domingo, 28 de diciembre de 2025

¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policía (también en Euskal Herria)

 


 

 

Lxs abolicionistas, aunque con opiniones diversas en muchos temas, compartimos dos principios guía. Primero, que la policía y las prisiones no solo no pueden reformarse, sino que deben abolirse. Segundo, que la abolición de la policía y las prisiones implica una transformación total de la sociedad. Porque (…) trabajar hacia la abolición es un proceso que va mucho más allá de cerrar prisiones o desfinanciar a la policía, es un proceso de imaginar otra sociedad.

Dawn Marie Paley y Brian Whitener, editores de ¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policía (Bajo Tierra Ediciones, México)



En los últimos años, a menudo se habla de debatir sobre modelo policial en Euskal Herria (debate que, dicho sea de paso, nunca llega), pero, sorprendentemente, entre las distintas opciones que ponen sobre la mesa tanto partidos políticos como medios de comunicación generalistas, nunca aparece la opción abolicionista… salvo como insulto o descalificación.


Sin embargo, por fortuna, el abolicionismo es el planteamiento de cada vez más movimientos populares y sociales. Y ello tiene su reflejo en un tan interesante como importante incremento de textos y organización de redes que abogan por la alternativa abolicionista. En Iraultzak lagunduz hemos señalado en varias ocasiones las interesantes alternativas de seguridad comunitaria y justicia restaurativa que desarrollan cada vez más comunidades indígenas en México, Colombia, Guatemala…, y no pocas veces se nos ha dicho que es un modelo aplicable solo en ese contexto cultural, donde la fuerza de lo comunitario se ha sabido mantener durante siglos.


Pero las posturas y experiencias abolicionistas se extienden también en otras geografías donde el capitalismo ha arrebatado el sentir comunitario y ha introducido conceptos de seguridad y justicia que son meros instrumentos de poder para controlar y sojuzgar. En esta entrada vamos a recoger algunas de ellas, para que sirvan de herramientas para impulsar todavía más su extensión. Partiendo de las geográficamente más lejanas (Estados Unidos y América Latina) para acercarnos al Estado español y concluir con algunas iniciativas de lucha abolicionista que se están dando en la propia Euskal Herria.



A) EN ESTADOS UNIDOS Y AMÉRICA LATINA


Pero tal vez convenga empezar por definir sucintamente la propuesta abolicionista, para lo que nos parecen adecuadas estas palabras de Brian Whitener y Dawn Marie Paley en la Introducción del texto editado por Bajo Tierra ¡Abolir ya! Ensayos hacia un mundo sin policia

domingo, 14 de diciembre de 2025

Las malas artes de la criminología mediática de David González (D.G.) (II)

 

 Tomado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Desinformaci%C3%B3n#/media/Archivo:Disinformation_vs_Misinformation_es.png

 

 

En la entrada en la que analizábamos las bases en las que se fundamenta la criminología mediática, que es lo que sostenemos que lleva a cabo David González en El Correo de Araba, se señalaba que una de ellas era que:

se exagera la información, se la multiplica por diversos medios, se crean titulares engañosos que no coinciden con lo que se informa, y también se suele mencionar dos veces el mismo episodio, lo cual genera la sensación de que se trata de dos hechos diferentes


Un bueno ejemplo de todo ello es el siguiente titular de D.G. del pasado 14 de octubre de 2024:

Dos bandas se enfrentan a navajazos en el Casco Viejo de Vitoria por controlar la venta de droga


Quien quiera que lea el titular, y no conozca la realidad, no tiene más remedio que pensar que en el Casco Viejo gasteiztarra reina la ley de la selva delincuencial, donde bandas de cárteles de droga se enfrentan salvajemente. Así que, lo recomendable sería no acudir a esa peligrosa zona, pues de lo contrario correremos serio riesgo.


Nada más lejos de la realidad. Quienes vivimos o transitamos por la zona a diario sabemos que no es así, por mucho que se empeñe D.G.. Lo sabemos nosotres… y los miles y miles de personas que acuden cada fin de semana al lugar de ocio más nutrido de toda la ciudad. Todo es producto de la aplicación práctica que lleva a cabo D.G. de la criminología mediática en lo que acabamos de ver que se define como, creación de espectáculo, exageración de información y generación de titulares engañosos.


Para comprobarlo, solo tenemos que leer con detenimiento el desarrollo de la noticia (lo que no hace la inmensa mayoría de las personas lectoras de la versión telemática, que al no estar suscritas solo pueden ver el titular), y veremos que ese titular no responde prácticamente en nada a la realidad. Las “dos bandas”, pronto pasan a “presuntas bandas”, y de ahí a que una de esas teóricas bandas sea descrita como “un par de jóvenes que llevan pocos días en el barrio”. Más exageración y generación de titular engañoso hay en la afirmación de que “se enfrentan a navajazos”, pues al leer el detalle de la noticia vemos que en realidad ese enfrentamiento a navajazos se queda en que “Uno de los implicados, de 28 años, se refugió en su casa y salió «con un machete». Lo exhibió y amenazó con usarlo”. “Machete” que, por cierto, tampoco debería ser muy grande, pues como asegura D.G., cuando fue detenido “el arma blanca le fue localizada –y requisada- en su ropa interior”. Finalmente, lo de enfrentarse “por controlar la venta de droga” que se asegura en el titular, y que con las afirmaciones que le preceden sugiere la idea de cárteles de la droga en disputa, se reduce a que el par de jóvenes que llevan pocos días en el barrio “presuntamente viven del menudeo de sustancias estupefacientes”… “según “deslizan medios policiales


Esta última afirmación “deslizan medios policiales”, es otra de las características de las noticias que redacta D.G.. Es difícil encontrar en sus textos referencia a que su fuente de información policial sean las notas de prensa que facilitan los órganos de prensa de los cuerpos policiales (lo que sí es la práctica habitual de sus compañeras y compañeros), David González habla habitualmente de lo que deslizan o filtran policías o medios policiales. Fuentes policiales que, lógicamente, no desvela pero que, una de dos, o realmente cometen graves deslices en su información deslizada, que a menudo resulta errónea, o esas filtraciones policiales no son reales, y D.G. se las inventa. En cualquiera de ambos gravísimos supuestos lo peor no es la desinformación que generan en el público lector (y sus derivadas de miedos, temores y rechazos) sino que, cuando se centran en sectores concretos, incluso en personas, provocan una estigmatización social que es peor que cualquier condena judicial. Recordemos un penosísimo ejemplo de todo ello.




El denunciable papel de algunos medios en la creación y difusión de falsedades. O el ejemplo del bulo de ‘los Pitxis al Casco’ por el ¿periodista? David González