domingo, 10 de mayo de 2026

¡Guerra a la guerra!

 


 

 

Sin duda es el grito que debería estar en todas nuestras gargantas y protagonizando las movilizaciones contra las guerras que deberían estar okupando nuestras calles de continuo. Para animar a ello, vamos a acercar distintos testimonios de ese grito de ¡Guerra a la Guerra! en diversos momentos históricos (desde 1870 a 1924) y formatos, con la intención de que puedan servirnos de herramientas y/o brújulas. Ello será el aperitivo para el menú principal de esta entrada: acercarnos a una campaña muy actual que se está llevando a cabo en el Estado francés, protagonizada por una amplia y plural plataforma, precisamente con el nombre de Guerre à la Guerre. Para finalizar, y como postre, daremos cuenta de una iniciativa que se está gestando en los cuatro herrialdes, y en concreto en Gasteiz para la tarde del 29 de mayo (guardad la fecha), con el objetivo de impulsar la Insumisión a las Guerras.




A) Testimonios y herramientas históricas del ¡Guerra a la Guerra!


El grito de ¡Guerra a la Guerra! probablemente tenga tantos siglos de existencia como la propia guerra, pero en el ámbito cultural cercano encontramos interesantes y poco conocidas utilizaciones históricas del mismo.



¡Guerra a la Guerra! en versión teatral en 1870


Tras estallar la guerra franco-prusiana en julio de 1870, un conocido poeta de la época, de origen asturiano, Ramón Campoamor, escribió la “dolora dramática” titulada Guerra á la Guerra, que llegó a representarse en el Teatro Español de Madrid en noviembre de ese mismo 1870. Evidentemente, no es un texto antimilitarista. Aunque sí profundamente antibelicista en algún modo. Se basa en el diálogo entre dos soldados rivales, Víctor, francés, que se había quedado cojo por la guerra, y un soldado prusiano, Enrique, que había perdido las manos en la gierra franco-prusiana. Hemos encontrado alguna estrofa interesante:

¿Cómo ha podido sacar

de entre sábios alemanes

todo un millón de jayanes

el gran canciller Bismark?

Todo con gente lo allana

y Molke1 usa en su ambición,

la táctica del cañón:

fuego contra carne humana.

Ya no hay ciencia militar;

quien consigue la victoria

no es el génio de la gloria,

es la industria de matar

(…)

De tí y de mí ¿qué memoria

quedará, cuando algún día

sea esta carnicería

una hermosura en la historia?

(…)

Limosna a estos dos amigos

pedir nos verá la tierra,

y maldecirá la guerra

que de héroes hace mendigos.

Con voz, por el llanto ahogada,

probaremos á la historia

que es una infamia la gloria,

y más, la más celebrada


Llamativamente, para la imagen que suelen trasladarnos de la época, encontramos también versos que nos hablan de una cierta atracción entre ambos soldados. Por ejemplo, en esta escena en la que Víctor le está curando las heridas a Enrique.

Víctor:

Te encuentro de juicio lleno.

Bien. Ya está seguro el trapo.

Enrique:

(Aparte) Este francés es muy guapo

Víctor:

(Aparte) Este prusiano es muy bueno

Enrique:

Dame un abrazo (Víctor le abraza)

Víctor:

Llegaste,

y ves que servido fuiste

Enrique:

Ama lo que aborreciste

Víctor:

Tu aborrece lo que amaste

Enrique:

(Aparte) Ejerce en mi un cierto imperio

este francés vanidoso

Víctor:

(Aparte) No es del todo fastidioso

este petulante en serio



¡Guerra a la Guerra! en un relato de la primera corresponsal de guerra española en 1909


Treinta y nueve años después, en 1909, Carmen de Burgos Seguí, conocida como Colombine, la que es considerada como la primera periodista profesional española y primera corresponsal de guerra (además era escritora, traductora y activa militante por los derechos de las mujeres), escribió un artículo titulado ¡Guerra a la Guerra! (recopilado luego en Al balcón, 1913), en el que, además de ensalzar la objeción de conciencia, recogía párrafos como estos:

No existe ninguna barbarie comparable á la que suscita la guerra, y sin embargo, se le concede tanto poder á los que la sostienen, que la prensa enmudece, los ciudadanos callan, y todos la secundan, escudados en la frase absurda de que es un mal necesario. ¡Necesaria la guerra! ¡Necesaria la destrucción!

(…) Entendamos bien todo esto, para no caer en la anomalía de que el partido socialista pida el servicio militar obligatorio; lo que hay que pedir es la supresión de los ejércitos, el desarme, las conclusiones de la conferencia de La Haya, que acaben de una vez para siempre las odiosas guerras. Las del siglo pasado costaron la vida á catorce millones de hombres. ¿Comprendéis el horror de esta cifra? Ninguna guerra vale una sola vida.

(…) Queremos imponer nuestra civilización. ¿Qué es civilización? ¿Acaso no son más civilizados los que están más cerca de la Naturaleza? Creemos progreso todas estas máquinas eléctricas, trenes, automóviles, palacios, y cuanto al inventarse nos esclaviza con nuevas cadenas y crea mayores necesidades. Todos los trabajos rudísimos, la división de pobres y ricos, nace de esto, y se dice que del lujo viven los menesterosos. Cierto. Pero si no se hubieran inventado vivirían mejor. La libertad, la igualdad están en Ja vida primitiva.

Para defender este orden de cosas ridículas se sostiene el ejército y se habla de obligar á todos al servicio militar. Oigamos sobre esto, para terminar, á Tolstoi; «No hay nada más vergonzoso que ese servicio militar obligatorio que alista á todos los hombres contra su voluntad, á la edad de la ternura, para trabajo de criminales... En los bárbaros tiempos de Gengis khan no mataban más que los que tenían afición á la carnicería. Las gentes gozaban del derecho de quedarse en su casa, de cultivar sua tierras, de soñar, de hacer el bien. El mundo civilizado pone el fusil en la mano del hombre, le da orden de matar, y si el hombre arroja el arma y rehusa ser homicida, se le trata como delincuente... Todo hombre debe, ante todo, y cueste lo que cueste, negarse á tal servidumbre.» No se alegue que pelea para mantener el orden ó coutra otras razas. Todo el pueblo obrero, desdichado, oprimido, y todas las naciones de la tierra, forman, con sus mismos verdugos y tiranos, un conjunto único: el hombre. En toda guerra, sea cual fuere, padece siempre la humanidad.

Y estos hombres que se niegan á matar, que prefieren morir con las manos puras, en paz con su conciencia, son los Drojin y los Olkhovik de Rusia, los Nazarens de Austria, los Groutandiers de Francia, los Terrey de Holanda y los valientes Doukhobors de América y de Rusia2. ¡Gente admirable que se negó coa entereza á ser cómplice del crimen legal!

Debemos aumentar su partido, inculcar sus doctrinas á nuestros hijos, predicar el amor entre todos los pueblos... y si las doctrinas de paz se imponen por medio de la fuerza aún, luchemos denodadamente para lograr el fin de las luchas. ¡Guerra á la guerra!

domingo, 26 de abril de 2026

D.G. o @davidutti, el periodismo? “asustaviej@s” y su uso político partidista

 

Imagen tomada de internet

 

 

Los periódicos, decían los antiguos, deben informar, formar y entretener. Dedicarse a meter miedo está mal. Una de las finalidades de los bulos, más allá de hacer que nadie crea nada, es generar debates sobre problemáticas inexistentes o residuales para meter miedo.

(Del artículo “Asustaviejas”, escrito por Idafe Martín Pérez, El País 12-09-2024


Esa labor de “asustaviejas” que describe Idafe Martín -que consiste en generar debates inexistentes o residuales para meter miedo- es una de las que con más frecuencia practica el periodista? de El Correo-Álava David González (D.G. o @davidutti). Y, como vamos a ver en esta entrada, en ocasiones centrada precisamente en asustar a las personas mayores (y sus entornos). ¿Para qué o para quién realiza esta labor de asustaviej@s David González? Eso solo lo pueden contestar D.G., su medio, o quienes en su caso le realizaran el encargo. Lo que sí estamos en disposición de afirmar y demostrar es a quién le ha venido muy bien: al PP alavés, que con las (des)informaciones de D.G. como argumento central ha justificado una moción en Juntas Generales tan solo tres días después de la publicación de la noticia de D.G. que vamos a analizar. Empecemos.



Una de las funciones del periodismo? de D.G (otra es la de periodista policial, aunque no están separadas del todo) es la de conseguir más visitas a su web (ingresos para El Correo, que pagan los anunciantes) a base de la dependencia que genera el miedo (similar al mono de alguna droga) provocado por los cuentos que cuenta sobre la delincuencia en Gasteiz. De eso hemos hablado en entradas anteriores. A juicio de quienes le pagan lo debe hacer bien, porque en esas tareas lleva ya más de 13 años. Lo que pasa es que a veces la realidad es tan terca que llega y te desmonta de golpe el castillo de naipes. Es lo que ha sucedido de nuevo ahora, cuando su propio medio (por mano de otro compañero, claro, no de D.G.) el pasado 17 de abril ha tenido que recoger la noticia de que “Baja la preocupación en Euskadi por la delincuencia y repunta la ligada a la economía”; y en el cuerpo de la noticia podíamos leer que según el sociómetro del Gobierno vasco:

Aunque la vivienda sigue apareciendo de forma destacada como el primer problema (lo es para el 58% de los consultados), los ligados al mercado de trabajo suben cinco puntos (si en noviembre del año pasado el dato llegaba al 42% ahora se eleva al 47%) y los económicos pasan del 14 al 20%. Por contra, la inquietud por la inseguridad ciudadana se relaja algo. Si a finales de 2025 el 26% de la población lo situaba como el primer problema, ahora baja al 19%.


Lo que refleja el sociómetro (que tampoco está exento de sesgos, evidentemente) es todavía más llamativo, ya que, como recoge en su página 19, en términos generales no hay ningún herrialde, ningún sexo, ningún grupo de edad, ni ninguna situación laboral que coloque la “inseguridad ciudadana” entre uno de los tres problemas que más les preocupe. Sólo hay un segmento poblacional en el que esa “inseguridad ciudadana” es citada como el tercer problema que más le preocupa: el grupo poblacional del estrato ideológico que se autodefine como “de derechas”.


El dato es demoledor no solo para el enfoque habitual de las noticias sobre delincuencia que escribe D.G., sino también para la línea editorial que suele mantener el medio. Y se supone que también, claro, para buena parte de quienes por intereses económicos o políticos marcan esa línea editorial. Por eso han debido decidir maquillarla o hacer surgir otra “realidad paralela” que ayude a olvidarla.


La primera cuestión (la del maquillaje) ha tenido un primer paso un tanto tosco: cambiar el titular de la noticia en su versión telemática. Así, el que ya hemos comentado de “Baja la preocupación en Euskadi por la delincuencia y repunta la ligada a la economía” 5 horas después se convertía en “Los efectos de la guerra en Irán disparan la preocupación de los vascos por la economía”. Aunque eso sí, lo que no cambiaba era el link de la noticia que seguía siendo el original: https://www.elcorreo.com/politica/baja-preocupacion-euskadi-delincuencia-repunta-ligada-economia-20260417095637-nt.html.


Pero, claro, era una maniobra de urgencia, de efecto limitado. Había que hacer algo más que contentase a quienes marcan la línea editorial del medio. Y para esos casos en Araba es donde se echa mano de D.G., que, entre otras cosas, está para eso.




Entra en acción el periodista? asustaviej@s


D.G. es de esos periodistas? que no se deja arredrar por la realidad, y si ésta, como sucede con el sociómetro, le desmonta con datos la pretendida angustia colectiva que genera la delincuencia en las calles que nos trata de vender con sus artículos, sabe bien a qué atenerse: busca el que piensa que puede ser el sector poblacional más vulnerable al miedo al delito (las personas mayores, aunque esa forma de pensar, evidentemente sea edadismo, bastante presente en nuestra sociedad) y lo utiliza como diana. Por eso lo de periodista? asustaviej@s.

domingo, 12 de abril de 2026

Una experiencia de proceso popular de seguridad comunitaria: A l'aguait (XEPC Manresa)

 

 

 

Si hablamos de la seguridad y la preocupación ciudadana en relación a ésta, es necesario hablar de los medios de comunicación-desde los convencionales, como la televisión o la prensa, hasta las redes sociales-. El papel de estos actores -que intervienen en los procesos de socialización necesarios para interiorizar cognitivamente cualquier realidad social y, por tanto, en la conformación de la opinión pública- es fundamental a la hora de entender cómo se genera un imaginario colectivo sobre la seguridad.

Actualmente, las dinámicas hegemónicas de un sistema mediático cada vez más controlado por grandes grupos empresariales y dependiente de la publicidad -a la que las empresas de seguridad dedican grandes cantidades económicas- incentivan la búsqueda del clic y la viralidad, recurriendo al sensacionalismo y al alarmismo como vía para conseguirla. Esto es especialmente evidente en las redes sociales, donde los medios intentan explotar unos algoritmos que dan visibilidad a los contenidos con más interacciones -y los recomiendan a aquellos usuarios que detectan que es más probable que reaccionen con ellos-, independientemente de que éstas sean positivas o negativas para la comunidad. A esto debemos sumar una simplificación y poca profundización generalizada de los temas tratados, condicionadas por la demanda de inmediatez y por la precariedad del sector periodístico.

Todo esto acaba derivando en oleadas informativas sobre temas concretos que se sabe que recibirán una reacción social relevante, sobrealimentando problemáticas - a menudo relacionadas con conceptos como el "incivismo", la "delincuencia" o el paradigmático caso del "empleo"- o incluso generándolas, y dando visibilidad a conflictos sólo cuando éstos estallan, simplificándolos, sin explicar cómo se forman ni intentando entender las diversas partes implicadas.

De esta forma, a menudo se fomenta la creación de un "nosotros" y de un "ellos"-por ejemplo, en el caso de las personas migradas y/o racializadas-, facilitando los discursos de odio y legitimando la represión institucional y social contra los elementos de la sociedad considerados peligrosos.

(Traducción automática del capítulo 7 -Responsabilidad Mediática- del documento de A l’aguait “Un programa real para la seguridad”)





En este blog ya hemos recogido varias veces las tan interesantes como increíbles labores comunitarias que desarrolla la Xarxa d'Estructures Populars i Comunitàries -XEPC, de Manresa., La primera en un ya lejano noviembre de 2022, y otra segunda, en agosto de 2024, recogiendo la entrevista que les habían realizado en La Linterna de Diógenes. Pero también, al comentar experiencias sobre propuestas de abolición policial, hemos citado de pasada otra de sus encantadoras locuras, A l’aguait, iniciativa sobre la que hoy queremos sugeriros detenernos a observarla más despacio, utilizando para ello algunas de sus textos y publicaciones, que no solo hablan de sus ideas, sino también de sus experiencias concretas, ofreciendo con ambas herramientas valiosísimas para el conjunto de los movimientos populares.


Es verdad que la XEPC ya había publicado anteriormente textos o trabajos sobre la cuestión de seguridad (por ejemplo, en 2022 publicaron Miradas alternativas sobre seguridad), pero, aunque A l’aguait se presentó públicamente a principios de 2023, según explica en este video una de las personas de la iniciativa, la idea venía de bastante antes:


En los veranos de 2018 y 2019 tuvimos que estar parando lo que iban a hacer brotes racistas y linchamientos contra chavales migrantes porque estaban llegando muchos chavales migrantes a la ciudad. Y, entonces, por una parte empezamos a pensar en cómo intervenir en situaciones que se estaban generando, y parar un poco esos brotes. Entonces se dan unos primeros procesos de mediación que, por ejemplo, en el caso de pandemia son exitosos porque un poco el Estado o las instituciones se retiran de las calles, entonces dejan lugar a otro tipo de procesos, y en ese sentido, pues, se genera una mediación entre unos chavales migrantes que estaban ocupando un piso, y que realmente estaban generando algunos problemas, y los vecinos que querían lincharles. Entonces se intervino ahí, y fue un proceso bastante exitoso, en el que tanto los chavales como los vecinos acabaron en la red de apoyo mutuo del barrio. A partir de ahí, y de algunos procesos más en los que había mediado la PAHC (Plataforma de Afectadxs por la Hipoteca y el Capitalismo) con temas de ocupación y tal, pues vimos que realmente podíamos responsabilizarnos de algunos conflictos y podíamos parar reacciones racistas. Entonces se hace la apuesta como XEPC, primero por generar una red de mediación a nivel de ciudad, de mediación comunitaria, porque había una mediadora comunitaria en la ciudad, y muchos más policías, obviamente. Entonces, a partir de ahí se va trabajando la cuestión de la seguridad. Hacemos jornadas para formarnos en alternativas a la seguridad, para formarnos en policía y etc. etc., y se publica un libreto con nuestras primeras conclusiones, un libreto destinado a activistas

domingo, 29 de marzo de 2026

Graves síntomas en los movimientos populares, sociales y sindicales de Euskal Herria

 


Desde hace ya un tiempo venimos asistiendo a una serie de dinámicas en las relaciones entre los movimientos populares, sociales y sindicales de Euskal Herria que nos preocupan profundamente, pues creemos que ponen en riesgo su ya de por si afectada salud. Las hemos comentado con diversas personas que o bien toman parte en alguno de los espacios o lugares de encuentro de estos movimientos, o bien simplemente comparten iniciativas conjuntas puntuales, y en la mayoría de los casos nos han dado la razón, pero comentando algo así como que este tipo de dinámicas y relaciones viciadas “responde a los nuevos tiempos”, a la vez que parecía restársele importancia al hecho.


Desde nuestro punto de vista, por el contrario, el problema es de tal gravedad que, de terminar aceptándose sin cuestionarse, con toda probabilidad causará estragos en algunas de las principales señas de identidad de los movimientos populares y sociales, condenándoles más temprano que tarde a su desaparición, o a convertirse en meras figuras decorativas o despojos apenas reconocibles de unos movimientos muy vitales que han protagonizado (y en no pocas ocasiones imaginado e impulsado) gran parte de las transformaciones sociales en Euskal Herria de los últimos cuarenta años. Aclaremos también que no nos parece que sea una cuestión generacional. Algunas de las situaciones que vamos a comentar se han dado sí, en convocatorias de los movimientos juveniles más activos hoy en día, pero la mayoría de las que hemos vivido han sido protagonizadas por esa franja de edad (bastante alejada de la juventud) que en la actualidad predomina en buena parte de los movimientos populares y sociales que sobreviven.


Todo ello nos ha convencido de la necesidad de elevar a público esas cuestiones con intención de que se pueda debatir sobre ello. Como la crítica (y autocrítica, pues nos reconocemos parte de esos movimientos) pretendemos llevarla a cabo haciendo el menor daño posible, no vamos a señalar directamente con el dedo a nadie, pero sí vamos a comentar situaciones concretas que hemos vivido, que son las que reflejan lo que pretendemos señalar, y que pueden ser reconocibles por quienes tomaron parte en ellas. Ojalá que lo que vamos a describir sirva a modo de escáner médico, facilite el diagnóstico, y nos ponga en camino del tratamiento adecuado para acabar con esos males tan perniciosos para nuestra salud colectiva.


Por supuesto que lo que escribimos no son certezas, sino nuestro limitado análisis, vertido sin otra intención que la de animar procesos de un movimiento popular vasco del que nos sentimos parte integrante y a quien le deseamos toda la lucidez posible a la hora de abordar los debates que nos parece que tiene pendientes. Un movimiento popular cuyas características más generales se pueden definir con estas palabras que en su día utilizaba el blog Borroka Garaia da!:


El movimiento popular vasco es la respuesta que principalmente la clase trabajadora y la juventud vasca han dado a un entramado político, económico y social impuesto que no pone en manos del pueblo ni la gestión de sus recursos ni la dirección de sus vidas. Significa la organización del pueblo desde la base y de una forma verdaderamente democrática y horizontal, generalmente asamblearia, autogestionada y de acción directa entendida en su más amplia concepción.




Unidades de Acción… ¿o de imposición?


En los últimos meses, sea por la gravedad de algunas cuestiones, sea por los numerosos aniversarios históricos “redondos” que se están sucediendo, han sido habituales las convocatorias a lo que antes se denominaba “Unidad de Acción”: colectivos populares y sociales que se organizan para una actividad concreta que por su gravedad o importancia requiere de una respuesta contundente o colectiva y plural, y por eso se llama a la unidad de acción. Hasta ahora, habitualmente, esa unidad de acción partía de algún/os colectivo/s concreto/s, y tras su convocatoria, los pormenores, detalles, nuevas convocatorias y textos se debatían y aprobaban entre quienes decidían toman parte en la unidad de acción. Salvo en temáticas especialmente delicadas, lo habitual era que ante una convocatoria de unidad de acción, los colectivos, grupos y movimientos que menos tuvieran trabajada la temática de la cuestión para la que se convocaba a la unidad de acción, cedieran buena parte del protagonismo en la elaboración de contenidos a los grupos que más la solían trabajar, que, frecuentemente, eran quienes además habían hecho la convocatoria de la unidad de acción. Pero esta -vamos a llamarlo así- “delegación en la elaboración de contenidos” era algo que decidían o asumían por iniciativa propia los grupos convocados (no los convocantes), nunca un prerrequisito que impusieran los grupos convocantes.


Pues bien, en los últimos tiempos la filosofía de la Unidad de Acción parece haber cambiado drásticamente. O eso es lo que nos ha tocado vivir. Hemos podido comprobar cómo se nos llamaba a hasta tres unidades de acción en los últimos meses en las que, antes de asistir a la primera reunión para su organización, el grupo convocante (e incluso en algún caso un primer petit comité de grupos) ya se había reunido para decidir, tipo y fecha de movilización, así como contenidos y manifiesto de la misma. Incluso en uno de los casos vinieron a convocarnos a nuestro propio local, nos explicaron los pormenores de la propuesta y se acordó otra fecha para reunirnos y dar nuestra respuesta, pero antes de esa segunda fecha, la convocatoria de la actividad ya se había hecho pública, así como sus principales contenidos. Todavía nos estamos preguntando para qué nos convocaban. Aunque puede ser que, rizando el rizo, fuese para lo que experimentamos en otro de esos casos vividos últimamente: que se nos convocaba no para opinar, debatir y acordar, sino simplemente para comunicarnos lo que se iba a hacer e invitarnos a trabajar en la elaboración de pancartas y distribución y pegado de cartelería. A eso se le puede llamar de varias maneras, pero ciertamente no responde a un funcionamiento asambleario, y recuerda más a un viciado proceder que en cierta época utilizó el MLNV, y que tan dañino resultó para los movimientos populares y sociales. Por eso nuestra sorpresa y preocupación cuando vemos atisbos de repetición de esa dinámica, adoptada además por colectivos de distintas corrientes ideológicas.

domingo, 15 de marzo de 2026

Las cuentas y cuentos del periodismo policial de David González (D.G. o @davidutti). Nueva entrega

 


 

En las entradas que estamos dedicando a analizar las malas artes del “periodista” policial de El Correo en Araba (y que podéis encontrar en la pestaña que bajo la cabecera le hemos abierto a la temática), hoy, antes de analizar lo relativo a la cifras y cuentas erróneas que está dando de la delincuencia en Gasteiz y Araba en 2025, vamos a centrarnos más en los cuentos (según definición de la wikipedia) que nos cuenta habitualmente.


Pero, para distinguir los trucos y maniobras que utiliza D.G. con objeto de presentarnos con apariencia de realidad lo que realmente es de otra forma, lo mejor será que tomemos un par de ejemplos representativos de lo que suele ser su forma de ¿periodismo?.



El sensacionalismo que asusta, vende y condena


Para analizar estas cuestiones, puede servirnos perfectamente el artículo que publicó el 7 de diciembre pasado con el peliculero título de En las moradas de los multirreincidentes de Vitoria. Título acompañado de una no menos peliculera (de serie Z, más que de serie B) entradilla: «Buena parte» de los ladrones más activos de la capital alavesa reside en lonjas y fábricas okupadas. EL CORREO visita sus refugios, donde guardan la mercancía robada. Titular y entradilla denotan ya la calidad de la “información” que nos vamos a encontrar.


Pero este tipo de noticias novelescas tiene su público, un perfil de personas lectoras enganchadas al sensacionalismo de D.G. y que hacen que casi a diario los cuentos que cuenta D.G. con apariencia de noticias, sean los más vistos y comentados en la versión web. Y de eso se trata el negocio, de que haya un personal fijo (si puede ser en número creciente) que cliquee, para lo que el mejor camino es engancharlos, y pocas vías más adictivas que el miedo y la falta de seguridad. Esta adicción por las noticias que causan miedo o temor es de tal calibre que tiene hasta nombre propio Doomscrolling, que se describe como “un hábito compulsivo de leer o ver noticias negativas que absorbe tiempo, energía y serenidad”. Ese es el terreno que abona D.G., a quien poco le importa la angustia que genera en quienes le leen, ni menos aún las represalias que suponen sus cuentos para quienes elige como carne de cañón en forma de protagonistas de sus peliculeros textos.


Una de las prácticas habituales de D.G, es la de intentar asociar a toda costa la denominada “delincuencia habitual” con las personas que se ven obligadas a (mal)vivir en lonjas o locales ocupados. Por eso afirma que “Buena parte» de los ladrones más activos de la capital alavesa reside en lonjas y fábricas okupadas”, cuando ello es absolutamente falso, porque lo que D.G. esconde para que no se le estropee su relato, es que se desconoce dónde viven la inmensa mayoría de quienes han cometido delitos, Eso al menos es lo que dicen los propios datos de la Ertzaintza.


Así, siendo 17.183 las infracciones penales conocidas por la Ertzaintza en Araba en 2025, durante es mismo tiempo las personas investigadas por infracciones penales han sido 4.870, y las detenciones 1.233. Y eso que, como indica la misma Ertzaintza “ Los datos se refieren a detenciones e investigaciones donde se contabilizan todas las veces en las que una persona ha sido detenida/investigada”. Esto significa que no se sabe quién ha cometido casi dos de cada tres delitos, y, en consecuencia, no se sabe dónde viven. Es más, sí podemos decir que la inmensa mayoría de esas personas delincuentes desconocidas no viven en lonjas o fábricas ocupadas, pues las personas que en ellas viven (sean culpables o no) sí que están sometidas a detenciones e investigaciones continuas. Porque sucede que, para dar imagen de eficacia policial en base a datos de detenciones e investigaciones, y, de paso, alimentar la imagen de malditismo de quienes (mal)viven en lonjas y fábricas abandonadas, lo más recurrido (y frecuente) es mandar patrullas a inspeccionar lonjas ocupadas, pues siempre encontrarán algo de lo que sus habitantes no puedan demostrar ser propietarios. Aunque sea chatarra. Es como si para analizar el perfil de las personas consumidoras de cocaína se acudiera solo a los parlamentos; tal y como se ha publicado, el consumo de cocaína es habitual en parlamentos como el inglés, el español o el italiano, con lo que probablemente siempre se encontraría a alguien que consuma cocaína, pero deducir que el parlamento es el único lugar o el más habitual de consumo de cocaína, es una deformación evidente de la realidad.

domingo, 1 de marzo de 2026

Rojava: la revolución de las mujeres kurdas resiste!!


  

Argazkia: YPGko buruzagitza eta Garbiñe Elizegi, euskal delegazioko kidea, Euskal Herriko mugimendu feministaren ikurrarekin. Lander Arbelaitz - ARGIA CC-BY-SA




Llevábamos bastante tiempo queriendo acercaros información fidedigna de lo que está sucediendo en Rojava, pero no lo conseguíamos, hasta que, respondiendo a la llamada de las resistentes, una delegación de la Euskal Herria social se ha desplazado durante una semana allá, a llevar solidaridad y recoger testimonio directo. Entre las personas que componían la delegación (conocemos a varias de las que nos fiamos) estaba un periodista de Argia (un medio que demuestra de nuevo su capacidad de implicación con la realidad de las de abajo), Lander Arbelaitz Mitxelena, quien ha remitido desde allá 7 crónicas y varios vídeos. Todo ello está, claro, en euskera, y en ese mismo idioma os lo vamos a ofrecer a continuación. No obstante, para quien le sea imposible entenderlo, puede consultar una traducción neuronal sin corrección, pinchando aquí.


Aprovechando, nos hemos decidido a incorporar otras dos fuentes que nos puedan aportar información en adelante (no tenemos la misma seguridad de su información fidedigna, pero esperamos no equivocarnos), y que son los textos que encontraréis tras las crónicas de Lander Arbelaitz para Argia.


Se trata, por un lado, del texto elaborado por internacionalistas chinas, estadounidenses y rusas, con el título de “La revolución de Rojava en peligro: la lucha por una vida libre continúa“, publicada en CrimethInc., que, tal y como ellas se definen, son “una alianza rebelde-una red descentralizada dedicada a la acción colectiva anónima-una fuga de la prisión de nuestro tiempo. Luchamos por reinventar nuestras vidas y nuestro mundo de acuerdo a los principios de la autodeterminación y el apoyo mutuo.”


Por otro lado, como describen ellas mismas, el enlace a la “actualización diaria desde Rojava, desde el corazón de la revolución de las mujeres, donde se defiende la vida”, que llevan a cabo desde la campaña Women Defend Rojava, de quienes también os acercamos el origen y contenidos de la iniciativa.


Bueno, pues aunque con retraso sobre lo que nos hubiera gustado, esperemos que nos sean útiles estas informaciones sobre lo que realmente está sucediendo en torno a la revolución de las mujeres en Rojava. Eta Argiako lagunei, benetan zorionak eta 999 eZker izandako ekimenaz, benetan zoragarria elkartasuna helarazteko, baina baita ere guztioi informazio fidegarria helarazteko.


Gora Rojavako Emakume kurdu(eta abarren) Iraultza!!








Euskal Herriko delegazio sozial bat Rojavan sartu da

  • Siriaren menpeko kurduek nazioarteko komunitateari eginiko deiari erantzunez joan da Euskal Herriko delegazio soziala Rojavara. Bizi duten gerra giroa eta su-eten egoera hauskorra bertatik bertara ezagutu eta haren berri ematea da asmoa. ARGIA bertan da eta webgunean jarraipen berezia egingo diogu.