viernes, 2 de octubre de 2026

Cuando se calla el sensacional(ista) periodista policial (D.G. o @davidutti), Gasteiz recupera la calma

 


 

¿Qué está pasando en Gasteiz que desde hace algo más de un mes las crónicas de sucesos escalofriantes y de presuntas bandas juveniles de delincuentes no acaparan titulares; que los cuerpos policiales no “deslizan” alertas sobre los riesgos de asaltos y violaciones siempre en continuo incremento; que las personas mayores pueden pasear tranquilas porque los probables asaltantes en cada esquina parecen haberse cambiado de ciudad; que reina una misteriosa calma en las lonjas y fábricas ocupadas; que los menores no acompañados no se agreden tumultosamente; que no hay sangrientas reyertas entre bandas rivales armadas; que los “jóvenes desarraigados” no montan escándalos, y que hasta el Casco Viejo ha dejado de parecer el lejano oeste para volver a ser uno de los barrios más visitados de la ciudad?


La respuesta es tan sencilla como aclaratoria: que durante todo este tiempo, David González (D.G. o @davidutti, el sensacional(ista) periodista policial de El Correo Álava, no ha escrito ninguna de sus alarmantes, exageradas, criminalizadoras, deformadas y asustadoras crónicas de sucesos.


Porque no es que en Gasteiz no haya habido eso que llaman delincuencia común en este tiempo. Ni que El Correo de Álava haya dejado de recoger la que ha habido, que sí que lo ha hecho. Lo único que sucede es que cuando sus compañeras y compañeros nos han dado noticia de esos delitos durante este tiempo de silencio de D.G., lo han hecho ajustándose al código deontológico del periodismo: ateniéndose a las fuentes primarias (principalmente las notas de prensa policiales); sin sensacionalismo; sin elucubraciones temerarias; sin condenas apriorísticas; sin suposiciones criminalizadoras; sin descalificativos gratuitos; sin exacerbaciones alarmantes; sin intentar crear o expandir miedo o zozobra en la población. Simple y llanamente, contando lo ocurrido limitándose a los hechos. Insistimos, nada más que periodismo, y no sensacionalismo asustador, que es al que tiene acostumbrada D.G. a la población lectora de sus noticias. Cuando a las noticias de sucesos de Gasteiz se les despoja de todo el barniz sensacionalista, de los rumores que supuestamente vierten fuentes policiales siempre anónimas, de los prejuicios que siempre señalan a determinados perfiles como los sospechosos habituales… entonces no queda más que la realidad: una ciudad con delitos, sí, pero con un índice de delitos bastante menor que la media española, y con escasas razones para sufrir el miedo a una inseguridad desbordada que no existe, pero cuyo imaginario D.G. alimenta incluso desinformando sobre los datos reales de delincuencia (ahora veremos otro ejemplo más). El quehacer de D.G. lo resume muy bien la ilustración que encabeza esta entrada.


Pero, gracias a este periodo de silencio de D.G. ha quedado más evidente que nunca que es su ¿periodismo? sensacionalista el que genera las alarmas y los miedos, el que criminaliza determinados perfiles, el que genera sospechas y envenena convivencias en determinados barrios, el que provoca la sensación de inseguridad y miedo en quien le lee, y a quien le cuentan lo que de él han leído. Sin las prácticas poco deontológicas del ¿periodismo? de David González, la población gasteiztarra vivimos, paseamos, disfrutamos del ocio y dormimos mucho más tranquila. Sin el ¿periodismo? sensacionalista de D.G., Gasteiz vive más tranquila.




Los datos reales de delincuencia en el primer semestre de 2026, mucho más bajos de lo que dice D.G.


Hemos aclarado ya varias veces que una cosa son los datos sobre delincuencia y otra bastante distinta es la delincuencia real; porque hay delitos que no se conocen, porque no se investigan ni se denuncian (por ejemplo, la gran mayoría de los llevados a cabo por la delincuencia de cuello blanco, protagonizada muchas veces por personas con cierto prestigio social), ni por lo tanto tan siquiera se juzgan ni penalizan… ni, lógicamente, se contabilizan. Por eso los datos sobre delincuencia nos dan una imagen distorsionada sobre la realidad delincuencial.


No obstante, y teniendo presente esta importante limitación, centrémonos en los datos de delincuencia existentes. Pero hagámoslo recogiendo los datos reales, no lo que habitualmente nos presenta D.G. que, como insistimos siempre, no se corresponden con los datos del Balance de Criminalidad del Ministerio de Interior, estos sí, elaborados con los datos aportados por Ertzaintza, Policía local, Policía nacional y Guardia civil, y que es la referencia oficial para datos de delincuencia a nivel estatal. Pero D.G prefiere basar la mayoría de sus artículos en otros datos, porque sabe que los datos buenos, los del Balance de criminalidad, son bastante menores a los que él ofrece, y ello no le ayudaría en su sensacionalismo asustador. Y es que la diferencia es más que notable.


El Balance de Criminalidad correspondiente al periodo acumulado de enero a junio de 2026, y su comparación con el mismo periodo de 2025, en su página 478, la correspondiente a Vitoria-Gasteiz, deja constancia de que las infracciones penales en ese periodo en Gasteiz no fueron las 10.090 que nos cuenta D.G., sino 7.180, una cifra un 28,8% inferior. Ello significa además que los delitos al día en nuestra ciudad no son ni mucho menos los 55,7 que dice D.G., sino 39,9. Tampoco se incrementan con respecto a 2026 en un 3,2%, sino en un 2,2%.


Si esto sucede con el total de delitos o infracciones penales (en el Balance de criminalidad se usan indistintamente las dos expresiones), podemos deducir que algo parecido tiene que suceder con buena parte de las distintas categorías de delitos que conforman el total de la criminalidad.


Así, los robos con violencia no han sido los 288 que dice D.G., sino 162. Los delitos contra la libertad sexual no han aumentado en un 16,4%, sino que han disminuido en -1,5%. Los hurtos no han disminuido solo en un -1,4%, sino en un -6,0%. Eso sí, los delitos informáticos no han disminuido en un -5,9%, sino que han aumentado en un 3,6%, y los robos con fuerza en domicilios no han disminuido en un -19,5% sino en un -15,9%



Un poco de contexto clarificador cuestiona el relato de D.G. (y de los sindicatos policiales)


Ya hemos comentado en otras ocasiones que el sensacionalismo asustador sobre la delincuencia en Gasteiz que gusta impulsar D.G. se vendría totalmente abajo si, como cualquier profesional del periodismo que se precie, aportara a sus noticias un poco de contexto. Porque no solo los datos del Balance de Criminalidad desmienten la inseguridad que nos vende D.G., también lo hace la información para periodistas que ofrece la web EpData, quien, en el apartado de datos sobre la criminalidad en Gasteiz en 2025, señala que las infracciones penales en Gasteiz en 2025 por cada 1.000 habitantes fueron 54,60, tasa inferior a la que la misma fuente señala para Donostia (58,09), Bilbo (67,71) o Iruña (77,66); inferior también a la de Madrid (65,49), Sevilla (72,89) o Valencia (74,32) y muy lejos de las que señala para Barcelona (97,99). Lo que permite comprender que la gravedad de la situación de la delincuencia en Gasteiz no es ni mucho menos la que intenta trasmitirnos D.G.


La importancia de la contextualización de los datos la remarcaba recientemente en el propio medio de D.G., El Correo, Julia Shershneva, Directora de Ikuspegi - Cátedra de Migraciones y Convivencia, afirmando que “hay que contextualizar la información, porque los datos descontextualizados son muy peligrosos”. Y más adelante se refiere precisamente al efecto secundario perverso que contienen muchas noticias, como las redactadas por D.G. cuando nos insiste en el carácter de “desarraigados” de las personas detenidas:

aplicar de manera generalizada esto como criterio general, sin distinguir si esta información es relevante, si ayuda a entender la situación o lo ocurrido, puede llevar al reforzar ciertos estereotipos, sobre todo cuando se utiliza de manera descontextualizada. Nuestra percepción a veces, sobre todo si no conocemos un fenómeno, va por asociación de situaciones, de palabras, y si el contexto en el que aparece una y otra vez la inmigración es este, se genera el vínculo en la percepción de la inmigración con la delincuencia. Como efecto secundario, lo que podemos es generar más desconfianza e incluso una sensación de alarma.


Y a la pregunta de ¿Cómo explicar que el 61% de los detenidos sean extranjeros y que protagonicen un 38% de las condenas?, responde:

Las personas inmigrantes, a veces al estar ubicadas en un segmento de la población más vulnerable socioeconómicamente hablando, también están expuestas, en mayor medida, a situaciones de vulnerabilidad. Por otro lado, a veces son detenidas como personas sospechosas de haber hecho algo en parte por prejuicios y estereotipos. Pero si se analizan los datos por la gravedad de la infracción, se ve que aparecen con más frecuencia en los delitos más leves, que también en gran parte se pueden explicar con la situación, en algunos casos, de la precariedad económica. Me parece que hay que tener en cuenta otros factores. El origen, por sí mismo, no explica una mayor o menor incidencia en la delincuencia; hay que ver otras variables como en qué situación viven, en qué situación administrativa, habitacional o socioeconómica se encuentran.


Señalando más adelante otra de las cuestiones que habitualmente le reprochamos a las noticias que redacta D.G.:

A veces las preocupaciones aparecen no porque haya más problemas, sino porque se pone la inmigración en la agenda de las personas


Es habitual también que junto a los datos de D.G. (insistimos, no reales) sobre delincuencia en Gasteiz y Araba, en sus noticias aparezcan voces sindicales indicando la necesidad de ampliar las plantillas policiales, como si eso fuera a solucionar algún problema. Así, en diciembre de 2024 publicaba que:

los sindicatos policiales se quejan de la falta de medios técnicos y de efectivos. También de sus nóminas. En la Policía Local, además, hace semanas que sus bases no refuerzan, lo que se ha traducido en cierres puntuales de algunas unidades como inspección de guardia, quienes recogen las denuncias.

Según ha sabido este periódico, el equipo de Gobierno municipal ha incluido el déficit de agentes locales en sus negociaciones con otros grupos municipales para aprobar los próximos presupuestos. El compromiso de salida pasaría por subir en 50 agentes la plantilla de la Policía Local. De ellos, 25 llegarían en una convocatoria que echaría a rodar la próxima primavera


Cinco meses después, en mayo de 2025 recogía que:

Euspel agrega que «cada vez se reduce más la capacidad de la Policía, se nos limita y cuestiona por todo, hemos perdido el principio de autoridad, se reduce la plantilla, los medios y el presupuesto...». Sipe incide en que «faltan agentes y sobran excusas porque estamos ante una situación límite que requiere medidas urgentes y no propaganda».


Y en diciembre de 2025 D.G. volvía a la carga con estas otras declaraciones:

el Sipla, sindicato mayoritario en el cuerpo, manifestó a este periódico que «en una sociedad donde la prevención claramente demuestra que está en la juventud y la Policía Local es pionera, para el equipo de gobierno municipal aún no se ha tomado en serio esta apuesta». A su juicio, «faltan efectivos, formación específica, objetivos y, para rematar, no pueden diligenciar –hacer denuncias— dependiendo para ello de otras unidades ya sobrecargadas».


Pues bien, a esas noticias también les falta contexto, como este que ha recogido otro medio, para nada de tendencia radical:

Álava es el territorio con más policías por habitante del entorno

El territorio histórico supera ampliamente las ratios de Gipuzkoa, Bizkaia, Navarra y la media del Estado español

El territorio histórico de Álava se sitúa a la cabeza de la densidad policial de todo el norte del Estado, registrando una tasa unificada de 7,58 agentes en activo por cada 1.000 habitantes.

Este despliegue, sustentado por un contingente real de 2.592 profesionales de la seguridad pública para una población de 341.961 vecinos –según los datos oficiales del Padrón Municipal de Habitantes del Instituto Nacional de Estadística (INE)–, sitúa a la provincia muy por encima de los índices de su entorno, como la Comunidad Foral de Navarra (6,56 agentes por cada mil habitantes), Bizkaia (6,16) o Gipuzkoa (5,83).

Asimismo, Álava supera ampliamente la media del conjunto del Estado, establecida en 4,78 agentes de acuerdo con los registros demográficos y policiales de carácter estatal.


El desglose que detalla de las cifras de agentes de los cuerpos policiales en Araba es el siguiente:

247 efectivos del Cuerpo Nacional de Policía

495 de la Guardia Civil

1.375 agentes de la Ertzaintza

475 Policías locales


Parece pues que el problema real del número de policías no es que falten, sino que igual no hacen faltai, porque como recoge el propio Diario de Noticias en la misma noticia, haciendo referencia a los datos del Balance de Criminalidad y dándole el contexto que siempre nos hurta D.G.:

Criminalidad

El análisis pormenorizado de la criminalidad que publica periódicamente la Secretaría de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior en su Balance Trimestral de Criminalidad desvela que esta elevada concentración de patrullas no tiene una correlación directa con la evolución de la delincuencia de extrema gravedad. En Álava, los delitos graves contra las personas representan menos del 0,5% del total de las denuncias registradas anualmente. Asimismo, la tasa de homicidios dolosos y asesinatos consumados mantiene una estabilidad histórica en mínimos de la Unión Europea, promediando apenas 0,6 casos anuales por cada 100.000 habitantes según la base de datos oficial del Portal de Estadística de Criminalidad (SEC). Las memorias del Ministerio de Interior confirman que más del 99% de las infracciones penales registradas corresponden a fraudes y estafas en el entorno digital (ciberdelincuencia) y a hurtos de carácter leve sin violencia física en comercios y vía pública, un fenómeno social y delictivo que no altera la tranquilidad cotidiana de la ciudadanía en las calles alavesas.


Y es que, como queda claro en este periodo sin noticias redactadas por D.G., quien altera la tranquilidad cotidiana de la población es él con su forma sensacionalista, atemorizadora y amarillista de redactar las noticias. Quienes pretendan acabar con la sensación de inseguridad en Gasteiz, ya saben pues qué es lo que tienen que hacer.

 

 

iNosotrxs, además, coincidimos con lo planteado en las recientes jornadas internacionales organizadas por Salhaketa: ALTERNATIVAS A LA CULTURA PUNITIVA-SECURITARIA: Organización para la liberación social, que profundizaron en esa idea.

 

 

 

 

 

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