Hace poco más de una semana, estábamos acabando un texto sobre lo
sucedido en Errekaleor que, sumándose a las interesantes reflexiones
que ya habían aparecido (como ésta,
ésta,
ésta,
esta
otra o ésta
a modo de ejemplos), intentara poner el acento en algo que a menudo
se nos olvida, y de lo que hacia el final de este texto hablaremos
(la gratitud que desde el movimiento popular le debemos a Errekaleor
por, una vez más, dar respuesta maravillosa a una situación
complicada, como se
puede ver o leer aquí). En esas estábamos cuando de repente nos
encontramos con la invasión policial de URSSA, la fábrica
abandonada que es el refugio físico al que se ven condenadas a
acudir para pernoctar más de un centenar de personas migrantes,
dejando así a las claras cuál es el verdadero trato que les cabe
esperar de una institución municipal que alardeaba justo dos meses
antes de abrir la oficina
de primera acogida para personas migrantes.
Pero tras observar
los pormenores de esa ocupación policial, y las posteriores
reacciones de los grupos políticos (o su llamativa ausencia en
algunos casos) y de las autoridades locales, comenzamos a tener la
sensación de que aquí estaba pasando algo más de lo que recogían
los medios de difusión, lo que comentaban los partidos e
instituciones, o “deslizaban” los cuerpos policiales
a su periodista predilecto.
Tras varios días de
ir recopilando piezas de un puzzle que estaba ante nuestro ojos, pero
con una disposición de piezas deslavazada, hemos encontrado lo que
nos parece la explicación profunda de lo sucedido estas últimas
semanas (y meses), que, si nuestra lectura no es errónea, tendrá
continuación en las próximas. Lo que ahora vamos a recoger no
invalida otras lecturas que se han hecho (la conexión evidente entre
la “visita” de Vox a Errekaleor el 29 de abril; la instigación
policial a personas de URSSA a la ocupación en Errekaleor; la
obscena manipulación de la lectura político-mediática de
enfrentamiento entre okupas de distinta condición, y la posterior
ocupación policial de URSSA, todo ello en el intervalo de dos
semanas), pero aporta no solo otros datos, sino otras razones aún
más inconfesables y repugnantes, que explican con mayor claridad
todo este sinsentido, y, lo que es peor, dan idea de cuáles son las
prioridades y verdaderos intereses de las políticas municipales en
torno a estos espacios. Porque, como vamos a ver, URSSA no padece la
ocupación policial principalmente por cuestiones sanitarias,
ni para evitar altercados, ni para controlar quién vive allí, como
declaran las autoridades municipales, se invade policialmente para
facilitar el desalojo de URSSA que necesitan tres empresas
constructoras para redondear su gran negocio. Es decir que los
cuerpos policiales y el Ayuntamiento se dedican a hacer de desokupa
para esas tres empresas.
Con lo que vamos a
exponer queda claro también el diferente trato del Ayuntamiento y la
policía para con la población según su condición económica.
Sirve de instrumento para los intereses de los acaudalados,
especuladores y explotadores (no otra cosa son los bancos y
constructoras de renombre, como en este caso) a costa de acosar,
estigmatizar y desalojar a quienes no tienen nada, y de perseguir y
denigrar a quienes construyen un mundo basado en otros valores,
criminalizando a ambos colectivos. Por eso estas lecturas y denuncias
no las veréis en las noticias de los medos generalistas que dicen
“informar” sobre lo sucedido en Errekaleor y URSSA.
Como la extensión
del texto se nos está yendo un poco de las manos, hemos decidido
dividirlo en partes, para facilitar su lectura, y hoy os ofrecemos la
primera.
Parte
I:
Lo
que les importa no son las personas que están en URSSA sino “vaciar”
esos terrenos
1) Los
antecedentes.
Para poder observar
el panorama en toda su dimensión, se hace necesario volver la vista
atrás. URSSA, una empresa cooperativa que se integrará en la
Corporación Mondragón, se instaló en el Campo de los Palacios de
Adurza en 1961. En mayo de 1976 la comisión municipal Permanente
acordó informar favorablemente la adjudicación inicial a URSSA de
unos terrenos de 146.000 metros cuadrados en Júndiz, pero con varias
condiciones, entre las que se encontraban, tanto el trasladar allá
en el plazo máximo de 10 años sus instalaciones de Campo de los
Palacios (cuya autorización había sido en precario, y en aquel
entonces tenían calificación de suelo rústico) como el abonar
58.400.000 pesetas. Condiciones ambas que no cumplió URSSA y que
nadie le reclamó, ni entonces, ni posteriormente. Eso sí, para 1982
ya tenía construida su segunda planta en Júndiz, mientras mantenía
la de Campo de los Palacios. Es más, como
relata Gasteiz Hoy, aún
a pesar de su incumplimiento, en 1991 recibió el visto bueno
municipal para vender parte de ese terreno en Júndiz, en concreto
14.000 metros cuadrados (un 10% aproximadamente del
total) Posteriormente,
el nuevo PGOU de 2003
recalificó el terreno de Campo de los Palacios, pasándolo a
industrial.
2) Pagar la deuda
para poder hacer negocio redondo
El siguiente paso de
esta historia se dio cuando en octubre de 2018, URSSA solicitó al
Ayuntamiento la formalización en escritura pública de la
adjudicación definitiva del terreno de Júndiz. El Ayuntamiento le
contestó que sí a condición de que previamente abonase la cantidad
que tenía pendiente desde 1975, y que actualizada cifraba en
1.581.502 euros. Todo ello se formalizaba en la Junta
de Gobierno Local del 23 de febrero de 2019. Eso sí, una vez más
nadie le exigió que previamente hubiera de cumplir con la otra
condición pendiente desde 1976: el abandono de los terrenos de la
empresa en Campo de los Palacios, que tenía que haber dejado como
muy tarde en 1986, pero que seguía manteniendo activos. Cuando
partidos de la oposición reclamaron el cumplimiento también de este
punto, la
respuesta de Alcaldía fue que esta obligación:
dejó de existir en 2003. Entonces se cambió el Plan General de
Ordenación Urbana calificándose como industrial. A partir de ese
hecho, el Ayuntamiento no puede exigirle a URSSA que desmantele sus
instalaciones en esa zona". Insiste el consistorio en que son
además unos terrenos que tendrán que ser descontaminados a cargo de
la empresa propietaria antes de que puedan transmitirse.
Evidentemente,
cuando 42 años después era la propia URSSA la que solicitaba pagar
lo que debía (que el Ayuntamiento no le había reclamado en todo ese
tiempo, insistimos) es porque la empresa ya tenía en mente su
posterior venta. Porque, para aquel entonces, ya habían comenzado
los serios problemas financieros para URSSA, que serían la base para
que al año siguiente, en 2020, presentara un pre-concurso de
acreedores, logrando finalmente una refinanciación
con diversas entidades bancarias de su deuda de
casi 13 millones de euros. Sin embargo, y a pesar de las ayudas
limitadas del Grupo Mondragón al que pertenecía, la situación de
la empresa empeoró,
elevando la deuda a los casi 20 millones y abocándola a entrar
en concurso
voluntario de acreedores en enero de 2021.
Ante esta situación
URSSA puso en marcha el plan que ya tenía en la cabeza cuando
decidió pagar su deuda después de 42 años para hacerse
definitivamente con los terrenos. La operación consistía en que
URSSA convenciera al entonces Alcalde Urtaran para que en la
propuesta del nuevo PGOU se incluyera una recalificación de los
terrenos de URSSA en Campo de los Palacios, pero no para dedicarlos a
equipamientos como inicialmente estaba previsto, sino para que la
modificación permitiera
la edificación de viviendas. En concreto nada más y nada menos
que 500
viviendas (304 libres y el resto de protección pública)
En realidad la
propuesta no era muy novedosa, pues era algo que ya había planteado
la propia URSSA en 2005 a Alfonso Alonso, quien estaba por la labor,
pero que antes de concretarla y que URSSA pagara su deuda, fue
sustituido en la alcaldía por Patxi Lazcoz quien, a la vista de
experiencias previas decidió
negarse a la operación. En esta ocasión, sin embargo,
inicialmente el equipo de gobierno de Urtaran (PNV-PSE) admitió
la propuesta y la incluyó en el documento básico del nuevo Plan
General de Ordenación Urbana (PGOU), que ponía las reglas del
juego de la ciudad de cara al futuro. La
argumentación para ello se centraba en que “ esta solución
de edificación de viviendas seria el flotador al que agarrarse para
lograr la viabilidad” de la empresa.
Pocos meses después
se aprobaba el plan de liquidación de URSSA, ante ello, uno
de los grupos de la oposición planteaba una cuestión crucial:
«EH Bildu ya advirtió que
el único objetivo de la recalificación
era conseguir que los bancos cobraran. Nos encontrábamos ante un
pelotazo urbanístico de libro que, ahora,
tras la liquidación de Urssa queda más al
descubierto», ha señalado el portavoz de EH Bildu Felix González.
«PNV y PSE han defendido la recalificación como necesaria para
salvar la empresa, pero, con URSSA desaparecida, ¿qué sentido tiene
recalificar los terrenos a uso residencial? Si ya no hay empresa ni
empleos que salvar, ¿por qué se sigue insistiendo en favorecer ese
pelotazo urbanístico? Resulta escandaloso que se estén ofertando
los terrenos de Campo de los Palacios bajo la promesa de que allí se
construirá una urbanización residencial con más de 500 viviendas».
Como el que no corre
vuela, una vez encauzada la operación de la fábrica de Campo de los
Palacios, se iniciaba la de la
venta de los terrenos de Júndiz:
Ahora, con el plan de
liquidación ya aprobado, se abre también la carrera por la
superficie que URSSA tiene en Júndiz. Una gran parcela de 132.000
metros cuadrados
que podría concitar la atención de empresas y fondos de inversión
cuya venta se abre ahora y que llevará unos meses de
negociación y presentación de ofertas para ver cuál convence más
a los acreedores de la firma alavesa, entre los que se encuentran
entidades bancarias como Laboral
Kutxa, Kutxabank, BBVA, Abanca, Banco Sabadell o el Banco Santander,
pero también otras instituciones como Elkargi, el Ayuntamiento de
Vitoria o el Gobierno vasco. Fuentes consultadas por 'Crónica
Vasca' cifran en 10,7
millones de euros el valor de la parcela
3) Cuando la
operación 500 viviendas en Campo de los Palacios se descarta