantes en cada esquina parecen haberse cambiado de ciudad; que reina una misteriosa calma en las lonjas y fábricas ocupadas; que los menores no acompañados no se agreden tumultosamente; que no hay sangrientas reyertas entre bandas rivales armadas; que los “jóvenes desarraigados” no montan escándalos, y que hasta el Casco Viejo ha dejado de parecer el lejano oeste para volver a ser uno de los barrios más visitados de la ciudad?


La respuesta es tan sencilla como aclaratoria: que durante todo este tiempo, David González (D.G. o @davidutti, el sensacional(ista) periodista policial de El Correo Álava, no ha escrito ninguna de sus alarmantes, exageradas, criminalizadoras, deformadas y asustadoras crónicas de sucesos.


Porque no es que en Gasteiz no haya habido eso que llaman delincuencia común en este tiempo. Ni que El Correo de Álava haya dejado de recoger la que ha habido, que sí que lo ha hecho. Lo único que sucede es que cuando sus compañeras y compañeros nos han dado noticia de esos delitos durante este tiempo de silencio de D.G., lo han hecho ajustándose al código deontológico del periodismo: ateniéndose a las fuentes primarias (principalmente las notas de prensa policiales); sin sensacionalismo; sin elucubraciones temerarias; sin condenas apriorísticas; sin suposiciones criminalizadoras; sin descalificativos gratuitos; sin exacerbaciones alarmantes; sin intentar crear o expandir miedo o zozobra en la población. Simple y llanamente, contando lo ocurrido limitándose a los hechos. Insistimos, nada más que periodismo, y no sensacionalismo asustador, que es al que tiene acostumbrada D.G. a la población lectora de sus noticias. Cuando a las noticias de sucesos de Gasteiz se les despoja de todo el barniz sensacionalista, de los rumores que supuestamente vierten fuentes policiales siempre anónimas, de los prejuicios que siempre señalan a determinados perfiles como los sospechosos habituales… entonces no queda más que la realidad: una ciudad con delitos, sí, pero con un índice de delitos bastante menor que la media española, y con escasas razones para sufrir el miedo a una inseguridad desbordada que no existe, pero cuyo imaginario D.G. alimenta incluso desinformando sobre los datos reales de delincuencia (ahora veremos otro ejemplo más). El quehacer de D.G. lo resume muy bien la ilustración que encabeza esta entrada.


Pero, gracias a este periodo de silencio de D.G. ha quedado más evidente que nunca que es su ¿periodismo? sensacionalista el que genera las alarmas y los miedos, el que criminaliza determinados perfiles, el que genera sospechas y envenena convivencias en determinados barrios, el que provoca la sensación de inseguridad y miedo en quien le lee, y a quien le cuentan lo que de él han leído. Sin las prácticas poco deontológicas del ¿periodismo? de David González, la población gasteiztarra vivimos, paseamos, disfrutamos del ocio y dormimos mucho más tranquila. Sin el ¿periodismo? sensacionalista de D.G., Gasteiz vive más tranquila.




Los datos reales de delincuencia en el primer semestre de 2026, mucho más bajos de lo que dice D.G.

viernes, 18 de septiembre de 2026

Cuando las formas y las jerarquías del ¿debate? libertario/anarquista dicen más que el fondo y alejan de él.

 


 

 

El anarquismo en su laberinto

En los últimos tiempos se ha desarrollado un áspero intercambio de posiciones entre dos tendencias que, a pesar de mostrarse como mutuamente incompatibles, se adscriben ambas al ámbito ideológico del anarquismo. El detonante de la desabrida polémica fue la publicación en 2024 del libro del teórico e histórico militante libertario Tomás Ibáñez titulado Anarquismo no fundacional: Afrontando la dominación en el siglo XXI. Las iconoclastas tesis que se desarrollan en el texto recibieron la enérgica crítica de Miguel Brea, militante de la organización Liza Madrid -creada en 2023-, que se encuadra en una tendencia conocida indistintamente como “plataformismo” o “especifismo”. Ambas denominaciones remiten a la necesidad de la constitución de una organización “específica” que, como expresa su manifiesto fundacional, sea “estable, basada en la unidad política y de acción, ya que creemos firmemente que esta es la única forma de superar los obstáculos y de cambiar la relación de fuerzas”. Los términos de la polémica no destacaron precisamente por su fraternidad. Mientras Ibáñez tildaba, en el artículo que desató la escaramuza, las posiciones defendidas por la organización de Brea de “anarquismo de las cavernas, retrógrado y autoritario”, el título del texto de respuesta de Brea -”Anarquismo no fundacional: anarquismo funcional al capital”- no deja tampoco lugar a dudas acerca del carácter “contrarrevolucionario” que atribuye sin ambages al enfoque de Ibáñez

(El anarquismo en su laberinto. Alfredo Apilánez. Redes Libertarias, 15-07-2026)



Inicialmente teníamos la intención de abordar en esta entrada los pormenores del debate que sobre estrategias revolucionarias está teniendo lugar en el ámbito libertario/anarquista/autónomo a nivel estatal pero, tras observar el tono de algunas intervenciones y, sobre todo, el perfil de buena parte de quienes en ese debate están tomando parte, nos ha parecido que la mejor contribución a nuestra intención de ayudar/acompañar las revoluciones (eso es iraultzak lagunduz) debía centrarse en otra cuestiones relacionadas con ese debate que a menudo se dejan en un segundo lugar y que, sin embargo, consideramos básicas. Porque las formas y el perfil de quienes intervienen están condicionando ese debate, hasta el punto de que el debate se desdibuja dejando paso a un espectáculo lamentable, poco edificante y nada revolucionario.


Antes de continuar una aclaración pertinente: quien estas líneas (y este blog) escribe no forma parte de ninguna organización o corriente libertaria o anarquista, aunque me siento más cercano a esas propuestas revolucionarias que al resto, principalmente porque algunas de las personas de las que más he aprendido -compartiendo militancia antimilitarista con ellas- formaron parte del movimiento autónomo obrero vitoriano que protagonizó las luchas rebeldes del 3 de Marzo, y quienes tampoco se consideraban anarquistas. Junto con ellas y durante un tiempo (en los 90) tomé parte en reuniones de debate del movimiento autónomo vasco. Pero no conozco personalmente a ninguna de las personas de las que voy a hablar, ni de antemano les tengo ni filias ni fobias (no comparto el especifismo ni el postanarquismo, aunque me siento más lejano del primero que del segundo, de la misma manera que me siento cercano al antidesarrollismo). No obstante, si con otras propuestas revolucionarias hemos intentado contribuir con nuestro análisis crítico a las formas que cuestionan el fondo (como hemos hecho, por ejemplo, con el Movimiento Socialista), en mayor medida deberemos hacerlo con quienes sentimos más próximos. Dicho todo lo cual, es momento de comenzar a meternos en harina.



El inicio de la(s) polémica(s)


Aunque los debates descarnados no son nada extraños al movimiento libertario (probablemente porque se hacen públicos, lo que no ocurre en otras tradiciones, y porque la sinceridad sin tapujos es una de las características que lo definen), el caso que vamos a analizar tiene un contexto, temporalidad y protagonistas concretos. Hay quienes (como hemos visto en el caso de Alfredo Apilánez en los párrafos iniciales de esta entrada) ubican el inicio de la polémica en la publicación del libro de Tomás Ibáñez titulado Anarquismo no fundacional: Afrontando la dominación en el siglo XXI, pero creemos que ese dato es equivocado. Nos parece evidente que ese texto de Ibáñez, de 2024, es ya en buena medida una contestación a un hecho: la aparición pública desde 2023 de diversos colectivos y publicaciones on line que se definían como “plataformistas o especifistas” (de la que ya informamos), reabriendo un turbulento debate en el seno del movimiento anarquista que, según señalan relatores del mismo, parecía cerrado hace mucho:

(…) lo que hoy es conocido como especifismo tiene sus precedentes históricos en la llamada Plataforma de Archinov, propuesta hace justo un siglo, según la cual los males del movimiento estribaban en su falta de organización y la solución pasaba por una unión general de anarquistas con la creación de un comité central ejecutivo1. Como era de esperar, no tardó en llegar el rechazo de la inmensa mayoría de los anarquistas al considerar que se pretendía una especie de anarquismo de partido y al observar la imposibilidad de una asociación general que englobe las diferentes sensibilidades y estrategias en el mundo libertario.

Las críticas a la plataforma también negaban que ninguna organización anarquista debiera orientar a las masas y, como es lógico, echaban pestes de todo comité ejecutivo. Insistiré, hablamos de un polémica de hace cien años, sin excesivo calado, pero es cierto que el llamado plataformismo ha sido reinterpretado a lo largo de las últimas décadas y, sorprendentemente, su nuevo rostro se manifiesta bien entrado el siglo XXI.

(Capi Vidal en El especifismo, el proletariado y el anarquismo del siglo XXI: trazas de una polémica inacabable; 8 septiembre, 2026)


Fuera en parte el libro de Tomás Ibáñez una contestación a la aparición de la corriente especifista, o fuera casualidad, el caso es que parecía haber motivos para abrir un debate público entre ambas posturas. Pero, si nos atenemos a lo que cuenta un miembro de la corriente especifista, Miguel Brea, ese debate se intentó, pero Tomás Ibáñez rehusó tomar parte en él (lo que no ha sido desmentido por Ibáñez):

En la primavera de 2024 la editorial Gedisa publicó el que, hasta hoy, es el ensayo más definitorio de las posiciones políticas de Tomás Ibáñez: Anarquismo no fundacional. Por entonces, compañeros de una conocida librería y editorial del ámbito autónomo me facilitaron el libro en primicia con la intención de promover un debate con el autor. Ese debate nunca llegó a celebrarse, pues Ibáñez rehusó participar.


Tomás Ibáñez no fue al debate, pero cuando tiempo después desde la corriente especifista alguien a través del pseudónimo “Chimpancés del Futuro” publicó un artículo denominado Una crítica anarquista al posmodernismo y al pos-anarquismo, se encontró en octubre de 2025 con un artículo de respuesta de Ibáñez, titulado Anarquismos cavernícolas, retrógados y autoritarios, en el que se podían leer párrafos como estos:

viernes, 4 de septiembre de 2026

Capitalismo, guerra total y la rebelión de lo vivo.

 

Imagen tomada del canal Ellos y Nosotros

 

  

Cuando el trabajo vivo ya no basta para absorber capital ni para legitimar el orden social, la guerra emerge como dispositivo central: reorganiza territorios, administra poblaciones superfluas y reabre, mediante la violencia, nuevas fronteras de acumulación.

Lejos de ser un desvío, la generalización de la guerra, el genocidio y la militarización de la vida cotidiana es el síntoma de un capitalismo que, habiendo vaciado la centralidad del trabajo, sólo puede prolongarse como gestión armada de sus propios límites.

Este giro geopolítico y económico se articula con una política efectiva de exaltación del pasado, que Cara Daggett (2018) conceptualiza como “petromasculinidad”: la añoranza por un pasado mítico de prosperidad cimentado en la abundancia de recursos energéticos y en un Estado de bienestar ya irrecuperable, combinada con un discurso inmunológico que identifica y busca eliminar a un “otro” responsable de la desestabilización de ese orden: lo woke, los movimientos por los derechos civiles, las personas migrantes, las luchas feministas y LGTBIQ+. Desde esta formulación, han cobrado fuerza movimientos de derecha y conservadurismo liderados por la facción más nihilista y abiertamente apocalíptica, representada por el círculo de J.D. Vance, Peter Thiel y otros magnates tecnológicos que celebran el derrumbe del orden existente y se preparan para él mediante bunkers, freedom cities, feudos corporativos y fantasías de escape planetario (Klein & Taylor, 2025).

(Párrafos de Régimen de guerra global y la transición verde-oliva; de Carlos Tornel; En Energía y Equidad n.º 9, febrero 2026)


Durante los días del 20 al 24 del pasado mes de julio el zapatismo convocó en Chiapas el Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio) cuyas intervenciones se pueden ver en video en Enlace Zapatisa, y leer en texto en Radio Zapatista. En Iraultzak lagunduz lo hemos hecho y lo primero que nos ha llamado la atención son dos novedades a reseñar: primera, el “rejuvenecimiento” en la edad de buena parte de las personas que han intervenido (algo que desde la organización reconocen que ha sido buscado, para dar voz a nuevas generaciones, aunque nadie parece estar por debajo de los 40) y, segundo, la solicitud a las personas ponentes para que en los textos que leen intenten tanto evitar las citas (queremos saber lo que piensan ustedes -les han dicho- no las teorías de siempre) y así de paso, hacer más accesibles esos textos a todo la gente (vamos, que se dejen de academicismos y hablen clarito). No sabemos si lo han conseguido, pero al menos lo han intentado.


De entre las intervenciones de las “personas jóvenes” hay un par de ellas que nos han llamado bastante la atención, por sus análisis y su claridad expositiva, a pesar de tratar temas densos. Nos han sido un descubrimiento, porque nuestra ignorancia sobre el pensamiento crítico mexicano hace que no conociéramos a ninguna de las dos. Hoy vamos a acercaros uno de esos textos, del que hemos tomado el título de esta entrada, Capitalismo, guerra total y la rebelión de lo vivo, de Carlos Tornel. A Carlos Tornel, como acabamos de admitir, no lo conocíamos hasta ahora (y eso que ha debido estar en algún otro encuentro zapatista anterior), así que hemos estado buscando algunas referencias y, más allá de su currículum académico, lo que hemos encontrado nos habla de alguien que ha centrado su trabajo en la politización de la crisis climática y la descolonización de la justicia energética, así como que es miembro del Tejido Global de Alternativas y el Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur. Alguien que conocemos de por allá, y de quien nos fiamos, nos ha dicho que es un buen tipo, lo cual es muy buena referencia.


Entrando ya en su intervención en el Seminario zapatista (lo mejor, leerla, verla o escucharla entera), él mismo nos resume inicialmente lo que nos vamos a encontrar:

Organicé esta intervención alrededor de cuatro ideas principales.

Primero, trataré de retomar la idea de la Cuarta Guerra Mundial para pensar algunas de las formas en que continúa operando y las transformaciones que ha experimentado hasta este momento.

Después, me gustaría hablar de la guerra contra la naturaleza, tratando de entender cómo la crisis ecológica se ha convertido en una nueva justificación, pero también en una forma de guerra en sí misma.

En un tercer momento, intentaré explicar lo que llamo la maldición del ambientalismo: la manera en que la preocupación por la destrucción ecológica puede terminar convertida en administración, control y nuevas formas de despojo.

Finalmente, quisiera cerrar hablando de la rebelión de lo vivo: de las resistencias, rebeldías y formas de vida que no solamente se defienden frente a la guerra, sino que producen otros mundos en medio de ella.


Aunque no vamos a hacer un resumen al uso del texto, sí vamos a seguir la estructura que nos acaba de presentar para recoger algunas de las ideas, análisis o propuestas que nos han parecido más sugerentes de cada uno de los apartados.


Empezando con la Parte 1. La guerra como forma de capitalismo, por ejemplo, este análisis inicial:

Como escribió Marx, el capital nació chorreando sangre y lodo por todos los poros. Ahora habría que agregarle la mierda. Su formación fue inseparable de una guerra contra la subsistencia. Para producir trabajadores asalariados fue necesario destruir la posibilidad de vivir con autonomía: cercar tierras, expulsar comunidades, apropiarse de los bienes comunes, imponer el trabajo forzado y producir dependencia. El mercado nunca surgió espontáneamente; tuvo que imponerse mediante leyes, ejércitos y violencia organizada por el Estado.

Esta guerra no pertenece únicamente al origen del capitalismo; es uno de sus mecanismos permanentes. Cada nueva fase de acumulación exige abrir territorios, romper vínculos comunitarios y transformar en mercancía aquello que formaba parte de una trama de relaciones con la tierra y con el mundo vivo.

La Cuarta Guerra Mundial nombra, entonces, la ampliación de esta ofensiva contra las capacidades colectivas de producir y reproducir la vida sin depender por completo del Estado, el mercado, los expertos, las tecnologías o las corporaciones. Sus objetivos son las tierras comunes, los saberes, las memorias y todas aquellas relaciones que no se dejan reducir al valor de cambio.

Lo que ha cambiado es la profundidad y la intensidad de su alcance. Conforme el capitalismo encuentra mayores dificultades para expandirse —por el agotamiento de recursos, las resistencias territoriales, la crisis climática y la destrucción ecológica— no retrocede, sino que acelera la devastación de las condiciones que sostienen la vida.

(…) El capitalismo recurre a la guerra de forma cada vez más constante. La política económica, social, ecológica y de seguridad participa de una misma racionalidad: administra la crisis, apropia territorios, disciplina poblaciones enteras, asegura recursos y neutraliza resistencias.

Los mecanismos que alguna vez permitieron negociar o contener el poder del capital han sido debilitados o incluso incorporados a dispositivos de control: desde los sindicatos y los partidos hasta mecanismos democráticos como las consultas.

El conflicto deja así de discutirse políticamente y se transforma en un problema técnico que debe administrarse, contenerse o simplemente eliminarse.


A lo que posteriormente añade un análisis de las actuales guerras que se echa en falta por estos lares, tanto desde posturas revolucionarias como desde el propio antimilitarismo (del que somos parte):

viernes, 21 de agosto de 2026

Revisión crítica de la horizontalidad y trasmisión intergeneracional (y II)

 


 

La horizontalidad como una de las señas de identidad de Mujeres de Negro contra la guerra


Cuando estábamos comentando con gente cercana el texto de Mina Lorena y Carlos Felipe en que hemos basado la primera parte de estas reflexiones en torno a la horizontalidad y la trasmisión intergeneracional, una buena persona amiga nos hizo saber que un grupo de mujeres antimilitaristas de largo recorrido, Mujeres de Negro contra la Guerra (Madrid), habían republicado en marzo pasado un texto de 2010 (que no conocíamos), titulado La horizontalidad como una de las señas de identidad de Mujeres de Negro contra la guerra, producto del debate y reflexión que siete mujeres del colectivo habían mantenido durante dos meses en torno a su propia experiencia y posturas en cuanto a la horizontalidad. El texto, como ellas mismas describen:

Se trata de una reflexión sobre nuestra estructura de funcionamiento, a partir de una serie de preguntas que nos hicimos. Hemos ordenado las respuestas en 5 partes, aunque a lo largo de todo el texto van surgiendo nuevas preguntas, que quedan abiertas para otros posibles y futuros debates.

No hemos tratado, en este escrito, de hacer una simple acta o un resumen de nuestras sesiones de diálogo, sino de escribir de modo más amplio, añadiendo a lo hablado en esta ocasión lo leído o conversado en momentos anteriores, y nuestra experiencia en este grupo o en otros en los que hemos participado.

Las preguntas de las que hemos partido en nuestro debate han sido las siguientes:

  • ¿Qué entendemos por horizontalidad? ¿A qué cuestiones afecta, y qué factores influyen en ella?

  • Nuestro grupo, MdN-Madrid, ¿es horizontal?

  • ¿Qué problemas y dificultades encontramos para conseguir la horizontalidad?

  • ¿En qué consisten los liderazgos? ¿Qué tipos de liderazgos hay? ¿Son inevitables? ¿Son siempre negativos? ¿Hay mujeres de negro lideresas?

  • Propuestas de mejora y solución de problemas para lograr una mayor horizontalidad en nuestro grupo.

  • ¿Es la horizontalidad una seña de identidad fundamental en nuestro grupo y en los grupos de Mujeres de Negro contra la guerra? ¿Por qué es tan importante?


Conocemos la honestidad de las Mujeres de Negro de Madrid (creado a finales de los 90), colectivo compuesto por mujeres de una generación anterior a la de Mina Lorena, y con varias décadas de militancia a sus espaldas, así que nos ha parecido otra magnífica herramienta para la reflexión y debate autocrítico sobre la horizontalidad. Como es lógico, el texto (que tiene una extensión de 58 páginas) repite en parte algunos de los argumentos y análisis que ya hemos visto en la primera parte de estas entradas nuestras sobre la horizontalidad y la trasmisión generacional, por lo que vamos a centrarnos en lo que, siendo distinto, más nos ha llamado la atención. Por ejemplo, esta afirmación al poco de comenzar el texto:

Es recurrente el tópico y/o el prejuicio según los cuales en los grupos supuestamente horizontales siempre hay en realidad poderes solapados.

No se puede negar que eso ocurre en un porcentaje menor o mayor de casos: hay líderes y lideresas, enfrentamientos entre subgrupos por el control de un colectivo, egos personales que también se enfrentan entre sí o pretenden por encima de todo destacar y salirse con la suya.

Pero afirmar que sucede así en la totalidad de los grupos es precisamente un tópico, un prejuicio más.