domingo, 12 de abril de 2026

Una experiencia de proceso popular de seguridad comunitaria: A l'aguait (XEPC Manresa)

 

 

 

Si hablamos de la seguridad y la preocupación ciudadana en relación a ésta, es necesario hablar de los medios de comunicación-desde los convencionales, como la televisión o la prensa, hasta las redes sociales-. El papel de estos actores -que intervienen en los procesos de socialización necesarios para interiorizar cognitivamente cualquier realidad social y, por tanto, en la conformación de la opinión pública- es fundamental a la hora de entender cómo se genera un imaginario colectivo sobre la seguridad.

Actualmente, las dinámicas hegemónicas de un sistema mediático cada vez más controlado por grandes grupos empresariales y dependiente de la publicidad -a la que las empresas de seguridad dedican grandes cantidades económicas- incentivan la búsqueda del clic y la viralidad, recurriendo al sensacionalismo y al alarmismo como vía para conseguirla. Esto es especialmente evidente en las redes sociales, donde los medios intentan explotar unos algoritmos que dan visibilidad a los contenidos con más interacciones -y los recomiendan a aquellos usuarios que detectan que es más probable que reaccionen con ellos-, independientemente de que éstas sean positivas o negativas para la comunidad. A esto debemos sumar una simplificación y poca profundización generalizada de los temas tratados, condicionadas por la demanda de inmediatez y por la precariedad del sector periodístico.

Todo esto acaba derivando en oleadas informativas sobre temas concretos que se sabe que recibirán una reacción social relevante, sobrealimentando problemáticas - a menudo relacionadas con conceptos como el "incivismo", la "delincuencia" o el paradigmático caso del "empleo"- o incluso generándolas, y dando visibilidad a conflictos sólo cuando éstos estallan, simplificándolos, sin explicar cómo se forman ni intentando entender las diversas partes implicadas.

De esta forma, a menudo se fomenta la creación de un "nosotros" y de un "ellos"-por ejemplo, en el caso de las personas migradas y/o racializadas-, facilitando los discursos de odio y legitimando la represión institucional y social contra los elementos de la sociedad considerados peligrosos.

(Traducción automática del capítulo 7 -Responsabilidad Mediática- del documento de A l’aguait “Un programa real para la seguridad”)





En este blog ya hemos recogido varias veces las tan interesantes como increíbles labores comunitarias que desarrolla la Xarxa d'Estructures Populars i Comunitàries -XEPC, de Manresa., La primera en un ya lejano noviembre de 2022, y otra segunda, en agosto de 2024, recogiendo la entrevista que les habían realizado en La Linterna de Diógenes. Pero también, al comentar experiencias sobre propuestas de abolición policial, hemos citado de pasada otra de sus encantadoras locuras, A l’aguait, iniciativa sobre la que hoy queremos sugeriros detenernos a observarla más despacio, utilizando para ello algunas de sus textos y publicaciones, que no solo hablan de sus ideas, sino también de sus experiencias concretas, ofreciendo con ambas herramientas valiosísimas para el conjunto de los movimientos populares.


Es verdad que la XEPC ya había publicado anteriormente textos o trabajos sobre la cuestión de seguridad (por ejemplo, en 2022 publicaron Miradas alternativas sobre seguridad), pero, aunque A l’aguait se presentó públicamente a principios de 2023, según explica en este video una de las personas de la iniciativa, la idea venía de bastante antes:


En los veranos de 2018 y 2019 tuvimos que estar parando lo que iban a hacer brotes racistas y linchamientos contra chavales migrantes porque estaban llegando muchos chavales migrantes a la ciudad. Y, entonces, por una parte empezamos a pensar en cómo intervenir en situaciones que se estaban generando, y parar un poco esos brotes. Entonces se dan unos primeros procesos de mediación que, por ejemplo, en el caso de pandemia son exitosos porque un poco el Estado o las instituciones se retiran de las calles, entonces dejan lugar a otro tipo de procesos, y en ese sentido, pues, se genera una mediación entre unos chavales migrantes que estaban ocupando un piso, y que realmente estaban generando algunos problemas, y los vecinos que querían lincharles. Entonces se intervino ahí, y fue un proceso bastante exitoso, en el que tanto los chavales como los vecinos acabaron en la red de apoyo mutuo del barrio. A partir de ahí, y de algunos procesos más en los que había mediado la PAHC (Plataforma de Afectadxs por la Hipoteca y el Capitalismo) con temas de ocupación y tal, pues vimos que realmente podíamos responsabilizarnos de algunos conflictos y podíamos parar reacciones racistas. Entonces se hace la apuesta como XEPC, primero por generar una red de mediación a nivel de ciudad, de mediación comunitaria, porque había una mediadora comunitaria en la ciudad, y muchos más policías, obviamente. Entonces, a partir de ahí se va trabajando la cuestión de la seguridad. Hacemos jornadas para formarnos en alternativas a la seguridad, para formarnos en policía y etc. etc., y se publica un libreto con nuestras primeras conclusiones, un libreto destinado a activistas