domingo, 1 de febrero de 2026

CRÍTICA DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES. Clase e identidad en el neoliberalismo

 


 

Desde hace dos años que vio la luz, la revista digital Zona de Estrategia (con publicaciones concretas también en papel), a nuestro juicio, cada vez se configura más como un referente claro del pensamiento crítico, del análisis, la crítica, el debate y la propuesta, cumpliendo adecuadamente con los objetivos que anunciaron en su aparición pública:

La revista Zona de Estrategia pretende agitar la crítica y construir herramientas de intervención que no rindan pleitesía a ninguna forma de gobierno. Tratamos de impulsar políticas autónomas que no se plieguen a los marcos partidistas, ni a las guerras culturales que hoy polarizan, de forma cada vez más impotente, el campo político.

Nuestra apuesta quiere proporcionar herramientas críticas y abrir debates que ayuden a impulsar la a veces anquilosada posición de los movimientos sociales y del academicismo crítico.

Queremos promover análisis e investigaciones militantes construidas desde las luchas, desde el conflicto y desde la crítica situada y en tiempo real.


Aparte de los artículos que va colgando en su web, ha publicado también, hasta el momento de escribir estas líneas, cuatro Cuadernos de Estrategia, iniciativa a la que definen así:

Una revista monográfica que propone discusiones e investigaciones sobre la crisis contemporánea y los vínculos entre conflictividad social, luchas políticas y la construcción de organización. Es la publicación en papel de Zona de Estrategia.


Pues bien, es al último número de esta revista monográfica al que dedicamos la entrada de hoy. Monográfico que se titula Crítica de los movimientos sociales. Clase e identidad en el neoliberalismo. Y lo hacemos porque, de nuevo a nuestro entender, en los textos que lo conforman podemos encontrar herramientas muy valiosas para una crítica profunda y honesta que, como recogen en su Introducción, trata de:

(…) analizar la crisis de los movimientos sociales como principal forma de organización de la protesta de las últimas décadas. Muchos colectivos autoorganizados, de todo tipo, reclaman todavía su pertenencia a los “movimientos sociales”. Pero ¿sigue siendo esta forma política una forma útil para entender y organizar el conflicto?


Como nos cuentan en la propia web:

Pronto liberaremos los contenidos del Cuadernos de Estrategia nº 4. Si quieres leerlos ahora, recibirlos en papel y apoyar este proyecto, suscríbete aquí por poco más de 4 euros al mes o incluso menos si eres precaria. Este es un medio militante, ¡gracias por hacerlo posible!


Pero, como nos habían hablado muy bien de ella, y nos parecía oportuno apoyar la iniciativa con la compra del ejemplar, lo hemos hecho. Y aunque esperar a que liberen el número entero es una opción a valorar, nuestra recomendación es comprarlo en papel, pues se trata de ese tipo de trabajo que conviene subrayar y tener a mano para consulta. Esa al menos ha sido nuestra experiencia.


Por ello, no vamos a resumir aquí unos textos que perderían con nuestro resumen, así que nos limitaremos a recoger algunas ideas de cada uno de sus 7 capítulos (excluida la Introducción), para que puedan servir de orientación de lo que vais a encontrar y, como de costumbre, de cebo para que emprendáis su lectura. Vamos a ello





El primer capítulo se titula El declive de los movimientos sociales, escrito por Francisco Gaitán Pérez, que en la web resumen así:

El autor expone las razones del declive de los movimientos a partir de la sectorización, el predominio del paradigma comunicativo, las identidades «mal entendidas» y la institucionalización, y termina preguntándose si los movimientos sociales en los que hemos crecido tienen en realidad una tradición que les permita afrontar los viejos problemas del poder, la estrategia y la organización.


Nosotrxs, entre sus muchas. ideas rescatamos estos párrafos que advierten de una cierta institucionalización tardía de los movimientos sociales:

Los movimientos, en su relación con el Estado, se ven enredados en una política que tiende a producir sus propias formas de integración mediante la ampliación de derechos o la producción de políticas positivas. Wendy Brown señala que al establecer el derecho como horizonte político en nuestras sociedades neoliberales “es más probable que los derechos se conviertan en espacios de producción y regulación de la identidad como agravio que en vehículos para la emancipación”. Aunque Brown reconoce la importancia y la urgencia de las luchas por la adquisición y el reconocimiento de derechos, estos no producen una transformación estructural sino que más bien desplazan el conflicto al terreno de la reparación administrativa de un agravio que termina funcionando como mecanismo de sujeción, normalización e integración de la diferencia.

Es más, los movimientos quedan anclados a la producción de ley, al ámbito de lo legislativo. Atrapados en la función de lobby o grupo de presión como principal forma de organización, la acción política de los movimientos pasa a estar dedicada fundamentalmente a “asesorar, vigilar y controlar el desarrollo de las normas ya existentes: leyes, ejecuciones presupuestarias, transposición de normativa europea o internacional, legislación internacional sobre derechos humanos”. Asimismo, la forma lobby consume los principales recursos humanos, organizativos y simbólicos de una organización. Su territorio privilegiado de acción es el informe, el marketing político, la comunicación, la selección de perfiles o casos representativos, donde se priorizan perfiles de alta formación y capital cultural (como puede verse en las portavocías de algunos movimientos en la actualidad).

(…) Quizás podamos preguntarnos entonces si esto supone una suerte de institucionalización tardía de los movimientos sociales, consistente en una aceptación al menos por una parte de los mismos de cumplir un papel dentro de las fuerzas de la izquierda, que podría resumirse en “presionar desde fuera para sancionar conquistas en formas de leyes y derechos provistos por los gobiernos de izquierda”. O si, por otro lado, en tanto que movimientos, es posible ir más allá del paradigma liberal y la paradoja de los derechos humanos cuya lógica tiende a reducir la transformación social a la reparación institucional de daños mediante derechos y leyes. En definitiva, podemos entender esta institucionalización de los movimientos sociales como una operación política por parte del capitalismo, una forma de gobernar todo aquello que sucede en los márgenes de la política institucional. En el contexto actual, estos movimientos cumplen para el neoliberalismo un papel análogo al que desempeñaron los sindicatos y partidos para el fordismo: constituyen una forma de integración y neutralización de lo que eufemísticamente se denomina la “cuestión social”, es decir, los conflictos y la lucha de clases que se producen en nuestras actuales sociedades de clases medias. Nos encontramos ante una sociedad civil en la que los movimientos sociales junto con otros agentes del tercer sector como ONG e iniciativas ciudadanas, funcionan como sujetos e interlocutores válidos encargados de mediar en todos aquellos conflictos o luchas que se producen en los márgenes del Estado.


Ya solo con analizar, debatir y profundizar estas reflexiones del primer capítulo tendríamos para varios días, pero no es más que el principio.

domingo, 18 de enero de 2026

La tormenta y las guerras que vienen desde la mirada amplia y limpia del Zapatismo

 


 

 

El resorte de la nueva etapa de conquista está acabando de contraerse. Sin embargo, su acción simula una retracción o aislamiento. Pero el capital es el capital y la aparente retracción de los estados nacionales se expandirá con una guerra, fuente de ganancias inmediatas y de reconfiguración de geografías, que es otra forma de nombrar las ganancias a mediano y largo plazo. Pero es el mismo capitalismo de siempre, el de ganancias al ritmo más rápido posible y cueste lo que cueste. Lo que ocurre es que tal vez se agotó la eficacia de la eliminación de las fronteras a los capitales y mercancías y es necesaria además una reconfiguración de los territorios. Esto es, destruir y despoblar para reconstruir y reordenar.


Las regiones dentro de los estados nacionales parecen ya no ser suficientes, necesitan territorios cada vez más amplios. El concepto de región geográfica ahora abarca varios estados nacionales. Ucrania no será suficiente, ni Palestina, ni el Caribe latinoamericano, ni Groenlandia. El descubrimiento de nuevas mercancías anima a los grandes capitales a tratar de controlar todo su proceso de producción, circulación y consumo. El problema es que la guerra es el reino del caos.

(El capitán Marcos, en la introducción a la Primera Sesión del Semillero “De Pirámides, de Historias, de Amores y, claro, de Desamores”; CIDECI-UNITIERRA, diciembre 2025)



El pasado diciembre tuvo lugar el Semillero “De Pirámides, de Historias, de Amores y, claro de Desamores”, convocado por la Comisión Sexta Zapatista para celebrar las resistencias y rebeldías del mundo. Tendremos oportunidad más adelante de profundizar en las intervenciones que durante cinco días tuvieron lugar, pero en esta entrada de hoy queremos resaltar algunos de los principales contenidos de la intervención inicial del Capitán Marcos que, como señalará en otras intervenciones, no es más que un personaje que el Zapatismo ha creado, y que en esta ocasión, como en otras muchas, utiliza para hablarnos en nuestro lenguaje, ese que entiende de palabras más que de hechos.


Lo que vamos a recoger sirve tanto a modo de resumen de su análisis de coyuntura en estos confusos momento, como de práctica de pensamiento crítico, mirándonos allá donde a menudo no queremos alcanzar a mirarnos.






El catecismo laico en lugar de la teoría y el análisis.


La pandemia de la inmediatez, que se supone afecta a las distintas generaciones, alcanzó hace tiempo a comentaristas y supuestos analistas políticos.


Se sienten obligados a algo decir sobre lo inmediato, pero las coyunturas ya están definidas en dos bandos hegemónicos, los pro y los antis. Pro-Trump y anti-Trump. Pro-4T y anti-4T. Pro-AMLO y anti-AMLO. Pro-Sheinbaun y anti-Sheinbaun . No son los mismos. Hay pro-AMLO que son anti- Sheinbaun, y hay pro- Sheinbaun que son anti-AMLO. Pro-Netanyahu y anti-Netanyahu. Y tal vez algo semejante podía decirse sobre los gobiernos europeos, aunque son tan grises que si no aparecen en las revistas del corazón, no existen. Mientras que la OTAN ya solo reacciona con chillidos de pudor cuando los gringos les tocan sus partes privadas aunque estén en Gorelandia. Los pro-Putin y pro-chinos solo aparecen en la vieja guardia que mira las imágenes del ejército rojo en Ucrania con lágrimas de feliz nostalgia, y en quienes con orgullo exhiben sus recibos de mercancías de Temu y AliExpress. Eso nubla su vista y creen ver en Putin a Lenin y en Xi Jinping a Mao Zedong.


Aunque se autodefinen como antitervencionistas en realidad esperan que los ejércitos de las barras y las sucias estrellas sean neutralizados por los ejércitos ruso y chino. Multipolaridad le llaman a esta variante del intervencionismo. Visto el ridículo de Putin en Ucrania sus esperanzas están ahora en la inescrutable capacidad militar del ejército chino. Y claro, en que el K-pop sea un arma secreta creada por Kim Jong-un para infiltrarse en Occidente, raptar a Michael Jordan y nacionalizar a los norcoreanos. Oh, sí, lo sé. Dije que nada coyuntural y estoy emitiendo aseveraciones apresuradas sobre los colosos dominantes, pero ya se entenderá más adelante que esto no es más que un pretexto para incursionar luego en el pantanoso tema del Estado Nacional.


Porque esta univocación fanática por alguna de las partes tiene que ver con una tendencia: la crisis de los Estados Nacionales. Claro, ustedes son personas bien informadas con miles de seguidores en sus redes sociales y tal vez algunos lectores de sus escritos, además de sus amistades y familia. Argumentarán, tal vez con razón, que precisamente Rusia, Corea del Norte y China son ejemplos de estados nacionales independientes, fuertes, sólidos y esperanzadores. Pero, falta lo que falta.


Los últimos años se han derrumbado varios mitos que eran hegemónicos antes en las distintas partes o en las distintas posiciones. Por ejemplo, el mito de que el Premio Nobel de la Paz premia los esfuerzos para evitar guerras... sin comentarios. El mito de la capacidad, preparación y poderío del ejército ruso y la habilidad estratégica de Zelensky… sin comentarios.


La inteligencia del Mossad, aunque en este caso puede ser que sí se hubiera detectado e informado a tiempo sobre los planes terroristas de Hamas para el 7 de octubre de 2023, y el gobierno israelí, entonces en la piqueta de un juicio por corrupción, haya hecho caso omiso para que la tragedia, entonces por venir, le diera oxígeno y tiempo. En dado caso, Netanyahu sería no sólo culpable de crímenes de guerra contra el pueblo palestino, también contra el pueblo de Israel.

domingo, 11 de enero de 2026

Palestina sigue existiendo: genocidio, ocupación, apartheid y represión a la solidaridad, ante el silencio cómplice de la comunidad internacional.

 

 

 

 

 


 

Mientras el mundo oficial parece solo pendiente de la “última” locura del máximo representante del imperialismo occidental capitalista en declive, en Gaza continuo el genocidio y la ocupación, y en Cisjordania el apartheid (y más de 50 guerras en el planeta). Ante el silencio de la comunidad internacional, y la represión contra las muestras de solidaridad con el pueblo palestino.

Por ello, esta breve entrada se limita a intentar romper ese muro de silencio con un abanico de textos de denuncia y convocatoria para intentar mantener viva la solidaridad con Palestina y el repudio al genocidio y a sus autores.



Palestina existe: genocidio, ocupación y la responsabilidad de la comunidad internacional

7 enero, 2026 por Redacción La tinta

Por Gabriel Sivinian

El genocidio en Gaza no cesó, aunque hayamos visto firmas de planes para poner fin al conflicto, aunque el algoritmo te lo muestre poco, siguen los bombardeos, la ayuda humanitaria es escasa, el invierno está siendo hostil y los pronunciamientos siguen siendo tímidos a favor del pueblo palestino y en contra de la maquinaria de muerte israelí. En esta nota, Gabriel Sivinian repasa el costo político de Israel frente a tribunales, informes y la resistencia palestina.



Israelek Zisjordanian apartheida ezarri duela salatu du NBEk

Nazio Batuen Erakundeko Giza Eskubideen Goi Komisario Volker Türkek gogorki deitoratu du Israelek Zisjordanian bideratu okupazioa eta segregazioa. Asteazkenean egin ditu adierazpenak, Israelek lurralde okupatuetan egindako gehiegikeriak biltzen dituen txosten berri baten aurkezpenaren kari.

Argia, 2026ko urtarrilaren 8an



Inglaterra. Activistas de Acción Palestina, al borde de la muerte, mantienen la huelga de hambre

By Resumen Latinoamericano on 9 enero, 2026

Heba Muraisi y Karman Hamed llevan en huelga de hambre 67 y 60 días, respectivamente, en una protesta que en noviembre comenzaron ocho personas. Cinco de ellas la abandonaron por riesgo para su salud. Lewie Chiaramello es el tercer preso que sigue negándose a comer.



El genocidio no ha terminado

Amnistía Internacional





"Errepresioak ez dezala Palestinarekiko elkartasuna eten"

Palestinarekin Elkartasuna

Hurrengo asteazkenean, hilaren 14ean, 3 pertsonak daklaratu beharko dute Bilbon La Vueltako helmugan Israelen parte hartzearen aurka egindako protesten harira. Auzipetu guztiei gure babesa adierazteko Bilboko epaitegien aurrean 11:00etan bilduko gara.







 

domingo, 28 de diciembre de 2025

¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policía (también en Euskal Herria)

 


 

 

Lxs abolicionistas, aunque con opiniones diversas en muchos temas, compartimos dos principios guía. Primero, que la policía y las prisiones no solo no pueden reformarse, sino que deben abolirse. Segundo, que la abolición de la policía y las prisiones implica una transformación total de la sociedad. Porque (…) trabajar hacia la abolición es un proceso que va mucho más allá de cerrar prisiones o desfinanciar a la policía, es un proceso de imaginar otra sociedad.

Dawn Marie Paley y Brian Whitener, editores de ¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policía (Bajo Tierra Ediciones, México)



En los últimos años, a menudo se habla de debatir sobre modelo policial en Euskal Herria (debate que, dicho sea de paso, nunca llega), pero, sorprendentemente, entre las distintas opciones que ponen sobre la mesa tanto partidos políticos como medios de comunicación generalistas, nunca aparece la opción abolicionista… salvo como insulto o descalificación.


Sin embargo, por fortuna, el abolicionismo es el planteamiento de cada vez más movimientos populares y sociales. Y ello tiene su reflejo en un tan interesante como importante incremento de textos y organización de redes que abogan por la alternativa abolicionista. En Iraultzak lagunduz hemos señalado en varias ocasiones las interesantes alternativas de seguridad comunitaria y justicia restaurativa que desarrollan cada vez más comunidades indígenas en México, Colombia, Guatemala…, y no pocas veces se nos ha dicho que es un modelo aplicable solo en ese contexto cultural, donde la fuerza de lo comunitario se ha sabido mantener durante siglos.


Pero las posturas y experiencias abolicionistas se extienden también en otras geografías donde el capitalismo ha arrebatado el sentir comunitario y ha introducido conceptos de seguridad y justicia que son meros instrumentos de poder para controlar y sojuzgar. En esta entrada vamos a recoger algunas de ellas, para que sirvan de herramientas para impulsar todavía más su extensión. Partiendo de las geográficamente más lejanas (Estados Unidos y América Latina) para acercarnos al Estado español y concluir con algunas iniciativas de lucha abolicionista que se están dando en la propia Euskal Herria.



A) EN ESTADOS UNIDOS Y AMÉRICA LATINA


Pero tal vez convenga empezar por definir sucintamente la propuesta abolicionista, para lo que nos parecen adecuadas estas palabras de Brian Whitener y Dawn Marie Paley en la Introducción del texto editado por Bajo Tierra ¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policia

domingo, 14 de diciembre de 2025

Las malas artes de la criminología mediática de David González (D.G.) (II)

 

 Tomado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Desinformaci%C3%B3n#/media/Archivo:Disinformation_vs_Misinformation_es.png

 

 

En la entrada en la que analizábamos las bases en las que se fundamenta la criminología mediática, que es lo que sostenemos que lleva a cabo David González en El Correo de Araba, se señalaba que una de ellas era que:

se exagera la información, se la multiplica por diversos medios, se crean titulares engañosos que no coinciden con lo que se informa, y también se suele mencionar dos veces el mismo episodio, lo cual genera la sensación de que se trata de dos hechos diferentes


Un bueno ejemplo de todo ello es el siguiente titular de D.G. del pasado 14 de octubre de 2024:

Dos bandas se enfrentan a navajazos en el Casco Viejo de Vitoria por controlar la venta de droga


Quien quiera que lea el titular, y no conozca la realidad, no tiene más remedio que pensar que en el Casco Viejo gasteiztarra reina la ley de la selva delincuencial, donde bandas de cárteles de droga se enfrentan salvajemente. Así que, lo recomendable sería no acudir a esa peligrosa zona, pues de lo contrario correremos serio riesgo.


Nada más lejos de la realidad. Quienes vivimos o transitamos por la zona a diario sabemos que no es así, por mucho que se empeñe D.G.. Lo sabemos nosotres… y los miles y miles de personas que acuden cada fin de semana al lugar de ocio más nutrido de toda la ciudad. Todo es producto de la aplicación práctica que lleva a cabo D.G. de la criminología mediática en lo que acabamos de ver que se define como, creación de espectáculo, exageración de información y generación de titulares engañosos.


Para comprobarlo, solo tenemos que leer con detenimiento el desarrollo de la noticia (lo que no hace la inmensa mayoría de las personas lectoras de la versión telemática, que al no estar suscritas solo pueden ver el titular), y veremos que ese titular no responde prácticamente en nada a la realidad. Las “dos bandas”, pronto pasan a “presuntas bandas”, y de ahí a que una de esas teóricas bandas sea descrita como “un par de jóvenes que llevan pocos días en el barrio”. Más exageración y generación de titular engañoso hay en la afirmación de que “se enfrentan a navajazos”, pues al leer el detalle de la noticia vemos que en realidad ese enfrentamiento a navajazos se queda en que “Uno de los implicados, de 28 años, se refugió en su casa y salió «con un machete». Lo exhibió y amenazó con usarlo”. “Machete” que, por cierto, tampoco debería ser muy grande, pues como asegura D.G., cuando fue detenido “el arma blanca le fue localizada –y requisada- en su ropa interior”. Finalmente, lo de enfrentarse “por controlar la venta de droga” que se asegura en el titular, y que con las afirmaciones que le preceden sugiere la idea de cárteles de la droga en disputa, se reduce a que el par de jóvenes que llevan pocos días en el barrio “presuntamente viven del menudeo de sustancias estupefacientes”… “según “deslizan medios policiales


Esta última afirmación “deslizan medios policiales”, es otra de las características de las noticias que redacta D.G.. Es difícil encontrar en sus textos referencia a que su fuente de información policial sean las notas de prensa que facilitan los órganos de prensa de los cuerpos policiales (lo que sí es la práctica habitual de sus compañeras y compañeros), David González habla habitualmente de lo que deslizan o filtran policías o medios policiales. Fuentes policiales que, lógicamente, no desvela pero que, una de dos, o realmente cometen graves deslices en su información deslizada, que a menudo resulta errónea, o esas filtraciones policiales no son reales, y D.G. se las inventa. En cualquiera de ambos gravísimos supuestos lo peor no es la desinformación que generan en el público lector (y sus derivadas de miedos, temores y rechazos) sino que, cuando se centran en sectores concretos, incluso en personas, provocan una estigmatización social que es peor que cualquier condena judicial. Recordemos un penosísimo ejemplo de todo ello.




El denunciable papel de algunos medios en la creación y difusión de falsedades. O el ejemplo del bulo de ‘los Pitxis al Casco’ por el ¿periodista? David González

domingo, 30 de noviembre de 2025

Línea comunista y antifascismo. La desconfianza de la izquierda hacia los mundos otros. Las izquierdas contra las autonomías.

 


 

 

A principios de este noviembre el MS hacía pública su primera “Línea Política” titulada “Línea comunista y antifascismo” (en euskera inicialmente y posteriormente en castellano), invitando a leerlo, compartirlo y debatirlo. En este blog poco ortodoxo nos ha parecido que, una vez leído y compartido, podía ser interesante también ponerlo en diálogo con otros textos que igualmente aparecían por esas fechas, ahora entenderéis el porqué.

 

 

Pequeña introducción

 

Antes de nada pensamos que hay que agradecer el esfuerzo de elaboración de línea política, más en un movimiento que se nutre principalmente de gente bastante joven. Aunque también es cierto que cada vez más de quienes denominan cuadros ya comienzan a tener una cierta edad. No es mala señal, a no ser que se tenga demasiada prisa o vocación de movimiento revolucionario solo juvenil. Ninguna de ambas cosas parecer ser el caso.

 

Aunque, como en anteriores textos del Mugimendu Sozialista (MS), no nos es difícil encontrar puntos de encuentro en su análisis de coyuntura (y muy profundas diferencias en sus propuestas), y aun teniendo en cuenta nuestras limitaciones en esta cuestión, en esta ocasión pensamos que también hay algunas carencias fundamentales, en las que no es la primera vez que cae el MS, y que desde nuestro punto de vista invalidan en gran medida el resto del análisis.

 

En primer lugar, y de forma principal, a diferencia de quienes habitualmente les reprochan su hipermetropía política (fijar poco la mirada en la realidad más cercana), a nuestro entender su más grave carencia es la contraria: una miopía occidentalista, y en particular eurocéntrica. Por ejemplo, no se puede hacer un análisis de coyuntura acertado sin abordar un contexto más amplio, imprescindible para entender que el declive del capitalismo occidental es en gran parte producto del auge del capitalismo oriental. Así como que ambos capitalismos siguen nutriéndose del expolio y explotación de África, y de buena parte de América Latina.

 

También erraremos en nuestro diagnóstico si, como sorprendentemente sucede con el texto del MS, eliminamos de las cuestiones que aborde la gran parte de los riesgos de colapso (energético, de materias primas, climático, biológico, alimentario, sanitario…) a los que se enfrenta la humanidad en la actualidad (así como a las medidas de autoprotección que generará el planeta ante la gravísima agresión humana)

 

De igual forma, la visión eurocéntrica occidentalista limitada nos impedirá ver que muchas de las medidas contra la población que en la actualidad está llevando a cabo el capitalismo occidental en sus propios países son similares a las que lleva imponiendo en el resto de zonas del planeta que controla y somete por la ley del más fuerte (económica, pero, sobre todo, militarmente). Se trata de arrebatar a las clases populares lo poco que les queda, para entregárselas una vez más a las élites económicas. Y si para ello hace falta usar la fuerza bruta (militar, policial, parapolicial…), no se andan con remilgos la ética humanista no rinde beneficios al turbocapitalismo neoliberal. Puede ser una novedad en Europa y Estados Unidos, pero es una política que lleva décadas en otras latitudes. En esta parte del mapa el desmantelamiento del llamado Estado del Bienestar y su conversión en un Estado Paramilitarizado es la fórmula que han elegido para mantenernos en sometimiento ahora también al denominado “mundo desarrollado”.

 

El estado autoritario no viene pues como efecto del Atlantismo. El Atlantismo no es sino el uniforme para la guerra (o su amenaza) con la que el capitalismo occidental pretende hacer frente a su actual declive, y una de las condiciones impuestas por los intereses de los lobbys militares para seguir sustentando gobiernos (ya hemos visto cómo allí donde se elige alguien que no es de su gusto maniobran hasta que se le sustituye). Ya no se paran ni a dar forma de acuerdos a las imposiciones, ahora se amenaza y se extorsiona, y allá donde interesa, se invade o se arrasa. Ya sea a pequeña o gran escala: barrios de USA, favelas en México, territorios ricos en minerales en África, zonas de países como en Ucrania; o países completos como en Palestina, por poner solo los ejemplos más conocidos.

 

Finalmente, esa mirada miope impide también conocer cómo se está intentando hacer frente a esta situación en otras zonas del planeta, donde encontramos experiencias no solo de resistencia, sino donde cada vez más pueblos y comunidades optan por tomar las riendas de su propio presente y futuro autogobernándose al margen del Estado y, sobre todo, al margen del capitalismo (insistimos como otras veces en que nuestra limitación idiomática probablemente nos haga desconocer realidades similares en los pueblos y comunidades asiáticos y africanos).

 

 

Dándole vueltas a estas cuestiones estábamos cuando, a través de Raúl Zibechi y su artículo “La desconfianza de la izquierda hacia los mundos otros”, conocimos una entrevista realizada a Stefania Consigliere, profesora en el Departamento de Ciencias Antropológicas de la Universidad de Génova, con una investigación centrada en gran medida en la imaginación y la revolución y cuyo primer párrafo, además de captar nuestra atención, nos llevó a ponerlo en relación con las carencias que ya hemos señalado a “Línea comunista y antifascismo”, el nuevo texto del MS. Zibechi nos resume así lo expuesto (en italiano) por Consigliere: