¿Qué está pasando en Gasteiz que desde hace algo más de un mes las crónicas de sucesos escalofriantes y de presuntas bandas juveniles de delincuentes no acaparan titulares; que los cuerpos policiales no “deslizan” alertas sobre los riesgos de asaltos y violaciones siempre en continuo incremento; que las personas mayores pueden pasear tranquilas porque los probables asaltantes en cada esquina parecen haberse cambiado de ciudad; que reina una misteriosa calma en las lonjas y fábricas ocupadas; que los menores no acompañados no se agreden tumultosamente; que no hay sangrientas reyertas entre bandas rivales armadas; que los “jóvenes desarraigados” no montan escándalos, y que hasta el Casco Viejo ha dejado de parecer el lejano oeste para volver a ser uno de los barrios más visitados de la ciudad?
La respuesta es tan sencilla como aclaratoria: que durante todo este tiempo, David González (D.G. o @davidutti, el sensacional(ista) periodista policial de El Correo Álava, no ha escrito ninguna de sus alarmantes, exageradas, criminalizadoras, deformadas y asustadoras crónicas de sucesos.
Porque no es que en Gasteiz no haya habido eso que llaman delincuencia común en este tiempo. Ni que El Correo de Álava haya dejado de recoger la que ha habido, que sí que lo ha hecho. Lo único que sucede es que cuando sus compañeras y compañeros nos han dado noticia de esos delitos durante este tiempo de silencio de D.G., lo han hecho ajustándose al código deontológico del periodismo: ateniéndose a las fuentes primarias (principalmente las notas de prensa policiales); sin sensacionalismo; sin elucubraciones temerarias; sin condenas apriorísticas; sin suposiciones criminalizadoras; sin descalificativos gratuitos; sin exacerbaciones alarmantes; sin intentar crear o expandir miedo o zozobra en la población. Simple y llanamente, contando lo ocurrido limitándose a los hechos. Insistimos, nada más que periodismo, y no sensacionalismo asustador, que es al que tiene acostumbrada D.G. a la población lectora de sus noticias. Cuando a las noticias de sucesos de Gasteiz se les despoja de todo el barniz sensacionalista, de los rumores que supuestamente vierten fuentes policiales siempre anónimas, de los prejuicios que siempre señalan a determinados perfiles como los sospechosos habituales… entonces no queda más que la realidad: una ciudad con delitos, sí, pero con un índice de delitos bastante menor que la media española, y con escasas razones para sufrir el miedo a una inseguridad desbordada que no existe, pero cuyo imaginario D.G. alimenta incluso desinformando sobre los datos reales de delincuencia (ahora veremos otro ejemplo más). El quehacer de D.G. lo resume muy bien la ilustración que encabeza esta entrada.
Pero, gracias a este periodo de silencio de D.G. ha quedado más evidente que nunca que es su ¿periodismo? sensacionalista el que genera las alarmas y los miedos, el que criminaliza determinados perfiles, el que genera sospechas y envenena convivencias en determinados barrios, el que provoca la sensación de inseguridad y miedo en quien le lee, y a quien le cuentan lo que de él han leído. Sin las prácticas poco deontológicas del ¿periodismo? de David González, la población gasteiztarra vivimos, paseamos, disfrutamos del ocio y dormimos mucho más tranquila. Sin el ¿periodismo? sensacionalista de D.G., Gasteiz vive más tranquila.
Los datos reales de delincuencia en el primer semestre de 2026, mucho más bajos de lo que dice D.G.
