Lxs abolicionistas, aunque con opiniones diversas en muchos temas, compartimos dos principios guía. Primero, que la policía y las prisiones no solo no pueden reformarse, sino que deben abolirse. Segundo, que la abolición de la policía y las prisiones implica una transformación total de la sociedad. Porque (…) trabajar hacia la abolición es un proceso que va mucho más allá de cerrar prisiones o desfinanciar a la policía, es un proceso de imaginar otra sociedad.
Dawn Marie Paley y Brian Whitener, editores de ¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policía (Bajo Tierra Ediciones, México)
En los últimos años, a menudo se habla de debatir sobre modelo policial en Euskal Herria (debate que, dicho sea de paso, nunca llega), pero, sorprendentemente, entre las distintas opciones que ponen sobre la mesa tanto partidos políticos como medios de comunicación generalistas, nunca aparece la opción abolicionista… salvo como insulto o descalificación.
Sin embargo, por fortuna, el abolicionismo es el planteamiento de cada vez más movimientos populares y sociales. Y ello tiene su reflejo en un tan interesante como importante incremento de textos y organización de redes que abogan por la alternativa abolicionista. En Iraultzak lagunduz hemos señalado en varias ocasiones las interesantes alternativas de seguridad comunitaria y justicia restaurativa que desarrollan cada vez más comunidades indígenas en México, Colombia, Guatemala…, y no pocas veces se nos ha dicho que es un modelo aplicable solo en ese contexto cultural, donde la fuerza de lo comunitario se ha sabido mantener durante siglos.
Pero las posturas y experiencias abolicionistas se extienden también en otras geografías donde el capitalismo ha arrebatado el sentir comunitario y ha introducido conceptos de seguridad y justicia que son meros instrumentos de poder para controlar y sojuzgar. En esta entrada vamos a recoger algunas de ellas, para que sirvan de herramientas para impulsar todavía más su extensión. Partiendo de las geográficamente más lejanas (Estados Unidos y América Latina) para acercarnos al Estado español y concluir con algunas iniciativas de lucha abolicionista que se están dando en la propia Euskal Herria.
A) EN ESTADOS UNIDOS Y AMÉRICA LATINA
Pero tal vez convenga empezar por definir sucintamente la propuesta abolicionista, para lo que nos parecen adecuadas estas palabras de Brian Whitener y Dawn Marie Paley en la Introducción del texto editado por Bajo Tierra ¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policia
Lxs abolicionistas, aunque con opiniones diversas en muchos temas, compartimos dos principios guía. Primero, que la policía y las prisiones no solo no pueden reformarse, sino que deben abolirse. Segundo, que la abolición de la policía y las prisiones implica una transformación total de la sociedad. Porque (…) trabajar hacia la abolición es un proceso que va mucho más allá de cerrar prisiones o desfinanciar a la policía, es un proceso de imaginar otra sociedad.
(…) Consideramos que el pensamiento y la praxis abolicionistas son una especie de andamiaje que sustenta los esfuerzos colectivos para producir cambios sociales profundos.
(…) Si bien es cierto que hoy en día las prisiones y la policía parecen universales, en realidad son una invención relativamente reciente que, en su configuración moderna, puede rastrearse hasta la aparición del capitalismo. Hoy, la policía de todo el mundo sirve para controlar, castigar y disciplinar a quienes son sometidxs a los márgenes que requiere el capitalismo para su acumulación explotadora.
Como recoge la contraportada del libro
¡Abolir ya! reúne textos escritos durante los últimos 30 años en diálogo con y como parte de la resistencia militante contra la policía y el encarcelamiento en los Estados Unidos y más allá
Y los textos (traducidos por Maria José López Zárate) que se recogen en el libro son:
Sí, lo decimos literalmente: abolir la policía (Mariame Kaba)
Alternativas abolicionistas: ¿son obsoletas las prisiones? (Angela Davis)
La demanda sigue siendo # DefundPolice (Andrea J. Rizchie)
Contra el feminismo carcelario (Victoria Law)
¿Y qué hay de los violadores? (Mariame Kaba y Eva Nagao)
Más allá de los despidos (Amanda Aguilar Sank)
Hacer queer la abolición de prisiones, ¿ahora? (Dean Spade, Eric A. Stanley y Queer (In) Justice
Raza, crisis capitalista y organización abolicionista (Ruth Wilson Gilmore y Henna Loyd)
A los textos (breves) os remitimos, pero no queremos dejar de recoger algunos párrafos de las Palabras preliminares de quienes lo editan, Bajo Tierra Ediciones (México):
Existe una terrible intersección entre cárcel, guerra, militarización y colonización. En tiempos recientes, el régimen de acumulación nos ha obligado a presenciar en tiempo real el genocidio del pueblo palestino en la franja de Gaza. Ante este contexto, ¿qué puede decir la política abolicionista para cuestionar y denunciar la destrucción sistemática de los medios de vida, el bienestar y la capacidad de un pueblo para vivir y reproducirse? Es necesario exponer organizadamente la violencia genocida cometida por Israel y sus aliados; y no sólo eso, es urgente imaginar y construir estrategias e instituciones opuestas a la guerra capitalista, la militarización, el encarcelamiento, la criminalización, la estigmatización y la represión.
Este libro es un llamado a reactiva la imaginación. Porque aunque el abolicionismo es una crítica profunda al complejo industrial de prisiones también es un cuestionamiento penetrante a nuestras formas de establecer vínculos. Como lo expresa Amanda Aguilar Sank, “la abolición es el proceso visionario de imaginar y construir las estructuras que queremos que reemplacen a las que estamos desmantelando hoy”. El abolicionismo, como categoría política, tensiona el lenguaje del derecho liberal, desafiando las estructuras rígidas y obsoletas que permean algunas de nuestras prácticas, vínculos e imaginarios. La propuesta abolicionista no es liviana, nos exige una problematización transversal y densa de múltiples capas de lo social.
Colocando el cuidado, la interdependencia y lo común en el centro, el abolicionismo busca restar poder a la policía y el capital-Estado y transformar nuestras comunidades en espacios más vivibles, seguros, empáticos, creativos y solidarios; sugiere nuevos caminos para la responsabilización colectiva. Reimaginar nos demanda, con urgencia, hablar sobre las violencias, la justicia, el conflicto, el daño y el castigo ahí donde en sus formas administrativas ligadas al Estado militar y policial pero también ahí donde nosotrxs re/producimos las lógicas de la punición. A propósito de eso, ¿qué decir de las prácticas de vigilancia y castigo en nuestros espacios colectivos?, ¿cómo abordamos las violencias entre nosotrxs sin recurrir al lenguaje punitivo?, ¿cómo articular la lucha abolicionista y antipunitivista con nuestras prácticas militantes? ¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policía es para nosotras una herramienta política que permite repensar la autodeterminación de nuestros espacios y comunidades bajo las claves que lxs autorxs y movimientos políticos aquí traducidxs nos convidan.
(…) La política abolicionista despliega sus tácticas en múltiples espacios, la cárcel, la escuela, el barrio, la organización, la fábrica, la familia, el campo, la casa de salud, el centro social. Todos los territorios de vida donde se materializa el deseo de esta política interrumpe el flujo convencional del “paisaje social y psíquico” de la prisión, la guerra y la policía. El abolicionismo, como se presenta en este libro, no es solo una alternativa, sino un anudamiento de propuestas prácticas que podrían transformar profundamente nuestros vínculos.
Durante 2025 se ha publicado en castellano por Bellaterra edicions el libro de Angela Y. Davis Abolición. Políticas, prácticas y promesas. Como resume el ICIP, el libro:
(…) es el resultado de décadas de pensamiento en acción con la voluntad de seguir contribuyendo al debate sobre seguridad y prisiones. Unos trabajos que abordan la historia de la práctica y el pensamiento abolicionista de las prisiones en Estados Unidos y en todo el mundo, las contribuciones singulares de las mujeres en estas luchas, e historias y lecciones de organización dentro y fuera de los muros de las prisiones.
La obra condensa la trayectoria de quien se ha convertido en uno de los máximos referentes del movimiento abolicionista. Una lectura esencial para todo el mundo que imagine un mundo sin prisiones.
(…) Davis explora la historia del pensamiento y la práctica abolicionista, destaca el papel fundamental de las mujeres en estas luchas y ofrece valiosas lecciones sobre organización colectiva. Sus escritos abordan temáticas diversas con una visión interseccional que combina género, clase y raza para analizar las estructuras represivas que nos impiden imaginar futuros socialistas y justos.
La reivindicación del abolicionismo: Davis propone imaginar nuevas formas de garantizar la salud y la seguridad públicas. Argumenta que la brutalidad policial, la detención de migrantes y el control carcelario requieren estrategias abolicionistas para construir un futuro más habitable.
Esclavitud y prisión: La autora analiza la continuidad entre la esclavitud y el sistema penitenciario moderno, centrándose en el sistema de alquiler de prisiones en Estados Unidos y cómo éste perpetúa estructuras racistas y capitalistas.
Racialización de la delincuencia: Davis examina cómo la criminalización de las comunidades negras ha sido históricamente utilizada para justificar el encarcelamiento masivo, independientemente de la culpabilidad o inocencia de las personas afectadas.
La perspectiva interseccional: El encarcelamiento no es sólo una cuestión racial o económica, sino también de género. Davis aborda la violencia institucionalizada contra las mujeres encarceladas, desde negligencias médicas hasta abusos sexuales, y analiza cómo las mujeres negras sufren de forma desproporcionada este sistema.
El complejo industrial penitenciario: El libro explora cómo el sistema penal estadounidense actúa como una industria que genera beneficios, perpetuando desigualdades estructurales y consolidando el control social.
Siguiendo con los textos de autoras estadounidenses traducidos en los últimos tiempos, en 2024 Virus publicaba Geografía de la abolición. Ensayos sobre espacio, raza, cárceles y emancipación social, de Ruth Wilson Gilmore. Como recogen las autoras del prólogo del libro:
Para quienes no hayan escuchado hablar de la autora, ella es conocida por su trabajo en la conexión de los campos de la geografía —léase territorialidad—, la raza, el trabajo y la (privación de) libertad. Pero sobre todo leen su obra abolicionistas del mundo entero por ser una figura clave en el desarrollo del concepto de abolición, particularmente en el contexto de las prisiones o del complejo industrial-carcelario (PIC, prison-industrial complex en inglés).
Ella, junto con muchas otras personas que se organizan bajo el paraguas del activismo político de la tradición radical negra, viene pensando cómo sería el camino hacia un horizonte abolicionista y poniendo en práctica, ensayando, el abolicionismo como política real; es decir, de manera material y tangible.
De este libro queremos resaltar de forma especial su epílogo, escrito por Iñaki Rivera Veiras, quizá la persona del Estado español que de forma más continua viene desde hace décadas defendiendo el abolicionismo. En ese epílogo, titulado, Aclaraciones conceptuales acerca del término “Abolicionismo”, Iñaki, entre otras reflexiones, nos dice:
Tras leer la obra de Ruth Wilson Gilmore, con la que disfruté tanto como aprendí (sobre todo en lo relativo a la dimensión histórica, cultural y económica del complejo industrial-carcelario), he creído oportuno realizar, en esta contribución a modo de epílogo, unas breves aclaraciones relativas a la historia y al significado propio de la expresión «abolicionismo» en el campo de las políticas penales. Ello, con la esperanza de que este texto sea útil para aclarar algunos conceptos, ya que a veces en ciertos escritos, en algunas demandas de movimientos sociales o en el diseño de políticas, he comprobado que se citan escasamente precedentes históricos de las «aboliciones». En efecto, en ciertas ocasiones, cuando leo trabajos, escucho determinadas demandas o analizo planes de políticas públicas sobre mediación, justicia restaurativa y cuestiones similares, echo de menos que no se citen algunos de los antecedentes abolicionistas que la historia de las luchas ha brindado en una cantidad notable. Por tanto, este trabajo también pretende realizar un poco de ejercicio de memoria.
(…) Lo que se pretende aquí, como hipótesis de trabajo, es indicar que «el abolicionismo» no solo no constituye un tipo de expresión novedosa, sino que cuenta con una larga tradición de reclamos tan larga como la lista de infamias que alimentaron al denominado progreso/proceso civilizatorio
Si, como estamos viendo, entre las personas más activas en la lucha abolicionista encontramos principalmente mujeres negras, activistas y pensadoras, algo similar sucede en América Latina, en cuanto a las iniciativas llevadas a cabo por mujeres organizadas, hasta el punto de llegar a constituir en 2020 la Red Feminista Anticarcelaria de América Latina, quienes, entre otras muchas iniciativas, en julio de 2025 hicieron público un Manifiesto del que extraemos estos párrafos:
Ante la globalización del proyecto fascista de muerte del capitalismo patriarcal y racista, que se ha valido de los estados penales para criminalizar a la población pobre y racializada, destruir sus tejidos comunitarios y posibilitar del despojo de sus recursos y territorios, decidimos articular nuestras luchas y estrategias de resistencia con la creación en el 2020 de la Red Feminista Anticarcelaria de América Latina. Si bien nuestros principales espacios de resistencia y de construcción de comunidad son las cárceles femeniles del continente, nuestra lucha es contra los Estados penales patriarcales que funcionan al servicio del capital y que que históricamente han usado la fuerza de la ley para facilitar y justificar la explotación y control de la población empobrecida y racializada.
(…) Al mismo tiempo, cuestionamos las ficciones que sostienen el sistema penal, como la reinserción social que responsabiliza individualmente a las personas que fueron dañadas por estructuras de exclusión. Frente a eso, construimos vínculos que no buscan corregir sino reparar y acompañar. Lo hacemos desde una ética radical del cuidado, donde la política se enraíza en el afecto, en el cuerpo, en la escucha atenta y el sostén mutuo. Esta Red, al articular territorios y saberes diversos, se vuelve un espacio común para imaginar lo que aún no existe, pero que todas deseamos: una justicia sin jaulas, sin castigos, sin olvido.
(…) El recrudecimiento de discursos de extrema derecha impacta significativamente en nuestras prácticas feministas y anticarcelarias, intensificando la violencia estatal, la criminalización y el control territorial paramilitar. Esta ola fascista no es solo retórica: se traduce en políticas punitivas, represión de la protesta social y un cerco cada vez más estrecho sobre los cuerpos, las comunidades y los territorios. Ante este panorama, nuestras respuestas se afirman en el cuidado mutuo, las alianzas entre organizaciones y la resistencia colectiva.
En estos tiempos en que el genocidio se justifica en nombre de la seguridad, y el militarismo en nombre de la paz, resulta cada vez más urgente dar la batalla para develar los disfraces de las violencias patriarcales y racistas que están acabando con las vidas de nuestras hermanas palestinas y su pueblo, tanto como atenazan a los pueblos a Abya Yala y el mundo. Esta Red permanece atenta a desorbitar la norma y desplazar la hegemonía de esos imaginarios, los que desde sus orígenes alojaron el consenso de la esclavitud y la explotación (de mujeres y disidencias, de negres e indígenas, de empobrecides y desposeídes, de neurodivergentes y discapacitades). Nuestro objetivos es tejer nuestras militancias sostenidas por años en nuestros territorios, construir juntas nuevos imaginarios políticos que nos permitan proponer una justicia feminista más allá de las cárceles y los punitivismos de los Estados patriarcales.
Otros textos que ha publicado la Red en Desinformémonos son:Los retos del antipunitivismo en contextos de violencias extremas y Donde no hay comunidad no hay justicia.
En cuanto a experiencias concretas, destacaríamos las rondas de Cherán; la Justicia comunitaria zapatista; la experiencia urbana de Acapatzingo en ciudad de México; la Policía Comunitaria en la Costa-Montaña de Guerrero, o el Consejo Indígena Popular de Oaxaca “Ricardo Flores Magón”. Pero también existen importantes experiencias en otras zonas de América Latina, como Las rondas campesinas en el norte de Perú, o La Guardia Indígena de los pueblos del Cauca (Colombia). En algunos casos han dado pie a publicaciones que recogen varias de esas experiencias, como es el caso de Seguridad contra la pared;Los pueblos en defensa de la vida y el territorio; o Autodefensas y policías comunitarias
En los Estados Unidos también se han impulsado iniciativas como las luchas del movimiento Black Lives Matter; o se cuenta con experiencias como la de los Sioux en la reserva indígena de Standing Rock
Acercándonos geográficamente a nuestra zona, es interesante conocer lo que nos cuenta el texto Cómo abolir la policía: Lecciones de Rojava, así como las experiencias de los comités de calle en Sudáfrica, surgidos en los años ochenta, y los comités de defensa ciudadana organizados por el Ejército Republicano Irlandés (IRA) en Irlanda del Norte en los años setenta (estas dos últimas detalladas en el libro Qué hace la policía y cómo vivir sin ella).
B) EN EL ESTADO ESPAÑOL Y EUSKAL HERRIA
Para empezar, en los últimos tiempos son varios los textos publicados en castellano (buena parte de ellos traducciones del inglés) que ponen en cuestión la policía. Valgan como ejemplo:
El final del control policial;La policia. Un análisis crítico;
Gasear, mutilar, someter. La policía de las armas no letales,
Los 5 últimos títulos publicados por Katakrak que está desarrollando una más que encomiable tarea de difusión de estas cuestiones.
No son pocos tampoco los artículos interesantes aparecidos en los últimos tiempos. Valgan los siguientes ejemplos (seguros que hay bastantes más):
La policía es irrelevante para la seguridad ciudadana; Violencia policial;
‘Defund the Police’: el final de la policía en EE UU y el principio de una seguridad pública radical;
¿Reforma o decrecimiento policial? Los ecos del ‘Defund the Police’;Soñando y pensando un mundo sin policía;
Así impone el relato policial del alcalde de Bilbao: alarma, falsedades y medias verdades
Sin Poli: Grupo de investigación colectiva para afrontar conflictos al margen del poder policial
Hacia un nuevo paradigma: prácticas y desafíos de una seguridad más allá del capitalismo
Señalemos también que la autora del último artículo, Pastora Filigrana, ha escrito un libro,El pueblo gitano contra el sistema-mundo, donde describe formas comunitarias de resolución de conflictos basadas en la confianza en personas referentes por edad, comportamiento o valores. Y contamos igualmente con experiencias como la de AAMAS (Assemblea d’Afectades pel Masclisme i el Patriarcat), de protección y acompañamiento frente a violencias machistas, y «A l’aguait», de explotación de otras formas de pensar y hacer la seguridad, en Manresa.
Además de todo ello, en octubre pasado de 2024, impartido desde el eje formativo de la Fundación de los Comunes, se inició un curso titulado “Policía vs. Política. De la policialización de lo social a unas políticas de confianza”, que se desarrolló en 6 sesiones: 1) Metropolice: Seguridad y policía en la ciudad neoliberal; 2) Escuela y servicios sociales: cuando el panóptico se extiende a lo social; 3) Barrio: Políticas sociales vs politicas de confianza; 4) Los malotes: Construcción y reconstrucción de un enemigo público; 5) ¿De quién es la calle? Policía, violencias y exclusiones, y 6) Abolir la policía: Desfinanciación y alternativas despolicializadas para afrontar los conflictos. Esas sesiones fueron acompañadas de algunos videos y conferencias introductorias.
Pero, lo mejor de todo ello es que, fruto de los debates y encuentros de ese curso, surgió una maravillosa iniciativa que han denominado Sin Poli y que:
“pretende ser una forma de explorar y demostrar que, en muchas situaciones, quienes mejor podemos gestionar buena parte de los conflictos y violencias que padecemos y generamos, somos nosotr*s mism*s. Nuestro principal objetivo y deseo político sería, por lo tanto, visibilizar que eso del ‘me cuidan mis amigas y no la policía’ se traduce en la vida cotidiana muchas más veces de las que conocemos y pensamos”.
Para ello, entre otras actividades que realizan, se han dedicado a recopilar las experiencias en las que, ante diversos tipos de conflicto, las personas, colectivos o comunidades reaccionamos espontáneamente o decidimos actuar en su resolución sin recurrir a la policía. Todo apunta a que no tardando mucho conoceremos una primera publicación de esa recopilación de experiencias, también de la mano de Katakrak.
También, como empujón a todos estos debate e iniciativas, Zona de Estrategia dedicaba en mayor de 2025 su número 3 de Cuadernos de Estrategia a esta cuestión, con el título de El sentido común punitivo. Debates y resistencias desde los movimientos, que, además de la introducción, contiene los siguientes textos:
Hombres jóvenes de piel oscura: seguridad, femonacionalismo y refuerzo securitario (Nuria Alabao)
¿A quién culpar? El populismo y el «problema de la inmigración» (Albert Sales Campos)
Delitos de odio, una legislación que se ha vuelto en contra del activismo (Nora Rodríguez)
El goce de castigar. Política afectiva, víctimas funcionales y Estado moral (Laura Macaya)
Tendencias punitivas en los movimientos sociales. Realidad, causas y desafíos hacia un vuelco emancipador (Marisa Pérez Colina)
Sin policía. Apuntes para una cultura del conflicto no policial a partir de los debates y las experiencias antipunitivas (Sergio García García)
La cuestión no se queda solo en textos y encuentros, sino en trabajos conjuntos y en redes que se van tejiendo. Valga el ejemplo de las charlas y talleres conjuntos que llevan a cabo Salhaketa Araba y Sin Poli o las Jornadas Antipunitivistas que organiza Salhaketa Nafarroa, y que en su IV edición llevada a cabo en noviembre de 2025 (en Katakrak) buscaban “generar espacios de diálogo y pensamiento crítico sobre las políticas penales, las alternativas al punitivismo y los caminos hacia la abolición del castigo”. Pero, sobre todo, por lo que supone, hay que celebrar el hecho de que, como recogía El Salto, A principios del 2025 diversos colectivos del Estado español se reunieron en Iruña en unas jornadas que, además de para debatir y reflexionar, sirvieron para dar los primeros pasos de la Red Antipunitivista, un espacio de lucha y reflexión contra la cultura del castigo. Los colectivos que tomaron parte en la creación de esa Red fueron:
Traba (Valencia),
Tapa (Madrid),
Aukeraz (Iruña),
Asamblea Popular de Carabanchel (Madrid),
CAMPA (Zaragoza),
Salhaketa Nafarroa y Salhaketa Araba,
Txago (Donosti),
Fábrica de lo social (Zaragoza),
Sin Poli (Madrid-Euskadi-Santander)
Lo mejor, que parece que todo esto tendrá continuidad. No sólo por lo que ya hemos comentado de la próxima publicación de las experiencias recogidas por SinPoli, sino porque los colectivos que asistieron a las jornadas, hablan así del futuro:
Futuros
Con todo esto en mente, estas jornadas han querido ser un primer paso en la construcción de una red colectiva que permita imaginar y sostener horizontes antipunitivistas. Los debates sirvieron para acordar un marco común, compartir trayectorias, miradas y contextos, y empezar a construir complicidades entre personas de distintos territorios.
Pero esto no ha hecho más que empezar. De cara al futuro, muchas expresamos la necesidad de aterrizar en debates más concretos sobre las prácticas antipunitivas, así como la urgencia de ampliar esta reflexión colectiva, haciéndola más diversa y más transversal. Con ese horizonte, ya estamos trabajando para que en 2026 puedan celebrarse las segundas jornadas de la red antipunitivista.
ACABemos esta entrada retomando la reflexión inicial. Mientras partidos y medios generalistas abordan cada cierto tiempo un debate superficial sobre modelo policial, tanto los unos como los otros parecen ajenos a una opción que cada vez toma más fuerza y que, a nuestro entender es la única opción realista ante los sistemas punitivos, las cárceles y los cuerpos policiales: su abolición. Ojalá que los textos y referencias sobre las opciones abolicionistas recogidas en esta entrada sirvan para seguir profundizando en su desarrollo. Soñar un mundo sin polis es el primer paso en el camino a recorrer para conseguir hacerlo realidad. Enredémonos en esa maravillosa tarea.

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