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El Mass Media y la delincuencia: ¿Medios de información o desinformación?
(…) Pero, ¿para qué pueden buscar los medios informativos moldear, sugestionar e influir en la opinión pública? La respuesta a esta cuestión es clara y sencilla, pero para entenderla, primero debemos sentar en el banquillo a los mayores beneficiados e interesados en este fenómeno: los partidos políticos.
Estos, empleando su influencia sobre los medios de comunicación de forma claramente conveniente, construyen en la sociedad una imagen distorsionada de la delincuencia, del delincuente y de la Justicia española. Con ello, se puede explicar de forma empírica y contrastada por qué en España, pese a que gozamos de una de las estadísticas de delincuencia más bajas y envidiables de toda Europa, poseemos, por contraposición, una de las tasas más altas de población penitenciaria. Frente a bajas estadísticas delincuenciales en nuestro país, España posee uno de los sistemas más retributivos y altamente penalizados de Europa, con condenas de prisión desorbitadamente prolongadas, las cuales consiguen una superpoblación carcelaria.
(…) Por ello, desde la comunidad criminológica insistimos en que el tratamiento del fenómeno delictivo sea tratado por expertos en delincuencia y criminalidad, dejando de lado el tan desfasado intrusismo profesional en los medios de comunicación, en los programas televisivos y en la prensa rosa; abandonando así la reducción de la Criminología y sus contribuciones al mero parloteo sensacionalista y populista, las especulaciones sin fundamento y sin rigor científico, y sobre todo, el ensalzamiento de una visión delictiva y una solución a ésta plenamente alejadas de la realidad.
(Artículo escrito por Raquel García, criminóloga y miembro del Colegio Profesional de la Criminología de la Comunidad de Madrid)
Dedicamos una nueva entrada de este blog a seguir analizando y desnudando las tretas que utiliza el periodista sensacionalista de El Correo Araba para generar alarma social ante el delito en Gasteiz, cuando la tasa de delito en la ciudad está por debajo de Donostia y Bilbo, y bastante por debajo de la media española. No agotamos con estas líneas esa tarea de cuestionar con datos la realidad paralela que nos presenta D.G.. Y dejamos también para próximas entradas cuestiones tan sugerentes como las que recoge Raquel García en el texto que utilizamos como entradilla, y al que ya hemos hecho alguna referencia en ocasiones anteriores: el papel y los intereses de los partidos políticos en esta criminalización mediática. Creemos no obstante que con las tres vías que hoy ofrecemos hay datos y pistas como para que, quien no quiera ponerse la venda que le ofrece D.G. para observar la realidad, pueda tener herramientas para deshacer esa venda. Esa al menos es la intención de estas líneas.
Utiliza datos sin depurar, a sabiendas
D.G. lleva más de 13 años en la sección de asuntos judiciales y policiales de El Correo, por ello sabe perfectamente cuál es la fuente que ofrece los datos de infracciones penales realmente depurados: el Balance Trimestral de Criminalidad del Ministerio del Interior, que, en el caso de Gasteiz, recoge y depura los datos de criminalidad de la Ertzaintza, la Policía Local, la Policía Nacional y la Guardia Civil.
Decimos que depura, porque en no pocas ocasiones una misma infracción penal es recogida por más de un cuerpo policial, por haber tenido noticia o haber intervenido más de uno de ellos, pero el hecho delictivo es uno. Por eso se deben depurar. Y es lo que hace le Ministerio del Interior. Por eso, los datos de criminalidad que ofrece el Ministerio del Interior, aunque nutrido con las aportaciones de más cuerpos policiales, son inferiores a los que ofrece la Ertzaintza en sus Infracciones penales conocidas por la Euskal Polizia, donde aparecen los datos de la propia Ertzaintza y la Policía Local, pero sin depurar.
D.G. lo sabe, pero, como ya hemos denunciado en este blog varias veces, como los datos no depurados le son mucho más útiles para la creación de alarma social, él insiste en utilizar en numerosas ocasiones los datos de la Ertzaintza. El último caso lo hemos visto el pasado 1 de junio. En el cuerpo de una ¿información? D.G. introducía el dato de que cada día se denuncian en Gasteiz 20 hurtos. Esto se corresponde con los datos que da la Ertzaintza sobre hurtos en las infracciones penales del primer trimestre de 2026, que cifra los hurtos registrados por ambos cuerpos en 1.807, que divididos por los 90 días del trimestre dan una media diaria de 20 hurtos. Pero cuando esos datos se depuran por el Ministerio del Interior y se incorporan al Balance Trimestral de Criminalidad correspondiente al primer trimestres de 2026 (ver página 484 del informe) los hurtos en Gasteiz en el primer trimestre de 2026 han sido muchos menos, en concreto 1.042, habiendo además descendido un -6,9% con respecto a los 1.119 del primer trimestre de 2025. Por lo tanto, no son 20 hurtos al día, sino casi la mitad, 11,6. Pero, claro, estos datos no sirven para crear tanta alarma social.
Los datos que no nos cuenta D.G. y que mostrarían una realidad muy distinta
En la misma línea de lo anterior, hay otro funcionamiento típico en las noticias sobre datos y delincuencia en las ¿informaciones? de D.G.: si las estadísticas recogen datos que demuestran una reducción de la criminalidad en general, y de los datos con mayor impacto social en concreto, D.G. no lo recoge. Es otra forma de desinformar.
Porque, por ejemplo, siguiendo con los datos del Balance Trimestral de Criminalidad correspondiente al primer trimestres de 2026, vemos que en ese primer trimestre la criminalidad convencional (es decir, la que no tiene en cuenta los ciberdelitos), ha disminuido un -2%, porque no solo han disminuido las infracciones penales relacionadas con los hurtos (el ya comentado -6,9%), sino también las relacionadas con el tráfico de drogas (-9,1%) las sustracciones de vehículos (-5,9%); los robos con fuerza en domicilios, establecimientos y otras instalaciones (-22,8%) y, sobre todo, los delitos contra la libertad sexual (-30,6%). Aunque, para no hacer la misma lectura tramposa que la suya, hay que reseñar que sí han aumentado los robos con violencia e intimidación, pasando de 49 a 61 en todo el trimestre, y, sobre todo, los delitos de lesiones y riña tumultuaria, pasando de 38 a 65. Estos dos últimos sí han aumentado, pero el resto, así como el conjunto de la criminalidad convencional ha disminuido. Y D.G., que lo sabe, porque utiliza esta fuente, no nos lo cuenta.
El sesgo en las pretendidas ¿informaciones? sobre datos de delitos en D.G. no tiene que ver solo con lo que no nos cuenta sobre algunos de los datos del Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, es que tampoco cita otros de los que aporta la Ertzaintza en sus informes sobre Infracciones penales conocidas por la Euskal Polizia, que nos darían algo de contexto para saber cuál es la verdadera dimensión de la delincuencia en Gasteiz. Porque si observamos esos datos, podemos ver que la tasa de infracciones penales x 1.000 habitantes en Gasteiz ha sido en el primer trimestre de 2026 de 15,85, inferior a la de Donostia, que ha sido de 16,79, y bastante inferior a la de Bilbo, de 20,25 infracciones penales por cada 1.000 habitantes. Pero es que, según recoge el Balance Trimestral del Ministerio del Interior, para el conjunto del Estado español la tasa es de 40,5 delitos por cada 1.000 habitantes (ver página 3 del documento), bastante más del doble que la de Gasteiz. ¿Por qué no aporta estos datos que conoce sobradamente D.G., pues están sacados de algunas de sus fuentes habituales? Pues probablemente porque con ello se desmontaría la imagen de ciudad insegura y peligrosa que sobre Gasteiz se empeña en mostrarnos una y otra vez.
Más todavía. Porque a un buen periodista, más que interesarle la búsqueda de titulares sensacionalistas, debería preocuparse por aportar contexto a las informaciones que nos traslada, más aún si se trata de datos. Y la cuestión a veces es tan sencilla que se trata solo de poner en relación distintas noticias de tu propio medio, lo que aporta una visión más completa y real, aunque igual no tan escandalosa (o sí). Veamos un ejemplo. En el primer apartado hemos visto cómo D.G. nos ¿informaba? sobre la media de hurtos que hay en Gasteiz, que ya hemos visto que no son los 20 al día que él comentaba con sus datos sin depurar, sino los 11,6 al día que aporta el Balance Trimestral del Ministerio del Interior. Si esa media se mantuviera durante todo el año, estaríamos hablando de unos 4.234 hurtos al año- Estimemos ahora que el valor medio de cada hurto pudiera estar en torno a los 500 euros. Nos daría que el valor de lo hurtado habría sido de algo más de 2 millones (2.117.000), que habría afectado a 4.234 personas. Pues bien, en los medios de comunicación, incluido el propio El Correo, se publican todos los años los datos oficiales sobre los grandes morosos de Araba, esto es, quienes no pagan a Hacienda lo que deberían. El grupo, compuesto por 65 personas y empresas, adeuda un total de 184 millones de euros que, dividido por los casi 110.000 hogares que hay en Gasteiz, es como si mangaran a cada hogar 1.672 euros. Sólo uno de esos morosos, se trata de un particular que adeuda más de 7 millones y “ al que se le atribuyen presuntamente estafas por valor de más de un millón de euros a vecinos de Vitoria a los que prometió altos retornos a cambio de darles su dinero”. Aunque haya quien diga que las comparaciones son odiosas, creemos que en este caso es evidente que lo que podría causar escándalo a D.G. y a quienes le leen es el problema con morosos y defraudadores, que afecta a toda la población y en mucha mayor cuantía y, en cualquier caso, datos de este tipo ofrecerían un contexto para valorar la importancia real de los hurtos en Gasteiz en su justa medida. Pero ese no parece ser el interés de D.G..
No negamos que en Gasteiz haya delincuencia (la que se persigue, que hay otro tipo de delincuencias de cuello blanco que no se investigan con la misma insistencia, y que también existe), porque la hay y a diario, como en cualquier lugar en el que conviven casi 300.000 personas con unas desigualdades económicas tremendas, y donde a la pequeña minoría cada vez más rica económicamente solo le interesa la más pobre para explotarla, no para convivir con ella. Por ello, podría ser que la situación económica de cada vez más familias a quienes no les alcanza ni con su sueldo para hacer frente al pago del alquiler o compra de la vivienda, les lleve a tener que buscarse la vida como puedan incluso. Ahí es donde el contexto es imprescindible, para no cargar las tintas y las culpas sobre las personas a las que una ausencia de vida digna obliga en ocasiones a sobrevivir como pueda, ni pensar o inducir a pensar que todo es cuestión de mayor contundencia policial. Porque no es así. Los desequilibrios que provoca el actual sistema económico no se resuelven con más policía, esa política policial solo enmascara el verdadero origen de las desigualdades sociales. Y estaría bien que esto tuviera reflejo en las ¿informaciones? de un periodista que, como en el caso de D.G., no se limita a dar datos, sino que junto a ellos introduce valoraciones, y utiliza a menudo contundentes descalificaciones y aparentes acusaciones sobre las personas detenidas. Pero sigamos analizando sus triquiñuelas.
Descontextualizar la realidad para adecuarla al interés por generar inseguridad
D.G. lleva desde hace años alimentando con sus artículos una realidad paralela sobre el nivel de delincuencia en Gasteiz. La definimos como realidad paralela porque hemos podido comprobar que la contextualización de los datos y su comparación con el entorno lo que demuestran es que la gravedad de la situación es muy distinta a la que nos transmite D.G. y que la tasa de delincuencia en Gasteiz es bastante menor que la media del Estado español. Y eso genera un serio problema al enfoque escandalizador de las ¿informaciones? de D.G.
Pero como buen avezado periodista sensacional(ista) policial sabe (o sus fuentes policiales le deslizan, también en esto) qué hacer para seguir generando alarma. Por ejemplo, si antes hemos visto que no ofrecer la realidad del contexto de los datos es una de sus prácticas habituales, ahora también ha comenzado a utilizar otra que la complementa: descontextualizar la realidad para que resulte escandalosa. ¿En qué consiste esto? Veamos un ejemplo.
El pasado 30 de junio el ínclito D.G. se descolgaba con una noticia a la que le daba el siguiente titular y encabezado:
Vitoria marca un nuevo récord de detenidos en una semana
El Juzgado de Instrucción número 1 cierra su ciclo de guardia con 68 personas arrestadas. Alguno tuvo que esperar a su declaración en la zona de ducha al llenarse los calabozos
En el cuerpo de la noticia se podían leer también afirmaciones como estas:
La última guardia semanal en el Palacio de Justicia de Vitoria, a cargo del Juzgado de Instrucción número 1 finaliza este martes, a las 9.00 horas, con una marca inédita de detenidos en la capital alavesa. Según fuentes judiciales y policiales, entre el lunes de la pasada semana y el de ésta, pasaron por esta instalación 68 detenidos. «Jamás» se habían dado estos guarismos, coinciden todos los medios consultados.
De ellos, 52 correspondieron a arrestados por la Ertzaintza y la Policía Local pillados 'in fraganti' por infracciones penales como «robos con violencia, agresión sexual, violencia doméstica o lesiones con arma blanca»
Quien quiera que lea la noticia (y no conozca el funcionamiento de D.G.) pensará, como pretende el autor, que la delincuencia en Gasteiz está efectivamente desbocada y aumenta constantemente. Lo que sucedes es que está descontextualizada, y se le da apariencia de normalidad cotidiana a algo que no la tiene. Porque, por ejemplo, D.G., utilizando las mismas fuentes policiales, podría haber contado cuántas y cuáles fueron las detenciones habidas en Gasteiz entre los día 29 de junio y 2 de julio.
Por lo que se refiere a los partes de la Policía Local, que publica más o menos a diario, podría habernos dicho que el día 29 sólo se detuvieron a una persona; sólo una también el día 30; do personas el día 1, y sólo 1 personas del día 2. Es decir, 5 personas detenidas por la Policía Local en un total de 4 días seguidos. En cuanto a las detenciones de la Ertzaintza, como no contamos con quien desde dentro nos “deslice” informaciones, hemos de atenernos a las Noticias sobre detenciones que publica en su web, y que entre las 11 actuaciones que resalta de esos días entre el 29 de juno y el 02 de julio (ambos incluidos) no recoge ni un solo caso en Gasteiz. Añadamos que, además, los partes de detención de la Policía Local de Gasteiz para esos días, señalan un perfil de detenciones muy diferente al que nos suele presentar D.G., que habitualmente insiste en señalar como a los principales delincuentes a “jóvenes okupas desarraigados”. Pues bien, en las cinco detenciones de esos días había un hombre de 74 años (por amenaza con arma), uno de 73 años (violencia de género), otro de 55 años (violencia de género), uno de 27 (robo con violencia) y otro de 18 (hurto de bicicleta). En un panorama como el que habitualmente nos cuenta D.G. sobre el problema de la delincuencia en Gasteiz, estos datos deberían haber sido todo un notición. Pero sobre ello D.G. no nos ha dicho ni pío. Nos ha privado de ese contexto de lo que pasa otros muchos días con el número de personas detenidas, porque si lo contaba se le fastidiaba su escandaloso titular, y la dosis diaria de miedo que parece que trata de inocular a quienes le leen.
Eso sí, la realidad es tan terca que a veces le lleva a situaciones ridículas, como el pasado 9 de julio, cunado la falta de noticias que puedan alimentar la inseguridad debió “obligarle” a publicar una noticia extensa (más de 3.500 caracteres) para contarnos el notición de que un acusado llegó una hora tarde a su juicio por posesión de drogas (ni tan siquiera por tráfico). Por mucho que D.G. se esfuerce en crear al “notición” un titular escandaloso, la verdad es que queda hasta ridículo:
Bronca en Vitoria del juez a un acusado por llegar tarde: «Ha sido muy escurridizo, pero no nos olvidaremos de usted»
La Audiencia Provincial de Álava abronca a un acusado por llegar una hora tarde a su juicio por drogas. Si reincide antes de julio de 2028, entrará en prisión
Por increíble que parezca, ese notición era la noticia más leída de la versión digital de El Correo Álava, al menos hasta las 12,30 de la mañana. Lo que también dice mucho de quienes leen a D.G.
Hasta aquí el desentramado de tretas de D.G., pero seguro que habrá más, porque mientras él no ceje en su empeño, intentaremos no cejar en el nuestro de dar herramientas para descubrirlas.

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