Sin duda es el grito que debería estar en todas nuestras gargantas y protagonizando las movilizaciones contra las guerras que deberían estar okupando nuestras calles de continuo. Para animar a ello, vamos a acercar distintos testimonios de ese grito de ¡Guerra a la Guerra! en diversos momentos históricos (desde 1870 a 1924) y formatos, con la intención de que puedan servirnos de herramientas y/o brújulas. Ello será el aperitivo para el menú principal de esta entrada: acercarnos a una campaña muy actual que se está llevando a cabo en el Estado francés, protagonizada por una amplia y plural plataforma, precisamente con el nombre de Guerre à la Guerre. Para finalizar, y como postre, daremos cuenta de una iniciativa que se está gestando en los cuatro herrialdes, y en concreto en Gasteiz para la tarde del 29 de mayo (guardad la fecha), con el objetivo de impulsar la Insumisión a las Guerras.
A) Testimonios y herramientas históricas del ¡Guerra a la Guerra!
El grito de ¡Guerra a la Guerra! probablemente tenga tantos siglos de existencia como la propia guerra, pero en el ámbito cultural cercano encontramos interesantes y poco conocidas utilizaciones históricas del mismo.
¡Guerra a la Guerra! en versión teatral en 1870
Tras estallar la guerra franco-prusiana en julio de 1870, un conocido poeta de la época, de origen asturiano, Ramón Campoamor, escribió la “dolora dramática” titulada Guerra á la Guerra, que llegó a representarse en el Teatro Español de Madrid en noviembre de ese mismo 1870. Evidentemente, no es un texto antimilitarista. Aunque sí profundamente antibelicista en algún modo. Se basa en el diálogo entre dos soldados rivales, Víctor, francés, que se había quedado cojo por la guerra, y un soldado prusiano, Enrique, que había perdido las manos en la gierra franco-prusiana. Hemos encontrado alguna estrofa interesante:
¿Cómo ha podido sacar
de entre sábios alemanes
todo un millón de jayanes
el gran canciller Bismark?
Todo con gente lo allana
y Molke1 usa en su ambición,
la táctica del cañón:
fuego contra carne humana.
Ya no hay ciencia militar;
quien consigue la victoria
no es el génio de la gloria,
es la industria de matar
(…)
De tí y de mí ¿qué memoria
quedará, cuando algún día
sea esta carnicería
una hermosura en la historia?
(…)
Limosna a estos dos amigos
pedir nos verá la tierra,
y maldecirá la guerra
que de héroes hace mendigos.
Con voz, por el llanto ahogada,
probaremos á la historia
que es una infamia la gloria,
y más, la más celebrada
Llamativamente, para la imagen que suelen trasladarnos de la época, encontramos también versos que nos hablan de una cierta atracción entre ambos soldados. Por ejemplo, en esta escena en la que Víctor le está curando las heridas a Enrique.
Víctor:
Te encuentro de juicio lleno.
Bien. Ya está seguro el trapo.
Enrique:
(Aparte) Este francés es muy guapo
Víctor:
(Aparte) Este prusiano es muy bueno
Enrique:
Dame un abrazo (Víctor le abraza)
Víctor:
Llegaste,
y ves que servido fuiste
Enrique:
Ama lo que aborreciste
Víctor:
Tu aborrece lo que amaste
Enrique:
(Aparte) Ejerce en mi un cierto imperio
este francés vanidoso
Víctor:
(Aparte) No es del todo fastidioso
este petulante en serio
¡Guerra a la Guerra! en un relato de la primera corresponsal de guerra española en 1909
Treinta y nueve años
después, en 1909, Carmen de Burgos Seguí, conocida como Colombine,
la que es considerada como la primera periodista profesional española
y primera corresponsal de guerra (además era escritora, traductora y
activa militante por los derechos de las mujeres), escribió un
artículo titulado ¡Guerra a la Guerra! (recopilado
luego en Al
balcón,
1913),
en el que, además de ensalzar la objeción de conciencia, recogía
párrafos como estos:
No existe ninguna barbarie comparable á la que suscita la guerra, y sin embargo, se le concede tanto poder á los que la sostienen, que la prensa enmudece, los ciudadanos callan, y todos la secundan, escudados en la frase absurda de que es un mal necesario. ¡Necesaria la guerra! ¡Necesaria la destrucción!
(…) Entendamos bien todo esto, para no caer en la anomalía de que el partido socialista pida el servicio militar obligatorio; lo que hay que pedir es la supresión de los ejércitos, el desarme, las conclusiones de la conferencia de La Haya, que acaben de una vez para siempre las odiosas guerras. Las del siglo pasado costaron la vida á catorce millones de hombres. ¿Comprendéis el horror de esta cifra? Ninguna guerra vale una sola vida.
(…) Queremos imponer nuestra civilización. ¿Qué es civilización? ¿Acaso no son más civilizados los que están más cerca de la Naturaleza? Creemos progreso todas estas máquinas eléctricas, trenes, automóviles, palacios, y cuanto al inventarse nos esclaviza con nuevas cadenas y crea mayores necesidades. Todos los trabajos rudísimos, la división de pobres y ricos, nace de esto, y se dice que del lujo viven los menesterosos. Cierto. Pero si no se hubieran inventado vivirían mejor. La libertad, la igualdad están en Ja vida primitiva.
Para defender este orden de cosas ridículas se sostiene el ejército y se habla de obligar á todos al servicio militar. Oigamos sobre esto, para terminar, á Tolstoi; «No hay nada más vergonzoso que ese servicio militar obligatorio que alista á todos los hombres contra su voluntad, á la edad de la ternura, para trabajo de criminales... En los bárbaros tiempos de Gengis khan no mataban más que los que tenían afición á la carnicería. Las gentes gozaban del derecho de quedarse en su casa, de cultivar sua tierras, de soñar, de hacer el bien. El mundo civilizado pone el fusil en la mano del hombre, le da orden de matar, y si el hombre arroja el arma y rehusa ser homicida, se le trata como delincuente... Todo hombre debe, ante todo, y cueste lo que cueste, negarse á tal servidumbre.» No se alegue que pelea para mantener el orden ó coutra otras razas. Todo el pueblo obrero, desdichado, oprimido, y todas las naciones de la tierra, forman, con sus mismos verdugos y tiranos, un conjunto único: el hombre. En toda guerra, sea cual fuere, padece siempre la humanidad.
Y estos hombres que se niegan á matar, que prefieren morir con las manos puras, en paz con su conciencia, son los Drojin y los Olkhovik de Rusia, los Nazarens de Austria, los Groutandiers de Francia, los Terrey de Holanda y los valientes Doukhobors de América y de Rusia2. ¡Gente admirable que se negó coa entereza á ser cómplice del crimen legal!
Debemos aumentar su partido, inculcar sus doctrinas á nuestros hijos, predicar el amor entre todos los pueblos... y si las doctrinas de paz se imponen por medio de la fuerza aún, luchemos denodadamente para lograr el fin de las luchas. ¡Guerra á la guerra!
¡Guerra a la Guerra! Artículo de opinión de Miguel de Unamuno en 1912
Aunque el
pensamiento político del escritor y filósofo vasco Miguel de
Unamuno fue bastante tornadizo, pues tuvo momentos muy diversos en
los que llegó hasta posicionarse con los golpistas de 1936 (aunque
posteriormente se enfrentó a ellos), no dejan de llamar la atención
estos párrafos de un
artículo que escribió en Mundo Gráfico en diciembre de 1912,
de claro tono antibelicista, titulado precisamente ¡Guerra a
la Guerra! :
Otra vez más ha pasado sobre Europa la fiera e indomable Parca, traída de la negra mano de la pálida Muerte; otra vez más parece ha retrogradado el Hombre a sus prehistóricos instintos de fiereza salvaje.
(…) Y aún hay quien se atreve a decir (¡desgraciado!); que la guerra es elemento de progreso. ¡Paradoja, paradoja, paradoja! De progreso con minúscula, tal vez, pero del Progreso con mayúscula, lo niego. La guerra, la guerra que cuesta lágrimas y sangre y oro y sudor, la guerra que arruina al vencido, la guerra que lleva tras de sí la desolación y la muerte, ¿cómo va a ser elemento del Progreso?
Que hay que cultivar el valor… Convenido. Pero, ¿qué valor? ¿Qué valor? –preguntamos.– ¿Qué valor, señores panegiristas o excusadores de la guerra? Hay que cultivar el valor, sí; pero es el valor humanitario y humanista, altruista, idealista…, ista…, ista, fraternal, sociológico, progresivo.
(…) ¡Guerra a la guerra y paz a la paz! Tal debe ser nuestro lema.
¿Genio Alejandro? ¿Genio César? ¿Genio Federico, mal llamado el Grande? ¿Genio Napoleón? ¡Sí, malos genios! El último y más oscuro maestro de escuela hace más por el progreso humano que esos nefastos y supuestos genios hicieron.
(…) No, no: no cabe defender la guerra; no cabe defender nada que nos traiga la muerte; porque la muerte es el supremo de los males. ¡Viva la vida! ¡Muera la muerte! Defender la guerra es defender la muerte. Y ahora que estamos todos –es decir, todos los hombres progresivos, sociológicos y humanitarios– pidiendo a voces la abolición de la pena de muerte, ¿vamos a caer en la vergonzosa inconsecuencia de defender la guerra?
(…) Y esta guerra –la única que puede admitirse, la guerra a la guerra– hay que empezar a inculcarla a los hombres futuros desde su más tierna edad, desde su primera infancia; y día a día, hora a hora, sin cesar. Gutta cavat lapidem (la gota horada la piedra) y al árbol hay que enderezarlo mientras es tierno renuevo. Inculquemos, pues, en los niños desde su más tierna infancia, el horror al derramamiento de sangre; inculquemos en sus maleables corazoncitos sentimientos de dulzura, de humanidad, de filantropía.
(…) Por todo lo cual: ¡guerra a la guerra!
¡Guerra a la Guerra! en resolución política internacional en 1915
Tan solo tres años después y en el entorno de una nueva gran guerra, ¡Guerra a la Guerra! fue también el nombre con el que se popularizó la Resolución de la Conferencia Extraordinaria de la. Internacional de Mujeres Socialistas celebrada en Berna los días 26, 27 y 28 de marzo de 1915. Resolución aprobada a propuesta de la que entonces era Secretaria de la Internacional Socialista de Mujeres, Clara Zetkin, que fue también quien la redactó.
En dicha Conferencia tomaron parte igualmente otras conocidas mujeres socialistas como Rosa Luxemburgo (Polonia- Alemania), Nadezna Krupskaya y Alejandra Kollontai (Rusia), Inessa Armand (Francia) y Silvia Pankhurst (Gran Bretaña). En el texto de la resolución encontramos párrafos como estos:
La actual guerra mundial hunde sus raíces en el imperialismo capitalista. Que fue provocada, finalmente, por las exigencias de los explotadores y clases gobernantes de los diferentes países que, en una lucha competitiva entre sí, se esfuerzan en extender su explotación y dominación más allá de las fronteras de sus propios estados. Al mismo tiempo, fortalecen y establecen permanentemente su explotación y dominación sobre sus compatriotas desposeídos de propiedad. Los intereses financieros internacionales (las grandes industrias de armamento) están continuamente influyendo en las clases propietarias como una particular amenaza de peligro de guerra y de la misma guerra. Esos intereses explotan a las naciones llevando a los estados a una competencia armamentista.
(…) Es el deber más sagrado de las mujeres socialistas, especialmente de las mujeres trabajadoras, dirigir la lucha por la paz con valentía, con voluntad de sacrificio y con el deseo de paz que nace del profundo dolor causado por la guerra, y proclamar este deseo como una clara y consciente voluntad de paz.
La conferencia de mujeres insta pues, a las mujeres socialistas y proletarias de todos los países, a que, sin temor a los obstáculos y a las persecuciones anteriores, no pierdan ni el tiempo ni la oportunidad de utilizar todos los medios disponibles para proclamar, mediante manifestaciones masivas de todo tipo, su solidaridad y conciencia internacional y su voluntad de paz.
(…) La conferencia de mujeres, reunida en estos momentos tan agitados, ha demostrado que, para el logro de un objetivo, las mujeres socialistas de todos los países, especialmente de los países beligerantes, están unidas en la vieja fidelidad fraternal y en el reconocimiento de una gran solidaridad y el deber de una voluntad y acción unificadas. La conferencia confía en que las mujeres proletarias de todos los países se unan de forma unánime en apoyo a la acción internacional por la paz.
¡Guerra a la Guerra! en un increíble libro de fotografías bélicas en 1924
Pocos años después, en 1924 se publicó un libro increíble, titulado precisamente ¡Guerra a la Guerra!, muy poco conocido por estos lares, ya que no ha tenido traducción al castellano hasta el reciente 2018, cuando la ha llevado a cabo el alavés Ander Gondra Aguirre:
Terminada la Primera Guerra Mundial, el militante pacifista Ernst Friedrich compiló cientos de fotografías procedentes principalmente de archivos militares y médicos. Eran la cara oculta del conflicto armado, las imágenes que los gobiernos y agencias propagandísticas habían considerado impublicables por su extrema dureza y contundencia. Decidido a diseñar un libro que desmontase la heroicidad de la guerra, Friedrich nos lleva de la cuna a la tumba, de los soldaditos de plomo a los inmensos cementerios dedicados a los caídos en la Gran Guerra. Nos hallamos ante una de las obras más impactantes de todo el siglo XX,
(del Prólogo de Ander Gondra Aguirre a la primera edición en castellano, en 2018 del libro de Ernst Friedrich de 1924 ¡Guerra a la Guerra!)
Como señala Erica Grossi en la Introducción de la edición castellana del libro:
La importancia de la operación de Friedrich está contenida precisamente en la exposición cruel y violenta de esos errores −cadáveres, destrucción, heridas, cicatrices y mutilaciones− y de esos sufrimientos porque, revelados y fijados en fotografías, son imposibles de olvidar. El mensaje dirigido al espectador de su tiempo −y a los que vendrán− es precisamente el de rehuir la predisposición burguesa al olvido de la historia, porque “si recordásemos, no habría más guerras”30, tomando posición ante el dolor (fotografiado) de los demás.
Pero Ernst Friedrich, que era un muy activo militante antimilitarista y anarquista, aparte del tremendo valor de las imágenes que nos aporta, también desliza algunas reflexiones como las siguientes:
Hasta el día de hoy, el objetivo de todas las guerras es proteger o apoderarse de dinero, propiedades y poder; y, siempre que el capital rija y oprima a las gentes, seguirá habiendo guerras. Cuando el capital internacional se ve amenazado por la competencia, y cuando los barones y los propietarios de las fábricas comienzan a luchar entre sí, entonces comienza el ruido de sables y gritan: “La Patria está en peligro” (Con la Patria siempre se refieren a la caja).
Y, sorprendentemente, los trabajadores esclavos de todas las naciones abandonan su arado y su yunque, toman las armas y protegen la vida y los bienes de sus amos con su propia sangre y su vida.
¿Dije “sorprendentemente”? No, resulta bastante natural, ¡naturalmente antinatural!
No es sólo el poder y la fuerza del Estado lo que obliga a todos los “súbditos” a proteger el trono y las bolsas de dinero, y a morir por ellos. El capital no tiene únicamente al poder económico en sus manos, sino que, en la misma medida y con la misma fuerza, ha subyugado también intelectualmente al proletariado.
Este hecho suele pasarse por alto fácilmente y, por ello, aún hay tanta ideología burguesa en el proletariado. Por eso, siempre digo a mis hermanos, los proletarios luchadores:
“¡Liberaos de los prejuicios burgueses!
¡Luchad contra el capitalismo dentro de vosotros mismos!
En vuestros pensamientos y acciones, todavía acecha terriblemente el filisteo y el soldado, y en cada uno de ellos se esconde un sargento armado que desea ordenar y dominar, aunque sólo sea a sus propios camaradas o a su esposa e hijos, ¡a su familia!”
Pero también les digo a esos burgueses pacifistas que únicamente buscan luchar contra la guerra mediante caricias, pastas de té y miradas piadosas:
“Luchad contra el capitalismo ¡y lucharéis contra todas las guerras!
Luchad contra el campo de batalla en las fábricas y en las minas, contra la muerte heroica en las enfermerías, contra las fosas comunes. En resumen, ¡la eterna guerra de los explotados contra los explotadores!”
En su acertado análisis antimilitarista Ernst Friedrich llega a proponer lo que sin duda sería una de las mejores vías de solución a las guerras:
Puede que los nacionalistas y los instigadores de la guerra, los reyes y los generales, deseen continuar la guerra entre ellos, por cuenta propia y bajo su propio riesgo, ¡sin obligar a nadie a que se les una en contra de su voluntad!
¡Tal guerra sería bienvenida por todos los pacifistas y proletarios!
¡Entonces todos los fanáticos de la guerra se exterminarían mutuamente por su propia voluntad, y alcanzaríamos la paz, paz eterna en esta tierra!
Pero, desafortunadamente, estos héroes no se encaminarán a semejante “guerra de liberación” (liberación de los promotores de la guerra y de los especuladores).
Estos pensadores de la guerra, estos líderes bélicos, carecen del valor para acudir ellos mismos a la batalla, para morir en una dulce “muerte heroica”.
B) GUERRE À LA GUERRE Una coalición para desarmar el militarismo
Saltemos adelante casi un siglo en la historia y fijemos nuestra mirada en la actualidad. Concretamente en el Estado francés, donde se está dando una envidiable experiencia de trabajo contra la guerra, que ojalá contaminara estos lares. Veamos en qué consiste.
Según sus propias palabras (siempre en base a una traducción automática):
Guerre à la Guerre es una coalición de organizaciones e individuos que comparten la urgencia de actuar contra la guerra y el militarismo. Luchamos contra la extrema derecha, el racismo, la represión, el colonialismo y el patriarcado. La guerra es para nosotros una forma radicalizada de estas dominaciones. En un momento en el que los genocidios se desarrollan ante nuestros ojos, las agresiones imperialistas son cada vez más desinhibidas y nuestros dirigentes multiplican los anuncios y las medidas belicistas, nuestro frente apunta a organizar la resistencia.
Parten de una serie de constataciones:
1. La guerra ya está aquí
De Palestina a Congo, de Sudán a Yemen, la guerra ya es una realidad permanente en gran parte del mundo. Hizo su gran regreso a suelo europeo con la invasión rusa de Ucrania. Pero incluso en países supuestamente en paz como Francia, las guerras neocoloniales y contra el terrorismo, las fronteras, las prisiones, la violencia represiva son parte del mismo sistema, que se extiende desde el control asesino hasta el conflicto armado.
2. La guerra es el producto de las dominaciones
Producto del nacionalismo, el capitalismo, el racismo, el colonialismo y el patriarcado, la guerra sólo sirve a los dominantes. Con ella, las potencias imperialistas buscan repartirse el mundo. Francia no está de lado, envía sus soldados a donde quiera mantener su dominio colonial, sigue suministrando armas a quien esté dispuesto a comprarlas. Quienes defienden el rearme general como única solución a las amenazas que ellos mismos crearon lo saben: la militarización sólo protegerá sus propios intereses.
3. Sus guerras, nuestras muertes
En nombre del esfuerzo de guerra exigido por los Estados y los comerciantes de armas, deberíamos aceptar todos los sacrificios: unión sagrada y obediencia a los dirigentes, retroceso de nuestros derechos, desahogar la violencia racista, islamófoba y patriarcal, represión de todos los "enemigos internos", planes de austeridad para aumentar los presupuestos militares, reclutamiento forzoso de la juventud y de toda la sociedad... Pero quienes preparan y conducen la guerra nunca son los que mueren.
Y se disponen a trabajar desde varios posicionamientos claros:
4. No hay paz sin justicia
Rechazamos un pacifismo selectivo y abstracto que se contenta con el confort de unos a costa del aplastamiento de otros. No queremos una paz reservada a países dominantes transformados en fortalezas que matan en sus fronteras. La paz sin justicia, sin igualdad, sin emancipación no es más que el mantenimiento del orden al servicio de los poderosos y una herramienta al servicio de la guerra que ellos nos libran.
5. Por la pluralidad de las tácticas y la autoorganización
Somos una coalición de organizaciones y personas que comparten la urgencia de actuar contra el militarismo. Nuestra fuerza reside en la pluralidad de nuestras luchas y la diversidad de nuestras tácticas. Desde la acción directa hasta la huelga, pasando por las movilizaciones de masas, nos organizamos nosotros mismos para construir un movimiento de resistencia frente a las máquinas de guerra y control.
6. Por un internacionalismo popular
Frente a la guerra, no apoyamos a los Estados, sino a los pueblos que luchan por su liberación, autodeterminación y emancipación. Actuamos aquí y ahora, desde donde estamos: contra el imperialismo de nuestro propio país, que está a nuestro alcance y cuya brutalidad ya no es necesario demostrar; y en apoyo de las resistencias populares contra todos los otros estados imperialistas y regímenes opresivos en todo el mundo.
A continuación se proponen una serie de maravillosos objetivos:
7. Reconstruir una cultura antimilitarista de emancipación
Para romper con las lógicas militaristas, supremacistas y masculinistas, debemos revertir la relación de fuerzas. Frente a los discursos guerreros, nos corresponde reactivar el legado de las movilizaciones obreras que bloquearon los envíos de armas durante la guerra de Indochina, de las luchas de los campesinos del Larzac contra la extensión de un campo militar, feministas de Greenham Common que impidieron la instalación de misiles nucleares en Inglaterra.
8. Desarmar las máquinas de guerra, más allá de las fronteras
Hacer huelga, desertar, perturbar, desmantelar la logística de la guerra junto con su ideología: estamos actuando de manera concreta para inutilizar las máquinas de guerra aquí y apoyamos las luchas para desarmarlas en todo el planeta.
9. Construir la autodefensa popular
Frente a las guerras que sufren los pueblos en todo el mundo, y a las que les llevan sus propios Estados, son las resistencias populares y la autoorganización lo que defendemos. Hacer la guerra a la guerra significa estar preparado para resistir y luchar.
Finalmente, se dibujan un horizonte:
10. Arrancar todo lo que podamos, para derribar los sistemas de dominación
Nos organizamos para obtener victorias de etapa: disolución de aparatos militar-policiales, anulación de salones de armamento, despresupuestación, retirada de tropas francesas, desmilitarización localizada de infraestructuras... al mismo tiempo que todo ello se inscribe en un camino hacia el derrocamiento completo del sistema de dominación que engendra la guerra, y hacia la construcción de sociedades de emancipación.
La verdad es que dan mucha envidia sana esos diez puntos. Mucho más sabiendo que son la base de trabajo de una nutrida plataforma que en la actualidad formada por más de una treintena de colectivos, grupos, comités…. de campos tan variados como el antifascismo, el feminismo, el internacionalismo, el ecologismo, el antidesarrollismo, la solidaridad con los pueblos, el antimilitarismo, el antirracismo, el antiimperialismo o los medios de comunicación alternativos. Veamos como ejemplo desde qué planteamiento lo hacen dos de los grupos, uno feminista y otro antidesarrollista.
Así, tenemos el caso de Kessem – Féministes juives décoloniales, un colectivo feminista, antisionista y decolonial compuesto por mujeres judías, establecido en Francia en octubre de 2023. Se identifican como un espacio no-mixto que lucha contra el racismo, el nacionalismo y la política de ocupación en Palestina, abogando por la justicia y la descolonización. Algunas de sus razones para unirse a Guerre à la Guerre son:
El antimilitarismo no es una lucha de especialistas.
Para nosotras, un colectivo de feministas decoloniales judías fundado en octubre de 2023, es una resistencia a la intersección de opresiones que nos rodean. Nacidas francesas o israelíes en la Palestina ocupada, entendemos que en Occidente, la guerra es una regla de excepción que los poderosos transforman en una norma o dinámica permanente, definiendo un enemigo desde dentro, cristalizando destinos y negando cualquier posibilidad de cambio, aniquilando nuestros hábitos políticos.
Pedimos una posición contra el armamento del genocidio
Cuya narrativa basada en el supremacismo blanco fomenta la instalación de la extrema derecha aquí. Por lo tanto, no separamos la lucha contra la guerra, o el colonialismo, de las huelgas sociales: del cuerpo de la lucha, de nuestras asambleas abiertas, de nuestros sindicatos o de nuestras sentadas, de la normalización cultural de los genocidios y de las represiones coloniales que nos preocupa. Queremos una vida digna, no para alimentar a los traficantes de armas.
(…) Debemos preguntarnos: desertando del ejército, ¿no está sirviendo a la comunidad?
Desertar el servicio a la sociedad del Estado-nación, pero servir a la construcción de un Común basado en el consentimiento, la escucha, las necesidades más amplias de la comunidad, respetando el medio ambiente. El movimiento antimilitarista está casi inscrito en una reflexión total sobre los cimientos de la sociedad a reconstruir. Por lo tanto, es ocupando nuestros lugares de vida y rechazando nuestros roles asignados que bloquearemos la marcha en la guerra.
(…) Unirse a guerra a la guerra es aprender a caminar juntos.
Nos unimos a la coalición para participar en este espacio de debate y acción. No dejar a nadie atrás frente a la represión o la silenciación, seguir ofreciendo vínculos. Porque el feminismo es mantener una cierta unidad, un cierto ritmo de combate, entre la urgencia de la melodía aguda y la consistencia del bajo. Donde haya vida, lucharemos, con rabia y alegría. ¡Están en línea, vamos a movernos!
En el caso del conocido colectivo les Soulèvements de la terre, así nos lo explican:
Por qué las sublevaciones de la Tierra llaman a la guerra a la guerra
Sus guerras contra la tierra
Las guerras, la captura militar de la tierra y la esclavitud armada de las poblaciones que las habitan, son una palanca histórica para el despliegue del capitalismo fósil. Son el instrumento y el motor del extractivismo desenfrenado y el agarre de agua, petróleo, gas, minerales y tierras agrícolas. La destrucción masiva causada por los conflictos armados representa un jugoso comercio de armas y comerciantes concretos. La guerra es rentable. Trump lo asume abiertamente: está planeando la rapiña de tierras raras de Ucrania y planea construir un lujoso complejo inmobiliario en Gaza deportando a decenas de miles de civiles.
Las reconfiguraciones geopolíticas en curso marcan una nueva etapa en este proceso de saqueo. Desde Cisjordania hasta los países bálticos, desde el Congo hasta Groenlandia, la intensificación de la catástrofe climática y la escasez de recursos todavía desentrañan los designios expansionistas de las mayores potencias militares. La cruzada internacional de las élites mundiales para fortalecer su nivel de vida y sus ganancias, a pesar del evidente colapso ecológico, es un motivo clave para las guerras de hoy. Es en este contexto que en Occidente, una cohorte de multimillonarios está redoblando sus esfuerzos para poner en el poder regímenes autoritarios.
Luchas ambientales en el complejo militar-industrial
Si las luchas ambientales y las luchas antimilitaristas han sido tan complementarias desde hace mucho tiempo, es porque hay una continuidad entre las infraestructuras de guerra y las de destrucción de la tierra. Tres ejemplos arrojan luz sobre este bloqueo mortal:
– Lo que llamamos un complejo agroindustrial corresponde a la adaptación de las tecnologías militares con fines agrícolas, después de 1945. Esto, con la generalización de la agroquímica y la raza por la mecanización, jugó un papel crucial en la destrucción de la clase campesina y la biodiversidad (7). Hoy en día, se trata incluso de un complejo “agri-militar” israelí para designar el afianzamiento de las políticas agrícolas y militares en el contexto colonial (8).
Antes de describir el proceso general de destrucción del planeta, el concepto de ecocidio fue originalmente forjado para describir la destrucción masiva de bosques y manglares por los bombardeos y el Agente Naranja durante la Guerra de Vietnam (9). Para destruir los maquis del Vietcong, el ejército estadounidense destruyó el 20% de los bosques del país y 400 000 hectáreas de tierra agrícola.
– Las pruebas nucleares de Francia, poblaciones envenenadas y ambientes devastados, en el desierto de Argelia y el archipiélago polinésico. Estos territorios siguen sufriendo las consecuencias sanitarias y ambientales. La adquisición de la disuasión nuclear francesa también fue el resultado de un ecocidio en sus colonias.
Frente a este entrelazamiento entre el complejo militar-industrial y la infraestructura que devasta la tierra, debemos repensar hoy la articulación entre nuestras resistencias ecológicas locales y la lucha internacional contra las guerras imperialistas. Cuando luchamos contra la empresa ST Micro-electronics en Grenoble en marzo de 2025, nos oponemos en el mismo gesto al robo de agua, su intoxicación y la fabricación de componentes electrónicos que terminan en manos de los ejércitos israelí y ruso.
Funcionan de forma asamblearia, con asambleas generales periódicas donde se toman las decisiones de forma conjunta. Como aclaran:
También es posible crear coaliciones regionales reuniendo organizaciones y colectivos que formen parte de la coalición a nivel nacional y tengan fuerzas locales en su región.
También es posible formar grupos locales para pegar carteles y pegatinas, dibujar, hacer la conexión con los otros frentes de las luchas contra la guerra y el imperialismo, organizarse en los lugares de vida y en el trabajo, asegurar un trabajo de investigación, mantener mesas en los mercados, organizar asambleas contra el militarismo y la guerra si no existen ya, fiestas, cafés, barbacoas antiguerra... Estos grupos aprueban la plataforma de diez puntos, las decisiones colectivas tomadas en asamblea general y pueden organizarse de manera autónoma dialogando con las coaliciones regionales y la coalición nacional.
Su aparición pública tuvo lugar en enero de 2025 y desde entonces son muy numerosas las movilizaciones, acciones, denuncias, que han llevado a cabo (que podéis consultar aquí). Dan una especial importancia a la Campaña de acción continua contra la empresa Thales, por tratarse esta de la principal empresa de armamentos del Estado francés (y una de las mayores de Europa), por eso, en enero de 2026 han lanzado una campaña de acción a largo plazo contra este fabricante de armas francés, ya que, como dicen:
En un momento en que los genocidios se desarrollan ante nuestros ojos, en que las agresiones imperialistas son cada vez más desinhibidas y en que nuestros dirigentes multiplican los anuncios y las medidas belicistas, Es hora de tomar el control de las máquinas de guerra y control que hacen posibles las peores atrocidades en todo el mundo.»
Y entre las próximas movilizaciones anunciadas está la del fin de semana del 13-14 y 15 de junio contra Eurosatory, la feria mundial de la guerra y el control:
Fin de semana de movilización contra Eurosatory, el supermercado mundial de la guerra y del control
Del 15 al 19 de junio de 2026, como cada dos años, el mayor salón de armas del mundo se celebrará en el centro de exposiciones de Villepinte, en Seine-Saint-Denis. Mientras los líderes de las grandes potencias se reúnen en Évian para el G7, son los beneficiarios de la guerra del mundo entero quienes se reunirán a las puertas de París.
La coalición Guerre à la guerre invita a todos los que se oponen a esta demostración de militarismo mortífero a reunirse en Seine-Saint-Denis para un fin de semana de movilización, pero también de intercambio, encuentro, formación y fiesta antes de la apertura del salón el sábado 13, domingo 14 y lunes 15 de junio de 2026.
De Évian a Villepinte, ¡guerra a la guerra!
C) En Euskal Herria se van dando tímidos pasos para organizarse contra la guerra
Lamentablemente, la situación de organización de los movimientos populares vascos contra la guerra en la actualidad está muy lejos de la realidad que acabamos de contemplar en el Estado francés. No obstante, durante el mes de mayo parece que tendrán lugar diversas movilizaciones y actividades descentralizadas por herrialdes en las que colectivos populares y sindicales agrupados en torno a Su Txikien Itsasoa, dando continuidad a una iniciativa ya impulsada en febrero de 2025.
Hasta donde sabemos de momento (habrá una rueda de prensa el día 13 donde se darán más detalles) las iniciativas tendrán lugar en Donosti el 17 de mayo, en Bilbo el 27, en Gasteiz el 29 de mayo y en Iruña el 1 de junio.
La movilización en Araba se concretará en una manifestación que, convocada bajo el lema de Gerrari Intsumisioa, parta a las 18:30 horas del Gobierno Militar (plaza Leizaola) para, después de hacer varias paradas con contenido, acabar en el Parlamento Vasco. La fecha elegida para la movilización es la del 29 de mayo, pues se pretende que ese día nos movilicemos las fuerzas desarmadas, en contraposición a los desfiles que se realizarán en muchos cuarteles al día siguiente para festejar lo que el Reino de España celebra como Día de las Fuerzas Armadas (dice tener como objetivo “fortalecer los lazos entre la sociedad y sus Fuerzas Armadas, promoviendo un mayor conocimiento y reconocimiento de su labor diaria”¡ ahí queda eso!)
Aunque, al menos de momento, con mucha menos capacidad que lo que hemos visto en el Estado francés, si estas movilizaciones contra la guerra van a ser posibles, no es tanto por la capacidad de organización del movimiento antimilitarista vasco, que en la actualidad no la tiene, sino por la implicación de un variado abanico de colectivos populares y sociales. No obstante, sería bueno que a todo ello se sumaran, en esta ocasión o en futuros trabajos conjuntos contra la guerra, sus causas y sus consecuencia (que, lamentablemente van a seguir siendo más que necesarias) el sector social que probablemente más se va a ver implicado y perjudicado por el actual clima bélico. Hablamos, evidentemente, de la juventud. Su presencia en las luchas de oposición a las guerras (empezando por estas mismas que aquí comentamos) no es solo importante, es imprescindible, siendo esa juventud la que, a nuestro entender, debería tomar las riendas y abrir los nuevos caminos de una lucha antimilitarista renovada, que ojalá sea capaz de poner en marcha una nueva Euskal Herria insumisa que consiga llevar a la práctica el grito lema de ¡Guerra a la guerra!
1Mariscal de Campo alemán de la época.
2Aquí hace mención de los conocidos objetores de conciencia de la época.

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