viernes, 30 de octubre de 2026

Sobre la situación de la Revolución en Rojava

 


 

En febrero de 2025 Öcalan lanzó su Llamamiento a la Paz y a una Sociedad Democrática, haciendo cambiar notablemente el panorama en la región. Casi un año después, el gobierno de Siria mandó sus fuerzas yihadistas contra Rojava (entre otros lugares kurdos) con el objetivo de aniquilar la revolución antipatriarcal y anticapitalista que se ha construido durante 14 años, buscando destruir por completo la autonomía. Desde entonces y hasta la actualidad, nos está siendo casi imposible conseguir información fidedigna de lo que está sucediendo con la conocida como Revolución de Rojava, cuál es su situación actual, qué pervive y qué perspectivas de futuro contempla. Pensábamos, tal vez ingenuamente, que tras el verano y la movilidad a la zona que suele suponer, aparecerían informaciones concretas sobre todo ello. Pero, o no acertamos con los canales adecuados, o estas no se están produciendo.


Así las cosas, y tras un mes de octubre en el que sí han aparecido algunos textos y entrevistas, nos ha parecido que era el momento de haceros llegar algunos textos que hemos ido recopilando durante este tiempo, que puedan ayudaros a haceros una idea de qué está sucediendo y cuál es la situación. No somos para nada expertxs en el proceso revolucionario de Rojava, por lo que no tenemos el conocimiento necesario para discernir qué tipo de fuentes son más fiables, y cuáles son más partidistas, así que hemos tenido que tirar de intuición, de fuentes internacionalistas en las que más o menos se puede confiar y en algunas personas kurdas de quienes nos fiamos, especialmente en el caso de Azize Aslan, de quien ya hemos hablado en este blog, y de quien vamos a recoger varias aportaciones.


Dadas todas estas circunstancias, creemos que mejor que hacer valoraciones por nuestra parte de lo que podemos concluir de esas informaciones, será que vosotrxs mismas saquéis vuestras propias conclusiones. Así que nos vamos a limitar a reseñaros brevemente los distintos textos que aportamos, recogiéndolos posteriormente en orden cronológico.


Además de todo ello, os recomendamos vivamente que veáis y escuchéis con atención el video que encabeza esta entrada. Se trata de la conversación mantenida con Azize Aslan por parte de La Corriente del Golfo Podcast y Conexiones Climáticas, dentro de la serie de conversaciones que han titulado Humo. Señales para otros mundos posibles. Nos maravilla la sencillez con la que aborda cuestiones fundamentales, no ya solo para entender la revolución en Rojava y la situación en Kurdistán, sino para plantar las bases del cambio de paradigma que es imprescindible en la izquierda y el pensamiento crítico para abordar la tarea de creación de un mundo otro fuera del capitalismo. No os lo perdáis.



Abordemos la breve reseña de los textos que se acompañan.


Empezamos precisamente con uno de la propia Azize Aslan, publicado el 20 de enero en Desinformémonos, y titulado Por qué defender Rojava. En él podemos encontrar no sólo la crónica de lo sucedido hasta entonces y el inicio de las masacres cometidas a primeros de año, sino también párrafos como estos:

Porque lo que está en juego no es solo la Revolución de Rojava y existencia de los kurdos. Los ataques que inauguraron con el genocidio en Gaza y que ahora desatan sobre Rojava-Kurdistán —y muy probablemente en Irán— no son el caos espontáneo de los pueblos: son estrategias calculadas que se ejecutan según los intereses y bajo los planos maestros de las potencias imperialistas. Por eso no hay voluntad alguna de detenerlos, solo teatro diplomático, palabras vacías para dejarnos atrapados en la angustia de «quién dijo qué». Pero lo verdaderamente macabro es esto: nos arrastran hacia el abismo que diseñaron meticulosamente (lo bautizan cínicamente como «nuevo orden mundial»).

Nos condenan, como humanidad, a habitar la oscuridad, a alimentarnos de desesperanza, a engullir odio, a tomar bandos en una guerra que no es nuestra, a festejar victorias ajenas, a enterrar muertos que no debieron morir. Y sin embargo, la continuidad misma de esta masacre de la esperanza es la evidencia más devastadora de que no tenemos bando: somos el trabajo desechable de la máquina de guerra del capital, la materia prima prescindible para las ganancias de los traficantes de armas, los cuerpos sacrificables para la construcción de los nuevos órdenes mundiales entre Estados. No construimos este sistema, no lo controlamos, pero sus engranajes giran con nuestra sangre.


El segundo texto es una conversación con la propia Azize Aslan, mantenida a primeros de febrero, en la que además de darle un contexto histórico y geopolítico a lo que está sucediendo, podemos leer análisis como estos:

Para nosotros, el imperialismo turco es para los kurdos lo que es el imperialismo estadunidense para todos los pueblos de América Latina. No les interesa para nada ni los derechos, ni la vida de los pueblos. Lo que ahorita están haciendo con los kurdos, muy probablemente luego lo van a hacer con los pueblos de América Latina.

El punto es que esta no sería solo la aniquilación de Rojava. Sería la aniquilación de todo un movimiento revolucionario nuevo, diferente, creativo y antipatriarcal. Nosotros lo creemos y decimos que la revolución de Rojava es la revolución de toda la gente que cree que otro mundo es posible. Entonces si eliminan a Rojava, es aniquilar la esperanza de que el mundo puede ser otro. Justamente es lo que quieren, que la humanidad ya no sueñe.

Eso dijo un compañero: “Nosotros pues tenemos una vida, por lo menos la vivimos con dignidad y podemos decir que moriremos con dignidad. Pero nos preocupa que después de esto nadie estará a salvo. Porque van a seguir.”


A continuación incluimos la crónica para El Salto, realizada por Marta Moreno Guerrero desde Rojava a finales de marzo, y titulada significativamente Rojava no va a desaparecer. Pero en el texto se hace referencia a algunos de los acuerdos a los que se va llegando con el gobierno sirio:

El encuentro con Foza tiene lugar en el congreso organizado por Kongra Star, confederación de organizaciones de mujeres kurdas que coordina la participación política femenina y promueve el sistema de copresidencia y la autonomía de las mujeres dentro del proyecto político de la Administración Autónoma. Para el encuentro, mujeres de distintas regiones del Kurdistán han sido llamadas para debatir sobre la nueva Constitución siria con el fin de evitar que las pierdan derechos con el nuevo gobierno de Damasco. “Tendremos más posibilidades de garantizar que los habitantes de esta región se protejan a sí mismos. Y esto es lo que podemos decir que será el resultado del acuerdo que hemos alcanzado”, explica.

Sin embargo, tal acuerdo y lo que estipulaba se mira con recelo desde Rojava; el hecho de que las unidades de protección kurdas tengan que integrarse en las filas del ejército sirio se ve con miedo en el norte de Siria. “¿Cuáles son las líneas rojas para la Administración con respecto a lo que podría llevar el acuerdo?”, es la pregunta que más se repite. Youssef responde: “[En primer lugar], la Administración de la región debe ser elegida por los propios habitantes de la región. La segunda condición es la presencia de la misma en todas las instituciones. La tercera es que la enseñanza debe impartirse en la lengua materna de los habitantes de la región. Y la cuarta es que las fuerzas de seguridad internas deben estar compuestas por miembros locales, no por extranjeros”.


Sin embargo, un mes después, a finales de abril, Redes Libertarias publica la traducción de un texto del médico de urgencias y psicoterapeuta Michael Wilk, que lleva viajando a Rojava desde 2014 y es editor de «Experience Rojava: Reports from Solidarity Work in Northeast Syria» . El título del texto es distinto a lo hasta ahora leído: ¿Qué queda de Rojava? ¿Paz impuesta frente a emancipación y autogobierno? Y en él se pueden leer párrafos como este:

El avance actual de las tropas sirias, el asedio de Kobanê, la pérdida territorial forzada y una paz impuesta constituyen una amarga realidad. Que la autoadministración de Rojava sufra más daños o sobreviva dentro del proceso acordado de integración de las instituciones de la administración autónoma en las instituciones estatales depende, en gran medida, de la resiliencia de la población. Si bien se proclama con frecuencia una resiliencia inquebrantable, muchas personas están agotadas tras haber sufrido múltiples desplazamientos y la muerte de familiares. Anhelan paz, seguridad y un futuro para sus hijos.


A finales de mayo, la web womendefendrojava.net, cuelga una publicación titulada «Esta mentalidad se puede cambiar. No estamos obligadas a aceptarla tal cual» que:

se basa en una mesa redonda en línea con la comandante de las YPJ, Newroz Ahmed, y Emîne Osê, miembro del Comité de Diplomacia de Kongra Star. Ofrece información sobre las actuales conversaciones de integración, explica la postura de las YPJ en el contexto de la revolución en el norte y el este de Siria, y describe la situación de las mujeres en Siria y Rojava tras la guerra de enero.


En ese texto aparecen párrafos como estos:

Por lo tanto, esta evolución es peligrosa no solo para la cuestión de la participación de las mujeres en el ejército, sino también para la continuidad de la autogestión en el norte y este de Siria, la salvaguarda de los logros del movimiento de mujeres y la diversidad religiosa y étnica en toda Siria. Hasta la fecha, ni el parlamento ni el gobierno han sido elegidos democráticamente, sino que ambos han sido nombrados por Al-Jolani. Las elecciones se celebrarán en breve, pero los escaños asignados a las minorías étnicas y religiosas no se corresponden con su proporción respecto a la población total. Los partidos kurdos y armenios ya están criticando esta situación y luchando por obtener más escaños.

Las conversaciones de integración deben entenderse, en general, como una continuación de la guerra de enero en el ámbito político. Durante la guerra, las milicias del Gobierno de transición secuestraron a miles de combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y a civiles. En las últimas semanas se ha liberado a unos 1.000 prisioneros, pero varios cientos, si no miles, de personas siguen detenidas. No hay cifras exactas, y el Gobierno de transición afirma que, debido a la fragmentación de su propio ejército, ni siquiera él mismo sabe siempre dónde se encuentran los prisioneros. Al mismo tiempo, está utilizando a los prisioneros como moneda de cambio en las negociaciones. El objetivo del Gobierno de transición es obligar a los delegados de la DAANES a rendirse. Pero las YPJ no tienen intención alguna de rendirse.


Dando un salto hasta finales de agosto, Rojava Azadi Madrid publica en dos partes una entrevista con el escritor y politólogo Mahir Ergün, que titula La lucha del Estado contra los kurdos busca eliminar los restos de la comuna. Los párrafos de inicio del texto parecen añadir otras claves:

Muchas organizaciones de izquierda y socialistas en Turquía se oponen a la organización comunal que el Movimiento de Liberación ha adoptado como base de su nuevo paradigma, abordándola como una «traición al socialismo». Estos debates también se pueden ver claramente en las declaraciones de varios círculos.

El escritor y politólogo Mahir Ergün dijo que la comuna representa un modelo de organización contrario a las concepciones ortodoxas del socialismo y a los enfoques del socialismo centrados en el Estado-nación. Afirmó que la organización comunal no se basa en el centralismo, sino en la localidad, la autonomía, el autogobierno y la autodefensa. En este marco, Ergun sostiene que la organización comunal es posible.


En esas mismas fechas Naiz publica una noticia titulada Las YPJ abordan ser fuerza especial en el aparato de seguridad sirio , que comienza así:

Dos días después del anuncio de la disolución de las kurdo-árabes Fuerzas de Siria Democrática (FSD), en la que se integraban las Unidades de Protección de la Mujer (YPJ), esta organización de Rojava integrada solo por mujeres reveló ayer que el Ministerio sirio de Interior ha propuesto su integración como «una fuerza diferenciada y organizada» en su estructura.

«El futuro de las Unidades de Protección de la Mujer fue el tema central de la reunión. Se destacó la posibilidad de que las YPJ se integren, como una fuerza diferenciada y organizada, en la estructura del Ministerio del Interior», indicó la organización en un comunicado en el que reveló detalles de la reunión mantenida el miércoles en Damasco por su mando general y una delegación del Ministerio.

Añadió en su comunicado que durante el encuentro se abordaron en profundidad «cuestiones de seguridad y estabilidad en Siria», así como «el futuro de la cooperación y la coordinación entre ambas partes», en referencia a las fuerzas kurdas de Rojava y a las nuevas autoridades de Damasco que derrocaron al expresidente Bashar al-Assad y están lideradas por Ahmed al-Sharaa, antiguo líder una filial de Al Qaeda.

Las YPJ celebraron que esta primera toma de contacto con Interior fue «positiva y constructiva», mientras que afirmaron que las reuniones «continuarán».


Días después, la Agencia de Noticias Rudaw incidirá en la cuestión con un artículo titulado Las Unidades de Autodefensa de las Mujeres (YPJ) están negociando actualmente con el Gobierno de transición sirio su continuidad que aporta datos a tener en cuenta como estos:

A finales del mes pasado, Mazloum Abdi anunció la disolución de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), días después de declarar que el proceso de integración de las instituciones militares, de seguridad y administrativas de Rojava al Estado sirio había concluido.

Las YPJ son la rama femenina de las Unidades de Protección Popular (YPG), que constituían la columna vertebral de las FDS.

El proceso de integración es el resultado de un acuerdo alcanzado en enero entre las FDS y el gobierno interino de Siria tras semanas de enfrentamientos. El acuerdo fue mediado por Estados Unidos y Francia, y respaldado por varios países de la región, incluida Turquía.

Tras el anuncio de Abdi, el presidente interino sirio, Ahmed al Sharaa, nombró al excomandante de las FDS como asesor presidencial de la cuestión kurda. Abdi declaró en una entrevista reciente que aún no ha comenzado oficialmente su labor.

Según Jamal, las YPJ contaban con unas 3500 combatientes cuando se unieron a las FDS en los enfrentamientos de enero, pero desde entonces sus filas se han reducido a unas 1500 milicianas.

Añadió que algunas combatientes fueron transferidas a fuerzas de seguridad internas afiliadas al Estado “voluntariamente y con nuestra aprobación”, mientras que otras optaron por trabajar en instituciones en Rojava o regresar a la vida civil.


A primeros de septiembre encontramos que distintos medios publican una investigación llevada a cabo por la anarquista iraní Hasse-Nima Golkar que tiene como título Una reflexión anarcosindicalista sobre el Estado, el poder, la guerra y el confederalismo democrático. El texto termina con estos párrafos:

Y quizás esta sea una de las lecciones más profundas de Rojava: la liberación puede comenzar con la toma del poder, pero solo se acerca a la libertad cuando el poder ya no puede separarse de la sociedad.

Rojava aún no nos ha dado una respuesta definitiva a esta pregunta. Quizás nunca pudo. Pero es precisamente eso lo que hace que su importancia histórica sea tan grande.

Rojava no nos ofreció un modelo perfecto. Nos dio un experimento histórico real.

Un experimento que demuestra que el autogobierno, el feminismo, el comunalismo, la coexistencia multiétnica y la resistencia al Estado nación pueden pasar de la teoría política a la práctica social, pero que también muestra cómo la guerra, el poder militar, la geopolítica y la dependencia externa pueden someter incluso a los proyectos más radicales de autogobierno a una enorme presión.

Por lo tanto, podría ser prematuro hablar de la «muerte de Rojava». Una formulación más precisa podría ser: Rojava ha llegado al final de una forma histórica; si la idea de Rojava también desaparecerá depende de la capacidad de las personas para preservar y reinventar la autoorganización social.

Y esa es una pregunta a la que el futuro aún no ha respondido.



También en esas fechas de septiembre la Comuna Internacionalista de Rojava en un texto explica su visión de cuál es La situación de Rojava y Siria, en el que intenta dar respuesta entendible a preguntas como ¿Qué significa la integración de las SDF en el ejército sirio?; ¿Qué será de las YPJ?; La lengua kurda: ¿aceptada o prohibida?; La situación crítica en Heseke; Integración democrática: ¿qué significa?, o El papel del internacionalismo. El texto termina con estos párrafos:

Es comprensible que haya muchas dudas y mucha confusión. En Internet circula una gran cantidad de desinformación y malinterpretaciones con el fin de declarar que la Revolución de Rojava ha terminado. Las críticas a las decisiones que se están tomando son comprensibles. El propio Movimiento Kurdo tampoco está satisfecho con muchas de las decisiones que se están adoptando. Sin embargo, tras la guerra, el poder de negociación política de las fuerzas democráticas en Siria se ha visto debilitado. Por lo tanto, actualmente se están haciendo concesiones para proteger a la sociedad de que continúen las masacres.

Además, se está iniciando una fase de análisis y autocrítica en nombre del movimiento con el fin de reforzar aún más la actividad democrática y la autodefensa de la sociedad en el futuro.

Sin embargo, esto no significa que se haya abandonado la revolución ni el objetivo de una Rojava y una Siria democráticas y socialistas. Especialmente en esta etapa, es más importante que nunca estar al lado del pueblo de Rojava y defender juntos los logros de la revolución. La revolución en Rojava ha sido internacionalista desde el principio y solo seguirá existiendo si permanece vinculada a las luchas democráticas y socialistas de todo el mundo.

Por lo tanto, no es momento de dar pasos atrás, sino de creer aún más firmemente en nuestros principios compartidos y apoyar al pueblo de Rojava. Como dice Rêber Apo: la lucha por una paz auténtica es más difícil que cualquier enfrentamiento militar.


A finales de septiembre se hace público el mensaje enviado por Abdullah Öcalan a la Conferencia Internacional sobre Paz e Integración Democrática, celebrada en Londres por esas fechas, en él aparecen párrafos como estos:

Quienes participaron en la lucha armada deben tener la oportunidad de reintegrarse a la vida política y civil, y asumir responsabilidades dentro de la política democrática. Una vez concluido el proceso, estas personas participarán activamente en el debate democrático, el ámbito jurídico y la vida civil. La integración democrática implica formar parte de la sociedad y participar activamente en una etapa pacífica y no violenta.

Las formas de participación que sustentarán la transición de una política de conflicto a una política democrática no se limitan a la representación parlamentaria y las elecciones. Las redes de democracia local, los consejos vecinales y municipales, las cooperativas, los partidos políticos, la sociedad civil y las administraciones locales son fundamentales para esta transición. La política democrática abarca toda forma de organización y acción mediante la cual la sociedad se empodera políticamente.


A primeros de octubre, la publicación catalana Catarsi Magazin, publica el más que interesante artículo de Óscar Moix Fernández, titulado (en nuestra traducción mecánica) La apertura de una nueva fase en Rojava. En él hay un montón de análisis y datos que nos parecen importantes, como estos:

El documental Red Lines and Opportunities: Overcoming War in Kurdistán, publicado por RiseUp4Rojava, interpreta la disolución del PKK anunciada el 2025 como una oportunidad para revisar críticamente las formas organizativas desarrolladas durante el conflicto y adaptarlas a una nueva etapa.

Una de las cuestiones centrales de esa revisión es el impacto de la militarización sobre la cultura política. Décadas de guerra han formado generaciones de militantes bajo una fuerte influencia de la lógica militar, lo que puede favorecer que las estructuras armadas y de defensa adquieran mayor peso que otras formas de organización social, como las cooperativas, las comunes o los centros de jóvenes.

El problema, por tanto, no es sólo institucional, sino también político y social: una revolución basada en la participación necesita evitar que las estructuras creadas para defenderla acaben sustituyendo a los espacios de decisión popular.

(…) El acuerdo de 29 de enero de 2026 preveía la integración de las estructuras de las SDF dentro del nuevo sistema sirio y abordaba cuestiones como la seguridad, la administración local, el retorno de los desplazados y los derechos de las diferentes comunidades. Sin embargo, su aplicación ha generado disputas sobre la reducción de fuerzas militares en las ciudades kurdas, el futuro de las YPJ, la representación política kurda, el reconocimiento de la lengua kurda y el control de los recursos económicos.

La cuestión central es lo que realmente significa esta integración: una incorporación con garantías de autonomía o una absorción progresiva dentro de las instituciones estatales. Para un proyecto construido sobre el autogobierno local y la participación directa, esta diferencia es fundamental.

El futuro de las SDF y especialmente de las YPJ representa uno de los puntos más sensibles. Las YPJ no son únicamente una fuerza militar, sino también uno de los símbolos políticos y sociales más importantes del proyecto de Rojava en lo que se refiere a la organización autónoma de las mujeres y su participación en la autodefensa. En agosto de 2026, las SDF anunciaron formalmente su integración con Damasco, dejando abierta la cuestión de cómo se preservarán estas estructuras.

El mismo dilema aparece en el ámbito civil. El reconocimiento de la lengua kurda, la representación política, la administración local y el control de los recursos determinarán el margen de autonomía real que conservará la región. El debate no es sólo si las instituciones seguirán existiendo formalmente, sino qué competencias mantendrán y hasta qué punto la sociedad podrá seguir participando en las decisiones.


El 11 de octubre, la web The Amargi publica una entrevista realizada (según la traducción mecánica que utilizamos) “en una de las cuevas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en las montañas kurdas, con el Sr. Murat Karayilan, comandante de las Fuerzas de Protección Popular (YPG), sobre los recientes cambios y desarrollos en el Medio Oriente, y los cambios que el proceso de paz ha traído consigo”. El medio titula así la entrevista: Murat Karayilan: Turquía debe poner fin a la negación. Los kurdos deben poner fin a la rebelión armada. Entre las cuestiones que expone Karayilan está esta:

Al principio, todos dieron la bienvenida [al proceso de paz], y al congreso del PKK y sus decisiones.

Esperaban que el PKK se dividiera. Que algunos se volverían en contra. Que entre el PKK y el Líder Apo, los problemas evolucionarían y que dentro del PKK se produciría división.

Esto disminuiría la fuerza, el prestigio y la popularidad y el impacto masivo del PKK dentro de la sociedad, eso es lo que esperaban.

La parte más exitosa de este proceso fue que nuestro movimiento, incluido nuestro liderazgo, nuestros combatientes y nuestro querido pueblo y patriotas, estaba unido detrás del líder Apo.

Y hemos llevado este proceso a este punto. Hasta ahora no ha habido ningún problema interno.

No existe tal cosa, porque sabemos que el líder Apo le dice al pueblo kurdo: “Quiero crear un estado democrático”.

Esta es la causa del líder Apo. Y la lucha que libra desde Imrali. Discutiendo cada vez durante 7-8 horas con los funcionarios estatales. Esta es una lucha nacional.

No solo para los kurdos de Bakur. Porque si el Estado turco reconoce a los kurdos de Bakur, significa que reconoce a todos los kurdos.

En ese momento, no considerará a los kurdos de Bashur, Rojhilat [Kurdistán iraní] y Rojava como enemigos. Se acercará con la amistad, no con la animosidad. Es por eso que este trabajo que el Líder Apo está haciendo en Imrali [prisión] es un trabajo nacional y muy valioso para el pueblo kurdo.

No el líder Apo está liderando este trabajo, y queremos que esto tenga éxito, es una cuestión de lucha.

Es algo tan claro y fácil. No es que nos prometieran algo y les prometimos algo a cambio. ¡No! Esto es una lucha.

También hay quienes se oponen y quieren sabotearlo. No está claro; tal vez lo destruyan mañana. Desafortunadamente, también existe esta posibilidad.

Queremos tener éxito y lograr una solución. Queremos hacer la paz y asegurar el éxito de la estrategia de la sociedad democrática. Pero queremos eso. Es posible que nuestros oponentes también lo destruyan.

Nosotros y nuestra gente necesitamos estar preparados para cualquier cosa.


A mediados de octubre se hace público un comunicado de la Coordinación de las Comunidades de Mujeres del Kurdistán (KJK), tiutlado Defendamos la revolución de la humanidad. El comunicado, que da cuenta de la grave situación en Rojava, termina con estos párrafos:

Todo el mundo sabe que cada ataque contra Rojava es un ataque contra todos los kurdos, las mujeres kurdas y la humanidad en su conjunto. Ante estos ataques contra la existencia del pueblo kurdo, Bakur (Kurdistán del Norte), Bashur (Kurdistán del Sur) y Rojhilat (Kurdistán Oriental) tienen la responsabilidad de derrotar esta conspiración dirigida contra Rojava como parte de una estrategia internacional. Hoy es un día para que los kurdos refuercen la unidad nacional democrática kurda en torno a Rojava e intensifiquen su lucha. Las mujeres kurdas de Kurdistán y de cualquier lugar donde vivan deben defender la Revolución de las Mujeres de Rojava con espíritu de movilización y proclamar el espíritu de unidad nacional mediante acciones y actividades conjuntas en los espacios públicos.

Hacemos un llamamiento a los movimientos sociales democráticos que buscan una forma de vida alternativa, así como a todas las personas conscientes y honorables, para que se opongan a estas políticas patriarcales, sexistas y nacionalistas contrarias a las mujeres y a la libertad. Les instamos a impedir la masacre del pueblo kurdo que se ha estado preparando durante los últimos días en Rojava, especialmente en Hesekê, a defender la revolución de la humanidad que ha tenido lugar allí y a amplificar internacionalmente la voz del pueblo de Rojava».


En esos mismos días la coordinación de Kongra Star hace público otro comunicado en el que denuncia que en “la última semana y media se han producido numerosos ataques contra la sociedad kurda en Rojava, que claramente tienen como objetivo crear un conflicto entre los pueblos y desatar una guerra kurdo-árabe. Estos ataques violentos se concentran principalmente en la ciudad de Hasaka, pero también en un pueblo de la región circundante y en la ciudad de Til Tamer se han dado también”. Entre los párrafos de ese comunicado figuran estos:

Estos ataques tienen claramente como objetivo atacar la historia y los logros del movimiento feminista. Revelan la mentalidad masculina dominante, sexista y misógina de las milicias, que buscan suprimir la lucha por la libertad, el liderazgo social y la voluntad de las mujeres y jóvenes. Ruksen Mohammed, portavoz de las YPJ, afirmó que atacar los símbolos de las mártires femeninas constituye un ataque contra toda mujer que ha luchado por la libertad y los derechos legítimos, y subrayó que estas prácticas representan un crimen moral y nacional que no puede justificarse bajo ningún pretexto.

Como respuesta a estos ataques, decenas de mujeres y niñas se reunieron hoy en una plaza circular de Hasaka, colgando una trenza kurda en la rotonda en señal de protesta. También corearon consignas que celebraban la resistencia y la lucha de las mujeres. Subrayaron que los ataques a los símbolos kurdos no las impedirían continuar su lucha por los derechos de las mujeres y exigir garantías constitucionales para ellos, promoviendo al mismo tiempo la participación femenina en todos los ámbitos de la vida y la sociedad. En toda Rojava, las personas e instituciones del movimiento de mujeres y de la sociedad realizaron declaraciones contra los ataques, reafirmando la voluntad de convivencia pacífica, pero también llamando a las fuerzas democráticas sirias y árabes a condenar estos actos y a oponerse a ellos.


Finalmente, hasta el momento de redactar este post, el 22 de octubre Rojava Azadi Madrid recogía de The Amargi el texto publicado por la freelance Eve Morris-Gray, titulado ¿Cómo va la integración en Rojava? Por lo que parece, no muy bien. Lo más preocupante es la idea de integración que sugieren:

A lo largo del mes de octubre, los líderes kurdos reconocieron los avances logrados, al tiempo que advertían de que aún quedaban por cumplir compromisos importantes. «A pesar de los logros alcanzados hasta ahora, el proceso de integración sigue en una fase de prueba», declaró la semana pasada a VOA la alta diplomática kurda siria Ilham Ahmed.

La integración de las antiguas Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y de la Administración Autónoma —que en su día gobernaron amplias zonas del norte y el este de Siria— en las instituciones estatales del país se ha convertido en uno de los aspectos más trascendentales de la transición post-Assad.

Desde garantizar la seguridad regional hasta la búsqueda de representación política, desde el grado de administración local hasta aspectos de la integración militar, las negociaciones sobre este proceso continúan, y las cuestiones relativas a los derechos lingüísticos, la educación y la seguridad siguen sin resolverse.


Como decíamos al principio, con todo lo visto, no nos atrevemos a opinar sobre cuál es la situación actual de la Revolución de Rojava. Seguiremos intentando acceder a nuevas fuentes (no a cualquiera claro), y si alguien tenéis más información, hacédnosla llegar, que la publicaremos (escribiendo a iraultzaklagunduz@gmail.com ). En cualquier caso terminemos esta entrada con un rotundo


¡Bijî Berxwedana Rojava!

¡Viva la Resistencia de Rojava!






EL ANEXO CON LOS TEXTOS COMPLETOS


Por qué defender Rojava

Azize Aslan

20 de enero de 2026

https://desinformemonos.org/por-que-defender-rojava/


El 6 de enero este año, el gobierno de transición de Siria perpetró una masacre al atacar dos barrios kurdos de Alepo (Ashrafieh y Sheikh Maqsoud), provocando el desplazamiento forzado de más de 200,000 refugiados de Afrín. Desde entonces, ha lanzado todas sus fuerzas yihadistas contra Rojava y el norte y este de Siria (la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria, AANES), con el objetivo de aniquilar la revolución antipatriarcal y anticapitalista que se ha construido durante 14 años, buscando destruir por completo la autonomía.

Escribo este comunicado con el sentimiento colectivo y el pensar compartido de todos los kurdos cuyo corazón hoy en día arde nuevamente por la indignación frente a los ataques brutales que se viven en Rojava. Es un llamado urgente a quienes aún conservan en su corazón y mente el sueño de que otro mundo es posible: ¡Defiendan Rojava! Porque la Revolución de Rojava no pertenece únicamente a los kurdos ni a los pueblos del norte y este de Siria, ¡es de ustedes! ¡Es de todxs nosotrxs!

Al-Jolani del Estado Islámico al Estado Sirio

El 7 de octubre de 2023, cuando comenzó el genocidio total en Gaza, lo primero que cruzó por mi mente fue: si no logramos detener este genocidio, el siguiente territorio será Kurdistán. Lo supe conociendo la crueldad característica de Medio Oriente y la traición recurrente de Occidente hacia los pueblos de la región.

Justo después de un año de genocidio en Gaza, de repente, el 5 de diciembre de 2024, Al-Jolani salió de su guarida en Idlib y marchó hacia Damasco, derrotando (supuestamente) a Bashar al-Assad el 8 de diciembre, sin encontrar resistencia alguna en su camino hacia la capital.

Al-Jolani, quien posteriormente se convertiría en presidente de Siria bajo su nombre oficial Ahmad Al-Shara, fue miembro de Al-Qaeda, luego del Estado Islámico, y finalmente líder de Hayat Tahrir al-Sham (HTS). A pesar de que con su nuevo nombre se despojó del uniforme militar y se vistió de traje para presentarse ante la diplomacia mundial, hay algo que nosotros como kurdos sabemos con certeza: una persona integrada a estos grupos yihadistas no cambia facilmente y abandona lo que cree, es decir, la yihad y la sharía. Sin embargo, primero los gobiernos europeos y luego Estados Unidos lo presentaron como un hombre transformado, moderno, preocupado por los derechos de todos los pueblos de Siria y comprometido con la construcción de la paz. No pasaron ni tres meses cuando masacraron a los alauitas en Latakia en marzo de 2025; a los seis meses, a los drusos en Suwayda en julio de 2025; y al año, es decir ahora, a los kurdos.

Acuerdo Indirecto entre Israel y Turquía para Aniquilar Rojava

Durante todo este tiempo, Al-Jolani fue invitado principalmente a Turquía, Europa y Washington. Finalmente, el 5 de enero de 2026 se reunió con representantes israelíes en París con la garantía de Estados Unidos. Ese mismo día, medios de comunicación reportaron que el ministro de Asuntos Exteriores turco también estuvo presente en París. Lo que negociaron Israel y Al-Jolani fue eliminar toda influencia iraní en Siria, garantizar la seguridad fronteriza de Israel entregando el sur de Siria, deportar a todos los palestinos desde Siria y acordar un cese al fuego entre ambas partes. Se reportó que las negociaciones resultaron exitosas y que acordaron además el establecimiento de una «célula de función conjunta» (célula de inteligencia integrada). Al día siguiente, las banderas israelíes ondearon por todo el sur de Siria y el ejército sirio se desplegó en toda la zona. Este acuerdo se selló entregando Rojava y el norte y el este de Siria —donde las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) y las YPJ mantienen el control— a Turquía. Y por supuesto, ese mismo ministro turco, Hakan Fidan, se convirtió en miembro activo de la reconstrucción de Gaza, es decir, en cómplice total del proyecto de Trump en Gaza.

En otras palabras, quienes masacraron a los pueblos autónomos (alauitas, drusos y kurdos) en nombre de una supuesta Siria unificada, terminaron fragmentando y entregando el país: territorialmente a Israel y Turquía, políticamente a ambos, y económicamente a Estados Unidos.

El 9 de enero, cuando seguían bombardeando los dos barrios kurdos de Alepo (Ashrafieh y Sheikh Maqsoud) y cuando ya habían sellado este acuerdo con Israel, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se reunió con Al-Jolani en Damasco y anunció un paquete de ayuda de 620 millones de euros para la «recuperación y reconstrucción» de Siria durante 2026 y 2027, así como la reanudación del acuerdo de cooperación económica con el país. El objetivo era evidente: blanquear semejante pacto de sangre con la retórica europea de siempre sobre derechos de las minorías y democracia.

De hecho, tras la masacre y el feminicidio en Alepo, el 16 de enero, mientras los grupos del Ejército Sirio —dirigidos por el Estado turco— invadían más zonas en el este de Alepo hacia el Río Eufrates, Al-Jolani, ahora como presidente de transición, salió ante los medios y declaró que había firmado un decreto que reconocía los derechos civiles de la minoría kurdo-siria, legitimaba oficialmente su idioma y restablecía la ciudadanía siria a todos los kurdos que permanecían apátridas desde el censo de 1962 (para más información sobre esta situación de los kurdos en Siria, pueden consultar: https://desinformemonos.org/rojava-la-revolucion-de-invisibles/).

Aunque los derechos culturales fueron una demanda histórica de la lucha kurda, los kurdos hemos superado ese punto hace más de dos décadas. Hoy nuestra lucha no es por reconocimiento simbólico, sino por construir una vida en libertad bajo lo que llamamos confederalismo democrático: un sistema donde ejercemos nuestra voluntad política y territorial para edificar una organización social emancipadora para los pueblos, las mujeres y la naturaleza.

Sin embargo, el decreto transitorio del gobierno de transición fue lanzado a los medios como si Al-Jolani- Ahmad Al-Shara reconociera los derechos kurdos, precisamente mientras invadían territorios, perpetuaban el conflicto entre árabes y kurdos y amenazaban a Rojava con una limpieza étnica. Estas mentiras fueron reproducidas acríticamente por todos los medios, incluida Al Jazeera, que para gran parte de la izquierda latinoamericana representa una fuente confiable de noticias desde Medio Oriente. La última farsa llegó en la noche del 18 de enero, cuando Al-Shara salió nuevamente a anunciar que habían acordado 14 puntos con las FDS y declarado un cese al fuego. A la mañana siguiente, el Ejército Sirio liberó más de 5 mil militantes del Estado Islámico de las cárceles bajo custodia de la Coalición Internacional, la cual no intervino en la liberación de miles de violadores, asesinos y perpetradores de crímenes contra la humanidad. El Ministerio de Asuntos Religiosos y Fundaciones de Siria, en una carta enviada a los imanes de las mezquitas sirias, calificó los ataques contra los kurdos y Rojava como «Futuhāt» (conquistas), término que en el Islam se refiere a los actos llevados a cabo contra los infieles.

A la Resistencia Total

Durante todo este proceso (también desde el cambio del gobierno en Siria), los kurdos buscaron desesperadamente un acuerdo real que detuviera el conflicto y reconociera la autonomía de Rojava y el norte y este de Siria, territorios que los kurdos liberaron del Estado Islámico con sangre y sacrificio. Pero el único interés del Estado sirio fue y sigue siendo la aniquilación: exterminar a los kurdos, apropiarse de sus territorios y desarmarlos para someterlos a una obediencia absoluta, como quería el mismo Bashar al-Assad. El 19 de enero fue la última vez que los dirigentes de la Administración Autónoma de Rojava se sentaron a negociar. Según informó la comandancia de las YPJ, les ofrecieron sobornos individuales —puestos, privilegios— a cambio de que traicionaran y entregaran el territorio. Es decir, al pueblo.

Pero los dirigentes de las FDS y las YPJ no son mercenarios ni soldados a sueldo; son revolucionarios que han entregado su vida entera a la lucha de su pueblo, que han cargado los cuerpos de miles de sus compañeros caídos. Ante la traición del supuesto «acuerdo», regresaron a Rojava y declararon resistencia y movilización total en todas las partes de Kurdistán.

Rojava se defenderá. Los kurdos defenderemos Rojava. Las mujeres se defenderán contra la cultura de la violación y el feminicidio. Se defenderán desde sus comunas, desde sus barrios, desde cada centímetro que ocupamos en este planeta.

Porque lo que está en juego no es solo la Revolución de Rojava y existencia de los kurdos. Los ataques que inauguraron con el genocidio en Gaza y que ahora desatan sobre Rojava-Kurdistán —y muy probablemente en Irán— no son el caos espontáneo de los pueblos: son estrategias calculadas que se ejecutan según los intereses y bajo los planos maestros de las potencias imperialistas. Por eso no hay voluntad alguna de detenerlos, solo teatro diplomático, palabras vacías para dejarnos atrapados en la angustia de «quién dijo qué». Pero lo verdaderamente macabro es esto: nos arrastran hacia el abismo que diseñaron meticulosamente (lo bautizan cínicamente como «nuevo orden mundial»).

Nos condenan, como humanidad, a habitar la oscuridad, a alimentarnos de desesperanza, a engullir odio, a tomar bandos en una guerra que no es nuestra, a festejar victorias ajenas, a enterrar muertos que no debieron morir. Y sin embargo, la continuidad misma de esta masacre de la esperanza es la evidencia más devastadora de que no tenemos bando: somos el trabajo desechable de la máquina de guerra del capital, la materia prima prescindible para las ganancias de los traficantes de armas, los cuerpos sacrificables para la construcción de los nuevos órdenes mundiales entre Estados. No construimos este sistema, no lo controlamos, pero sus engranajes giran con nuestra sangre.

Por eso mismo, la defensa de Rojava es la defensa de todos nosotros. Desde que llegué a América Latina, me he reunido con miles de personas para compartir lo que se está construyendo en Rojava, con la esperanza de fortalecerles. Me han definido como defensora de la autonomía de Rojava, título que cargo bajo el peso de amenazas concretas: el encarcelamiento que me acecha, la separación definitiva de mi familia, el exilio que me arrancó de mi tierra y mi gente. Y sin embargo, a pesar del dolor y el desarraigo, siempre concluyo con la misma certeza inquebrantable: es urgente —vital— multiplicar las luchas, las revoluciones, las comunas en sintonía política contra el capital, el Estado y el patriarcado. Cuando expreso esto, mi mente vuelve a una imagen que vi en mis tierras: miles de pájaros pequeños surcando el mismo viento. Ninguno choca con el otro, cada uno traza su propia trayectoria, pero todos se acompañan, todos son parte de la misma corriente invisible que los sostiene y los impulsa.

Les llamamos a unirse al viento de la resistencia de Rojava y a defender la vida.

20 de enero de 2026






Entrevista

Primero Gaza en Palestina, ahora Kobane en Rojava: el genocidio como nuevo orden mundial; entrevista a Azize Aslan

La humanidad ya le falló a Gaza. ¿Dejaremos que pase lo mismo en Kobane, capital de Rojava en el Kurdistán ocupado por el Estado Sirio?

https://www.diario-red.com/internacional/primero-gaza-palestina-ahora-kobane-rojava-genocidio-como-nuevo-orden-mundial-entrevista-azize-aslan/20260126025624062689.html

Manuel Varese Cabrera

01/02/26 | 10:00

De la misma manera que la humanidad sigue siendo testigo de los crímenes de guerra de las Fuerzas de Defensa de Israel contra la población palestina y las infraestructuras de agua, electricidad, internet, hospitales y escuelas en la franja de Gaza, en este momento el Ejército Sirio, compuesto por ex integrantes de Al Qaeda, el Estado Islámico de Siria e Irak (ISIS por su sigla en inglés) y mercenarios apoyados por el Estado turco, emplean una estrategia similar en las ciudades kurdas de Kobane -donde 5 niños murieron de frío por los cortes de electricidad- y Qamishlo, en Rojava, gobernada por las fuerzas kurdas denominadas Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria, AANES.  

Al grito de “Alahu Ekber”, la misma frase que usaba el Estado Islámico tras realizar atentados en capitales europeas como París y Madrid, ahora se han subido videos a las redes sociales donde fundamentalistas, apoyados por Estados Unidos, la Unión Europea, Turquía e Israel, muestran trenzas de combatientes kurdas cortadas luego de que cayeran en combate defendiendo a su pueblo. A esto se suman videos tergiversados de Al Jazeera, en los que supuestos ciudadanos entrevistados agradecen al ejército sirio de liberarlos de los kurdos, pero los mismos entrevistados aparecen en videos de años anteriores mostrándose como parte del Estado Islámico.  

En entrevista exclusiva con Diario Red América Latina, Azize Aslan, académica del Instituto Mora que trabaja la epistemología desde las mujeres “Jineoloji”, militante por los derechos del pueblo kurdo y ganadora de la Cátedra Jorge Alonso por su libro “Economía anticapitalista en Rojava: las contradicciones de la Revolución en la lucha kurda”, destacó que “es por no haber sido reconocida como una nación cuando se construyeron los estados nacionales en Medio Oriente que los kurdos tienen una lucha para la liberación de su territorio desde el siglo pasado”.  

Kurdistán, un territorio no reconocido como un Estado-Nación en Medio Oriente, ha sido colonizado, invisibilizado y considerado parte de cuatro Estados-Naciones que ocupan el territorio kurdo: Turquía, Irak, Irán y Siria. Sin embargo, los kurdos tienen su propia cultura, lengua, usos y costumbres.  

En América Latina se suele generalizar en análisis políticos a los kurdos, como si fueran una sola entidad. Sin embargo, hay distintas facciones, tendencias políticas y alianzas militares. ¿Cómo podrías explicar esas diferencias al interior del pueblo kurdo o dentro de las facciones políticas militares kurdas? 

- Si hay una cosa que une a los kurdos, es que no aceptan la negación o el desconocimiento de su identidad frente a todos los países que han intentado imponer identidades nacionales como la turca, la árabe o la persa. En otras palabras, los une el rechazo a identidades impuestas, lo que mueve a los kurdos a vivir su identidad kurda en libertad. 

De los kurdos sí se puede afirmar que hay una identidad étnica, nacional, cultural. Sin embargo, haciendo un intento para simplificar, la identidad política para alcanzar esta libertad se diferencia en dos líneas generales. Por un lado, hay un movimiento que es el más nacionalista, que siempre ha tenido una propuesta de construir un Estado-Nación kurdo de una forma capitalista, patriarcal, feudalista, donde una tribu, liderada por Mesud Barzani, domina a todo el pueblo. Es el caso del Partido Democrático de Kurdistán PDK, que desde el 2003 tiene una autonomía en Irak y hoy en día domina también el territorio del Kurdistán Iraquí. Ellos son los kurdos que ideológica, económica y políticamente están aliados con todas las fuerzas de la OTAN, con Estados Unidos y con Israel. 

Los otros kurdos que a mi criterio son los más reconocidos y que han lanzado el nombre de los kurdos al mundo, vienen de un movimiento de izquierda marxista-leninista y hoy en día defienden el Confederalismo Democrático. Nosotros lo llamamos el Movimiento de Liberación de Kurdistán fundado en 1978, que empieza con el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, el PKK, un partido ideológico pero también de guerrilla, liderado por Abdullah Öcalan, que en un principio pretendía construir un Estado Socialista pero, con el movimiento de la historia popular, propuso una nueva forma de gobierno basada en la autonomía de los pueblos, el Confederalismo Democrático.  

Entiendo que en el Confederalismo Democrático las mujeres fungen un rol importante. ¿Cómo sucede esto? 

- Sí, una cuestión que diferencia muchísimo a este movimiento de izquierda kurda es el rol de las mujeres quienes, desde 1992, forman su movimiento propio llamado el Movimiento de Liberación de las Mujeres Kurdas. Esto le da un orden y un carácter muy importante al PKK y al Movimiento de Liberación de Kurdistán, que convierte toda su política, su ideología y su práctica en antipatriarcal. 

Así se crea el ejército de mujeres, el congreso de mujeres, el partido de mujeres, la comuna de mujeres. Todo lo que pertenece al movimiento de liberación primero pertenece a las mujeres. Eso es muy importante porque en Medio Oriente las mujeres, por el Islam, realmente no tienen ningún valor, y en Kurdistán tampoco tenían valor. Pero hoy en día gracias a que las mujeres se han organizado, se creó una subjetividad femenina muy distinta, preocupada por su liberación y la del pueblo, no solo para hablar nuestro idioma sin ser reprimidos, sino una emancipación real. Por eso es un movimiento revolucionario. No es la revolución para construir un estado, ni derribar un gobierno, la revolución es para crear una emancipación social real. 

A lo largo de estos 45 años, te puedo asegurar que ha generado una gran liberación para las mujeres y a partir de  ella han creado también una pedagogía de liberación para todo el pueblo. Yo eso lo he vivido en mi propia carne. En mi familia la mujer no significaba nada. Si fuera por la decisión de mi familia, mi padre o mis hermanos, muy probablemente yo hubiera sido intercambiada por un animal y entregada a un hombre. Hubiera tenido muchos niños, muy probablemente a través de violaciones, y esa sería mi vida. Pero gracias a este movimiento que generó libertad para las mujeres, yo hoy en día vivo en México, hago toda mi vida con libertad y con la aceptación de mi familia. 

En un mundo donde los Estados parecen ser la única forma de ser escuchado internacionalmente, ¿qué implica el Confederalismo Democrático en esta visión geopolítica donde si no eres Estado es muy difícil tener una influencia a nivel internacional? 

- Hay que tener cuidado con la traducción, porque “Confederalismo Democrático” es muy literal. En realidad es una Confederación de los Pueblos. No habla de confederación de los Estados o de las fuerzas e instituciones estatales. (…) Lo puedo traducir en palabras de América Latina como una autonomía de los pueblos, que quiere decir el pueblo organizado con capacidad de decidir sobre su propia vida, un pueblo que discuta y cuestione sobre cómo quiere vivir en su territorio, cómo lo quiere habitar. 

Un pueblo o una sociedad que vive bajo el Estado, hoy en día ni siquiera puede decidir sobre su territorio. Por ejemplo, en Bolivia ahorita ese bellísimo Salar de Uyuni, está al borde de que sea explotado por las mineras. Pero nadie le pregunta a los pueblos que habitan Uyuni o ni siquiera a los bolivianos. Esto se hace a través de una fuerza estatal y que tiene relación con todo el capital internacional, transnacional, imperialista. 

Nosotros sabemos que los pueblos no necesitan la administración del Estado, porque sí son capaces de crear sus instituciones populares y saben cómo administrar, cómo distribuir tanto su riqueza, su trabajo o su producción y necesidades. No se trata de construir una única nación democrática, como hacen los Estados, sino una democratización de las naciones. Para ello, lo que intenta es que la sociedad sí sea un sujeto político. Que no sea el objeto de la política hegemónica, la política de arriba y la política de los políticos. Que su vida sea la práctica política. 

En Rojava se implementa este Confederalismo Democrático. ¿Cómo llegó a establecerse en ese territorio y practicar la autonomía?  

- Cuando decimos Rojava nos referimos geográficamente al Kurdistán que está en Siria. Históricamente, el Estado Sirio ha negado la existencia de los kurdos: dijeron que no hay kurdos, que no existen los kurdos, que no hay lengua kurda, ni cultura kurda, solo hay una identidad nacional que es la árabe. Lo mismo pasó con aproximadamente 35 identidades culturales distintas en Siria.  

En 1962 bajo Hafez al-Assad (padre de Bashar al-Assad), la brutalidad del Estado Sirio llegó a quitarles la ciudadanía a los kurdos, retirándoles el carnet de identidad y dejándolos apátridas en su propio territorio. El resultado no es solo la pérdida de la ciudadanía y no reconocerlos como sirios, también les quitaron sus tierras, porque sin papeles no puedes tener propiedad; los hijos no podían inscribirse en las escuelas por no tener papeles; tampoco te podían contratar, por lo que los kurdos vivían como esclavos. Pero para el año 2000, ya eran millones los kurdos que vivían ahí a pesar de ser apátridas.  

Cuando Assad padre pasa el gobierno a Bashar al-Assad, su hijo, empieza un momento de neoliberalización de la política siria donde permiten que haya más partidos políticos. Ahí los kurdos aprovechan para organizarse, pero son brutalmente reprimidos, como documentó Amnistía Internacional en Qamishlo en 2005 con 30 asesinados y 2000 detenidos, muchos torturados.  

Entonces Rojava no es cualquier lugar. Se ha construido a través de esta historia brutal de cómo un estado puede ser con la gente. Por eso Rojava, con toda esa negación y prohibición de su identidad nacional, siempre estuvo presente para mantener su origen kurdo. Por eso, después de intentar formar oposición a Bashar al-Assad, el movimiento kurdo decide salirse de la oposición al ver que estaba dominada por los yihadistas, y el 19 de julio de 2012 declaran el Confederalismo Democrático de facto. Pero la rebelión que estamos viviendo ahora debe ser en la historia reciente la número 23, o algo así. Es un pueblo que por estar siempre rebelado han actualizado y revivido su conciencia.  

El territorio retomado y administrado por los kurdos desde 2012 estuvo bajo asedio en 2014 por el Estado Islámico. El ejército kurdo fue la defensa que derrotó al ISIS y frenó su avance hacia europa y occidente. Sin embargo, hay sectores que critican el acuerdo con Estados Unidos para la autodefensa kurda. ¿Qué puedes comentar sobre ello?  

- Esto ya es geopolítica en realidad. Hay que entender cómo se mueven las fuerzas en la zona. Existía y existe una relación fuerte entre yihadistas [el Islam político tiene muchas variantes, la Yihad es la más extremista de los sunitas y significa la “conquista” del territorio a favor del Islam, porque para ellos todos son musulmanes y los que no lo aceptan son infieles; solo los hombres pueden ser yihadistas] del Estado Islámico y el Estado Turco. En efecto, el actual presidente de Siria, que antes pertenecía a Al Qaeda y se llamaba Abu Mohammad al-Jolani pero ahora occidente le lavó la cara para presentarlo como alguien democrático con el nombre de Ahmed al-Shara, estuvo protegido por los turcos en Idlib, ciudad que está en la frontera entre Siria y Turquía. 

En 2014, el Estado turco les había prometido a los yihadistas que si derrotaban la autonomía en Rojava los apoyaría para derrotar al ex presidente sirio Bashar al-Assad. Porque ellos solos como Estado Islámico no podían derrotar a al-Assad, debido a que tenía un apoyo enorme de Irán y Rusia. Así, como oposición siempre buscaron a otra fuerza en la que se pudieran apoyar para derrotar a al-Assad. 

Lo interesante en este momento en la zona es que esos yihadistas del Estado Islámico en lugar de ir a derrotar a al-Assad, se voltearon a Kurdistán y empezaron a hacer masacres y a rodear la parte autónoma que habían declarado de facto los kurdos y que tenían sus asambleas, sus autodefensas.  

¿Pero por qué los turcos entran a en esta guerra en Siria?  

- Porque los turcos le tienen mucho miedo a alguna victoria o ganancia de los kurdos, porque implica una contradicción para el estado turco ya que la mayoría de los kurdos viven en Turquía, alrededor de 20 millones, mientras que en Rojava viven como 2 millones. Por eso siempre el Estado turco ha tenido una política muy brutal contra los kurdos para que no tengan ninguna ganancia en ninguna parte de Kurdistán. 

Retomando, la única cosa que tenían los kurdos eran sus autodefensas, es decir, la gente que tenía armas y que podía defenderse, pero no tenían ni buenas armas, ni tanques de alta tecnología o mayor capacidad para luchar contra el Estado Islámico, que estaba bastante bien armado. Cuando las armas y municiones empezaron a escasear, los kurdos sabían lo que vendría: el Estado Islámico había tomado casi todo Siria, salvo Damasco y alrededores, y en las plazas cortaba cabezas frente a los pueblos, vendía a las mujeres como botines de guerra y la mayoría de las mujeres que fueron vendidas eran kurdas; quemaban a los infieles adentro de jaulas de madera. Para entonces, en París, Alemania e Israel ya habían hecho atentados.  

Los yihadistas entraron a Rojava y rodearon Kobane mientras las fuerzas de autodefensas del pueblo y de mujeres kurdas resistieron. Cuando el mundo vio que alguien podía resistir contra el Estado Islámico, entonces llegó la coalición que se formó contra el Estado Islámico y participaron 90 países dirigidos por Estados Unidos, con una mayoría de países de la OTAN. Incluso Turquía es parte de la coalición. Vale decir que nadie más ofreció ayuda. De hecho, hay un dicho nuestro que dice que en Medio Oriente los únicos amigos de los kurdos son las montañas.  

Les dejan armas, balas y continúa la lucha contra el Estado Islámico. Hasta este momento los kurdos estaban defendiendo su territorio. No eran ni parte de la coalición, ni parte de los intereses de los países de allá, estaban simplemente tratando de defender su territorio. 

Kobane después de 136 días resistió y logró derrotar al Estado Islámico con un ejército principalmente de mujeres kurdas organizadas. Para un yihadista, si te mata una mujer, no puedes acceder al paraíso donde te esperan mujeres vírgenes. Rojava se convirtió en un proyecto donde los kurdos lucharon contra Estado Islámico, pero a la vez, construyeron su Confederalismo Democrático y liberaron a cientos de esclavas sexuales.  

Fue después de esta guerra que los representantes de la coalición dijeron: "les vamos a seguir apoyando militarmente, con armas y lo necesario técnicamente, para que lleven la guerra contra el Estado Islámico en el terreno”. Los kurdos aceptaron esta condición de la coalición porque no tenían otra opción. Si no la aceptaban, se iba a fortalecer de nuevo el Estado Islámico e iba otra vez a atacar el territorio. Se aceptó para que el Estado Islámico se acabara, porque ellos no van solo contra los kurdos, van como contra la humanidad, contra todo lo que le pertenece a lo humano. Una brutalidad que yo no quisiera que el mundo reviviera de nuevo, pero ahorita estamos en este peligro otra vez. 

Esta alianza que hoy es una acusación de quienes afirman que los kurdos tienen acuerdo con los gringos, es superficial. El acuerdo estratégico de coalición con las fuerzas de autodefensas kurdas y que luego se convierte en las Fuerzas Democráticas de Siria [FDS], fue en una alianza donde los kurdos tenían que defender su territorio, tenían que defender su vida y tenían que construir su autonomía. Cuando acuerdas con los gringos, te obligan a aceptar toda su ideología, e incluso te piden por ejemplo que mates a otros pueblos, como están haciendo con los palestinos. Los kurdos de Siria hicieron un acuerdo para defender la vida contra el Estado Islámico en nuestro territorio, ni siquiera les vendieron a los gringos el petróleo que tanto aman.  

Y en la actualidad, ¿por qué la coalición ha dejado de apoyarles contra los ataques que tienen del Estado Sirio?  

- Antes el Estado Islámico venía de color negro y ahora le pusieron el color verde militar. Pero para responder esta pregunta es importante mirar las guerras de este siglo: Rusia y Ucrania, el genocidio en Palestina, la confrontación con China e incluso lo que se avecina en América Latina con los bombardeos en Caracas. Rojava es una pequeña parte de la misma guerra.  

En Medio Oriente, los gringos siempre buscaron derrotar al Estado sirio porque tenía acuerdos importantes tanto con Irán como con Rusia. Pero querían derrotarlo de forma legítima porque habían salido muy mal con la guerra de Irak, de Afganistán y antes en Vietnam. Digo legítima para hacer referencia a guerras que se fundan desde adentro.  

Con la guerra entre Ucrania y Rusia, el entonces presidente sirio Bashar al-Assad quedó debilitado y no obtuvo más la protección de los rusos. Así primero los gringos acordaron con Rusia. Luego fortalecieron el Estado de Israel y siguen cometiendo desde hace 2 años el genocidio en Gaza y Cisjordania, mientras los países árabes no han hecho nada, es decir, absolutamente nada, más que declaraciones, por lo que también silenciaron a los países árabes que hasta ahora mantienen acuerdos económicos con Israel. Gaza fue la segunda parte de los gringos para crear su hegemonía en Medio Oriente.  

Ahmed Al-Shara, actual presidente de Siria, con el apoyo de los turcos cerca de la frontera de Turquía, fue educado, militarmente formado y apoyados por Estados Unidos. Estuvo 13 años en la oposición de Bashar al-Assad, que tomó un vuelo a Moscú antes de la llegada de al-Shara a Damasco, que llegó a la presidencia sin disparar un solo tiro.  

Al-Shara tiene una base yihadista y tiene afinidad con el Estado turco que lo protegió, mientras Israel siente que Turquía es competencia. Por eso la administración de Donald Trump los sentó en París a finales de 2025 para tomar acuerdos sobre el Medio Oriente, incitándolos a dialogar porque los gringos tienen intereses mayores y quieren dominar la región. Así Israel obtiene el corredor del sur de Siria -que bloquea el corredor del proyecto económico chino- mientras que a los sirios y turcos los dejan libres para hacerles el genocidio a los kurdos. Primero es el petróleo para luego convertir el territorio de Medio Oriente contra China como una nueva frontera de guerra fría. 

Los kurdos están en el medio y los gringos siempre los chantajearon en este aspecto. Tom Barrack, que es el embajador de Estados Unidos en Turquía y Siria, literalmente dijo que al momento de formar la coalición no tenían un gobierno de Siria con quien se podía acordar, porque con al-Assad no podían, pero con al-Shara sí se puede. Todo esto es parte del proyecto de Estados Unidos, así que, de cierta forma, los gringos nos protegieron un tiempo de los mismos gringos.  

Comentabas que esto también es parte de la guerra en América Latina. ¿En qué sentido?  

- Debemos darnos cuenta de que el genocidio ya se ha convertido en el nuevo orden mundial. Ahorita empezaron con pueblos que no tienen estado, pueblos que no tienen ninguna protección, los más débiles del mundo en este sentido.  

Para nosotros, el imperialismo turco es para los kurdos lo que es el imperialismo estadunidense para todos los pueblos de América Latina. No les interesa para nada ni los derechos, ni la vida de los pueblos. Lo que ahorita están haciendo con los kurdos, muy probablemente luego lo van a hacer con los pueblos de América Latina. 

El punto es que esta no sería solo la aniquilación de Rojava. Sería la aniquilación de todo un movimiento revolucionario nuevo, diferente, creativo y antipatriarcal. Nosotros lo creemos y decimos que la revolución de Rojava es la revolución de toda la gente que cree que otro mundo es posible. Entonces si eliminan a Rojava, es aniquilar la esperanza de que el mundo puede ser otro. Justamente es lo que quieren, que la humanidad ya no sueñe.  

Eso dijo un compañero: “Nosotros pues tenemos una vida, por lo menos la vivimos con dignidad y podemos decir que moriremos con dignidad. Pero nos preocupa que después de esto nadie estará a salvo. Porque van a seguir.” 

¿Qué se puede hacer y cómo podemos apoyar desde América Latina a Rojava?  

- Como decía el Che Guevara: “si eres capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, entonces somos compañeros”. Una cosa muy importante es que las personas y los gobiernos realmente sí pueden ser una voz fuerte en este nivel, también la gente periodista puede darle voz a Rojava. Que hablen de Rojava. 

Yo nunca desearía que caigan bombas sobre un pueblo porque lo he vivido en mi propia carne, y no quisiera que lo viva ningún pueblo, que ninguna mujer se encuentre con ejércitos de hombres brutales. Por eso hay que pararlo en Kurdistán para que no se expanda por el resto de la tierra, como quieren hacer aquí intervenciones en los países supuestamente por el narcotráfico. Son solo pretextos. Es indispensable saber que no estamos solo como kurdos, como pueblos.  






Madrid-09/02/2026 21:40-Actualizado a10/02/2026 14:23

https://www.publico.es/internacional/tercer-intento-encajar-kurdos-nueva-siria-asi-ultimo-acercamiento-damasco-sdf.html

El pasado 30 de enero, las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF por sus siglas en inglés) llegaron a un nuevo acuerdo con Damasco para integrarse en el nuevo ejército nacional sirio. Ambas partes  convinieron que la integración se hará en bloque, a través de cuatro brigadas en el caso de la incorporación al ejército. Todas las fuerzas de seguridad kurdas estarían bajo la dirección del Ministerio de Defensa o del Interior, según correspondiera. A cambio, las nuevas Fuerzas Armadas Sirias dejarían de asediar ciudades kurdas, como Kobane, a la par que el Gobierno interino se compromete a respetar a las minorías que habitan dicho territorio. En la práctica, esto supone el alto el fuego entre las partes.






Rojava no va a desaparecer

El acuerdo firmado entre el gobierno de transición sirio y la AADNES se leía como una desaparición de facto del proyecto kurdo, pero Rojava se niega a desaparecer.

Marta Moreno Guerrero

Rojava

24 mar 2026 06:00 | Actualizado: 25 mar 2026 10:57

https://www.elsaltodiario.com/kurdistan/rojava-no-va-desaparecer


En la frontera de Semalka, que separa el Kurdistán iraquí del sirio, cientos de personas se agolpan en las filas esperando entrar en la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria (AADNES), más conocida como Rojava. Durante estos días ocurren dos cosas: se celebra el Eid al-Fitr, por lo que muchos cruzan fronteras estos días para festejar el fin del Ramadán con sus familias, y la liberación de cientos de prisioneros que el Gobierno de transición sirio, en manos de ex combatientes de Hayat Tahrir al-Sham (HTS), había detenido durante los ataques iniciados el 6 de enero a las zonas kurdas.

Redour, con apenas 27 años, fue uno de esos prisioneros. “El 20 de enero estaba yendo de Al-Hasakah a Raqqa y cuatro días después sus camaradas nos llamaron y nos dijeron que Redour ya era un mártir”, cuenta su hermano Resho desde su casa en Amuda, al noreste de Rojava. Redour forma parte de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) desde hace más de diez años y esta ha sido la segunda vez que su familia recibe esa llamada. Junto a Resho está su madre, Gosun Omeri, quien escucha la conversación con atención.

Los ataques que comenzaron el 6 de enero de 2025 intensificaron la amenaza militar y política sobre la administración kurda del noreste de Siria. Tras varios incidentes armados en zonas rurales entre fuerzas de la Administración Autónoma y milicias vinculadas al gobierno de transición sirio, distintas facciones lanzaron operaciones coordinadas en varios puntos del norte del país. Las redadas se concentraron en áreas bajo influencia kurda alrededor de Raqqa, Deir ez-Zor y Al-Hasakah, donde decenas de combatientes y civiles fueron capturados. Muchos de ellos fueron trasladados a prisiones en el centro y oeste del país, mientras otros permanecieron en centros de detención improvisados controlados por facciones armadas.

“Treinta días después, nos enteramos de que lo habían capturado y de que seguía vivo; y 17 días más tarde, nos llamó diciendo que se encontraba en la ciudad de Hama”, sigue narrando Resho. “Lo llevaron a la prisión de Al-Shaddadi, donde lo entregaron a las facciones que existían en Shaddad, quienes lo torturaron durante días. Después de cinco días de torturas lo liberaron”. Estos ataques le dieron al ejército sirio el control de varias localidades periféricas en la provincia de Raqqa y partes del oeste de Deir ez-Zor, mientras que el control kurdo se concentró principalmente en el corredor que conecta Qamishli, Al-Hasakah, Kobani —la cual lleva sitiada ya más de dos meses— y varias zonas rurales circundantes.

Un acuerdo que se mira con recelo

Tales ataques forzaron a la firma de un acuerdo entre Hayat Tahrir al-Sham y la Administración kurda, el cual estipula la integración progresiva de las estructuras militares de las Fuerzas Democráticas Sirias en el ejército sirio, el control centralizado de los pasos fronterizos y de los recursos estratégicos por parte de Damasco, y la presencia de fuerzas del gobierno en varias ciudades de la región. Entre lo poco que han conseguido los kurdos con este acuerdo ha sido mantener estructuras administrativas locales, conservar parte de sus fuerzas de seguridad internas y evitar una ofensiva militar directa contra las principales ciudades de la región.

Foza Youssef es la co-presidenta para las negociaciones con Damasco y explica que consideraron que era “necesario” llegar a ese acuerdo. “Y sabemos que este acuerdo no es perfecto, pero teníamos que aceptarlo para poder continuar nuestra lucha, proteger nuestras regiones y evitar que se produzcan masacres contra nuestro pueblo”. El encuentro con Foza tiene lugar en el congreso organizado por Kongra Star, confederación de organizaciones de mujeres kurdas que coordina la participación política femenina y promueve el sistema de copresidencia y la autonomía de las mujeres dentro del proyecto político de la Administración Autónoma. Para el encuentro, mujeres de distintas regiones del Kurdistán han sido llamadas para debatir sobre la nueva Constitución siria con el fin de evitar que las pierdan derechos con el nuevo gobierno de Damasco. “Tendremos más posibilidades de garantizar que los habitantes de esta región se protejan a sí mismos. Y esto es lo que podemos decir que será el resultado del acuerdo que hemos alcanzado”, explica.

Sin embargo, tal acuerdo y lo que estipulaba se mira con recelo desde Rojava; el hecho de que las unidades de protección kurdas tengan que integrarse en las filas del ejército sirio se ve con miedo en el norte de Siria. “¿Cuáles son las líneas rojas para la Administración con respecto a lo que podría llevar el acuerdo?”, es la pregunta que más se repite. Youssef responde: “[En primer lugar], la Administración de la región debe ser elegida por los propios habitantes de la región. La segunda condición es la presencia de la misma en todas las instituciones. La tercera es que la enseñanza debe impartirse en la lengua materna de los habitantes de la región. Y la cuarta es que las fuerzas de seguridad internas deben estar compuestas por miembros locales, no por extranjeros”.

Algo que, parece, está empezando a cumplirse, ya que el día anterior al congreso las tropas de Estados Unidos que aún quedaban en Rojava como parte de lo que se conoció como la Coalición Internacional contra el Estado Islámico —creada en 2014 para luchar contra el EI— abandonaron la base de Rumeilan, que ahora pasará a estar en manos del gobierno de transición. “Todos saben que los americanos vienen, cogen lo que quieren y se van”, decía Gosun Omeri cuando se menciona a los estadounidenses.

La integración de las FDS en el ejército sirios no es la única parte del acuerdo que no gusta a los kurdos; el hecho de que la Administración pierda su capacidad regional es otro de los resultados que más se teme. Además de preguntarse cómo hará un proyecto que rechaza la concepción del Estado-Nación para “integrarse” en un sistema centralista, que es lo que quiere Damasco —y lo que apoyan Estados Unidos y la Unión Europea, quienes en su momento fueron los principales aliados de Rojav—.

Rojava sigue queriendo ser una alternativa

El proyecto político de Rojava siempre se ha visto como una especie de utopía. Una alternativa al sistema capitalista, al statu quo impuesto por las hegemonías globales. Basado en un Confederalismo Democrático de Abdullah Öcalan, en Rojava se promueve la autonomía local, la convivencia entre comunidades étnicas diferentes, así como una fuerte participación política de las mujeres. Esto no es solo teoría; se mire donde se mire, se puede leer “Jin, Jiyan, Azadî” (mujer, vida, libertad, en español), porque son las mujeres las que ocupan el centro de cada decisión. Así, en todas las instituciones existe un sistema de co-presidencias —un hombre y una mujer— y amplias redes de organizaciones sociales que gestionan desde los barrios hasta las administraciones regionales. Cada cantón cuenta con sus representantes, presentes de manera diaria en las oficinas dispuestas para ello. No es raro que las puertas siempre estén abiertas en estas y las reuniones sean interrumpidas por vecinos que tienen algo que decir. No es falta de organización, sino una organización que empieza desde abajo, desde los barrios.

Ahin Ibrahim es la representante de Kongra Star en la comuna del barrio de Khabat, en la ciudad de Qamishli: “Hablamos de nuestra organización sin jerarquías, partiendo desde la base para poner en marcha este tipo de representación […] Lo valioso de esto es que, cuando los trabajadores están en igualdad de condiciones, como ves, se valora. Es muy importante que en cada barrio haya una comuna, porque, tal y como dice el líder Abdullah Öcalan, la filosofía es que la gente debe administrarse a sí misma; las comunas organizan las sociedades y así es como funcionan”.

Unas calles más abajo, también en Qamishli, está la Unión Yazidí de Afrín, obligada a trasladarse a la que es hoy la capital de Rojava tras la ocupación de Afrín en 2018. Suad Hasso es su co-presidenta, quien también habla de la importancia del proyecto kurdo: “[Con Rojava] fue la primera vez que pudimos poner en práctica nuestras propias virtudes y abrimos escuelas en cada pueblo para enseñar a nuestros hijos nuestra propia cultura; fue en aquel entonces cuando sentimos que era la primera vez en mucho tiempo —décadas, incluso siglos— que volvíamos a tener vida”. Hasso se vio obligada a huir a Rojava tras los ataques en Al-Shehba de 2024, donde se había refugiado tras tener que huir de Afrín en 2018.

Siempre atacados, siempre resistiendo

El proyecto kurdo ha estado bajo amenaza desde su creación; las pretensiones imperialistas de Turquía hacia estos territorios así como de las fuerzas centralistas de Damasco no han parado —y parece que no lo van a hacer— de intentar acabar con el mismo. Sin embargo, Rojava ha podido sobrevivir gracias a la resistencia de su gente.

En el campo de refugiados de Serdem hay alrededor de 2.000 personas, con unas 400 familias, en su mayoría procedentes de Serekaniye, ciudad ocupada en 2019 por las milicias del Ejército Nacional Sirio (SNA, por sus siglas en inglés) apoyadas por Turquía. Las filas de las tiendas de campaña se acumulan, y de la ayuda internacional ya solo quedan algunas alfombras y las oficinas abandonadas de las Naciones Unidas; tan solo una ONG provee de gasolina a quienes se acumulan con garrafas a sus puertas.

En uno de los patios está Meisa Muhammad; quien se presenta como “madre de un mártir”. Llegó al campo hace más de siete años y aún no tiene claro si podrá volver a la que fue su ciudad. Es cierto que en las últimas semanas algunas personas han podido volver a algunos de los cantones que estaban ocupados, como uno de los resultados del acuerdo, pero pocos en Rojava tienen la confianza suficiente como para arriesgarse.

El hijo y el sobrino de Meisa murieron en Raqqa mientras recuperaban la ciudad de las manos del ISIS. “Hicieron todo lo que pudieron para proteger nuestra tierra y a la gente de esta región, y confiamos en ellos hasta tal punto que son los únicos que pueden garantizar nuestra seguridad”. La mujer se refiere a las FDS, formadas por las Unidades de Protección Popular (YPG) y las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ). Esta fe en estas fuerzas de protección kurdas se respira en cada rincón de Rojava; banderas de las unidades cuelgan por doquier, soldados son parados para sacarse fotografías y los muertos en combate son visitados a diario en el cementerio de Qamishli.

“Todos nosotros, toda la familia, estamos orgullosos y deseamos formar parte de las FDS porque somos personas solidarias. Es la fuerza que nos protege. La fuerza que nos une, que une a la sociedad”, dice el hermano de Redour. Este volvió al frente hace una semana, tras recuperarse de las torturas que sufrió estando capturado por las milicias aliadas del extinto HTS. Desde allí hace una videollamada a su familia: “Estoy orgulloso de poder luchar por la causa kurda”.

Preguntando a su madre por el futuro de Rojava, ella cuenta que “cualquiera que escuche las historias del pueblo kurdo se quedará impactado y comprenderá por qué luchamos y seguimos adelante a pesar de todo lo que nos toca afrontar”. Preguntada por lo mismo, Meisa Muhammad sonríe: “A pesar de todas las dificultades que hemos vivido, de cómo hemos visto cómo la gente ha sido martirizada, la unidad de las fuerzas kurdas nos ha hecho olvidar todo nuestro dolor y esperamos que, en el futuro, el pueblo kurdo esté unido; y cada vez que eso ha ocurrido en los últimos meses, nos sentíamos eufóricos”. Ahin Ibrahim, en la comuna también responde: “Continuaremos nuestra lucha, porque su apoyo [el de las FDS] nos da fuerzas. Porque Rojava es el corazón del Kurdistán, el corazón del mundo”. 






¿Qué queda de Rojava? ¿Paz impuesta frente a emancipación y autogobierno?

Publicado el 21 de abril de 2026

https://redeslibertarias.com/2026/04/21/que-queda-de-rojava-paz-impuesta-frente-a-emanjcipacion-y-autogobierno/


Michael Wilk – Graswurzelrevolution 

En enero y febrero de 2026, Maria Blauwig y Robert Krieg informaron en varios artículos de GWR 506 y GWR 507 sobre los dramáticos acontecimientos en Siria y el inminente fin de la autoadministración autónoma en Rojava (Kurdistán Occidental/Norte de Siria). El siguiente artículo del Dr. Michael Wilk profundiza en este trabajo. Este médico de urgencias y psicoterapeuta viaja a Rojava desde 2014 y es editor de «Experience Rojava: Reports from Solidarity Work in Northeast Syria» (Edición AV 2022). Colabora con la Media Luna Roja Kurda (Heyva sor a kurd / Hsak) y escribe regularmente para GWR, entre otras publicaciones.

Mientras escribo esto, Kobanê sigue sitiada. Esta ciudad kurda del norte de Siria, en la frontera con Turquía, se hizo famosa porque su población resistió el avance del ISIS en 2014 y, con la ayuda del apoyo aéreo estadounidense, le infligió la derrota decisiva en 2015, que marcó el principio del fin del Estado terrorista islamista.

Ahora, Kobanê —y con ella, varios cientos de miles de personas— lleva más de un mes sometida a una renovada presión militar. En el sur, las tropas del gobierno sirio y las milicias leales al nuevo gobierno central avanzan hacia la ciudad, mientras que, en el norte, las fortificaciones fronterizas turcas y el ejército del régimen de Erdoğan bloquean el acceso. La situación sobre el terreno es precaria. No hay suficiente comida, ni combustible, ni electricidad. La gente sufre el frío por la falta de combustible para la calefacción. Las panaderías están cerradas por falta de combustible para hornear pan. Los medicamentos y suministros médicos escasean cada vez más. Al menos seis niños han muerto como consecuencia de la escasez provocada por el bloqueo. Incluso antes del asedio, los bombardeos turcos contra las estaciones de bombeo ya habían dejado el suministro de agua de la ciudad en una situación precaria. Como consecuencia, se están propagando enfermedades debido a la falta de acceso a agua potable. Muchas personas huyeron a Kobanê desde otras regiones y alrededores para escapar de las milicias del SNA, respaldadas por Turquía. Las escuelas tuvieron que convertirse en refugios de emergencia. Aproximadamente 72.000 estudiantes no pueden asistir a clase. Los convoyes de ayuda del ACNUR, que operan de forma aislada, no pueden solucionar el problema. Es fundamental establecer un corredor de ayuda humanitaria que esté permanentemente abierto.

El asedio de Kobanê toma como rehenes a cientos de miles de personas, lo que se convierte en una moneda de cambio en las negociaciones sobre el futuro de Rojava entre el nuevo gobierno central islamista de Damasco y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS).

Desde el principio, las negociaciones estuvieron plagadas por la amenaza de un enfrentamiento militar, y no cabía duda de las intenciones hegemónicas del nuevo gobierno de transición en Damasco. Si algo no estaba claro, era si al-Sharaa —el aparentemente conciliador presidente de transición con un pasado vinculado a Al Qaeda— sería capaz de asegurar el mando central sobre las diversas milicias islamistas como líder de la milicia HTS. La creación de espacios federales para otros grupos étnicos no árabes con estructuras regionales, autónomas, civiles o incluso militares al margen de las milicias islamistas nunca se puso en discusión. Contrariamente a las promesas vacías de al-Sharaa y el nuevo «gobierno de transición», el elemento determinante de la transformación social no fueron las negociaciones ni los acuerdos válidos, sino el uso de la fuerza militar.

La milicia SNA, respaldada por Erdoğan, atacó zonas controladas por la administración autónoma (Sheba y Manbij) incluso mientras combatía contra los restos del ejército de Assad. Estas zonas se vieron obligadas a cesar los ataques. Posteriormente, se hizo evidente el trato que se esperaba para las minorías. En marzo de 2025, milicias islamistas asesinaron a entre 1.300 y 1.700 alauitas (SOHR) en la región costera, provocando incendios y saqueos. En julio de 2025, se produjeron ataques contra la región drusa del sur, con el uso de armamento pesado, que acabaron en ejecuciones, saqueos, incendios, violaciones, secuestros y esclavitud. El número de víctimas se estima entre 1.000 y 3.000, según la fuente. En este contexto de amenaza, se llevaron a cabo negociaciones entre el gobierno central y las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS)/Autogobierno. La parte turca saboteó repetidamente los avances logrados debido a su descontento con las concesiones hechas a la parte kurda. Al mismo tiempo, se hizo cada vez más evidente que ya no cabía esperar más apoyo estadounidense a las FDS. Tras atacar a los pueblos alauitas y drusos, el ejército sirio centró su atención militar en la región multiétnica del noreste de Siria a principios de 2026.

Las ambiciones hegemónicas islamistas no se caracterizan por la aceptación de modelos sociales emancipadores. Ahora, los objetivos no eran solo personas de otras religiones, «infieles», kurdos, asirio-arameos o yazidíes. El ataque se dirigió contra una sociedad que se esforzaba por alcanzar objetivos como la igualdad de género y que proclama la democracia participativa, la protección de las minorías y la libertad religiosa como principios deseables.

Los ataques comenzaron el 6 de enero de 2026 con una ofensiva contra los distritos kurdos (Şêxmeqsûd y Eşrefiyê) en Alepo (véase GWR 506). Posteriormente, la agresión se extendió a gran parte de las zonas bajo el control de la Administración Autónoma. Según el NRLS (Centro de Estudios Estratégicos de Rojava / Navenda Rojava a Lêkolînên Stratejîk), al menos 1.200 civiles murieron en los ataques perpetrados por tropas y milicias del Gobierno de Transición sirio y el Estado turco contra la población del noreste de Siria. La mayoría de las víctimas eran mujeres y niños (ANF, 24 de febrero de 2026). Además de los fallecidos, el informe del Centro de Estudios Estratégicos de Rojava menciona aproximadamente 2.000 personas secuestradas y alrededor de 1.000 prisioneras. Como consecuencia de los ataques, cientos de miles de personas fueron desplazadas una vez más. Más de 160.000 personas han sido desplazadas solo de Alepo. De las regiones de Raqqa y Tabqa, más de 100.000 personas han buscado refugio en áreas controladas por la Administración Autónoma del Norte de África (AANES).

Más allá de la catástrofe personal del desplazamiento —conozco personas que han tenido que huir tres, incluso cuatro veces—, el alojamiento necesario en las respectivas ciudades y regiones supone una enorme presión para las estructuras de autogobierno y ayuda humanitaria. El establecimiento de campamentos, la inevitable reconversión de escuelas y la prestación de ayuda a miles de personas constituyen un ataque deliberado contra la ya precaria infraestructura social. Los refugiados están siendo instrumentalizados, utilizados con el objetivo de desestabilizar la sociedad civil. Esta es una estrategia empleada durante años principalmente por el régimen de Erdoğan. En 2016, 2018 y 2019, el ejército turco y sus fuerzas auxiliares del SNA lanzaron invasiones a gran escala, desplazando a cientos de miles de personas en cada ocasión. Muchas personas murieron o resultaron gravemente heridas. Los recientes ataques han obligado una vez más a la población a huir a regiones cuyos recursos de suministro ya estaban agotados.

El conflicto militar entre el ejército sirio y las FDS se detuvo temporalmente con el acuerdo anunciado el 30 de enero de 2026.

Dado que el estado de sitio en Kobanê nunca se levantó, los acuerdos alcanzados se hicieron esencialmente bajo coacción.
Representantes de AANES y las FDS actuaron acorralados, amenazando con defender con ferocidad los territorios restantes de Rojava, que en última instancia comprenden las zonas centrales kurdas.

Si bien la ofensiva ha cesado temporalmente, la situación sigue siendo frágil. Las concesiones obtenidas del nuevo gobierno de Damasco bajo la amenaza de una feroz resistencia incluyen la continuidad de tres brigadas de las FDS en la región de Haseke y otra brigada en Kobanê. Estas permanecerán como unidades cohesionadas, pero bajo el mando del gobierno de Damasco. Las fuerzas policiales de Asayi también permanecerán en los territorios restantes controlados por AANES. La continuidad de las YPJ —las unidades femeninas que brindan seguridad y protección a las mujeres— es considerada esencial por la parte kurda. Damasco, hasta el momento, ha rechazado esta petición. El 2 de febrero de 2026, unidades del Ministerio del Interior sirio entraron en Haseke y Qamishlo, un símbolo de la futura presencia del gobierno central en la región. Se mantendrá la administración local, incluyendo el liderazgo dual establecido entre un hombre y una mujer. El cargo de gobernador en la región de Haseke será ocupado por un kurdo, pero el importante puesto de jefe de seguridad fue designado por Damasco en la persona de Marwan al-Ali (anteriormente director de la policía criminal). El reconocimiento previsto de títulos universitarios y escolares, así como la enseñanza en kurdo y árabe, sería un paso positivo. Se facilitará el retorno de las personas desplazadas de Afrin y Alepo. Los pasos fronterizos, incluido el temporal en Semalka, en la frontera con Irak, serán operados bajo control conjunto con Damasco. Esto último tiene consecuencias inciertas para, por ejemplo, las ONG internacionales, que podrían depender de una visa de Damasco o de la buena voluntad del gobierno central.

Gran parte de lo expuesto sigue siendo una declaración de intenciones. La implementación práctica real es incierta en muchos aspectos, y no existen garantías internacionales. Las perspectivas para las minorías cristianas, como el pueblo arameo o la población yazidí, son ambiguas. Esta última en particular, sufrió bajo el dominio del ISIS y los islamistas fanáticos, y teme lo peor en estos momentos.

El nuevo gobierno islamista, que impone su poder por la fuerza de las armas, es la causa principal del resurgimiento de la muerte, el sufrimiento y la miseria. Sin embargo, no se pueden negar factores importantes que contribuyen en parte a la rapidez y la magnitud del colapso de gran parte de la zona autónoma al norte del Éufrates.

En las zonas predominantemente árabes —Raqqa, antiguo bastión del Estado Islámico, y Deir ez-Zor— la mayoría de los combatientes de origen árabe de las FDS cambiaron de bando a mediados de enero de 2026 y retiraron su apoyo a la administración autónoma. Los líderes de la tribu árabe Shammar, así como de las tribus Bagara y Al-Mashahda, se aliaron con el nuevo gobierno. Creían que sus intereses estarían ahora mejor protegidos por Damasco. Esta pérdida de lealtad al modelo multiétnico encarnado por la AANES, que claramente había fracasado en esea cuestión, no fue inesperada. La relación entre kurdos y árabes tiene una larga historia de tensión. Bajo el mandato de Bashar al-Asad y su padre Hafez al-Asad, los kurdos y otras minorías fueron oprimidos y discriminados por no ser árabes. En ocasiones se les negó el reconocimiento oficial y se les denegó el pasaporte. Por otro lado, familias árabes fueron reasentadas en zonas kurdas con el objetivo deliberado de desestabilizar sus estructuras sociales. Estas experiencias, que han fomentado y alimentado la desconfianza, no pueden resolverse simplemente por decreto. AANES se esforzó por lograr un equilibrio entre los diversos grupos étnicos. Sin embargo, fue acusada por la parte árabe de crear una cultura dominada por los kurdos tras la expulsión del ISIS. En última instancia, la enorme extensión de los territorios árabes conquistados durante la lucha contra el ISIS —territorios que, por razones de control estratégico y a instancias de la coalición anti-ISIS, permanecieron bajo la administración de AANES— superó la capacidad integradora de sus ambiciones multiétnicas. Este factor tuvo consecuencias catastróficas.

Hace casi exactamente un año, en el GWR 496, describí con precisión esos temores que ahora se han convertido en una amarga realidad: “Es de esperar que haya un fuerte conflicto social (…) que conduzca a una pérdida de lealtad a la autoadministración del noreste de Siria y a las FDS, particularmente en las regiones y ciudades con mayoría árabe. Integrar a la población árabe en las regiones del sur del Éufrates fue uno de los mayores desafíos, especialmente después de que muchos en la ciudad de Raqqa, por ejemplo, simpatizaran con el ISIS y se beneficiaran de él. Superar las viejas animosidades y la desconfianza entre sectores de las poblaciones kurda y árabe es un proyecto laborioso que apenas comenzaba. Se habría necesitado más tiempo. Es un secreto a voces que amplios segmentos de la población de origen árabe solo siguieron el modelo de autogobierno del noreste de Siria por necesidad, porque el ISIS había sido derrotado y su estructura destruida en gran medida. Debería ser fácil para HTS avivar los resentimientos existentes aquí, porque muchos árabes se inclinan por una versión «suave» del EI. Las promesas propagandísticas pueden acelerar la erosión. de Rojava”. En el contexto de prejuicios mutuos profundamente arraigados (y en algunos casos racistas) y, por otro lado, estructuras de solidaridad poco desarrolladas y resilientes, la autoadministración y las FDS en las zonas predominantemente árabes a lo largo del Éufrates se vieron sometidas a una presión creciente. Esto se vio agravado por la intensificación de las campañas y manifestaciones contra AANES, algunas de las cuales fueron reprimidas por la policía, profundizando aún más la desconfianza mutua. Con la deserción de combatientes árabes y el posterior levantamiento, así como la presión militar del ejército sirio, la zona AANES, anteriormente autónoma, colapsó. Grandes partes del territorio bajo el control de la autoadministración tuvieron que ser abandonadas y se redujeron a unas pocas áreas kurdas centrales: Cisire (Qamishlo, Derik, Haseke) en el noreste y Kobanê más al oeste.

Otro factor clave que condujo al colapso casi total de las estructuras de autodefensa y autogobierno fue la negativa de Estados Unidos y sus aliados occidentales a brindar apoyo logístico y militar, así como la relación ambivalente del autogobierno con el régimen de Assad.

Las fuerzas de defensa kurdas YPG/YPJ (más tarde conocidas como FDS, con la participación de otros grupos étnicos y sus milicias) habían derrotado al ISIS desde 2014 con gran esfuerzo y una estimación de 20.000 muertos, además de innumerables heridos graves y mutilados. Con la expulsión del ISIS, la zona autónoma creció con el tiempo, y con ella la oportunidad de implementar un cambio social emancipador a una escala cada vez mayor. La relación con el régimen de Assad, que se había restablecido con el apoyo de Rusia, era ambivalente. Tras muchos años de opresión y discriminación, el régimen se encontraba con distanciamiento y voluntad de confrontarlo, mientras que, al mismo tiempo —especialmente bajo la creciente presión del régimen de Erdoğan—, el gobierno kurdo se vio obligado a cooperar. Quienes lucharon contra el régimen de Assad durante la Primavera Árabe a principios de la década de 2010 a menudo acusaban a la AANES de haber pactado con Assad en lugar de combatirlo con firmeza. En realidad, las FDS lucharon principalmente contra el ISIS y aprovecharon el vacío de poder dejado por Assad en el noreste de Siria para establecer su propio modelo social. AANES adoptó un enfoque pragmático y no rompió completamente con el régimen de Assad. Por ejemplo, en los enclaves restantes del Estado de Assad, como Haseke, era posible renovar el pasaporte sirio y obtener el reconocimiento de documentos, una cuestión de supervivencia para muchas personas con familiares que habían huido al extranjero. Y durante la lucha contra el régimen atacante de Erdoğan, hubo un período en el que las FDS permitieron que las tropas de Assad y las unidades rusas entraran en la región fronteriza con Turquía como zona de amortiguación. Por otro lado, también he presenciado más de un tiroteo entre las tropas de Assad y las FDS.

Con la expulsión del régimen de Assad en diciembre de 2024 por parte del grupo islamista HTS, la estructura de poder y las relaciones de colaboración en Siria cambiaron radicalmente, y con ello, las condiciones marco en Oriente Medio que eran cruciales para Estados Unidos y su aliado Israel.

El crucial eje político y militar-logístico del régimen totalitario de los mulás iraníes —que se extendía por territorios del norte de Irak (Sinjar), a través de los territorios sirios de Assad, hasta las fuerzas de Hezbolá respaldadas por Irán en el Líbano— quedó interrumpido por el colapso del régimen de Assad. Además, la posición de Rusia se debilitó significativamente. Esto permitió alcanzar un objetivo clave de la política exterior estadounidense.

En este contexto, Estados Unidos y Europa abandonaron a sus aliados kurdos; su larga lucha contra el ISIS había cumplido su propósito. Una última oferta sobre el posible uso continuado de combatientes kurdos para fines estadounidenses provino del enviado especial de Estados Unidos para Siria, Tom Barrack. A cambio de más apoyo, exigió sin rodeos operaciones de combate contra las milicias proiraníes en Irak. Esta exigencia fue rechazada categóricamente por Mazloum Abdi, a pesar de la precaria situación general. No habría despliegue de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) fuera de Siria. Esto puso fin, de hecho, a la alianza táctica entre la potencia imperial estadounidense y el pueblo revolucionario kurdo en Siria. La participación de Mazloum Abdi e Ilham Ahmed en la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero de 2026, con el respaldo de Estados Unidos, se presenta en este contexto como un premio de consolación propagandístico y tardío.

La situación actual —el ataque estadounidense e israelí contra Irán— ha ensombrecido el panorama. En las semanas siguientes al ataque, las tropas estadounidenses se retirarían casi por completo de Siria y se centrarían cada vez más en arremeter contra el régimen de los mulás. Las bases de Al-Tanf y Shaddadi ya han sido evacuadas, y la base de Qasrik, cerca de Haseke, seguirá el mismo camino. Según la versión estadounidense, el gobierno sirio está ahora preparado y capacitado para asumir la «lucha contra los terroristas en su propio país». Que los responsables ni siquiera crean en sus propias palabras queda demostrado por el traslado de varios miles de terroristas del EI a Irak, donde aparentemente pueden ser retenidos con mayor seguridad. Contrariamente a la narrativa del gobierno estadounidense, el peligro de un resurgimiento del EI está creciendo rápidamente. La postura oficial de Al-Sharaa contra el EI está demostrando ser inútil en muchos lugares, dado el clima islamista imperante. Cada vez son más frecuentes los informes sobre la liberación de combatientes del ISIS tras la captura de prisiones que habían estado bajo control kurdo durante años. La perspectiva de una reorganización del ISIS es aterradora, especialmente para quienes lucharon contra el terror del fascismo religioso. Yo mismo he visto a muchas víctimas del ISIS y he presenciado el fanatismo casi incomprensible de los terroristas del ISIS, que prefieren morir antes que ser atendidos por un paramédico.

Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) y su núcleo —compuesto por las Unidades de Protección Popular (UPP) y las Unidades de Protección Popular (UPPJ) kurdas— recibieron apoyo estadounidense durante más de diez años. Incluso tras la derrota del Estado Islámico (EI), el apoyo y la financiación continuaron. La situación se mantuvo estable durante mucho tiempo —especialmente en lo que respecta a las operaciones clandestinas del EI—, lo que les permitió prescindir de la ayuda kurda. Bajo la (limitada) protección de Estados Unidos, la región autónoma multiétnica del noreste de Siria experimentó cierto grado de tranquilidad.

Durante mucho tiempo, el Éufrates constituyó la línea divisoria entre el régimen de tortura del dictador Assad y la zona del norte de Siria donde, en la lucha contra el EI, no solo se liberaron áreas del terror islamista, sino que también echaron raíces ideas emancipadoras. Sin embargo, los impulsos que emanaban de la región —la búsqueda de la autogobernanza, las estructuras democráticas de base y, sobre todo, la práctica generalizada de la igualdad de género— nunca merecieron el apoyo de Estados Unidos y sus aliados occidentales. Por el contrario, fueron y siguen siendo inconvenientes y perturbadores. Para vecinos autocráticos como el presidente turco Erdoğan, no eran más que una pesadilla, que debían de ser erradicados.

Estados Unidos, la OTAN y la UE ahora apoyan, de acuerdo con el lema «Qué me importa mi palabrería de ayer», al presidente interino al-Sharaa (antes Abu Muhammad al-Jolani), un terrorista islamista con raíces en Al Qaeda que era buscado internacionalmente hasta hace un año y medio. Como líder de HTS, ascendió rápidamente hasta convertirse en una figura clave para los intereses de las potencias occidentales. Parece idóneo para alinear a la población, predominantemente árabe, con un modelo de Estado centralizado dirigido desde Damasco. El hecho de que su poder fuera insuficiente para prevenir ataques y masacres contra minorías religiosas —como demostraron brutalmente los ataques contra los alauitas y los drusos— no constituye un elemento disuasorio. La estrategia consiste en esperar a que su régimen se estabilice. Su pasado en Al Qaeda se pasa por alto, sobre todo por la falta de otra alternativa. Al Sharaa está ganando prestigio internacional mediante invitaciones a conferencias, apretones de manos con jefes de Estado e incluso con Trump. El hecho de que el gobierno de Al Sharaa exhiba características islamistas, misóginas, antiemancipadoras y patriarcales no representa un problema. Al contrario, ofrece ventajas: el gobierno de Al Sharaa está centralizado, se muestra firme ante la población y demuestra voluntad de cooperación. Se muestra sumiso ante el autócrata Erdoğan, que lleva años sometiendo a Rojava al terror y a los ataques aéreos, así como ante Estados Unidos y Europa, que ofrecen dinero, pero también esperan beneficios y un buen comportamiento estratégico-militar. Una vez más, la política se torna de un pragmatismo político sin escrúpulos.

El manto de democracia y derechos humanos que cubría a los regímenes del pasado se está abandonando progresivamente, al igual que la adhesión a los principios fundamentales del derecho internacional. Se apoya a los regímenes y autocracias que cooperan. El criterio decisivo es la viabilidad de la estructura de poder. En casos de cooperación cuestionable, el objetivo ya no es el cambio total de régimen, sino simplemente la eliminación de figuras problemáticas. Estas son eliminadas, ya sea por secuestro o muerte. El esqueleto de la antigua estructura se adopta fácilmente, siempre que demuestre ser cooperativo y eficiente. Las políticas autoritarias y misantrópicas son aceptadas, incluso aplaudidas, como expresión de una preferencia predominante por el autoritarismo. El abandono de las FDS y el giro hacia al-Sharaa se basan en la hegemonía nacional de un gobierno central sirio islamista. Esto está vinculado al rechazo casi total de un sistema federal en el que los diferentes grupos étnicos y religiosos pudieran haber participado por igual en la reorganización de la sociedad. Estamos presenciando la violenta «reorganización» de Siria, con tintes islamistas. Para Rojava, esto significa no solo la pérdida de la mayor parte de su territorio anterior, sino, sobre todo, una amenaza a las políticas emancipadores de autonomía.

El avance actual de las tropas sirias, el asedio de Kobanê, la pérdida territorial forzada y una paz impuesta constituyen una amarga realidad. Que la autoadministración de Rojava sufra más daños o sobreviva dentro del proceso acordado de integración de las instituciones de la administración autónoma en las instituciones estatales depende, en gran medida, de la resiliencia de la población. Si bien se proclama con frecuencia una resiliencia inquebrantable, muchas personas están agotadas tras haber sufrido múltiples desplazamientos y la muerte de familiares. Anhelan paz, seguridad y un futuro para sus hijos.

En esta situación de incertidumbre, cuestionar de forma constructiva las condiciones de alienación, poder y dominación, y sustituirlas, en la medida de lo posible, por cooperación, responsabilidad individual y rendición de cuentas compartida, sigue siendo un reto casi insuperable para muchos. Sin embargo, gran parte de esto se ha logrado en Rojava: la liberación de la mujer no es solo una aspiración, sino que se ha llevado a cabo en amplios sectores de la sociedad. Un gran número de mujeres participan en estructuras y proyectos específicos, en cooperativas de trabajo (sin verse obligadas a ello) y en intentos de gestionar la riqueza y los recursos sociales de maneras distintas a las lucrativas. Todo esto se realiza bajo el desafío de actuar con la mayor igualdad, respeto y dignidad posible con las diferentes etnias y religiones de la población.

Por supuesto, el sistema en Rojava siempre ha estado muy alejado de la imagen idealizada que muchos izquierdistas europeos tienen de Rojava. La situación social en Rojava nunca fue un estado paradisíaco de dicha revolucionaria, sino más bien un intento de un modo de vida diferente, en la lucha por la libertad, la autodeterminación y la igualdad. No un estado estático, sino un proceso dinámico en las condiciones más difíciles: la lucha contra el ISIS, el enfrentamiento con el régimen de Assad, los ataques turcos con sus asesinatos y la destrucción de infraestructuras, y la persistencia reaccionaria de estructuras patriarcales profundamente arraigadas. A esto se suman las condiciones de la guerra y el embargo. La guerra implica muertes diarias, escasez de recursos, innumerables personas desplazadas y heridas que necesitan atención, decisiones que a menudo deben tomarse con rapidez, sin tiempo para largas deliberaciones y con graves consecuencias. A lo que se añaden condiciones cotidianas que poco tienen que ver con la libertad y la espontaneidad individuales.

Consideremos el hecho de que no se podía viajar libremente. O que durante muchos años existió el servicio militar o policial obligatorio. Además, siempre hubo una cierta cultura dominante «revolucionaria» que sin duda podía ejercer su poder sobre quienes no se sometían a la norma. A esto se suman los cuadros tradicionales, una fuerza correctiva con mucho peso. Una institución desconocida para los anarquistas, bastante difícil de aceptar, al igual que el culto a la personalidad que rodeaba a Apo Öcalan.

Todo esto podía y puede ser objeto de debate y cuestionamiento. Ahora bien, el aspecto emancipador del empoderamiento, la autonomía y la liberación de las estructuras patriarcales y machistas sigue siendo palpable y vibrante. El papel de la mujer en Rojava ha experimentado una transformación tan profunda que incluso un régimen islamista de Damasco tendrá dificultades en desafiarlo. Eso es lo que importa. Por eso hay que seguir apoyando a quienes impulsan este cambio.








«Esta mentalidad se puede cambiar. No estamos obligadas a aceptarla tal cual»

actualizado el mayo 29, 2026

https://womendefendrojava.net/es/2026/05/29/esta-mentalidad-se-puede-cambiar-no-estamos-obligadas-a-aceptarla-tal-cual/

Las Unidades de Autodefensa de las Mujeres (YPJ) están negociando actualmente con el Gobierno de transición sirio su continuidad como ejército autónomo de mujeres. Tras varias semanas de guerra librada por el Gobierno de transición sirio contra la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (DAANES), el 29 de enero de este año se firmó un acuerdo de alto el fuego que estipulaba la integración de la alianza militar conocida como Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) en el ejército sirio. Sin embargo, aunque las YPJ forman parte de las SDF, el gobierno de transición sirio no acepta su integración en el ejército sirio.

La campaña «Todas somos YPJ – ¡La autodefensa es nuestro derecho natural!» apoya internacionalmente a las YPJ en sus reivindicaciones. Este artículo se basa en una mesa redonda en línea con la comandante de las YPJ, Newroz Ahmed, y Emîne Osê, miembro del Comité de Diplomacia de Kongra Star. Ofrece información sobre las actuales conversaciones de integración, explica la postura de las YPJ en el contexto de la revolución en el norte y el este de Siria, y describe la situación de las mujeres en Siria y Rojava tras la guerra de enero.

Las YPJ se fundaron sobre la base de la libre voluntad de las mujeres

Las YPJ se fundaron en 2013 como una unidad autónoma de defensa de las mujeres. Desde entonces, han participado en diversas operaciones militares contra distintos grupos islamistas y milicias. Desempeñaron un papel fundamental en la lucha contra Estado Islámico (EI) y, gracias a su valentía y espíritu de resistencia, se convirtieron en un modelo a seguir para las mujeres de todo el mundo que luchan por la autodeterminación y la liberación femenina. Un principio rector en la creación de las YPJ fue que las mujeres, actuando por voluntad propia, debían construir una organización que les permitiera defenderse a sí mismas y a su sociedad frente a la violencia patriarcal e islamista. Entre sus filas no solo hay mujeres kurdas, sino también armenias, asirias, sirias y árabes.

En los últimos 13 años, las combatientes de las YPJ no solo han adquirido una importante experiencia militar en la autodefensa contra el islamismo y la violencia patriarcal. Las YPJ han demostrado —como un logro del movimiento de mujeres de Rojava— que el destino de las mujeres no tiene por qué ser quedarse en casa y cuidar de sus maridos e hijos. No solo han establecido y defendido normas morales en el ámbito militar, sino que también han transformado la percepción de la sociedad sobre lo que significa ser mujer y lo que esta puede hacer y construir.

Los logros del movimiento de mujeres en el norte y este de Siria —la participación activa y la codeterminación de las mujeres en todos los ámbitos, incluidos la economía, la política y la sociedad, garantizadas por el sistema de copresidencia— son defendidos por las YPJ y, al mismo tiempo, impulsados por ellas. En los últimos años, miles de combatientes han dado su vida por ello. Una gran responsabilidad sigue recayendo sobre los hombros de las combatientes en las filas de las YPJ, una carga que han soportado durante más de una década con gran valentía y espíritu de resistencia.

La integración va de la mano del cambio de la mentalidad patriarcal e islamista del Ejército sirio

Si las YPJ no se integran formalmente en el ejército, no podrán seguir existiendo. Sin embargo, cometemos el error de imaginar que el término «Ejército sirio» se refiere a un ejército o institución estatal unificada. Bajo el nombre de Ejército sirio, diversas milicias y bandas han unido sus fuerzas, algunas de las cuales están bajo la influencia de Estados de la región, como Turquía. A todas ellas las une una mentalidad patriarcal e islamista que ni representa ni tolera a las mujeres ni la diversidad cultural de Siria.

Uno de los principales logros de las YPJ en los últimos años ha sido garantizar unas normas éticas en la guerra. Las YPJ se consideran una fuerza defensiva, no ofensiva. Su enfoque hacia la sociedad y los combatientes enemigos se deriva de este principio. Al comentar la mentalidad predominante en el ejército sirio, Newroz Ahmed afirma: «El ejército es una fuerza de poder en manos de un gobierno —un Estado— que a menudo se define como un medio de violencia. Por eso damos importancia a la presencia de las fuerzas de mujeres, en particular como YPJ, en su seno, con el fin de romper la mentalidad y el enfoque actuales, para obstaculizar y prevenir esto. Gracias a la experiencia de los últimos años que hemos demostrado, que todas las YPJ han demostrado, en los 15 años que hemos atravesado, que esta mentalidad puede cambiarse. No estamos obligadas a aceptarla de esta forma».

Las negociaciones ponen de manifiesto la peligrosa tendencia hacia la centralización dentro del Estado sirio

Esta mentalidad se hace patente en las negociaciones entre las YPJ y el gobierno de transición, tanto en su actitud hacia las mujeres en general como hacia las combatientes en particular. Los representantes del Gobierno de transición sostienen que el ejército sirio es una fuerza exclusivamente masculina y que esto debe ser así en toda Siria. Afirman que no pueden existir un ejército de mujeres ni batallones de mujeres en el norte y este de Siria, ya que esto pondría en tela de juicio la unidad del ejército.

Esta línea argumental no solo niega los logros y las capacidades de las YPJ, sino que también pone de relieve la peligrosa tendencia hacia la centralización dentro del Estado sirio que está surgiendo lentamente. Las particularidades culturales, políticas y sociales de la región del norte y el este de Siria ya no se tienen en cuenta y, al parecer, no se permitirá que existan en el futuro. Se está negando gradualmente el hecho de que el movimiento de mujeres haya luchado aquí por un sistema político de igualdad durante los últimos 13 años, que la sociedad haya construido un sistema de autogobierno desde la base y que los grupos de población que viven aquí tengan cada uno su propia lengua y cultura.

Por lo tanto, esta evolución es peligrosa no solo para la cuestión de la participación de las mujeres en el ejército, sino también para la continuidad de la autogestión en el norte y este de Siria, la salvaguarda de los logros del movimiento de mujeres y la diversidad religiosa y étnica en toda Siria. Hasta la fecha, ni el parlamento ni el gobierno han sido elegidos democráticamente, sino que ambos han sido nombrados por Al-Jolani. Las elecciones se celebrarán en breve, pero los escaños asignados a las minorías étnicas y religiosas no se corresponden con su proporción respecto a la población total. Los partidos kurdos y armenios ya están criticando esta situación y luchando por obtener más escaños.

Las conversaciones de integración deben entenderse, en general, como una continuación de la guerra de enero en el ámbito político. Durante la guerra, las milicias del Gobierno de transición secuestraron a miles de combatientes de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y a civiles. En las últimas semanas se ha liberado a unos 1.000 prisioneros, pero varios cientos, si no miles, de personas siguen detenidas. No hay cifras exactas, y el Gobierno de transición afirma que, debido a la fragmentación de su propio ejército, ni siquiera él mismo sabe siempre dónde se encuentran los prisioneros. Al mismo tiempo, está utilizando a los prisioneros como moneda de cambio en las negociaciones. El objetivo del Gobierno de transición es obligar a los delegados de la DAANES a rendirse. Pero las YPJ no tienen intención alguna de rendirse.

Solo la participación de las mujeres de forma organizada permitirá combatir el enfoque patriarcal

El Gobierno de transición propone que las combatientes de las YPJ puedan incorporarse a las fuerzas de seguridad interna Asayîş, comparables a la policía. Newroz Ahmed señala que se trata de dos ámbitos de trabajo distintos. Por supuesto, las mujeres también deberían poder incorporarse a las Asayîş, y de hecho ya lo hacen. Sin embargo, en la actualidad también existen allí problemas importantes en lo que respecta a la participación organizada de las mujeres en la labor de las Asayîş. No obstante, Newroz Ahmed afirma que la participación de las mujeres únicamente en las filas de la Asayîş no es aceptable. La integración de las mujeres en el ejército en forma de YPJ es, por lo tanto, importante, ya que garantiza la organización de las mujeres en el ámbito militar.

Newroz Ahmed establece un paralelismo con otros ejércitos estatales, en los que las mujeres participan activamente, pero solo de forma individual. Los problemas a los que se enfrentan las mujeres les afectan como grupo y no solo individualmente. Por lo tanto, la respuesta y la solución a estos problemas deben ser de carácter organizado. Concretamente, esto significa que las mujeres se organicen en sus propios batallones o grupos, que cuenten con su propia estructura de mando femenina y con sus propias personas de contacto femeninas dentro del Ministerio de Defensa. La organización de las mujeres debe implementarse a todos los niveles para que su propia voluntad y sus propias decisiones estén representadas.

Defender a las YPJ significa defender los derechos de las mujeres, así como la diversidad étnica y religiosa en Siria

En las negociaciones de integración, las YPJ no solo defienden su propia supervivencia. El objetivo es reconocer los logros del movimiento de mujeres en forma de derechos de las mujeres y consagrarlos en la Constitución. Gracias a los éxitos del movimiento de mujeres en los últimos años, esto ya no es solo una reivindicación de las mujeres, sino de la sociedad del norte y este de Siria y más allá.

Emîne Osê explica: «Ignorar esto hoy significa ignorar a la mitad de la sociedad. El origen de este acercamiento no radica solo en la mentalidad con la que se gobierna Siria hoy en día. El origen radica en una mentalidad que no percibe a las mujeres ni a la sociedad. Eso incluye una imagen futura de Siria con una centralización severa y gobernada únicamente por una mentalidad masculina, sexista y yihadista. ¿Qué significa esta mentalidad para las mujeres? Además de lo que vemos, como el secuestro de mujeres alauitas y drusas como botín, las mujeres kurdas en zonas con escasa población kurda sufren los mismos crímenes. Los peligros a los que se enfrentan las mujeres hoy son mayores que nunca. Y más que nunca, es necesario poner de relieve lo que demuestran estos crímenes: que el futuro de Siria, de las mujeres, de la sociedad y de la democracia corre un grave peligro. La intención de nuestra campaña actual se inscribe en este marco».

Esta mentalidad también va dirigida contra la diversidad étnica y religiosa de Siria. Esto ha quedado demostrado de forma sangrienta en los últimos meses, no solo durante la guerra de enero. En los meses posteriores a la toma del poder por parte del gobierno de transición a finales de 2024, milicias afiliadas al ejército sirio atacaron y masacraron gradualmente a civiles alauitas y drusos. No hubo intervención por parte del gobierno ni castigo posterior por estos actos.

La guerra contra la DAANES comenzó en enero de este año con los ataques contra los barrios kurdos de Sheikh Maqsood y Ashrafiyah, en Alepo. Las fuerzas gubernamentales también hicieron un llamamiento a las tribus árabes para que participaran en los ataques. Algunas accedieron. La guerra se caracterizó por los numerosos crímenes de guerra cometidos por las fuerzas gubernamentales contra la población civil y los combatientes caídos. Desde entonces, la división entre los sectores kurdo y árabe de la población se ha avivado en las redes sociales. Incluso hay llamamientos a nuevas masacres de kurdos, alauitas y drusos. Estos acontecimientos también están afectando a las YPJ: se está amenazando a las familias árabes para que sus hijas se retiren del servicio en las YPJ. A pesar de esta presión, sin embargo, existe una firme determinación entre las combatientes árabes de seguir luchando codo con codo con sus compañeras kurdas, armenias, asirias y sirias en las batallas de las YPJ.

Emîne Osê cree que Siria se está moviendo actualmente —impulsada por el Gobierno de transición— hacia una situación comparable a la de Afganistán: un sistema islamista basado en la hostilidad hacia la democracia, las mujeres y las minorías. Las organizaciones de mujeres ya no pueden operar en las zonas anexionadas por las fuerzas gubernamentales en enero. Las integrantes de la organización de mujeres Zenobia, por ejemplo, se ven obligadas a pasar a la clandestinidad porque son blanco de las fuerzas gubernamentales. Las mujeres quieren continuar con su labor, pero el peligro es demasiado grande. Las integrantes de Kongra Star mantienen el contacto, pero no pueden desplazarse para apoyar a las mujeres de otras zonas debido a la situación de seguridad.

Es muy necesario ejercer presión sobre el gobierno de transición, tanto desde dentro como desde fuera

Sin embargo, todo esto está siendo ignorado por la opinión pública mundial y por la comunidad internacional, que está cooperando con el Gobierno de transición. El acuerdo del 29 de enero se alcanzó, en efecto, con la participación de países como Francia y Estados Unidos. Sin embargo, estos aún no han intervenido como garantes de la aplicación de los acuerdos. La lucha que libran las YPJ y el movimiento de mujeres en el norte y este de Siria exige que se ejerza presión sobre el gobierno de transición. Newroz Ahmed afirma:

«En el ámbito jurídico, en el ámbito de los derechos humanos, en las instituciones internacionales existentes, es necesario movilizar a la gente para que participe, en particular a las mujeres que forman parte de estas instituciones. Pero, por supuesto, no solo a las mujeres, aunque la participación de las mujeres hará que el sistema sea más democrático. Y esto significa, también para los hombres y para la sociedad en su conjunto, una garantía de convertirse en una sociedad democrática e igualitaria. … Quizá sea difícil lograr un gran cambio hacia la democracia. Es difícil cambiarlo todo de golpe, lo sabemos. Pero tenemos que presionarles para que se vean obligados a cambiar y, al menos, dar pasos adelante. Y vemos que para ello sigue siendo necesaria una lucha firme, tanto por nuestra parte como desde el exterior, en particular por parte de todas estas diferentes instituciones. Hay una gran necesidad de apoyo y de presión».

Emîne Osê añade: «De esta manera estamos librando una lucha ahora; y lo repito: la lucha que estamos librando no es solo por las mujeres kurdas. Cada paso que damos se emprende con gran responsabilidad, por todas las mujeres sirias, por un modelo de una futura Siria que refleje las opiniones, las ideas y el espíritu de las mujeres, y para que esto se exprese en todas las formas y leyes de la nueva Siria del futuro».






Después de Rojava: ¿la derrota de un proyecto o la transformación de una posibilidad?

Introducción: ¿Ha llegado Rojava a su fin?

El 25 de agosto de 2026, Mazloum Abdi, comandante en jefe de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), anunció en Damasco que las SDF habían sido disueltas como fuerza militar independiente y que el proceso de integración de sus fuerzas en la estructura militar del Estado sirio se había completado. Durante años, las SDF habían sido el principal pilar militar de la Administración Autónoma del Norte y el Este de Siria. Jugaron un papel decisivo en la guerra contra ISIS y, en su apogeo, controlaron una gran parte del noreste de Siria.

Tres días después, el presidente sirio Ahmed al-Sharaa nombró a Mazloum Abdi como asesor presidencial, un evento cuyo simbolismo político es demasiado significativo para ser considerado simplemente como un nombramiento administrativo.

Así, uno de los experimentos políticos y sociales más importantes del Medio Oriente contemporáneo ha entrado en una fase completamente nueva.

¿Pero ha llegado Rojava a su fin?

Si entendemos Rojava como un territorio, una administración autónoma y una fuerza militar, la respuesta es, en gran medida, sí. Pero si lo entendemos como un experimento social que involucra comunas, consejos, autoorganización de las mujeres, cooperativas, autogobierno local, coexistencia multiétnica y un intento de trascender la lógica del Estado-nación, la respuesta es mucho más compleja.

Desde una perspectiva anarquista, la pregunta central puede no ser: «¿Ha sido derrotada Rojava?»,  sino más bien: «¿Qué debe sobrevivir de Rojava si la derrota militar de sus instituciones no debe convertirse en la derrota de la propia idea de emancipación social?»

Para abordar esta pregunta, debemos volver a cuatro tradiciones intelectuales: Bakunin, Kropotkin, Murray Bookchin y Abdullah Öcalan.

1. Bakunin: El problema no es simplemente quién controla el Estado

Una de las críticas más fundamentales de Mijail Bakunin a la política moderna se dirigió contra la concentración del poder y la ilusión de que el Estado podría ser temporalmente puesto en manos de fuerzas revolucionarias y posteriormente disuelto.

Para Bakunin, el Estado no es un instrumento neutral que simplemente puede ser entregado a fuerzas emancipadoras. El problema radica en la propia relación entre el mando y la obediencia. En Estatismo y Anarquía, enfatiza la contradicción entre la libertad y la estructura estatal.

Desde esta perspectiva, Rojava contenía una contradicción fundamental. El proyecto de confederalismo democrático se presentó como una alternativa al Estado nación. Sin embargo, para defenderse, tuvo que desarrollar una poderosa estructura militar, instituciones administrativas, mecanismos de seguridad y relaciones diplomáticas con Estados poderosos.

Esta contradicción no debe reducirse, de manera simplista, a una «traición» o una «desviación».

Rojava no surgió en un mundo pacífico. ISIS, Turquía, la guerra civil siria y, finalmente, el nuevo gobierno en Damasco, constituyeron amenazas reales y, a menudo, existenciales. La autodefensa armada no fue simplemente una opción teórica; fue parte de la lucha por la supervivencia.

Sin embargo, la pregunta de Bakunin sigue siendo: ¿Puede una estructura creada para defender la libertad llegar gradualmente a ser una estructura que existe independientemente de la sociedad?

Esta puede ser la pregunta anarquista más importante con respecto a Rojava.

2. Kropotkin: La sociedad existe antes del Estado

Si Bakunin dirige nuestra atención hacia los peligros de la concentración del poder, Kropotkin la dirige hacia la capacidad de la sociedad para la autoorganización.

En El Apoyo Mutuo, Kropotkin argumenta que la cooperación, la solidaridad y la ayuda mutua no deben entenderse simplemente como productos de la organización estatal. Las comunidades humanas, y de hecho muchas comunidades animales, han desarrollado formas complejas de cooperación sin una estructura de mando centralizada.

La relevancia de esta idea para Rojava es evidente. Si las personas son capaces de organizar sus propias vidas, entonces la pregunta política fundamental ya no es «¿Quién gobierna el Estado?», sino “¿Cuánta vida social puede organizarse sin Estado y sin jerarquías estatales?” Aquí es donde las comunas, los concejos, las cooperativas y las organizaciones independientes de mujeres se vuelven particularmente importantes.
Estas instituciones, más que cualquier estructura gubernamental formal, pueden ser las verdaderas portadoras de la experiencia social de Rojava. Desde esta perspectiva, la disolución de las SDF no significa, por sí sola, la destrucción de Rojava como experiencia social.

Si la sociedad ha internalizado capacidades de autoorganización, una fuerza militar puede desaparecer sin que todas las relaciones sociales creadas durante los años anteriores desaparezcan con ella. Pero si esas relaciones dependían fundamentalmente de la estructura política y militar, la situación es muy diferente.

3. Bookchin: La política libertaria debe crear instituciones.

Murray Bookchin lleva la cuestión un paso más allá. Superó un anarquismo entendido simplemente como la negación del Estado y preguntó: «¿Cómo puede organizarse una sociedad moderna compleja después de abolir el Estado?»

Su respuesta tomó forma en las ideas del comunalismo y el municipalismo libertario: la creación de instituciones de democracia directa a nivel local, su confederación entre sí y la transferencia gradual del poder político real de las estructuras estatales a las comunidades. Aquí es donde la relación de Bookchin con la experiencia de Rojava se vuelve particularmente significativa.

El confederalismo democrático de Öcalan no es idéntico al comunalismo de Bookchin, pero fue fuertemente influenciado por las ideas de Bookchin sobre ecología social, democracia local y organización confederal. La relación intelectual entre los dos ha sido ampliamente analizada en la literatura académica.

Pero existe una diferencia fundamental entre el federalismo estatal y el confederalismo libertario.
En el federalismo estatal, el poder, en última instancia, permanece dentro del Estado y se distribuye simplemente entre diferentes niveles administrativos. En el confederalismo libertario, por el contrario, se supone que el poder se origina en las comunidades, mientras que las instituciones de nivel superior existen principalmente para coordinar e implementar las decisiones tomadas desde abajo.

Esto plantea una pregunta crucial: ¿Residía realmente el poder político en Rojava en las comunas y los concejos, o las estructuras políticas y militares siguieron siendo el verdadero centro del poder? Si lo segundo se acerca más a la realidad, entonces la derrota actual no es simplemente una derrota militar. Revela una vulnerabilidad estructural.

4. Öcalan: Superando el Estado nación.

Después de una importante transformación en su pensamiento político, Abdullah Öcalan se alejó de la idea de establecer un Estado nación kurdo independiente y se orientó hacia el concepto de confederalismo democrático. Dentro de este marco, la emancipación kurda no requiere necesariamente la creación de otro Estado nación. La sociedad puede organizarse a través de comunas, concejos y redes de instituciones locales sin establecer un nuevo Estado soberano.

Este fue un cambio teórico fundamental. La pregunta pasó de “¿Cómo establecemos nuestro propio Estado?” a “¿Cómo reducimos la necesidad del Estado en la vida social?”

La importancia de Rojava radicó en llevar esta idea del ámbito de la teoría política a la práctica, a través de experimentos en autogobierno local, participación de las mujeres, organización política multiétnica e instituciones descentralizadas. Pero es precisamente aquí donde surge la contradicción central.

5. La paradoja de Rojava: Ser antiestatal en un mundo de Estados.

Rojava buscó superar la lógica del Estado nación. Pero existió en un mundo en el que prácticamente todas las principales potencias políticas eran Estados.

Necesitaba una fuerza militar para su defensa. Necesitaba relaciones económicas internacionales para su supervivencia. Dependió en gran medida del apoyo militar estadounidense en la guerra contra ISIS. Y tuvo que negociar su futuro con Damasco, Washington, Moscú, Ankara y otras potencias estatales. Esto produjo una contradicción histórica: Un proyecto que buscaba superar la lógica del Estado se vio obligado a establecer relaciones estratégicas con los Estados para sobrevivir.

Esto no fue necesariamente una falla moral. Pero sí resultó ser una vulnerabilidad estructural. Cuanto más depende la supervivencia de un proyecto de poderes externos, instituciones militares y estructuras diplomáticas, mayor es la distancia que puede surgir entre el proyecto y sus principios originales de autogobierno.

6. La pregunta sobre las SDF: ¿La sociedad estaba defendiendo al ejército, o el ejército estaba defendiendo a la sociedad?

Esta puede parecer una pregunta dura, pero desde una perspectiva anarquista es inevitable. Ningún observador serio puede negar el papel histórico de las SDF en la derrota de ISIS. Pero debemos distinguir entre dos relaciones diferentes:

Sociedad → organización de defensa

y

Organización de defensa → estructura política → sociedad

En el primer caso, el ejército es un instrumento de la sociedad.

En el segundo, la sociedad se vuelve dependiente de la reproducción de la estructura militar.

La guerra tiende a generar centralización, disciplina, mando y jerarquía, mientras que el autogobierno social depende de la participación, la deliberación, el poder distribuido y la toma de decisiones horizontal.

Por lo tanto, la guerra presenta a todo proyecto emancipador un peligro fundamental: Las estructuras creadas para la guerra pueden sobrevivir a la guerra y llevar la lógica de la guerra a la vida política y social.
Desde esta perspectiva, la disolución de las SDF no es simplemente la derrota de una organización militar. También brinda la oportunidad de preguntarnos cuánto del poder político de Rojava se había vuelto dependiente de las estructuras militares.

7. Estados Unidos y el problema del «aliado necesario»

La cooperación entre Estados Unidos y las SDF fue crucial para la lucha contra ISIS y para la supervivencia de la administración autónoma. Pero los Estados actúan según intereses estratégicos, no según la lealtad a los proyectos emancipadores. Esto requiere distinguir entre dos conceptos: alianza táctica y dependencia estratégica.

La cooperación táctica con un Estado puede ser necesaria en determinadas circunstancias. Pero cuando la supervivencia de un movimiento se vuelve dependiente de las decisiones de ese Estado, un cambio en las prioridades geopolíticas puede exponer todo el proyecto a una grave vulnerabilidad. Esta es una de las amargas lecciones de Rojava. Rojava pudo utilizar el apoyo estadounidense en la lucha contra ISIS, pero nunca pudo convertir ese apoyo en una garantía permanente de autonomía política. Y nunca hubo razón para asumir que pudiera hacerlo.

8. Una crítica anarquista de Rojava en sí misma

Aquí es donde una publicación anarquista también debe ir más allá de la idealización de Rojava.
Rojava no fue una sociedad completamente anarquista. Esto debe declararse claramente. Fue una combinación compleja de: política de liberación kurda; confederalismo democrático; comunitarismo; feminismo; organización de partidos; instituciones administrativas; fuerzas militares; estructuras de seguridad; y relaciones diplomáticas con Estados extranjeros.

Por lo tanto, Rojava no debe juzgarse como si fuera una sociedad anarquista completamente realizada. Es más preciso entenderla como un experimento político y social radical que intentó poner en práctica elementos del pensamiento anarquista y comunitarista en condiciones extremadamente difíciles.

Y precisamente porque fue un experimento, sus fracasos son tan importantes como sus logros.

Si solo hablamos de sus logros, convertimos a Rojava en un mito.

Si solo hablamos de sus fracasos, borramos uno de los experimentos políticos más significativos de las últimas décadas.

9. Las mujeres: la prueba más importante del futuro de Rojava

Desde una perspectiva anarquista, el futuro de Rojava puede medirse menos por el destino de los edificios administrativos o incluso de las fronteras territoriales que por el destino de la autoorganización autónoma de las mujeres.

La liberación de las mujeres en Rojava no fue simplemente una política gubernamental o una cuestión de cuotas electorales.

Las organizaciones de mujeres independientes y las YPJ formaban parte de la afirmación fundamental del proyecto: que la emancipación social es imposible sin transformar las relaciones patriarcales.

El futuro de estas estructuras es ahora una de las preguntas más importantes relacionadas con el proceso de integración.

Informes recientes también han destacado la dificultad de integrar a las YPJ en la nueva estructura militar de Siria, que históricamente ha carecido de una participación femenina significativa.

Por lo tanto, la pregunta no es simplemente «¿Cuánta autonomía conservarán los kurdos?» La pregunta más profunda es: «¿Conservarán las mujeres en Rojava el derecho a mantener formas autónomas de organización y un poder social independiente?»

Si la respuesta es no, entonces, incluso si algunos derechos culturales y administrativos sobreviven, una de las dimensiones más radicales del experimento de Rojava se habrá perdido.

10. La cuestión de la multietnicidad.

Rojava no debe reducirse a un proyecto kurdo. Parte de su importancia histórica radicaba en su pretensión de crear un orden político en el que kurdos, árabes, asirios, siríacos y otras comunidades pudieran participar dentro de un marco político común.

Para el anarquismo, esto es particularmente importante. El anarquismo se opone no solo al Estado, sino también a la reducción de los seres humanos a identidades políticas predeterminadas, ya sean nacionales, étnicas, religiosas o incluso ideológicas.

Si Rojava se hubiera convertido finalmente en simplemente otra forma de Estado nación kurdo, habría perdido gran parte de su significado teórico.

Por lo tanto, un criterio para evaluar su futuro debe ser: ¿Conservarán todas las comunidades que viven en la región posibilidades significativas de participación igualitaria y autoorganización?

Esta pregunta va más allá de la cuestión de los «derechos kurdos». Se trata de la libertad social en sí misma.

11. La disolución de las SDF: El fin de una estructura, no necesariamente el fin de una experiencia.

Ahora debemos enfrentarnos a la nueva realidad política.

El 25 de agosto, las SDF anunciaron su disolución y la integración de sus fuerzas en el ejército sirio. Damasco también está expandiendo su control sobre territorios e instituciones que anteriormente eran administradas por la administración autónoma. Por lo tanto, política y militarmente, Rojava ha sufrido una importante derrota.

Pero esto aún no responde a lo que sucederá con:
los concejos,
las comunas,
las cooperativas,
las organizaciones de mujeres,
la educación y la cultura kurdas,
las redes sociales,
y la experiencia de la coexistencia multiétnica.

Si estas estructuras pueden seguir existiendo de forma independiente y a nivel de base, «Rojava» puede transformarse de una entidad política territorial en una tradición social.

Desde una perspectiva anarquista, esta sería una transformación profundamente significativa.

12. La diferencia entre la descentralización y el autogobierno.

Uno de los mayores peligros que se avecinan es la confusión entre la descentralización administrativa y el autogobierno.

Un gobierno central puede permitir la existencia de concejos locales.
Puede reconocer el idioma kurdo.
Puede mantener a ciertos administradores locales.
Pero ninguna de estas cosas, por sí sola, constituye el autogobierno.

La descentralización administrativa significa que el Estado central decide cuánta autoridad delegar.

El autogobierno significa que las personas mismas determinan cuánto de su vida social organizarán colectivamente y cómo lo harán.

La diferencia es fundamental. Si los concejos se convierten simplemente en ramas administrativas del Estado, Rojava se ha convertido en un sistema administrativo descentralizado. Si los concejos conservan un poder social y económico significativo, entonces una parte del experimento de autogobierno sobrevive.

13. La pregunta final: ¿Puede Rojava sobrevivir sin convertirse en un Estado?

Esta puede ser la prueba más importante que ahora está comenzando.

Rojava ya no puede depender de un ejército independiente. Ya no puede depender del control territorial a la escala de años anteriores. Y ya no puede asumir que el apoyo militar estadounidense proporcionará un escudo estratégico permanente.

¿Qué queda? La sociedad.

Y es precisamente aquí donde Kropotkin, Bakunin, Bookchin y Öcalan vuelven a ocupar el centro del debate.

Si la sociedad realmente posee la capacidad de autoorganización, puede preservar parte de su experiencia incluso después de que la estructura política haya sido derrotada. Si no, entonces un proyecto que buscaba trascender el Estado puede terminar siendo absorbido por el Estado.

Desde esta perspectiva, la derrota de las SDF puede convertirse, paradójicamente, en una prueba teórica del propio confederalismo democrático.

14. Tres Posibles Futuros

El futuro no puede predecirse con certeza, pero se pueden imaginar tres caminos amplios.

Primero: Absorción

Las antiguas estructuras políticas, judiciales, económicas y militares son absorbidas por el gobierno central, mientras que los concejos se convierten en órganos administrativos.

En este caso, Rojava se convierte en un capítulo histórico.

Segundo: Autogobierno limitado dentro de Siria

El gobierno central mantiene la soberanía formal, mientras que importantes derechos culturales, educativos y administrativos locales permanecen en la región.

Esto podría generar un compromiso político, pero aún sería necesario determinar si el «autogobierno» posee un poder social genuino o simplemente una autoridad administrativa delegada.

Tercero: La transformación de Rojava

Rojava deja de ser principalmente un gobierno o un territorio y se convierte en una red de relaciones sociales: comunas, concejos, cooperativas, organizaciones de mujeres, solidaridad local y formas de autogestión.

Este es el escenario más difícil. Pero, desde una perspectiva anarquista, también puede ser el más profundo y valioso.

15. De Bakunin a Öcalan: La pregunta que permanece sin respuesta

Si colocamos las cuatro tradiciones intelectuales discutidas aquí en una sola cadena, podríamos decir:

Bakunin pregunta: ¿Cómo se puede desmantelar el poder concentrado?

Kropotkin pregunta: ¿Cómo puede la sociedad organizarse a través de la ayuda mutua?

Bookchin pregunta: ¿Cómo puede esta autoorganización institucionalizarse a través de la democracia directa y la confederación?

Öcalan pregunta: ¿Cómo se puede aplicar esta lógica dentro de una sociedad multiétnica, al tiempo que se trasciende el Estado nación?

Pero Rojava ha añadido una quinta pregunta: ¿Cómo puede una sociedad autogobernada defenderse en un mundo de Estados, ejércitos, fronteras y guerras, sin permitir que sus propios instrumentos de defensa se conviertan en un poder separado de la sociedad?

Esta pregunta aún no tiene una respuesta teórica o práctica satisfactoria.

Y quizás esta sea la contribución más importante de Rojava.

Conclusión: ¿El fin de Rojava o el comienzo de otra fase?

No debemos ignorar la realidad política actual. Las SDF han sido disueltas. Su estructura militar independiente ha desaparecido. El poder central en Damasco está expandiendo su autoridad. Y los antiguos líderes de las SDF ahora están entrando en las estructuras políticas del nuevo Estado sirio.Estas son realidades que no se pueden ocultar simplemente diciendo «la revolución continúa».

Al mismo tiempo, sin embargo, la derrota de un ejército no debe equipararse automáticamente con la destrucción de una experiencia social.

La historia de los movimientos emancipadores muestra que una idea está verdaderamente viva cuando puede sobrevivir, en alguna forma, incluso después de que la estructura política que la sustentaba se haya derrumbado.

Desde esta perspectiva, el futuro de Rojava puede no estar determinado principalmente en Damasco, Ankara, Washington, o incluso en los edificios administrativos del noreste de Siria. Puede estar determinado en la comuna, el concejo, la cooperativa, la escuela, la organización de mujeres y las relaciones cotidianas a través de las cuales las personas organizan sus vidas.

Si estas redes pueden mantener un cierto grado de autonomía, Rojava puede transformarse de un proyecto territorial en una tradición social. Si no puede, entonces debemos reconocer que una parte importante del proyecto ha sido absorbida por el nuevo Estado.

Y quizás esta sea una de las lecciones más profundas de Rojava: la liberación puede comenzar con la toma del poder, pero solo se acerca a la libertad cuando el poder ya no puede separarse de la sociedad.

Rojava aún no nos ha dado una respuesta definitiva a esta pregunta. Quizás nunca pudo. Pero es precisamente eso lo que hace que su importancia histórica sea tan grande.

Rojava no nos ofreció un modelo perfecto. Nos dio un experimento histórico real.

Un experimento que demuestra que el autogobierno, el feminismo, el comunalismo, la coexistencia multiétnica y la resistencia al Estado nación pueden pasar de la teoría política a la práctica social, pero que también muestra cómo la guerra, el poder militar, la geopolítica y la dependencia externa pueden someter incluso a los proyectos más radicales de autogobierno a una enorme presión.

Por lo tanto, podría ser prematuro hablar de la «muerte de Rojava». Una formulación más precisa podría ser: Rojava ha llegado al final de una forma histórica; si la idea de Rojava también desaparecerá depende de la capacidad de las personas para preservar y reinventar la autoorganización social.

Y esa es una pregunta a la que el futuro aún no ha respondido.

Mujer, Vida, Libertad.

Referencias Sugeridas:

Mikhail Bakunin
El estatismo y la anarquía (1873) — para la crítica del Estado, el poder concentrado y la relación entre la libertad y la organización política.
Peter Kropotkin
Ayuda mutua: un factor de evolución (1902) — para el concepto de ayuda mutua y la capacidad histórica de las comunidades para la autoorganización.
Murray Bookchin
Obras sobre Ecología social, Comunalismo y Municipalismo libertario — para comprender la relación entre ecología, jerarquía, la comuna, la democracia directa y la organización confederal.
Abdullah Öcalan
Obras sobre Confederalismo democrático — para comprender la transformación del pensamiento político kurdo, desde el proyecto del Estado-nación hacia el confederalismo democrático.
Federico Mazzucotelli
Estudios sobre el confederalismo democrático y las estructuras políticas de Rojava — para examinar los orígenes históricos y teóricos del proyecto.
C. Hammy
Lecciones de Rojava para el paradigma de la ecología social — para examinar la relación entre Rojava, Bookchin, la ecología social y el confederalismo democrático.

Enviado por NoticiasALB en Vie, 11/09/2026 - 12:25

Investigación de Hasse-Nima Golkar. Una reflexión anarcosindicalista sobre el Estado, el poder, la guerra y el confederalismo democrático.

Publicado en el canal Telegram del Frente Anarquista Español. https://t.me/s/Spanish_AnarchistFront – 1 septiembre 2026 – Editado por Rojava Azadi Madrid






Ergun: La lucha del Estado contra los kurdos busca eliminar los restos de la comuna – Parte 2

27 de agosto, 2026

https://rojavaazadimadrid.org/ergun-la-lucha-del-estado-contra-los-kurdos-busca-eliminar-los-restos-de-la-comuna-parte-2/

Muchas organizaciones de izquierda y socialistas en Turquía se oponen a la organización comunal que el Movimiento de Liberación ha adoptado como base de su nuevo paradigma, abordándola como una «traición al socialismo». Estos debates también se pueden ver claramente en las declaraciones de varios círculos.

El escritor y politólogo Mahir Ergün dijo que la comuna representa un modelo de organización contrario a las concepciones ortodoxas del socialismo y a los enfoques del socialismo centrados en el Estado-nación. Afirmó que la organización comunal no se basa en el centralismo, sino en la localidad, la autonomía, el autogobierno y la autodefensa. En este marco, Ergun sostiene que la organización comunal es posible.

La primera parte de esta entrevista se puede leer aquí.

A continuación, la segunda parte. Rojava Azadi ha incluido algunos enlaces a la documentación y autores mencionados por Mahir Ergun con el fin de facilitaros su acceso.

¿Es la comuna algo distinto del socialismo del Estado nación?

Esto depende de lo que entendamos por socialismo. Si estamos hablando del socialismo del Estado nación basado en la clase trabajadora industrial, la comuna solo puede ser una etapa que en última instancia debe superarse en el camino hacia el socialismo. Pero si por socialismo entendemos relaciones sociales democráticas, solidarias y comunales basadas en la ayuda mutua, la localidad, la autonomía, el autogobierno y la autodefensa, entonces la comuna no es una etapa, sino la base.

Para ponerlo de forma sencilla, podemos decir que los socialistas generalmente toman las relaciones de producción como su base y enfatizan la explotación del trabajo. En lugar de permitir que la plusvalía producida por la clase trabajadora sea apropiada por una clase parásita, abogan por usarla en beneficio de la sociedad en su conjunto. Existe una demanda de un Estado del bienestar con una industria avanzada, servicios de educación y salud desarrollados, así como de justicia social. Aunque la cuestión de la voluntad política no se pasa por alto por completo, generalmente permanece en un segundo plano. El énfasis se pone principalmente en la economía. El sistema descrito en muchas narrativas socialistas se puede ver, si no enteramente, al menos en algunos aspectos, en países como Canadá y Suecia.

Sin embargo, en una concepción basada en la comuna, aunque las relaciones de producción y la economía son importantes, el énfasis principal se pone en la voluntad democrática. La cuestión central es la capacidad de los miembros de la comuna para socializar su voluntad política. La principal preocupación es reemplazar el centralismo por la localidad y basar las relaciones en la solidaridad. Lo que se entiende por comunalismo no es simplemente compartir la propiedad, sino también compartir los procesos de toma de decisiones y garantizar la mayor participación posible en ellos. Además, esto debe entenderse no solo en términos de relaciones entre personas, sino también como una integración con la naturaleza, de la cual los seres humanos forman parte.

Desde una perspectiva comunalista, el problema de la explotación no se limita a una clase parásita que explota la plusvalía producida por los trabajadores; también abarca la explotación política y cultural y la explotación de la naturaleza. Por lo tanto, la concepción comunalista no es progresista. Se opone al Estado del bienestar. Toma como base la autosuficiencia de la comunidad. Su preocupación no es la distribución de la plusvalía, sino su producción. No es consumista; en otras palabras, no apoya la explotación del trabajo humano y de la naturaleza para la producción de numerosos bienes de consumo innecesarios. En su lugar, aboga por producir menos.

Visto desde esta perspectiva, la concepción descrita aquí no se parece a la ideología del socialismo que hemos llegado a conocer desde el siglo XIX. Por eso digo que deberíamos llamarlo comunismo. Sin embargo, si esto es lo que definimos como socialismo, entonces no deberíamos considerar ninguna otra forma de organización que no sea la comuna.

¿Qué nos muestran las experiencias de las comunas hasta la fecha?

Es difícil hacer una generalización sobre «las experiencias de las comunas hasta la fecha», porque cada práctica tiene sus propias características particulares. Cada práctica que pueda examinarse debe estudiarse individualmente y deben extraerse diferentes lecciones de cada una. Además, la comuna no debe considerarse un «experimento». En otras palabras, no es algo artificial, sintético ni experimental. Es una forma de vida fundamental para la especie humana. Existió durante miles de años. Durante los últimos siglos, el proceso estatal ha tratado de eliminarla. Pero no ha desaparecido por completo. Por lo tanto, necesitamos mirar las huellas que aún existen.

Damos ejemplos de Europa Occidental porque los registros y las fuentes históricas son extensos; estos países han mantenido buenos archivos. Es difícil decir lo mismo del Medio Oriente. Pero cuando miramos al Medio Oriente, vemos comunas vivas. Las relaciones comunales continúan de una forma u otra. Por lo tanto, no hay necesidad aquí de mirar registros de experiencias pasadas; es posible aprender directamente de la vida.

Por ejemplo, la sociedad kurda tiene una riqueza de fuentes de la vida real a este respecto. El proceso estatal no operó en la sociedad kurda de la misma manera que lo hizo en Europa Occidental. La intervención intensiva orientada a eliminar las estructuras comunales en la sociedad kurda comenzó solo en la historia relativamente reciente. Por lo tanto, necesitamos mirar la vida misma y extraer lecciones de ella.

¿Cómo ve el paradigma de la comuna de Öcalan y del Movimiento de Liberación?

Abdullah Öcalan ha abierto un camino. Pero este no es un camino llano; hay obstáculos que deben superarse. Por lo tanto, requiere más trabajo. En primer lugar, cabe señalar que el movimiento de izquierda y socialista en Turquía tiene deficiencias en estas cuestiones. Por un lado, hay un problema de fuentes. La tesis de Mahir Çayan de que el capitalismo en Turquía se desarrolló a través de dinámicas externas también se aplica a la ideología socialista.

Aquí no estoy retomando la extendida crítica de que las ideologías de izquierda y socialistas en Turquía son copias de ciertas fuentes extranjeras; lo que intento señalar son las limitaciones que existían. Las fuentes ideológicas disponibles para los movimientos revolucionarios que libraron luchas difíciles y pagaron un alto precio durante muchos años estuvieron determinadas por las elecciones de traducción de dos o tres editoriales. Y el socialismo real, por supuesto, desempeñó un papel fundamental en esas elecciones.

Muy, muy poco de lo que dijeron las figuras que mencionamos anteriormente ha sido traducido al turco. Hablamos, por ejemplo, de Vera Zasulich. Es una figura interesante. Fue una revolucionaria del siglo XIX que defendió las comunas rurales; era mujer y también participó en acciones directas, disparándole al gobernador de San Petersburgo. Esta figura es desconocida o muy poco conocida dentro del movimiento de izquierda y socialista de Turquía. E incluso cuando se la conoce, se la ve de forma negativa porque no era bolchevique.

Lo mismo se aplica a todos los defensores rusos de las comunas rurales del siglo XIX o, por ejemplo, a Nestor Makhno, el famoso comandante guerrillero que tomó las comunas agrícolas como base durante el período de la Revolución de 1917. La izquierda turca sabe poco sobre figuras como Wilhelm Weitling, uno de los primeros teóricos del comunismo, que de ninguna manera fue una figura secundaria y que tuvo una influencia significativa en Marx. Incluso los libros de Kropotkin se tradujeron y publicaron solo relativamente hace poco. No está claro qué tan ampliamente se han leído, dado que se le conoce como anarquista y fue criticado por Lenin.

De hecho, en términos de literatura de izquierda, las fuentes traducidas son más abundantes en turco que en muchos otros idiomas. Sin embargo, solo se tradujeron las fuentes que «apelaban a los socialistas». En este sentido, se puede decir que el movimiento de izquierda y socialista de Turquía se ha nutrido ideológicamente de una variedad unilateral de fuentes. Por lo tanto, era inevitable que desarrollara todos los problemas de la forma de socialismo que describimos anteriormente.

El movimiento de izquierda y socialista de Turquía ha mostrado tendencias anticomunales desde fechas tan tempranas como la década de 1920. La indicación más clara de esto es su apoyo al Estado contra los levantamientos kurdos. La lucha del kemalismo contra los kurdos es, de hecho, la lucha del proceso estatal contra la comuna.

De hecho, la relación del estatalismo-nacional y del nacionalismo turco con la etnicidad no está del todo clara. Está fundamentalmente moldeada por la oposición a la comuna. La concepción kemalista del Estado nación, por ejemplo, declaró incluso a los hititas y sumerios como turcos, mientras consideraba a las tribus nómadas turcomanas como enemigas y las sometía a presión para forzarlas a un estilo de vida sedentario

¿Dónde se situó el Movimiento de Liberación Kurdo en medio de la tendencia anticomunal de la izquierda de Turquía?

La lucha del Estado contra los kurdos es, de hecho, una lucha para eliminar los restos de la comuna dentro de las comunidades kurdas, reducir la comunidad a individuos e incorporarlos al proceso estatal. La asimilación cultural de los kurdos y la lucha contra la lengua y el modo de vida kurdos también están relacionadas con esto. En otras palabras, expresiones como «sonidos kart kurt en las montañas» no solo niegan a los kurdos, sino que también niegan el estar en las montañas y el modo de vida de la montaña. En última instancia, la cultura lleva los códigos de un modo de vida. El proceso estatal ataca el modo de vida de los kurdos. A través de tales discursos busca, por ejemplo, eliminar el modo de vida nómada. Esto se debe a que la vida comunal de los nómadas entra en conflicto con el proceso estatal. Se ven obligados a convertirse en vendedores de su fuerza de trabajo dentro del capitalismo agrícola o industrial. Cuando los kurdos rechazan esto e incluso ignoran las fronteras del Estado nación al dedicarse, por ejemplo, al trabajo de kolber, el proceso estatal responde con masacres, como en el «Incidente de las Treinta y Tres Balas».

El movimiento de izquierda y socialista de Turquía se sitúa en el mismo eje que el Estado en esta cuestión. También considera a estas comunidades kurdas como restos arcaicos, reaccionarios y feudales. Aboga por el desarrollo y avance de Turquía. En este sentido, aunque a menudo critica al kemalismo, en la práctica se solapa con él. Esto se debe a que no ha logrado hacer una clara ruptura ideológica con el progresismo y el estatismo hacia la comuna, y en su lugar ha permanecido precisamente en el camino opuesto. En otras palabras, también quiere que los kurdos se conviertan en trabajadores industriales en lugar de dedicarse al trabajo de kolber, porque entonces adquirirían conciencia de clase, se organizarían y en última instancia se orientarían hacia la revolución socialista.

Como señalamos anteriormente, esta es la visión socialista ortodoxa clásica del período de la Segunda Internacional y sus secuelas. Dado que la izquierda turca aprendió el socialismo de estas fuentes ortodoxas clásicas, repitió los mismos argumentos y, hasta 1971, apenas se movió más allá de los límites de estas visiones ortodoxas.

El movimiento de izquierda se convirtió en un movimiento de masas en la década de 1960. Los jóvenes que llegaron a las metrópolis desde diferentes partes de Anatolia y Kurdistán se encontraron con ideas de izquierda en las universidades. Llegaron a ver que el socialismo ortodoxo no respondía realmente a sus propios problemas y necesidades. Estos jóvenes, que se politizaron en un corto período de tiempo, comenzaron a rechazar a las élites de izquierda de Turquía hacia 1971. Este rechazo se puede ver claramente en Mahir Çayan. Çayan se alejó de la concepción clásica que consideraba a la clase trabajadora como la fuerza principal de la revolución, limitó el liderazgo de la clase trabajadora en la lucha revolucionaria al liderazgo ideológico y se dirigió hacia el pueblo. Habló de una guerra revolucionaria unida. Definió al Estado no como un Estado capitalista sino como un Estado oligárquico. Estas eran visiones originales. En otras palabras, caían fuera del marco del socialismo ortodoxo. Por lo tanto, Çayan fue criticado por los socialistas ortodoxos por distorsionar el marxismo.

En Ibrahim Kaypakkaya, mientras tanto, vemos una ruptura con el kemalismo. Esta ruptura se basó no en el estatismo del kemalismo sino en su carácter de ideología burguesa; sin embargo, fue una ruptura. Lo aprendido de la práctica probablemente desempeñó un papel importante aquí, porque debe haber sido difícil participar en la actividad revolucionaria en la región de Dersim mientras se continuaba insistiendo en el kemalismo.

Una conciencia de la realidad kurda también se puede ver tanto en Çayan como en Kaypakkaya. Hüseyin Cevahir realizó estudios políticos en Kurdistán. Todo esto empujó los límites del socialismo ortodoxo. Sin embargo, es difícil hablar de una ruptura completa. Bajo las condiciones de la década de 1970, expresar abiertamente una visión comunalista que se posicionara contra el bolchevismo y el socialismo real, y criticar las visiones de aquellos a quienes se llamaba los «maestros del socialismo», habría significado marginarse.

El Movimiento de Liberación Kurdo también surgió en este entorno y se nutrió de fuentes de izquierda y socialistas. Por lo tanto, inicialmente utilizó argumentos y fórmulas similares. Sin embargo, este movimiento tenía algunas diferencias fundamentales con respecto a otros elementos de la izquierda turca. Estas incluyeron a sus militantes estableciéndose en la región, no permaneciendo meramente como un movimiento de intelectuales y soportando una guerra real que duró décadas. Bajo tales circunstancias, las teorías aprendidas en los libros no siempre responden a las necesidades de la realidad objetiva; por el contrario, pueden restringir el margen de maniobra del movimiento. No importa qué tanto se estiren tales marcos, no permiten una liberación completa; es necesaria una ruptura.

Öcalan en última instancia realizó esta ruptura. Este es un cambio de paradigma fundamental, denominado en ciencia política como una «ruptura epistemológica». Esto tiene valor no solo para el Movimiento de Liberación Kurdo sino también para el movimiento de izquierda y socialista de Turquía. La medida en que se vea de esta manera, sin embargo, es un asunto de debate separado.

¿Es la idea de la comuna del Movimiento de Liberación una alternativa hoy en día?

Mirando el proceso reciente, se puede ver que el movimiento de izquierda y socialista de Turquía generalmente ha respondido de manera negativa al manifiesto de Öcalan. Como es sabido, ha habido críticas de que se ha traicionado al socialismo. No sería del todo incorrecto describir tal enfoque como un suicidio ideológico. El movimiento de izquierda y socialista de Turquía ha estado perdiendo terreno durante muchos años. La razón de este callejón sin salida es una crisis ideológica, y francamente, cualquiera con un poco de sentido común es consciente de ello. Sin embargo, hay un persistente rechazo a participar en un debate constructivo; los argumentos que han sido derrotados por la historia se repiten de manera conservadora y sin esperanza. No estoy diciendo aquí que todo lo que dice Öcalan deba aceptarse palabra por palabra, pero entenderlo y debatirlo son requisitos previos para el desarrollo.

Como señalé anteriormente, la cuestión de la comuna no ha entrado recientemente en la agenda de lucha. Era la demanda fundamental de los revolucionarios antes de la Segunda Internacional. Se puede ver que la Segunda Internacional trajo consigo una desviación en la ideología revolucionaria o, para ponerlo en los términos más favorables, un cambio de rumbo. La izquierda turca se nutrió de los productos ideológicos de esta desviación. Por ciertas razones políticas, puede haber una reticencia a aceptar los enfoques de Öcalan. Desde el punto de vista de la política práctica, esto no es incomprensible. Pero en ese caso, se pueden examinar otras fuentes sobre el tema y presentar los argumentos necesarios para un debate sólido. La renovación ideológica que tal debate podría generar beneficiaría a todos.

Mirando el enfoque del Movimiento de Liberación Kurdo sobre el tema, se puede decir que si bien es positivo, también tiene deficiencias. Francamente, parece haber una tendencia a esperar todo de Öcalan.

En su artículo en el número de agosto del periódico Komînal, Duran Kalkan dice que la palabra «comuna» se repite en todas partes y que casi todas las organizaciones e instituciones existentes están cambiando sus nombres para incluir «comuna». Continúa diciendo que la palabra «comuna» se ha vuelto popular, pero en la abrumadora mayoría de los casos se está utilizando sin entenderse o después de haber sido vaciada de su significado, y que los individuos e instituciones que abrazan plenamente el individualismo y la propiedad privada no dudan en llamarse a sí mismos comunas.

Según Kalkan, si esto está sucediendo porque la comuna no se ha entendido de manera adecuada y suficiente, entonces la situación es grave. En ese caso, se debe realizar el trabajo necesario para garantizar que se entienda de manera adecuada y suficiente. Si, sin embargo, esto se está haciendo a sabiendas y se ha convertido en una tendencia, entonces la situación es mucho más seria y se debe librar una lucha ideológica exitosa.

Se está destacando un problema importante aquí: por lo que se puede ver, el concepto de comuna, que se ha adoptado como la consigna del nuevo período, no se ha entendido lo suficiente. Por otro lado, tres nombres se destacan en el artículo en cuestión: Marx, Engels y Öcalan. No es difícil entender por qué; al parecer, todavía se considera esencial invocar los nombres de los «maestros del socialismo». Pero debe reconocerse que es difícil obtener conocimientos concretos sobre la «comuna» tanto de Marx como de Engels. Se puede decir que Engels, en particular, tuvo una actitud nada amigable hacia la comuna.

En este punto, podría ser una buena opción alejarse del hábito, impuesto por el socialismo ortodoxo, de referirse a Marx y Engels en cada tema, y en su lugar dar mayor importancia a otras fuentes y, lo más importante, a la evidencia extraída de la vida concreta. De lo contrario, toda la responsabilidad ideológica y teórica del proceso recaerá sobre los hombros de una sola persona.

Desde la publicación del «Manifiesto por la Sociedad Democrática», es posible ver una mera repetición en la mayor parte de lo que se ha escrito sobre este tema. El autor de este manifiesto ha estado encarcelado y mantenido bajo condiciones de aislamiento durante más de 27 años. En otras palabras, independientemente de su fuerza y capacidad política, estamos hablando de alguien que no tiene oportunidad de acceder a fuentes y que, como se enfatiza con frecuencia, no tiene «condiciones en las que pueda trabajar libremente». A pesar de esto, continúa mostrando el camino y abriendo nuevas perspectivas. Ir más allá de esto y desarrollar esta perspectiva debería ser responsabilidad de quienes están en posición de «trabajar libremente». Simplemente repetir las palabras de Öcalan sin añadir nada nuevo ni intentar profundizar en ellas llevaría, en cierto modo, a que el camino que se ha abierto se bloquee.

La comuna, que posee un poder histórico y político significativo, podría convertirse en última instancia en una palabra cuyo significado no esté claro y perder toda su importancia política y estratégica. Esto debe reconocerse como un peligro serio. Hoy en día, existe la oportunidad de superar finalmente el callejón sin salida ideológico que el movimiento socialista ha experimentado durante muchos años, pero esta oportunidad podría perderse si el tema no se aborda con seriedad.

En este punto, cabe señalar un detalle importante en el mensaje de Öcalan al periódico Komînal: «El periódico también podría haberse llamado Komünar», dice. «Komünar», o communard en el francés original, es el término que se les da a quienes participaron personalmente en la Comuna de París. En otras palabras, a diferencia de las connotaciones de la palabra «comunista», se refiere no meramente a alguien que defiende la idea de la comuna, sino a alguien que ha tomado parte personalmente en una «comuna insurgente»; alguien que es parte de la comuna. Decir: «El periódico también podría haberse llamado Komünar», de hecho sugiere que quienes piensan y escriben sobre la comuna deberían convertirse en una parte orgánica de ella, lo que significa abordar el concepto de la comuna como una realidad concreta.

¿Pueden tener éxito las organizaciones comunales en medio de tantos Estados nación?

Esta pregunta nuevamente depende de lo que entendamos por socialismo. Podríamos preguntarnos si realmente necesitamos restringirnos al concepto de socialismo. En otras palabras, si el socialismo sin Estado no es posible, ¿significa eso que debemos permanecer condenados al Estado para siempre?

La pregunta se puede replantear de la siguiente manera: ¿es posible una vida libre sin el Estado? Sí, lo es. Al contrario, una vida libre con el Estado no es posible. ¿Se puede construir una vida libre a través de la organización comunal? Sí, se puede; de hecho, no se puede construir de ninguna otra manera.

Como señalamos anteriormente, las comunas no deben considerarse estructuras artificiales o sintéticas. La comuna es ya la forma de vida fundamental de la especie humana. El proceso estatal, centralizado en forma de Estado nación, busca eliminar las comunas, pero no ha tenido un éxito completo. Incluso bajo las condiciones más duras de represión, las personas siempre recurren a la comuna. Hemos discutido el enfoque de los movimientos de izquierda y socialistas de Turquía hacia la comuna y la influencia del marxismo ortodoxo en estos movimientos. Sin embargo, bajo condiciones penitenciarias, por ejemplo, lo primero que hizo la gente fue establecer una comuna. Esto se observó de la manera más profunda durante los años de dictadura militar.

Las comunas continúan existiendo de una forma u otra, particularmente en regiones como el Medio Oriente, América Latina, África y el Sudeste Asiático. En estas regiones, el principal apoyo de masas para los movimientos revolucionarios proviene todavía de comunidades que mantienen relaciones comunales. Anatolia y Kurdistán son ricos a este respecto. En Turquía, el Estado central ataca las relaciones comunales, no solo en Kurdistán sino en todas partes. Cuando construye presas y carreteras, confisca los pastos de las aldeas, que son precisamente tierras comunales, e intenta desarrollar la industria en ellas, de hecho busca individualizar a la sociedad y transformar a los seres humanos sociales en vendedores de su fuerza de trabajo. Sin embargo, no se puede decir que haya eliminado por completo incluso una tradición como el imece, el trabajo voluntario colectivo.1

Lo importante, entonces, es regresar genuinamente a la comunidad, profundizar las tradiciones comunales existentes con claridad ideológica y desarrollar una participación política libre y directa basada en la localidad, así como la existencia política de la propia comunidad. Se puede construir una vida libre siguiendo este camino.

Pero si el concepto de la comuna se vacía de su significado, si el nuevo período se entiende como nada más que cambiar los carteles de las asociaciones y centros culturales, entonces esperar que esto produzca resultados sería un optimismo innecesario.






2026 ABU. 28

NAIZ

DAMASCO

Las YPJ abordan ser fuerza especial en el aparato de seguridad sirio

Las milicias kurdas YPJ, compuestas íntegramente por mujeres en Rojava, mantienen conversaciones con el Ministerio de Interior del Gobierno transitorio de Siria para su integración como fuerza diferenciada en el aparato de seguridad del Estado.

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Dos días después del anuncio de la disolución de las kurdo-árabes Fuerzas de Siria Democrática (FSD), en la que se integraban las Unidades de Protección de la Mujer (YPJ), esta organización de Rojava integrada solo por mujeres reveló ayer que el Ministerio sirio de Interior ha propuesto su integración como «una fuerza diferenciada y organizada» en su estructura.

«El futuro de las Unidades de Protección de la Mujer fue el tema central de la reunión. Se destacó la posibilidad de que las YPJ se integren, como una fuerza diferenciada y organizada, en la estructura del Ministerio del Interior», indicó la organización en un comunicado en el que reveló detalles de la reunión mantenida el miércoles en Damasco por su mando general y una delegación del Ministerio.

Añadió en su comunicado que durante el encuentro se abordaron en profundidad «cuestiones de seguridad y estabilidad en Siria», así como «el futuro de la cooperación y la coordinación entre ambas partes», en referencia a las fuerzas kurdas de Rojava y a las nuevas autoridades de Damasco que derrocaron al expresidente Bashar al-Assad y están lideradas por Ahmed al-Sharaa, antiguo líder una filial de Al Qaeda.

Las YPJ celebraron que esta primera toma de contacto con Interior fue «positiva y constructiva», mientras que afirmaron que las reuniones «continuarán».

Por parte de las YPJ, a la reunión en Damasco asistieron las comandantes Newroz Ahmed, Sozdar Haji y Khalisa Ayed, así como la portavoz de las YPJ, Ruken Jamal.

La noche del martes, el comandante de las FSD, Mazlum Abdi, anunció desde Damasco la disolución de la alianza kurdo-árabe tras completarse el proceso de su integración militar en las brigadas del actual Ejército sirio, en cumplimiento de un acuerdo alcanzado en enero con Al-Sharaa.

«Anunciamos con responsabilidad la disolución de las FDS como fuerza militar independiente», subrayó Abdi, quien también anunció la disolución de la Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria (Aadnes), que también será integrada a partir de ahora en el nuevo Estado sirio.

En su declaración, Adbi remarcó que «el derecho a aprender kurdo es uno de los derechos importantes por los que nuestro pueblo ha luchado durante décadas» y le recordó a Al-Sharaa que en numerosas ocasiones se ha referido a la protección de este derecho y al derecho a la educación en la lengua materna.

Las FDS se formaron en 2015 y se convirtieron en la principal fuerza que, respaldada por EEUU, combatió durante años al Estado Islámico (ISIS) en Siria. Tras la caída de Al-Assad en diciembre de 2024, Damasco y la Administración kurda iniciaron negociaciones sobre el futuro del noreste de Siria tras meses de enfrentamientos armados.





Las Unidades de Autodefensa de las Mujeres (YPJ) están negociando actualmente con el Gobierno de transición sirio su continuidad

08/09/2026

https://kurdlat.org/ypj-gobierno-sirio/

Por Agencia de Noticias Rudaw* – Las Unidades de Protección de la Mujer (YPJ) han llegado a un acuerdo inicial con el gobierno de transición sirio para integrarse en el Ministerio del Interior como una unidad especial, según informó el lunes una portavoz de las YPJ, Ruken Jamal.

La representante de las YPJ explicó que durante las reuniones con funcionarios del Ministerio del Interior sirio en Damasco a finales de agosto, estos “aprobaron en principio” la propuesta de las fuerzas de autodefensa femeninas de unirse al ministerio como una fuerza unificada de misión especial, en lugar de que sus combatientes se unieran individualmente o bajo otros nombres.

La delegación de las YPJ, integrada por su comandante Newroz Ahmed y Jamal, comunicó a funcionarios del gobierno central, incluido el ministro del Interior, que la fuerza había intentado inicialmente integrarse en el Ministerio de Defensa, pero la propuesta fue rechazada. Las YPJ consideran ahora la integración en el Ministerio del Interior una alternativa “adecuada”.

El ejército sirio, liderado por islamistas, no incluye mujeres.

“Consideramos oportuno integrarnos al Ministerio del Interior. Para nosotras, la prioridad es preservar nuestra condición de entidad organizada, manteniendo intactos a nuestras combatientes, instituciones y comandantes. Al ver la actitud positiva del Ministerio del Interior para integrarnos específicamente como una fuerza de misión especial, lo consideramos apropiado”, declaró Jamal.

Damasco no se ha pronunciado sobre el acuerdo.

Jamal indicó que funcionarios del Ministerio del Interior informaron a la delegación que estudiarían la posibilidad de permitir que las YPJ se unieran como una unidad de misión especial antes de tomar una decisión final.

Jamal añadió que las YPJ no habían encontrado ningún obstáculo a la propuesta hasta el momento, y señaló que dicha unidad sería la primera de su tipo en Siria. La fuerza propuesta se desplegaría en ciudades del noreste de Siria (Rojava), confirmó.

A finales del mes pasado, Mazloum Abdi anunció la disolución de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), días después de declarar que el proceso de integración de las instituciones militares, de seguridad y administrativas de Rojava al Estado sirio había concluido.

Las YPJ son la rama femenina de las Unidades de Protección Popular (YPG), que constituían la columna vertebral de las FDS.

El proceso de integración es el resultado de un acuerdo alcanzado en enero entre las FDS y el gobierno interino de Siria tras semanas de enfrentamientos. El acuerdo fue mediado por Estados Unidos y Francia, y respaldado por varios países de la región, incluida Turquía.

Tras el anuncio de Abdi, el presidente interino sirio, Ahmed al Sharaa, nombró al excomandante de las FDS como asesor presidencial de la cuestión kurda. Abdi declaró en una entrevista reciente que aún no ha comenzado oficialmente su labor.

Según Jamal, las YPJ contaban con unas 3500 combatientes cuando se unieron a las FDS en los enfrentamientos de enero, pero desde entonces sus filas se han reducido a unas 1500 milicianas.

Añadió que algunas combatientes fueron transferidas a fuerzas de seguridad internas afiliadas al Estado “voluntariamente y con nuestra aprobación”, mientras que otras optaron por trabajar en instituciones en Rojava o regresar a la vida civil.

Las YPJ desempeñaron un papel destacado en la campaña respaldada por Estados Unidos contra el Estado Islámico (ISIS), que perdió su último bastión territorial en Siria en 2019. La fuerza también combatió a Turquía y a grupos sirios respaldados por Ankara antes de la caída del gobierno de Bashar al Asad, así como a fuerzas afiliadas a las nuevas autoridades sirias durante los enfrentamientos de enero.

Jamal afirmó que 979 integrantes de las YPJ murieron en desde que se desataron los conflictos internos en Siria.

A su vez, manifestó que seis miembros de las YPJ permanecen en cautiverio. Tres fueron capturadas durante enfrentamientos con Turquía y sus aliados sirios en Afrin en 2018, mientras que Cicek Kobane fue detenida en Gire Spi (Tal Abyad) en 2019 y posteriormente condenada a cadena perpetua en Turquía. Otras dos fueron capturadas durante enfrentamientos con fuerzas sirias respaldadas por Turquía en Manbij semanas antes de la caída de Al Asad.





La situación en Rojava y Siria

Publicado el 18 de septiembre de 2026



https://redeslibertarias.com/2026/09/18/la-situacion-en-rojava-y-siria/

4 de septiembre de 2026

Comuna Internacionalista de Rojava

Desde que el 29 de enero de 2026 se firmara un acuerdo entre la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria y el Gobierno de transición yihadista sirio, Siria y Rojava han experimentado profundos cambios políticos, militares y sociales. Las informaciones engañosas de los medios de comunicación, así como la rápida evolución de los acontecimientos, han generado confusión en la percepción internacional de la situación. En este documento queremos esbozar los cambios fundamentales que se están produciendo actualmente y sus consecuencias.

¿Qué significa la integración de las SDF en el ejército sirio?

En los medios de comunicación han circulado narrativas que afirman que las SDF se han disuelto. Sin embargo, en una declaración oficial de las SDF del 20 de agosto de 2026, el comandante de las SDF, Mazlum Abdi, establece una distinción sutil pero significativa: en lugar de hablar de una disolución, Abdi describe el proceso como una integración de las SDF en el ejército sirio. ¿Qué significa esto? Los combatientes que antes formaban parte de las SDF y se organizaban en unidades locales seguirán prestando servicio como fuerza de defensa militar local de las regiones kurdas de Siria. Hasta ahora, la integración abarca cuatro divisiones diferentes: Heseke, Qamishlo, Derik y Kobane. A partir de ahora, estas divisiones ya no constituyen una fuerza militar independiente, a diferencia de lo que eran anteriormente las SDF. En un sentido más amplio, están vinculadas al ejército sirio. Sin embargo, los comandantes locales son todos antiguos comandantes de las SDF y conservan la iniciativa local. Esto significa que los combatientes kurdos y árabes de estas divisiones pueden continuar con su organización y la defensa de sus ciudades como hasta ahora. El grado en que su vinculación con el ejército sirio afectará a las estructuras locales dependerá, sobre todo, de nuestra fuerza política y social. Lo que el ejército sirio se ha negado hasta ahora a aceptar es la integración de las Unidades de Defensa de las Mujeres (YPJ), que anteriormente formaban parte de las SDF.

Naturalmente, esta integración reduce la iniciativa y la movilidad de las que antes disponían las SDF. Por otro lado, abre la posibilidad de ejercer una influencia significativa sobre el ejército sirio. En las últimas semanas, ya se ha destituido a varios comandantes islamistas radicales del ejército sirio. No se puede negar la influencia del nuevo viceministro de Defensa para la región oriental de Siria, el comandante de las SDF Sipan Hemo.

La situación militar en Siria es, en general, extremadamente inestable. Ni siquiera el ejército sirio ejerce un control real sobre todas las zonas de Siria y sus poblaciones. La sociedad siria es multiétnica y tiene un alto nivel educativo. Un ejército como el HTS, apoyado por Estados Unidos y compuesto en gran medida por yihadistas extranjeros, que cometió masacres devastadoras contra drusos, alevis y kurdos en el país en tan solo un año, nunca se ganará la confianza de la población. Por lo tanto, no hay que olvidar nunca que Siria sigue inmersa en un periodo de transformación. Cuanto mayor sea el poder político y organizativo de las fuerzas democráticas y socialistas, mayor será la probabilidad de transformar la situación militar en el país.

¿Qué será de las YPJ?

Desde hace más de un año, la integración de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) como división autónoma en el ejército sirio figura en la agenda de las negociaciones con Damasco. Desde el principio, el Gobierno de transición sirio ha tratado de excluir a las unidades de mujeres del YPJ de estas conversaciones. Desde el principio, el Gobierno de transición intentó garantizar que las integrantes de las YPJ solo se integraran de forma individual en las fuerzas de seguridad locales de las regiones predominantemente kurdas, las denominadas Asayish. En respuesta, se lanzó la campaña «Todas somos YPJ» con el apoyo de mujeres de todo el mundo. Durante varias conversaciones diplomáticas con el Gobierno de transición, se ha insistido repetidamente en la continuidad de las YPJ.

En un comunicado de prensa del 4 de agosto de 2026, la comandante de las YPJ, Ruken Cemal, declaró que las YPJ estarían dispuestas a integrarse como una «unidad antiterrorista autónoma dentro del Ministerio del Interior». Esto significaría que las unidades de las YPJ permanecerían intactas, pero no pasarían a formar

parte del ejército sirio. El Ministerio del Interior en Heseke está dirigido por el excomandante de las SDF, Siamend Afrin, y la excomandante de las YPJ, Nesrin Abdullah. Como unidad antiterrorista, las YPJ conservarían, por lo tanto, un cierto grado de independencia e iniciativa.

Una desventaja de esta propuesta sería que no sería posible la participación activa en unidades militares de mayor rango, y que solo las mujeres a título individual podrían incorporarse a las divisiones autónomas del ejército sirio en las regiones kurdas. La ventaja sería que, si las YPJ se organizaran como una unidad antiterrorista local dentro del Ministerio del Interior, tendrían mayor autonomía con respecto al ejército sirio y, como fuerza de seguridad local, seguirían estando más cerca de la sociedad y de las mujeres. Sin embargo, por el momento no está claro si esta propuesta será aceptada. Aún no se han hecho públicos los resultados de la última reunión celebrada el 25 de agosto entre la comandante de las YPJ, Newroz Ehmed, y el presidente Ahmed Shaara.

La lengua kurda: ¿aceptada o prohibida?

La segunda cuestión que ha dado lugar a repetidos debates durante la aplicación del acuerdo del 29 de enero es la lengua kurda. Durante 15 años, los niños kurdos han recibido educación en su lengua materna desde la escuela primaria hasta la universidad. Esto constituye en sí mismo una revolución cultural y uno de los mayores logros de la Revolución de Rojava.

Sin embargo, en nombre de la «unificación del país», el Gobierno de transición sirio está poniendo obstáculos a la educación kurda. Turquía desempeña un papel fundamental en este sentido, ya que ejerce una enorme influencia política sobre Siria. Turquía está impidiendo activamente que la lengua kurda sea aceptada como lengua principal de la enseñanza en las regiones kurdas, ya que esto tendría enormes consecuencias para la lucha por la lengua kurda en Turquía y en el Kurdistán del Norte.

Tras largas conversaciones entre representantes de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria y el Gobierno de transición sirio, el 27 de agosto se firmó un acuerdo. La lengua kurda fue reconocida como lengua oficial de la enseñanza. En el futuro, habrá tres horas de clases de lengua kurda y una hora de educación cultural a la semana en las regiones kurdas. Durante un año de transición, a partir del próximo curso escolar en otoño, las asignaturas de ciencias sociales, historia, geografía y filosofía también se impartirán en kurdo. Aunque los representantes de la Administración Autónoma del Norte y Este de Siria insistieron durante las negociaciones en que el kurdo debía reconocerse como lengua principal de la enseñanza, el Gobierno de transición ejerció una enorme presión y, finalmente, se aceptó el acuerdo de cuatro horas semanales de enseñanza en kurdo.

Sin embargo, decenas de organizaciones civiles, entre ellas la organización de mujeres KongraStar, la Universidad de Rojava, así como colegios y sindicatos de docentes, convocaron protestas. El objetivo es generar presión ciudadana durante el año de transición para ampliar el derecho a la educación en lengua kurda en los colegios. El objetivo a largo plazo es también garantizar el derecho a colegios en lengua kurda antes de que se apruebe la nueva Constitución de Siria.

La situación crítica en Heseke

Heseke es una ciudad multiétnica situada en los límites de Rojava. En Heseke, la población árabe supera en número a la kurda. Desde el fin de la guerra, el Gobierno de transición sirio ha intentado ganar una influencia significativa sobre Heseke, sobre todo con el fin de ganarse el apoyo de la sociedad árabe. Se está llevando a cabo una guerra especial para manipular a la sociedad.

Esto quedó patente, por ejemplo, cuando la población desplazada de Serekaniye fue atacada por milicias yihadistas al regresar a su ciudad natal, lo que provocó protestas en todo Rojava. Aunque se trataba de protestas civiles, se intensificaron en varias ciudades, incluida Heseke. La Municipalidad de Heseke, que

sigue siendo administrada por la población local, fue atacada por un grupo de jóvenes. Públicamente, se afirmó que los provocadores pertenecían a la «Juventud Revolucionaria», vinculada al Movimiento de Liberación Kurdo. Sin embargo, las investigaciones revelaron que los ataques habían sido perpetrados por partidarios del partido nacionalista kurdo KDP, procedente de Kurdistán del Sur. En lugar de luchar por los derechos kurdos, su principal estrategia consiste en difundir propaganda contra el Movimiento por la Libertad Kurda y contra el proceso de integración, con el objetivo de hacerse con el control de la región. El KDP apoya el proyecto de Israel de establecer un pequeño Estado kurdo bajo control israelí en Siria. Este proyecto imperialista, y la división provocada por el KDP a través de sus políticas, está causando un daño inmenso al proceso.

A raíz de estas provocaciones, el Gobierno de transición sirio acusó a las fuerzas de seguridad locales de Heseke de ser incapaces de controlar la ciudad. Utilizando esto como pretexto, el Gobierno de transición está desplegando ahora sus propias fuerzas de seguridad en Heseke. En este contexto, se están produciendo repetidos movimientos de tropas de las fuerzas de seguridad del Gobierno de transición en la zona de Heseke, el más reciente de los cuales ha contado con un contingente de 600 efectivos.

Este es solo un ejemplo entre muchos de las sutiles tácticas de guerra especial que se están utilizando para debilitar al Movimiento de Liberación Kurdo. Cada vez que se plantean objeciones, el Gobierno de transición amenaza con reavivar la guerra. Una situación así sería difícil de soportar para la sociedad de Rojava tras las masacres y la toma de rehenes ocurridas a principios de año. Con el fin de garantizar las libertades culturales y políticas a largo plazo, y con ellas la base de su propia autodefensa, se está haciendo todo lo posible para impedir que la guerra continúe. La única forma de contrarrestar las provocaciones del gobierno de transición es mediante una enorme resistencia social basada en la autoorganización de la población.

Integración democrática: ¿qué significa?

Tras el inicio del genocidio en Gaza por parte de las fuerzas imperialistas el 7 de octubre de 2023, Rêber Apo (Abdullah Öcalan) percibió el gran peligro de que también se estuviera gestando una guerra de aniquilación similar contra otros pueblos oprimidos de Oriente Medio. Para evitar una «gazificación» del Kurdistán, proclamó la fase de Paz y Sociedad Democrática, con la estrategia de la integración democrática.

En este contexto, la integración no significa asimilación, sino más bien la lucha por ampliar la autoorganización social a nivel político y jurídico. Según la perspectiva de Rêber Apo, deben ponerse en práctica tres líneas: la Sociedad Democrática, la política democrática y la integración democrática. El pilar fundamental de esta estrategia es la organización democrática de la sociedad al margen del Estado. Según Rêber Apo, la integración en el Estado solo constituye el 10 % de la estrategia. El 90 % restante debe centrarse en organizar la sociedad para impedir la dependencia del Estado y evitar caer en una posición de pasividad. Al mismo tiempo, esta estrategia constituye un intento de superar el conflicto permanente con el Estado y de ejercer una influencia activa en la política estatal.

Sin embargo, en términos generales, lo que está ocurriendo actualmente en Siria aún no constituye una integración democrática. Existen críticas significativas dentro del movimiento kurdo hacia las políticas agresivas del gobierno de transición. No obstante, también está claro que la situación no puede resolverse a nivel puramente militar. Para evitar que se repitan una y otra vez las masacres contra la sociedad, es importante llevar a cabo una transformación activa del Estado.

Mazlum Abdi se ha convertido ahora en asesor de Ahmed Shaara, e Ilham Ahmed ocupará su puesto en la diplomacia del Parlamento sirio. Por supuesto, esto aún dista mucho de significar que el Gobierno de transición acepte a los kurdos como entidad política. Pero abre la posibilidad de ejercer una influencia significativa sobre toda Siria a largo plazo.

A partir de ahora, se están reforzando los lazos diplomáticos con los alevis de la costa, los drusos del sur de Siria, las organizaciones de mujeres y las fuerzas democráticas sirias. Se trata de una gran oportunidad que se ha abierto como resultado de la integración. Si todas las fuerzas democráticas de Siria se organizan y se unen, los grupos yihadistas radicales perderán su influencia. Esto no es una utopía

la lucha por ello es una necesidad. Hasta que se apruebe la nueva Constitución de Siria, el objetivo es reforzar la influencia de las fuerzas democráticas dentro de las estructuras del Gobierno de transición para que la Constitución sea lo más democrática posible.

El papel del internacionalismo

Es comprensible que haya muchas dudas y mucha confusión. En Internet circula una gran cantidad de desinformación y malinterpretaciones con el fin de declarar que la Revolución de Rojava ha terminado. Las críticas a las decisiones que se están tomando son comprensibles. El propio Movimiento Kurdo tampoco está satisfecho con muchas de las decisiones que se están adoptando. Sin embargo, tras la guerra, el poder de negociación política de las fuerzas democráticas en Siria se ha visto debilitado. Por lo tanto, actualmente se están haciendo concesiones para proteger a la sociedad de que continúen las masacres.

Además, se está iniciando una fase de análisis y autocrítica en nombre del movimiento con el fin de reforzar aún más la actividad democrática y la autodefensa de la sociedad en el futuro.

Sin embargo, esto no significa que se haya abandonado la revolución ni el objetivo de una Rojava y una Siria democráticas y socialistas. Especialmente en esta etapa, es más importante que nunca estar al lado del pueblo de Rojava y defender juntos los logros de la revolución. La revolución en Rojava ha sido internacionalista desde el principio y solo seguirá existiendo si permanece vinculada a las luchas democráticas y socialistas de todo el mundo.

Por lo tanto, no es momento de dar pasos atrás, sino de creer aún más firmemente en nuestros principios compartidos y apoyar al pueblo de Rojava. Como dice Rêber Apo: la lucha por una paz auténtica es más difícil que cualquier enfrentamiento militar.

Desde Chiapas hasta Palestina y el Kurdistán: ¡juntos por la paz y la autodeterminación!






Abdullah Öcalan: “Sin una paz digna, la democracia y la libertad no pueden perdurar”

30/09/2026

https://kurdlat.org/ocalan-paz-democracia-libertad/


Por Agencia de Noticias ANF* – El líder kurdo encarcelado Abdullah Öcalan envió ayer un mensaje a la Conferencia Internacional sobre Paz e Integración Democrática, celebrada en Londres, que finaliza hoy.

El encuentro se centra en las experiencias internacionales de los procesos de paz y su importancia para una solución democrática y política a la cuestión de Kurdistán. 

En su mensaje, Öcalan retoma su Llamamiento a la Paz y a una Sociedad Democrática del 27 de febrero de 2025 y afirma que la perspectiva política que se abrió entonces debe desarrollarse ahora en la práctica.

A continuación publicamos el mensaje completo:

Mi Llamamiento a la Paz y a una Sociedad Democrática del 27 de febrero de 2025 abrió la puerta a una nueva etapa. El movimiento PKK (Partido de los Trabajadores de Kurdistán), la política democrática, los partidos representados en el Parlamento de Turquía y, en general, la sociedad turca han acogido este llamamiento. Ahora es el momento de avanzar por esta puerta que se ha abierto. Los temas que abordan en esta conferencia se refieren precisamente a las tareas que tenemos ante nosotros en este umbral. Al basarse en experiencias internacionales y perspectivas kurdas, y al debatir cómo una apertura política puede transformarse en una paz duradera, están dando forma práctica a este llamamiento.

La paz no se logra con un solo acuerdo ni una sola ley. El cese de las armas es solo el comienzo. Lo que perdura es la construcción de una sociedad democrática. La transición del conflicto armado a una paz sostenible requiere una transformación política, jurídica, institucional y social a largo plazo. El verdadero objetivo de esta transformación es construir una sociedad democrática. En mi opinión, la revolución no es una transferencia de poder, sino una transformación mediante la construcción. Una “libertad” alcanzada por la violencia pronto se convierte en lo opuesto a los valores por los que se libró la lucha. Sin una paz digna, la democracia y la libertad no pueden perdurar; ni la democracia puede desarrollarse ni la paz social puede arraigarse bajo la sombra de las armas.

La relación milenaria de los kurdos con turcos, persas y árabes no se basa en un antagonismo mutuamente excluyente, sino, a pesar de sus altibajos, en una dialéctica recíproca. Hoy es posible renovar estas relaciones mediante la integración democrática, sin asimilación ni separación. Las soluciones separatistas no se corresponden con la realidad de esta geografía (en referencia a Medio Oriente), donde pueblos, culturas y comunidades religiosas conviven entrelazadas. El principio de fraternidad, en cambio, se fundamenta en realidades históricas y sociológicas.

Las relaciones de los kurdos con turcos, persas, árabes y los demás pueblos de esta tierra no pueden resolverse trazando fronteras. Millones de kurdos viven en las principales ciudades de los Estados de esta región. Una separación del tipo “kurdos al norte, turcos al sur”, por ejemplo, no se corresponde ni con los terrenos comunes históricamente desarrollados ni con la proximidad social entre estas comunidades.

La integración es lo opuesto a la asimilación: la asimilación disuelve e intensifica la hostilidad, mientras que la integración une y crea paz y fraternidad. Esta integración implica la participación voluntaria de una sociedad democrática en una república democrática dentro del marco de los derechos colectivos, preservando al mismo tiempo su propia identidad.

El PKK, que fundé, surgió en las condiciones de su tiempo como una lucha por la supervivencia. Demostró la existencia de los kurdos y rompió la cadena de la negación. En el mundo de 2025, el pueblo kurdo es una realidad histórica que ya no se puede negar. Por esta razón, la misión histórica de nuestro movimiento se ha cumplido. Como toda estructura revolucionaria, debe evolucionar hacia una nueva forma una vez que haya completado su misión. La disolución no es ni un final ni una rendición, sino una transición a una nueva fase histórica. Insistir en mantener la antigua forma perjudicaría a todos, en primer lugar a los kurdos.

Ya no se deben glorificar las armas; ahora hay que construir la sociedad. La política democrática ha sustituido la estrategia de la lucha de liberación nacional. Nuestras armas más poderosas son la palabra, la ley y la sociedad organizada. Una política plenamente democrática solo es posible en condiciones normales, donde no solo las armas hayan enmudecido, sino que también se hayan eliminado la violencia y la amenaza mutua de guerra.

Una Turquía en la que los kurdos participen con conciencia democrática se convertirá en una auténtica república democrática. En Turquía y Medio Oriente, el objetivo no debe ser la secesión, sino la construcción conjunta de una democracia genuina.

La solución a la crisis en Medio Oriente no reside en la búsqueda de nuevos Estados nación que rompan las fronteras existentes, sino en revivir lo que los pueblos tienen en común; en otras palabras, a través de un proceso de negociación orientado a la integración y la construcción de redes democráticas locales.

Queridos amigos:

Transformar una apertura política en una paz duradera no se logra con la decisión de una sola parte. La integración requiere pasos recíprocos, comprensión mutua y reconocimiento del sufrimiento de la otra parte. Un proceso que no esté respaldado por acuerdos legales no puede avanzar más allá de un breve período sin conflicto. La paz duradera, por el contrario, exige que la política democrática se arraigue en la vida cotidiana, en los barrios, las ciudades y las instituciones. Al mismo tiempo, nuestro mundo emocional y nuestras formas de pensar deben cambiar de acuerdo con las nuevas condiciones.

Sin ley, la existencia no puede alcanzar estatus jurídico y la lucha democrática queda sin fundamento. Las garantías necesarias consisten en el reconocimiento de la sociedad democrática, el libre desarrollo de la lengua y la cultura, la ampliación de los derechos de autogobierno local y un marco en el que la ciudadanía constitucional y la ciudadanía libre se complementen. Mientras el orden jurídico unilateral y centralista del Estado nación no se reestructure mediante reformas constitucionales y legislativas, no se podrá generar confianza. Si la república no se democratiza, tampoco podrá realizarse la integración democrática.

Quienes participaron en la lucha armada deben tener la oportunidad de reintegrarse a la vida política y civil, y asumir responsabilidades dentro de la política democrática. Una vez concluido el proceso, estas personas participarán activamente en el debate democrático, el ámbito jurídico y la vida civil. La integración democrática implica formar parte de la sociedad y participar activamente en una etapa pacífica y no violenta.

Las formas de participación que sustentarán la transición de una política de conflicto a una política democrática no se limitan a la representación parlamentaria y las elecciones. Las redes de democracia local, los consejos vecinales y municipales, las cooperativas, los partidos políticos, la sociedad civil y las administraciones locales son fundamentales para esta transición. La política democrática abarca toda forma de organización y acción mediante la cual la sociedad se empodera políticamente.

Los arreglos constitucionales e institucionales deben abordar la diversidad política, regional, lingüística y cultural no mediante un proyecto de nación homogénea, sino a través del concepto de nación democrática. La nación democrática es un modelo político en el que las distintas identidades comparten el derecho común a la igualdad, la libertad y la fraternidad. Las diferencias de idioma, religión, cultura y pertenencia regional constituyen una fuente de riqueza. La imposición de la homogeneidad ha generado crisis en esta región; el reconocimiento de la diversidad, por el contrario, proporciona el fundamento constitucional para su solución.

Dado que la existencia se materializa a través del lenguaje y la cultura, reconocerla requiere eliminar las barreras a la educación y al desarrollo cultural.

En una solución sostenible, las administraciones locales y regionales no son meros organismos que alivian la carga del gobierno central, sino administraciones democráticas locales que dan forma a la vida social. La organización de la sociedad democrática funciona bajo el mismo marco político que el Estado nación y mediante la participación directa de la sociedad. El fundamento de la solución no reside en poderes centralizados, sino en derechos democráticos y una organización social arraigados y consolidados a nivel local. La creación de consejos en los ámbitos de la educación, la salud, la cultura, la economía y la política constituye la base de la sociedad democrática.

Las mujeres, las minorías, la sociedad civil y los medios de comunicación no son cuestiones de paz que puedan “resolverse más adelante”, sino participantes activos en este proceso hoy mismo. La cuestión de la mujer es uno de los problemas fundamentales que enfrenta la sociedad democrática. La libertad de las mujeres y la conciencia ecológica constituyen la base de la construcción de una sociedad democrática. Las diferentes identidades, comunidades religiosas y grupos sociales deben participar activamente en la gobernanza local. Sin su participación efectiva, no pueden arraigarse las reformas legales ni lograrse la reconciliación social.

Queridos amigos:

Mi llamamiento a los pueblos de Turquía y a esta conferencia es el siguiente: el objetivo no es la separación, sino la construcción conjunta de una auténtica democracia. La cuestión kurda dejó de ser hace tiempo una cuestión de un solo pueblo; es una cuestión que concierne al futuro compartido de Turquía y Medio Oriente. Se espera de ustedes que traduzcan esta transición y estas ideas teóricas a la práctica, y que conecten y concreten las experiencias internacionales con los fundamentos históricos de la fraternidad en esta región.

En un Medio Oriente donde la cuestión kurda sigue sin resolverse, no es posible construir un futuro más pacífico, seguro y habitable para todos.

El camino a seguir reside en la reciprocidad, las garantías legales y una organización democrática que impregne todos los ámbitos de la sociedad. En el umbral de una nueva era, lo que importa no es destruir el Estado, sino construir una sociedad libre.

Este proceso no está dirigido contra ningún sector de la sociedad ni exclusivamente a ningún grupo en particular. Es una mano tendida a todos aquellos que defienden una solución, la paz y los valores democráticos, y un llamado a la acción conjunta.

Con mis más cordiales saludos y respeto,

Abdullah Öcalan

İmralı








L’obertura d’una nova fase a Rojava

Després d'una dècada de guerra i autogovern kurd la revolució a Rojava encara una nova etapa. Una anàlisi de les seves conquestes, contradiccions i límits, el procés d'integració de les SDF a l’Estat sirià i els reptes per preservar l’autonomia, els drets i la participació popular.

L’obertura d’una nova fase a Rojava

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Rojava: balanç, autocrítica i perspectives  

Durant més d’una dècada, Rojava ha estat molt més que una geografia enmig de la guerra siriana. Ha estat l’escenari on el moviment d’alliberament kurd ha qüestionat l’estat-nació, ha impulsat l’alliberament de les dones i ha desafiat les formes tradicionals de centralització del poder. Des de 2012, la construcció de comunes, consells, cooperatives, institucions de dones i estructures d’autodefensa ha configurat una experiència que, amb totes les seves contradiccions, ha convertit la guerra en una oportunitat de transformació social.

Fa temps que el moviment d’alliberament Kurd reflexiona al voltant de la seva praxi. Però el 2026 ha obligat el moviment a accelerar aquest procés. Les ofensives de principis d’any, la pèrdua de bona part dels territoris administrats durant anys per les Forces Democràtiques Sirianes (SDF) i el procés d’integració amb Damasc han obert una nova etapa. El mateix Mazloum Abdi va definir aquest moment com el pas «dels camps de batalla als camps de construcció».

La qüestió és què queda de la revolució quan canvia radicalment una part essencial de l’arquitectura militar i administrativa que la protegia i, sobretot, què ha après el moviment de quinze anys de construcció política sota condicions de guerra? Per entendre els encerts i errors de la Revolució de Rojava i la seva voluntat d’entomar la pau cal situar-la en el context històric del moviment d’alliberament kurd. Per això ens cal viatjar breument a la realitat del poble kurd des dels anys vint.

La crua realitat de la resistència kurda per la seva existència 

El genocidi armeni, la persecució de comunitats gregues i assíries i els processos d’homogeneïtzació demogràfica van formar part de la base sobre que la República de Turquia va néixer, sobre les ruïnes de l’Imperi Otomà i en un procés de transformació forçada d’un espai multiètnic en un estat-nació. La nova República va impulsar una identitat nacional turca única, mentre la població era sotmesa a polítiques de repressió i assimilació. Especialment, després del cop militar de 1980, milers de kurds, quadres del PKK i de l’esquerra turca han estat empresonats i torturats sistemàticament; en destaca aquí la presó militar de Diyarbakir (Amed) i la seva respectiva resistència. En resposta a això l’any 1984 començava la lluita armada del PKK contra l’estat turc.

A l’Iraq, la població kurda va patir una violència estatal devastadora sota Saddam Hussein, especialment durant la campanya d’Anfal i l’atac químic contra Halabja el 1988. A Síria, el règim baasista va aplicar polítiques de repressió i discriminació, incloent-hi restriccions a l’expressió cultural i política i la negació de la ciutadania a molts kurds. El moviment kurd va desenvolupar, per tant, una cultura organitzativa capaç de sobreviure a l’empresonament, la repressió militar i l’aïllament polític. L’arribada d’Abdullah Öcalan i de quadres del PKK a Síria el 1979 va permetre establir-hi una important infraestructura política i transmetre formes d’organització i una cultura política pròpies, tot i que la prioritat política i militar continuava sent la lluita a Turquia. La construcció política de Rojava s’ha d’entendre dins d’aquesta trajectòria més àmplia i de la cultura política desenvolupada pel moviment kurd a les diferents parts del Kurdistan. És amb aquest recorregut i aquesta història en el que la societat al Nord i l’Est de Síria, després d’una sagnant guerra civil, que ha deixat més de 15.000 morts pel que fa al cantó revolucionari en catorze anys de conflicte qui més busca i demana pau.  

Una crònica del darrer any a Rojava.  

Entre 2025 i principis de 2026, el nord i l’est de Síria van quedar atrapats en una tenalla. Turquia mantenia la pressió militar sobre les SDF i els seus aliats de l’Exèrcit Nacional Sirià, mentre Damasc exigia la dissolució de les estructures militars i polítiques de l’autogovern kurd. Washington, que durant anys havia presentat les SDF com el seu principal aliat contra l’Estat Islàmic, va passar a pressionar-les perquè acceptessin cedir el territori de majoria àrab, per empènyer tendències nacionalistes a les zones kurdes i tractar d’acabar amb la revolució al Nord i l’est de Síria. La retirada de Manbij i la batalla de Tishreen van ser els primers senyals d’un canvi de correlació de forces: Ankara colpejava sobre el terreny, Damasc reclamava el territori i els Estats Units actuaven com a mediadors, però cada cop amb menys voluntat de garantir l’autonomia kurda.

Mentrestant, Europa obria les portes diplomàtiques al nou poder de Damasc. França, el Regne Unit i la UE van establir contactes amb les noves autoritats dirigides per Ahmed al-Sharaa, antic dirigent de HTS, força d’origen jihadista. El contrast era difícil d’ignorar: les forces kurdes que havien combatut l’Estat Islàmic amb suport occidental eren empeses cap a la dissolució de la seva autonomia, mentre els antics combatents jihadistes de HTS passaven de ser una força insurgent a interlocutors legítims de les cancelleries occidentals. La diplomàcia europea, presentada com una aposta per la transició siriana, contribuïa així a consolidar el nou centre de poder de Damasc.

El gener de 2026, les peces van acabar encaixant. Contactes i reunions entre representants sirians, turcs, nord-americans, israelites i europeus van precedir l’ofensiva contra les zones kurdes d’Alep i, posteriorment, contra el nord-est de Síria. Des d’aquesta perspectiva, el que havia semblat una suma de decisions separades revela una mateixa trajectòria: Turquia pressionant militarment, Damasc preparant la reconquesta territorial, els Estats Units retirant progressivament les seves garanties i Europa normalitzant el nou poder sorgit de l’antiga insurgència jihadista. El resultat va ser el desmantellament de bona part de l’espai polític i territorial construït per les SDF. Un resultat que, des d’una lectura política, difícilment pot separar-se de la trama d’interessos i complicitats que va envoltar la nova configuració de Síria.

Una mirada enrere: autocrítica, transformació i els límits de la revolució 

Les institucions de Rojava, desenvolupades a partir del 2012, s’han consolidat en un context profundament advers. La propaganda i la guerra lliurada perquè Rojava abandones les seves aspiracions socialistes es van fer notar des d’un bon principi. En aquest context l’Administració Autònoma Democràtica del Nord i l’Est de Síria ha hagut de crear serveis públics i estructures administratives en una regió marcada per la destrucció d’infraestructures, els desplaçaments de població i una economia debilitada per anys de conflicte. La guerra ha afectat els equipaments bàsics, però també les xarxes productives, comercials i laborals, limitant la capacitat de desenvolupament i estabilització del projecte polític.

Aquesta dificultat és especialment visible en l’àmbit econòmic. Les cooperatives han estat concebudes com una eina central per construir una economia basada en la producció col·lectiva i la participació comunitària, però el seu pes dins l’economia regional continua sent reduït. Alhora, es manté una tensió entre l’objectiu de descentralitzar l’activitat econòmica i el paper de l’Administració Autònoma en el control de sectors considerats estratègics.

Les mateixes limitacions afecten la consolidació d’una cultura política basada en la participació comunitària. Els desplaçaments, la precarietat i les urgències socials han obligat sovint les institucions a prioritzar la gestió quotidiana per davant de la consolidació d’un model transformador. Això no nega la importància de les estructures creades, però diferencia entre la seva existència institucional i el seu arrelament social. Rojava ha impulsat un projecte polític amb una ambició profunda de transformació, però les condicions materials i temporals del seu desenvolupament han dificultat la plena consolidació dels seus objectius.

El projecte polític de Rojava es va plantejar com una alternativa a l’estat-nació. El confederalisme democràtic, inspirat en els plantejaments d’Abdullah Öcalan, proposava una organització basada en la democràcia de base, les comunes, l’alliberament de les dones, l’ecologia i la participació directa. Tanmateix, la guerra va obligar aquest projecte a conviure amb exèrcits, forces de seguretat, administracions especialitzades i estructures cada vegada més complexes.

Aquesta tensió forma part d’un debat més ampli dins del moviment kurd sobre les conseqüències polítiques de dècades de guerra. El document Red Lines and Opportunities: Overcoming War in Kurdistan, publicat per RiseUp4Rojava, interpreta la dissolució del PKK anunciada el 2025 com una oportunitat per revisar críticament les formes organitzatives desenvolupades durant el conflicte i adaptar-les a una nova etapa.

Una de les qüestions centrals d’aquesta revisió és l’impacte de la militarització sobre la cultura política. Dècades de guerra han format generacions de militants sota una forta influència de la lògica militar, fet que pot afavorir que les estructures armades i de defensa adquireixin més pes que altres formes d’organització social, com les cooperatives, les comunes o els centres de joves.

El problema, per tant, no és només institucional, sinó també polític i social: una revolució basada en la participació necessita evitar que les estructures creades per defensar-la acabin substituint els espais de decisió popular.

Aquesta reflexió connecta amb la crítica d’Öcalan al socialisme real exposada a La sociologia de la llibertat. Öcalan analitza com els soviets, concebuts inicialment com a instruments d’organització democràtica, van acabar subordinats a estructures estatals centralitzades i burocràtiques. Aquest plantejament permet entendre una tensió present també a Rojava: després de la creació el 2015 de l’Administració Autònoma Democràtica del Nord i l’Est de Síria (ADNES), algunes funcions inicialment desenvolupades per assemblees i comunes van passar progressivament a estructures institucionals més especialitzades.

Les comunes, concebudes com espais de participació política des de baix, han assumit en alguns casos funcions més administratives i tècniques, reduint la seva capacitat deliberativa. El repte actual és recuperar-les no només com a mecanismes de gestió de necessitats quotidianes, sinó com a espais de decisió política i construcció comunitària.

En aquest recorregut també cal considerar la relació amb la coalició internacional. La cooperació militar amb Washington va proporcionar a les Forces Democràtiques Sirianes (SDF) capacitats decisives en la lluita contra l’Estat Islàmic i en la supervivència de l’administració autònoma, però també va generar una dependència difícil de conciliar amb el discurs emancipador i antiimperialista del moviment. Aquesta contradicció forma part del desenvolupament d’un projecte condicionat per la guerra, però no explica per si sola les seves tensions internes.

Aquestes qüestions —la militarització, el pes de les estructures especialitzades, la relació entre moviment i societat i les dependències creades durant el conflicte— són anteriors al procés d’integració actual. Durant els darrers mesos, pobles i ciutats han acollit reunions d’avaluació, crítica i autocrítica entre quadres del moviment kurd i sectors de la societat. També s’han impulsat debats al voltant del nou manifest d’Öcalan, Manifest per la pau i la societat democràtica, amb l’objectiu de repensar les formes d’organització a partir de l’experiència acumulada.

El procés de pau i la relació amb l’Estat sirià i la mirada cap al futur 

Després de més d’una dècada de guerra, autogovern i confrontació amb l’Estat Islàmic, Rojava entra en una nova etapa. L’acord d’integració entre les SDF i el govern transicional sirià obre un procés que pot transformar les estructures polítiques, militars i administratives construïdes al nord i l’est de Síria.

L’acord del 29 de gener de 2026 preveia la integració de les estructures de les SDF dins del nou sistema sirià i abordava qüestions com la seguretat, l’administració local, el retorn dels desplaçats i els drets de les diferents comunitats. Tanmateix, la seva aplicació ha generat disputes sobre la reducció de forces militars a les ciutats kurdes, el futur de les YPJ, la representació política kurda, el reconeixement de la llengua kurda i el control dels recursos econòmics.

La qüestió central és què significa realment aquesta integració: una incorporació amb garanties d’autonomia o una absorció progressiva dins de les institucions estatals. Per a un projecte construït sobre l’autogovern local i la participació directa, aquesta diferència és fonamental.

El futur de les SDF i especialment de les YPJ representa un dels punts més sensibles. Les YPJ no són únicament una força militar, sinó també un dels símbols polítics i socials més importants del projecte de Rojava pel que fa a l’organització autònoma de les dones i la seva participació en l’autodefensa. L’agost de 2026, les SDF van anunciar formalment la seva integració amb Damasc, deixant oberta la qüestió de com es preservaran aquestes estructures.

El mateix dilema apareix en l’àmbit civil. El reconeixement de la llengua kurda, la representació política, l’administració local i el control dels recursos determinaran el marge d’autonomia real que conservarà la regió. El debat no és només si les institucions continuaran existint formalment, sinó quines competències mantindran i fins a quin punt la societat podrà continuar participant en les decisions.

La Comuna Internacionalista de Rojava, en la seva anàlisi del setembre de 2026, assenyala les dificultats del procés i la pèrdua de capacitat negociadora després de la guerra, però també interpreta les concessions com una estratègia per evitar una nova escalada i protegir les conquestes socials mentre el moviment es reorganitza.

El moment actual combina dues qüestions inseparables: una autocrítica acumulada durant anys sobre els efectes de la guerra en l’organització política, i un procés d’integració que obliga Rojava a definir què pot cedir, què vol preservar i quin grau d’autogovern pot mantenir dins de la nova Síria.

Segons ciutadans de Rojava, la situació respecte del 2012 ha canviat profundament: per primera vegada, el reconeixement de l’existència del poble kurd i de la seva llengua forma part obertament del debat polític sirià. Però aquest reconeixement no resol les qüestions centrals sobre autonomia, participació política i capacitat d’autogovern.

Rojava va néixer amb la voluntat de superar la lògica de l’estat-nació. Ara, per preservar part del que ha construït, ha de negociar amb l’Estat que el seu projecte pretenia transcendir. El resultat dependrà tant de les condicions de la integració com de la capacitat del moviment per afrontar les contradiccions acumulades durant la seva pròpia trajectòria.

Tanmateix, la societat kurda a Rojava no ha deixat de resistir. La integració de les SDF no significa necessàriament la desaparició de la mobilització que ha sostingut el projecte durant quinze anys. Les protestes recents contra la reducció de l’ensenyament en kurd, l’augment dels preus del combustible i els abusos contra la població mostren que la disputa continua també en l’àmbit social i polític.

Aquesta resistència es manifesta en la capacitat de la societat per mobilitzar-se davant dels atacs i les provocacions, però també en la defensa de la llengua, de les institucions locals i dels drets conquerits durant els anys d’autogovern. Rojava entra així en una nova etapa: pot haver perdut bona part de la seva estructura territorial i militar, però la seva continuïtat dependrà de si la societat kurda és capaç de convertir allò que va construir durant la guerra en una força política i social capaç de resistir dins de la nova Síria.


La apertura de una nueva fase en Rojava

Después de una década de guerra y autogobierno kurdo la revolución en Rojava todavía una nueva etapa. Un análisis de sus conquistas, contradicciones y límites, el proceso de integración de las SDF en el Estado sirio y los retos para preservar la autonomía, los derechos y la participación popular.


Óscar Moix Fernández

Traducción mecánica del texto publicado en https://catarsimagazin.cat/lobertura-duna-nova-fase-a-rojava/


Rojaba: balance, autocrítica y perspectivas

Durante más de una década, Rojava ha sido mucho más que una geografía en medio de la guerra siria. Ha sido el escenario donde el movimiento de liberación kurdo ha cuestionado el estado-nación, ha impulsado la liberación de las mujeres y ha desafiado a las formas tradicionales de centralización del poder. Desde 2012, la construcción de comunas, consejos, cooperativas, instituciones de mujeres y estructuras de autodefensa ha configurado una experiencia que, con todas sus contradicciones, ha convertido a la guerra en una oportunidad de transformación social.

Hace tiempo que el movimiento de liberación kurdo reflexiona en torno a su praxis. Pero el 2026 ha obligado al movimiento a acelerar este proceso. Las ofensivas de principios de año, la pérdida de buena parte de los territorios administrados durante años por las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y el proceso de integración con Damasco han abierto una nueva etapa. El propio Mazloum Abdi definió ese momento como el paso «de los campos de batalla a los campos de construcción».

La cuestión es ¿qué queda de la revolución cuando cambia radicalmente una parte esencial de la arquitectura militar y administrativa que la protegía y, sobre todo, qué ha aprendido el movimiento de quince años de construcción política bajo condiciones de guerra? Para entender los aciertos y errores de la Revolución de Rojava y su voluntad de asumir la paz es necesario situarla en el contexto histórico del movimiento de liberación kurdo. Por eso necesitamos viajar brevemente a la realidad del pueblo kurdo desde los años veinte.


La cruda realidad de la resistencia kurda por su existencia

El genocidio armenio, la persecución de comunidades griegas y asirias y los procesos de homogeneización demográfica formaron parte de la base sobre que la República de Turquía nació, sobre las ruinas del Imperio Otomano y en un proceso de transformación forzada de un espacio multiétnico en un estado-nación. La nueva República impulsó una identidad nacional turca única, mientras la población estaba sometida a políticas de represión y asimilación. Especialmente, después del golpe militar de 1980, miles de kurdos, cuadros del PKK y de la izquierda turca han sido encarcelados y torturados sistemáticamente; destaca aquí la prisión militar de Diyarbakir (Amed) y su respectiva resistencia. En respuesta a esto en 1984 empezaba la lucha armada del PKK contra el estado turco.

En Irak, la población kurda sufrió una violencia estatal devastadora bajo Sadam Hussein, especialmente durante la campaña de Anfal y el ataque químico contra Halabja en 1988. En Siria, el régimen baasista aplicó políticas de represión y discriminación, incluyendo restricciones a la expresión cultural y política y la negación de la ciudadanía a muchos kurdos. El movimiento kurdo desarrolló, por tanto, una cultura organizativa capaz de sobrevivir al encarcelamiento, la represión militar y el aislamiento político. La llegada de Abdullah Öcalan y de cuadros del PKK a Siria en 1979 permitió establecer una importante infraestructura política y transmitir formas de organización y una cultura política propias, aunque la prioridad política y militar seguía siendo la lucha en Turquía. La construcción política de Rojava debe entenderse dentro de esta trayectoria más amplia y de la cultura política desarrollada por el movimiento kurdo en las diferentes partes del Kurdistán.


Es con este recorrido y esta historia, después de una sangrienta guerra civil, que ha dejado más de 15.000 muertes en lo que se refiere a la vertiente revolucionaria en catorce años de conflicto, que la sociedad en el Norte y el Este de Siria es quien más busca y pide paz.


Una crónica del último año en Rojava.

Entre 2025 y principios de 2026, el norte y el este de Siria quedaron atrapados en una tenaza. Turquía mantenía la presión militar sobre las SDF y sus aliados del Ejército Nacional Sirio, mientras Damasco exigía la disolución de las estructuras militares y políticas del autogobierno kurdo. Washington, que durante años se había presentado a las SDF como su principal aliado contra el Estado Islámico, pasó a presionarlas para que aceptaran ceder el territorio de mayoría árabe, para empujar tendencias nacionalistas a las zonas kurdas y tratar de acabar con la revolución en el Norte y el este de Siria. La retirada de Manbij y la batalla de Tishreen fueron las primeras señales de un cambio de correlación de fuerzas: Ankara golpeaba sobre el terreno, Damasco reclamaba el territorio y Estados Unidos actuaba como mediador, pero cada vez con menos voluntad de garantizar la autonomía kurda.

Mientras, Europa abría sus puertas diplomáticas al nuevo poder de Damasco. Francia, Reino Unido y la UE establecieron contactos con las nuevas autoridades dirigidas por Ahmed al Sharaa, antiguo dirigente de HTS, fuerza de origen yihadista. El contraste era difícil de ignorar: las fuerzas kurdas que habían combatido al Estado Islámico con apoyo occidental eran empujadas hacia la disolución de su autonomía, mientras los antiguos combatientes yihadistas de HTS pasaban de ser una fuerza insurgente a interlocutores legítimos de las cancillerías occidentales. La diplomacia europea, presentada como una apuesta por la transición siria, contribuía así a consolidar el nuevo centro de poder de Damasco.

En enero de 2026, las piezas terminaron encajando. Contactos y reuniones entre representantes sirios, turcos, estadounidenses, israelitas y europeos precedieron a la ofensiva contra las zonas kurdas de Alepo y, posteriormente, contra el noreste de Siria. Desde esta perspectiva, lo que había parecido una suma de decisiones separadas revela una misma trayectoria: Turquía presionando militarmente, Damasco preparando la reconquista territorial, Estados Unidos retirando progresivamente sus garantías y Europa normalizando el nuevo poder surgido de la antigua insurgencia yihadista. El resultado fue el desmantelamiento de buena parte del espacio político y territorial construido por las SDF. Un resultado que, desde una lectura política, difícilmente puede separarse de la trama de intereses y complicidades que rodeó la nueva configuración de Siria.


Una mirada atrás: autocrítica, transformación y los límites de la revolución 

Las instituciones de Rojava, desarrolladas a partir del 2012, se han consolidado en un contexto profundamente adverso. La propaganda y la guerra librada para que Rojava abandonara sus aspiraciones socialistas se hicieron notar desde el principio. En este contexto la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria ha tenido que crear servicios públicos y estructuras administrativas en una región marcada por la destrucción de infraestructuras, los desplazamientos de población y una economía debilitada por años de conflicto. La guerra ha afectado las equipaciones básicas, pero también las redes productivas, comerciales y laborales, limitando la capacidad de desarrollo y estabilización del proyecto político.

Esta dificultad es especialmente visible en el ámbito económico. Las cooperativas han sido concebidas como una herramienta central para construir una economía basada en la producción colectiva y la participación comunitaria, pero su peso dentro de la economía regional continúa siendo reducido. A la vez, se mantiene una tensión entre el objetivo de descentralizar la actividad económica y el papel de la Administración Autónoma en el control de sectores considerados estratégicos.

Las mismas limitaciones afectan la consolidación de una cultura política basada en la participación comunitaria. Los desplazamientos, la precariedad y las urgencias sociales han obligado a menudo a las instituciones a priorizar la gestión cotidiana por delante de la consolidación de un modelo transformador. Esto no niega la importancia de las estructuras creadas, pero diferencia entre su existencia institucional y su arraigo social. Rojava ha impulsado un proyecto político con una ambición profunda de transformación, pero las condiciones materiales y temporales de su desarrollo han dificultado la plena consolidación de sus objetivos.

El proyecto político de Rojava se planteó como una alternativa al estado-nación. El confederalismo democrático, inspirado en los planteamientos de Abdullah Öcalan, proponía una organización basada en la democracia de base, las comunas, la liberación de las mujeres, la ecología y la participación directa. Aun así, la guerra obligó a este proyecto a convivir con ejércitos, fuerzas de seguridad, administraciones especializadas y estructuras cada vez más complejas.

Esta tensión forma parte de un debate más amplio dentro del movimiento kurdo sobre las consecuencias políticas de décadas de guerra. El documental Red Lines and Opportunities: Overcoming War in Kurdistán, publicado por RiseUp4Rojava, interpreta la disolución del PKK anunciada el 2025 como una oportunidad para revisar críticamente las formas organizativas desarrolladas durante el conflicto y adaptarlas a una nueva etapa.


Una de las cuestiones centrales de esa revisión es el impacto de la militarización sobre la cultura política. Décadas de guerra han formado generaciones de militantes bajo una fuerte influencia de la lógica militar, lo que puede favorecer que las estructuras armadas y de defensa adquieran mayor peso que otras formas de organización social, como las cooperativas, las comunes o los centros de jóvenes.

El problema, por tanto, no es sólo institucional, sino también político y social: una revolución basada en la participación necesita evitar que las estructuras creadas para defenderla acaben sustituyendo a los espacios de decisión popular.

Esta reflexión conecta con la crítica de Öcalan al socialismo real expuesta en La sociología de la libertad. Öcalan analiza cómo los soviets, concebidos inicialmente como instrumentos de organización democrática, acabaron subordinados a estructuras estatales centralizadas y burocráticas. Este planteamiento permite entender una tensión presente también en Rojava: después de la creación en 2015 de la Administración Autónoma Democrática del Norte y el Este de Siria (ADNES), algunas funciones inicialmente desarrolladas por asambleas y comunes pasaron progresivamente a estructuras institucionales más especializadas.

Las comunas, concebidas como espacios de participación política desde abajo, han asumido en algunos casos funciones más administrativas y técnicas, reduciendo su capacidad deliberativa. El reto actual es recuperarlas no sólo como mecanismos de gestión de necesidades cotidianas, sino espacios de decisión política y construcción comunitaria.

En este recorrido también debe considerarse la relación con la coalición internacional. La cooperación militar con Washington proporcionó a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) capacidades decisivas en la lucha contra el Estado Islámico y en la supervivencia de la administración autónoma, pero generó también una dependencia difícil de conciliar con el discurso emancipador y antiimperialista del movimiento. Esta contradicción forma parte del desarrollo de un proyecto condicionado por la guerra, pero no explica por sí sola sus tensiones internas.

Estas cuestiones -la militarización, el peso de las estructuras especializadas, la relación entre movimiento y sociedad y las dependencias creadas durante el conflicto- son anteriores al proceso de integración actual. Durante los últimos meses, pueblos y ciudades han acogido reuniones de evaluación, crítica y autocrítica entre cuadros del movimiento kurdo y sectores de la sociedad. También se han impulsado debates en torno al nuevo manifiesto de Öcalan, Manifiesto por la paz y la sociedad democrática, con el objetivo de repensar las formas de organización a partir de la experiencia acumulada.


El proceso de paz y la relación con el Estado sirio y la mirada hacia el futuro

Tras más de una década de guerra, autogobierno y confrontación con el Estado Islámico, Rojava entra en una nueva etapa. El acuerdo de integración entre las SDF y el gobierno transicional sirio abre un proceso que puede transformar las estructuras políticas, militares y administrativas construidas en el norte y el este de Siria.

El acuerdo de 29 de enero de 2026 preveía la integración de las estructuras de las SDF dentro del nuevo sistema sirio y abordaba cuestiones como la seguridad, la administración local, el retorno de los desplazados y los derechos de las diferentes comunidades. Sin embargo, su aplicación ha generado disputas sobre la reducción de fuerzas militares en las ciudades kurdas, el futuro de las YPJ, la representación política kurda, el reconocimiento de la lengua kurda y el control de los recursos económicos.

La cuestión central es lo que realmente significa esta integración: una incorporación con garantías de autonomía o una absorción progresiva dentro de las instituciones estatales. Para un proyecto construido sobre el autogobierno local y la participación directa, esta diferencia es fundamental.

El futuro de las SDF y especialmente de las YPJ representa uno de los puntos más sensibles. Las YPJ no son únicamente una fuerza militar, sino también uno de los símbolos políticos y sociales más importantes del proyecto de Rojava en lo que se refiere a la organización autónoma de las mujeres y su participación en la autodefensa. En agosto de 2026, las SDF anunciaron formalmente su integración con Damasco, dejando abierta la cuestión de cómo se preservarán estas estructuras.

El mismo dilema aparece en el ámbito civil. El reconocimiento de la lengua kurda, la representación política, la administración local y el control de los recursos determinarán el margen de autonomía real que conservará la región. El debate no es sólo si las instituciones seguirán existiendo formalmente, sino qué competencias mantendrán y hasta qué punto la sociedad podrá seguir participando en las decisiones.

La Común Internacionalista de Rojava, en su análisis de septiembre de 2026, señala las dificultades del proceso y la pérdida de capacidad negociadora después de la guerra, pero también interpreta las concesiones como una estrategia para evitar una nueva escalada y proteger las conquistas sociales mientras el movimiento se reorganiza.

El momento actual combina dos cuestiones inseparables: una autocrítica acumulada durante años sobre los efectos de la guerra en la organización política, y un proceso de integración que obliga a Rojava a definir qué puede ceder, qué quiere preservar y qué grado de autogobierno puede mantener dentro de la nueva Siria.

Según ciudadanos de Rojava, la situación respecto a 2012 ha cambiado profundamente: por primera vez, el reconocimiento de la existencia del pueblo kurdo y de su lengua forma parte abiertamente del debate político sirio. Pero ese reconocimiento no resuelve las cuestiones centrales sobre autonomía, participación política y capacidad de autogobierno.

Rojava nació con la voluntad de superar la lógica del estado-nación. Ahora, para preservar parte de lo que ha construido, debe negociar con el Estado que su proyecto pretendía trascender. El resultado dependerá tanto de las condiciones de la integración como de la capacidad del movimiento para hacer frente a las contradicciones acumuladas durante su propia trayectoria.

Sin embargo, la sociedad kurda en Rojava no ha dejado de resistir. La integración de las SDF no significa necesariamente la desaparición de la movilización que ha sostenido el proyecto durante quince años. Las recientes protestas contra la reducción de la enseñanza en kurdo, el aumento de los precios del combustible y los abusos contra la población muestran que la disputa continúa también en el ámbito social y político.

Esta resistencia se manifiesta en la capacidad de la sociedad para movilizarse ante los ataques y provocaciones, pero también en la defensa de la lengua, de las instituciones locales y de los derechos conquistados durante los años de autogobierno. Rojava entra así en una nueva etapa: puede haber perdido buena parte de su estructura territorial y militar, pero su continuidad dependerá de si la sociedad kurda es capaz de convertir lo que construyó durante la guerra en una fuerza política y social capaz de resistir dentro de la nueva Siria.




Murat Karayilan: Turquía debe poner fin a la negación. Los kurdos deben poner fin a la rebelión armada

https://theamargi.com/posts/murat-karayilan-turkey-must-end-denial-kurds-must-end-armed-rebellion


Kamal Chomani: Queridos los espectadores de Amargi, me alegro de que nos estemos reuniendo en otra entrevista.

Pero esta vez la entrevista es muy diferente, es diferente de todas las entrevistas anteriores que has visto. Esta vez, en una de las cuevas del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) en las montañas kurdas, con el Sr. Murat Karayilan, comandante de las Fuerzas de Protección Popular (HPG), sobre los recientes cambios y desarrollos en el Medio Oriente, y los cambios que el proceso de paz ha traído consigo mismo.

Señor Murat Karayilán, muchas gracias por esta oportunidad. Estoy feliz, después de casi 12 años, de volver a verme.

Murat Karayilan: Eres bienvenido. También estamos encantados de volver a verte después de 12 años.

Durante 12 años no me he reunido con ningún medio externo.

La primera vez está contigo ahora. Recientemente siempre han sido nuestros medios internos.

Te deseo éxito, eres bienvenido.

KC: ¡Muchas gracias! El Amargi está muy feliz de que nos haya dado esta oportunidad de discutir los grandes cambios que tienen lugar en el Medio Oriente, Turquía y Kurdistán, hoy.

Sr. Murat Karayilan, quiero empezar con una pregunta para usted. Los cambios profundos

También antes de eso, en el análisis político del PKK, los cambios que ocurrieron con la lucha contra ISIS, y la guerra en Siria, en Libia y en Irak, lo calificaste de la Tercera Guerra Mundial. Existe la guerra de Irán en el Medio Oriente ahora, entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como entre Hezbollah e Israel.

En Siria se ha producido un cambio de régimen. Entre Irán y los países árabes del Golfo hay nuevamente tensiones y conflictos. Estados Unidos sigue presente, pero puede retirarse. También se han retirado de Irak y de la región del Kurdistán. Así que lo llamaste la Tercera Guerra Mundial, y lo definiste así.

¿A dónde se dirige esta guerra? Como político kurdo y comandante de las Unidades de Protección Popular (HPG), ¿cuál es su opinión sobre esta guerra y hacia dónde va?

MK: La Tercera Guerra Mundial surgió con el tiempo. Se diferencia de la Primera y Segunda Guerras Mundiales en sus métodos. No es un solo evento; surgió con el tiempo, se extendió y continúa hasta el día de hoy. Es una guerra global entre las fuerzas capitalistas que compiten por la hegemonía. Es entre las fuerzas que buscan el dominio global. Usted ha mencionado el Medio Oriente, pero también está el conflicto entre Ucrania y Rusia, y Ucrania cuenta con el apoyo de los estados de la OTAN.

La Tercera Guerra Mundial continúa con varios métodos. El objetivo principal es establecer el dominio en el Medio Oriente. Los actores capitalistas globales liderados por Estados Unidos le temen a China.

Estados Unidos y China compiten entre sí en muchos niveles. En particular, en términos de inteligencia artificial (IA) y el desarrollo de nuevas tecnologías. Estas fuerzas creen que China alcanzará el nivel de los Estados Unidos en 10 años, y que ganará el dominio en el Medio Oriente. Los capitalistas globales en Occidente ven esto como una gran amenaza. El objetivo de esta guerra es bloquear la expansión de China.

Es por eso que están tratando de debilitar a Rusia y derrotar a Irán.

Están tratando de construir una línea desde Egipto a Kazajstán para detener el avance de China. Esto no se establece abiertamente, pero es el objetivo central. Las fuentes de energía son muy importantes para las fuerzas capitalistas. Luego hay minerales de tierras raras utilizados para producir chips y paneles solares. Luego está el uranio, como una fuente de energía importante.

El control de estas fuentes de energía es un objetivo principal. La guerra se trata de recursos energéticos y corredores de energía, y cómo ganar dominio y fuerza en este sentido.

Esto continuará, particularmente la actual guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, que continuará y posiblemente incluso se expandirá aún más.

De todos modos, la región ahora se enfrenta a algo más que la guerra entre Irán y Estados Unidos. La guerra se ha extendido.

La guerra entre Arabia Saudita y los hutíes se ha intensificado. La guerra se está extendiendo por toda la región.

Siria sigue en cambio. Lo que pasará mañana es incierto.

En resumen, la Tercera Guerra Mundial está en curso dentro de este marco.

KC: Usted ha discutido las fuerzas dominantes en el Medio Oriente: Israel, Arabia Saudita, Turquía y, en particular, Irán. Quieren crear un nuevo sistema de seguridad. Y antes, de 2014 a alrededor de 2024, los kurdos han sido parte de estas transformaciones y han luchado. Han luchado junto a la Coalición Global liderada por Estados Unidos contra ISIS tanto en Rojava [Kurdistán sirio] como en el sur [iraquí] Kurdistán.

Ahora, los kurdos buscan la paz en todas partes. Sin embargo, el Oriente Medio aún no ha establecido un nuevo sistema de seguridad.

Como el PKK y como kurdos, ¿qué tipo de orden de seguridad y seguridad regional quiere para el Medio Oriente?

MK: En primer lugar, me gustaría decir que no vemos la guerra como una solución. Esta guerra no sirve a los intereses de los pueblos de la región o del mundo. Se trata de los intereses de los gobernantes y capitalistas.

Estamos en contra de la guerra y representamos una tercera línea. La línea de la democracia popular. No estamos tomando partido en esta guerra, y no vemos la guerra como una solución.

Nuestra fórmula de Reber Apo [líder del PKK Abdullah Ocalan] es lo correcto.

El enfoque del líder Apo se basa en el concepto de una nación democrática. Fortalecer y florecer la relación entre los pueblos de la región es esencial. Sobre la base de esto, proponemos construir un sistema no basado en estrechos estados-nación, sino en el confederalismo democrático.

Aquí es donde vemos la liberación y los intereses de los pueblos de la región. No importa si son kurdos, árabes, turcos, persas, armenios o asirios-sirios. Para todos los componentes de la región, su interés radica en un sistema democrático más que en la guerra. Hoy queremos desarrollar una línea de democracia popular basada en la revolución de las mujeres. Sobre la base de la libertad de las mujeres, nuestro objetivo es construir una sociedad democrática entre todos los pueblos con una mentalidad de nación democrática, unidad y confederalismo democrático.

Eso es lo que vemos como la solución fundamental. Además, los estados regionales que usted mencionó no están unidos entre sí. Por ejemplo, los planes del Estado turco son diferentes. Los de Israel son diferentes. Cada uno tiene su propia estrategia.

Existen tensiones entre los Estados Unidos y los socios de la OTAN, no todos están unidos. Entonces, Irán, por un lado, quiere representar la línea chiíta, pero luego tienes a Turquía e Israel como otros dos lados. También hay conflictos entre ellos. Es cierto que hace dos días el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, declaró que no permiten que las contradicciones entre sus aliados se conviertan en guerra. Se refería al conflicto entre Grecia y Turquía.

Pueden tener la misma posición con respecto a la relación entre Israel y Turquía. Sin embargo, sus contradicciones son profundas. Tienen diferentes cálculos para la región.

KC: Sr. Karayilán, usted habló de la tercera línea que los kurdos quieren desarrollar una línea de nación democrática. Pero sabemos que los kurdos en el Medio Oriente carecen de un Estado y no son una fuerza dominante.

Hemos visto que la situación de estas fuerzas minoritarias en el Medio Oriente, ya sea en Gaza, Yemen, Irak, Turquía o Rojava, no es muy buena.

¿Cómo pueden los kurdos proponer una solución de tercera línea a estos pueblos?

MK: Los kurdos pueden hacerlo basándose en la hermandad de los pueblos y la democracia. Por ejemplo, hay una buena base para que la línea de la Nación Democrática avance y se vuelva poderosa en Turquía, y lo mismo es cierto para Siria.

Los kurdos y los árabes tienen el potencial de convertirse juntos en una fuerza democrática principal. Hay una fundación en Siria. Sin embargo, esto requiere lucha. Es necesaria una lucha por la política democrática y la cooperación. Estamos hablando de la revolución de los pueblos.

Una vez más, no vemos la guerra como una solución. La guerra no es una solución. La guerra trae sufrimiento, muerte y destrucción. Pero la lucha popular basada en la paz y la democracia logrará más resultados. Creemos en esto, y debemos avanzar en esta lucha.

Ahora, algunas personas piensan que la perspectiva de la nación democrática no funciona y no está en el interés del pueblo kurdo. Este no es el caso. Hay dos cosas que pueden ayudar a la sociedad kurda en el Medio Oriente a prosperar.

Primero, levantar las banderas de la democracia y la libertad de las mujeres. Sobre la base de la libertad de las mujeres, deben levantar la bandera de la democracia. En segundo lugar, fomentar una mentalidad de fraternidad y cooperación entre los pueblos.

De esta manera, los kurdos pueden alcanzar el éxito y fortalecer su estrategia. Ahora, en Siria, con esta estrategia, los kurdos pueden fortalecerse y convertirse en una fuerza principal.

De lo contrario, no pueden hacer mucho porque su número es limitado. No pueden llegar a ningún resultado con un nacionalismo estrecho solo. La mentalidad nacionalista, del estado-nación, está estrechando y aislando a los kurdos.

Esto no es del interés de los kurdos. Por esta razón, el líder Apo presentó una nueva estrategia para los intereses del pueblo kurdo y otros pueblos de la región. Es la estrategia de una sociedad democrática. Una sociedad que, podríamos decir, contribuye juntos, sobre la base de una nación democrática, aumenta su lucha. Esto es en interés del pueblo kurdo, y de esta manera, puede ganar fuerza y éxito.

De esta manera, con una profunda conciencia adecuada a la era actual, queremos que el pueblo kurdo desempeñe un papel, que sea pionero en el marco de la sociedad socialista democrática; como sociedad democrática y nación democrática, queremos que los kurdos dentro de esta época desempeñen este papel, que luchen como pioneros revolucionarios.

KC: En el Medio Oriente, PKK y el Sr. Ocalan propuso una “tercera línea”, pero también hay varios otros proyectos en el Medio Oriente.

Irán desarrolló un proyecto que lo llama “el eje de la resistencia”, Israel quiere crear los “Acuerdos de Abraham en el Medio Oriente”. Y los poderes sunitas – si anteriormente había una media luna chiíta, ahora se está creando una media luna sunita.

Y esta media luna sunita, hemos visto especialmente en el Pacto de La Meca creado entre Arabia Saudita, Pakistán y Turquía. Ahora, esto tal vez jugará un papel en la guerra en Yemen contra los hutíes.

¿Qué piensas de estas tres líneas? ¿La antigua línea chií propuesta por Irán, los Acuerdos de Abraham de Israel y la nueva línea sunita creada por el Pacto de La Meca entre estos tres estados?

MK: Aquí vemos un riesgo. No lo vemos en interés de los pueblos de la región. No lo vemos en ninguna de estas tres líneas que usted describió. Estos dividen a los pueblos de la región. Aumenta los antagonismos entre ellos. Esto convierte la guerra en una guerra regional.

Mira, esta guerra es en esencia una guerra global. Una Tercera Guerra Mundial; sin embargo, esto lo convierte en una guerra regional. Guerra entre chiítas y sunitas. Guerra, entre Irán y los Estados árabes del Golfo.

Esto viene de un plan y una mentalidad supremacistas. Una mentalidad supremacista, sobre cómo diseñar la región, cómo controlarla y cómo gobernarla. Es un plan así.

Por esta razón, estamos en contra en su totalidad.

Contra esto, representamos una línea diferente. La línea de la democracia popular. Es por eso que decimos que tales planes no son del interés de los pueblos de la región y crean guerras civiles, provienen de una mentalidad dominante, fomentando tales tensiones.

Por ejemplo, el Pacto de La Meca, ¿sobre qué base fue creado? Para luchar en guerras civiles dentro de la región. Vemos esto como no correcto. Estamos en contra de algo como esto. Por esta razón, queremos que una unidad de los pueblos y la conciencia democrática avancen. Mire, históricamente, los pueblos de la región vivían juntos en paz.

Hay una cultura de fraternidad de Oriente Medio en las montañas de Zagros de Mesopotamia, que fue la cuna de la humanidad y la civilización, la ubicación de la Revolución Neolítica, todavía hay esta cultura presente en la región.

Está profundamente arraigada, derivada de una historia profunda. Existe esta mentalidad de la gente de la región que vive en paz. Sin embargo, la modernidad capitalista, en su enfoque impulsado por el interés, controlando la mentalidad, impone su soberanía y usurpa los recursos de la región. Esto es lo que lleva a guerras entre denominaciones, entre religiones. A través de esto, crea su soberanía. En esencia, es algo como esto.

KC: Así que usted mencionó que los kurdos quieren proponer un enfoque político así, y vemos que dentro de la región, vemos que en pequeña medida algunos de estos cambios han ocurrido. En Irak, después de 2003, se creó un sistema, tiene muchas faltas y no es democrático, sin embargo, al menos de esta manera los kurdos y los árabes pueden vivir juntos. En Siria, la integración democrática está en curso, pero no está claro a dónde conducirá.

Y ahora en Turquía hay una integración, un proceso de paz entre los kurdos y el Estado turco.

No se cree, sí, hay enfoques dominantes y guerras que se extienden en el Medio Oriente, pero en contra de esto, ¿hay un poco de esperanza en el Medio Oriente que podamos ver en Irak, Siria y Turquía?

¿Ves esto como un cambio democrático? ¿O se mantiene en el nivel de la retórica, del discurso?

MK: En la región, estos cambios están trayendo consigo el avance de una nueva era. Esto no es solo para los kurdos y los estados vecinos, sino que puede provocar un renacimiento más general.

Y nuestra afirmación es la siguiente: con el avance de esta nueva estrategia, para lograr una nueva era para la región. Antes que nada, diré esto: queremos que los estados gobernantes abandonen sus políticas de negación y aniquilación.

En otras palabras, los estados supremacistas deberían abandonar las políticas de negación y asimilación. Para los kurdos, deberían abandonar la rebelión.

Ni negación, aniquilación, ni rebelión. Para avanzar en una integración democrática es el camino.

Somos un movimiento que ha estado librando una lucha durante los últimos 53 años,

Y todo el mundo sabe que esta lucha ha sido muy difícil, ¿no? Requería muchos sacrificios.

Somos personas dispuestas a sacrificar todo, antes de que, estábamos sacrificando nuestras vidas, no teníamos ningún interés personal o individual, no teníamos intereses materiales, se trataba de significado.

Ha sido un movimiento, de sentido. Para nuestros objetivos, estábamos listos para dar nuestras vidas.

No es sólo una cuestión de auto-sacrificio, sino de poner nuestras vidas al servicio de esta causa.

Es así. Por ejemplo, para mí, desde mi juventud hasta ahora, soy así.

El líder Apo es así, todos nuestros amigos son así. Creemos en una idea, y por la creencia en esta idea estamos dispuestos a renunciar a todo. Somos un movimiento como éste. Somos un movimiento que ha librado una lucha muy difícil. Mira, vengo de esto. Sé lo que hemos dado, lo que no hemos dado.

En un sentido general, antes de nosotros hubo una guerra contra Turquía. Durante los últimos 220 años, de vez en cuando, ha habido conflictos entre los kurdos y el estado turco.

A partir de 1806 con Abdullah Babanzade, que en Koysancak apuñaló al gobernador otomano 1806 y en adelante, durante los últimos 220 años el pueblo kurdo, primero con los otomanos, y más tarde con la República de Turquía, ha habido muchos conflictos.

Muchas masacres, conspiraciones y rebeliones ocurrieron. Y en este último período, dirigimos un levantamiento bien organizado.

Con un programa, con conocimiento, un plan y tácticas, se libró una guerra.

Durante 41 años se libró una guerra. De 1984 a 2025. Se continuó durante 41 años. Como resultado, vimos que esta guerra había cumplido su propósito. Lo que se podía lograr se había logrado. Más allá de eso, la política es necesaria. A partir de este momento, podemos llegar a un resultado a través de la política.

Por ahora no decimos que hemos llegado a una conclusión. Tal vez ha habido algunos resultados, pero estamos cambiando nuestros métodos de lucha.

En esta época, es necesario que – en esencia en la lucha armada, en los nueve primeros años, tuvimos éxito. En 1984 empezamos, en 1993, llegamos a nuestro resultado.

La cuestión kurda, que el Estado turco había negado, se oscureció. La guerra trajo la cuestión kurda a la mesa.

Verá, la cuestión kurda debía estar sobre la mesa, discutirla y resolverla a través de negociaciones.

Sin embargo, durante los últimos 36 años, el Estado turco no aceptó. Por mucho que lo intentáramos, no aceptaron. A veces aceptaban, y luego lo socavaban una vez más. Hasta ahora anunciamos el alto el fuego nueve veces. Y cada vez, el Estado turco utilizaba estos altos el fuego para una guerra especial.

Se puede decir que ahora también lo están usando para hacer lo mismo, o no, esto no estoy seguro.

Pero ahora, por parte del Estado, se dice que vamos a hacer la paz, que podemos crear una hermandad entre los kurdos y los turcos. Que estamos aquí. Usted vio, Devlet Bahceli [líder del Partido del Movimiento Nacionalista de Turquía] hizo este llamado, y más tarde algunas figuras en nombre del estado hablaron.

El líder Apo respondió positivamente a este llamado. Y de esta manera queremos avanzar en un nuevo proceso por la paz. Esto es lo que estamos haciendo. Estamos cambiando nuestros métodos de lucha.

Hasta ahora, nuestro principal método de lucha era la lucha armada. Mira, ahora muchas personas que no saben nada de la lucha armada están diciendo: ‘¿Por qué lo renunciaste?’

¿Sabes lo que es la guerra? Hemos estado haciendo este trabajo durante tantos años. Ahora vemos la necesidad de cambiar de estrategia y adoptar una estrategia de política democrática.

Con esto, por supuesto, el derecho de defensa. Sin duda, si hay ataques, todos tienen derecho a la legítima defensa. Ahora, este es el cambio que hicimos.

Esto es muy importante. Para los kurdos es importante. Para la región es importante. Queremos implementar nuevos métodos, una nueva línea.

KC: Ahora hablemos más sobre el proceso de paz ahora. Hace dos días, usted anunció que había retirado sus fuerzas de Metina y Turquía a la región del Kurdistán, las montañas Qandil, o, como se le llama, las Zonas de Defensa de Medya o áreas controladas por el PKK.

Sabemos que el Sr. Ocalan aclaró tres condiciones para la paz.

Primero, el deposición de armas, y ahora las armas han sido colocadas.

En segundo lugar, crear las condiciones para sentarse juntos a la mesa de las negociaciones, y ahora se han creado tales condiciones. Creo que un par de comandantes del PKK fueron a Imrali a visitar Ocalan, para tener reuniones y discutir.

Sin embargo, la tercera es el establecimiento de la paz a través de la aclaración de las medidas políticas, éticas e institucionales. Ahora han pasado casi dos años desde el comienzo de este proceso de paz. Usted dijo que la demanda era poner fin a las políticas de asimilación, y que las fuerzas se retirarían; ¿significa esto que podríamos decir que usted ve este proceso y la posibilidad de paz positivamente?

¿Que para este proceso, que se ha completado un paso, que ahora estamos en la mesa, trabajando, y que la paz será posible?

MK: No. No pienso de manera positiva, no pienso negativamente. Ahora, es así. Este proceso, lo entendemos como un proceso de lucha. Queremos abrir una nueva forma, abrir un camino a la paz y las soluciones. Y como han demostrado, este proceso ha estado sucediendo durante unos dos años. Sin embargo, hasta ahora, por parte del Estado turco, no se han tomado medidas que inspiren a la creencia o sean convincentes.

Es cierto que las condiciones en Imrali se han relajado un poco. Las delegaciones han llegado. Tales cosas han ocurrido. Y entre el líder Apo y la delegación del estado turco hay reuniones. Y entre nuestro movimiento y la delegación del Estado turco, hay reuniones afuera.

Hay diálogo, discusiones. Pero el Estado turco aún no ha construido confianza.

KC: ¿Qué quieres que haga el Estado para generar confianza para que el proceso progrese más?

MK: Ahora, se ha aprobado una ley. Por primera vez en la Gran Asamblea Nacional de Turquía, se estableció una comisión para resolver este problema.

La comisión ha trabajado mucho y preparado un informe. Aunque el informe no era totalmente suficiente, contenía algunas cosas.

Sobre esta base, la ley marco se produjo en el Parlamento turco. 464 diputados lo aprobaron, una proporción alta. No se ha aprobado ninguna ley en Turquía con una tasa tan alta antes.

Sin embargo, la ley es muy inadecuada. No es suficiente. La ley aborda el asunto a través de una lente de seguridad. Pero es un asunto político. La ley no abarca lo más político. Establece un marco para el desarme de la guerrilla. Incluye este aspecto. Pero el desarme de la guerrilla no resuelve el problema kurdo.

KC: ¿Pero como primera etapa?

MK: Sí. El líder Apo dijo: “Un paseo de mil kilómetros comienza con el primer paso”.

Así que lo vemos así: es el primer paso. Pero para que el proceso continúe, tenemos la decisión de nuestro congreso de disolución. El 12o Congreso del PKK, el último.

¿Qué decisión tomamos? Ese líder Apo debe administrar el desarme. El líder Apo debe poder trabajar. Sé libre. Debe administrar el proceso. También dije, como persona con responsabilidades dentro de esta organización, que personalmente no puedo decirle a la guerrilla que se desarme e vaya. El líder Apo está en prisión. No digo esto. El líder Apo puede decir esto. Apo quiere formar parte de la delegación que trabaja en el proceso de desarme y paz.

Esto se dice. El líder Apo está ejecutando el proceso. No el Estado turco, y no nosotros.

El líder Apo lo está dirigiendo. ¿Cuál es la posición del líder Apo? El coordinador de paz y politización. Necesitamos legalizar esto. Conviértelo en ley. Aclarar el estatus de Líder Apo. El líder Apo es el principal interlocutor, el principal negociador y el coordinador del proceso de paz y politización. Esto debe indicarse expresamente.

El Estado aún no lo ha hecho. Uno de los puntos de tropiezo está ahí. Ahora es así. Este es un problema, uno importante. Queremos que el propio Líder Apo administre el proceso, como que pueda hablar con el público en general. Al igual que ahora has venido aquí como medio de comunicación, debería poder ir a hablar. Ve a ver a políticos e intelectuales. Queremos que la cuestión kurda sea comprendida por el público turco. El Estado turco, el gobierno, no está haciendo esto ellos mismos. Esta tarea. Ahora, por ejemplo, el gobierno todavía ve al líder Apo como el líder terrorista.

A veces sus medios lo llaman así. Esto es inaceptable para nosotros. El líder Apo ha estado administrando el proceso durante dos años. El proceso ha reforzado la mano de Turquía.

Turquía dice que respalda este proceso y lo apoya. Entonces la derecha de César pertenece a César.

Esto no funciona mientras el líder Apo todavía está encarcelado. Debe ser libre. Para que pueda administrar este proceso. Ahora, sobre este asunto, no se han dado pasos, y los estamos esperando.

Es decir, su estatus se aclara, y puede desempeñar un papel, ser capaz de conectar con los que están fuera, con los medios de comunicación, los políticos. Para ser físicamente libre.

Si esto sucede, las cosas procederán. Además, en primer lugar, todos los funcionarios del estado turco dicen: “Los kurdos y los turcos son hermanos”. Correcto. Y debemos hacer la paz entre los kurdos y los turcos.

Hablan de los kurdos, reconocen la existencia kurda, lo cual es bueno. Decimos: ponga esta cosa que reconoció en la ley – escríbala. Debería ser formalizado en la ley. Esto no está en la ley que se hizo. Así que debe estar consagrado en la ley. Estos dos temas son los principales temas para nosotros.

Si el Estado turco puede tomar medidas sobre estos temas, este proceso continuará con éxito.

En particular, en primer lugar, determinar el papel y la misión del Líder Apo, legalizando y reconociendo su estatus. Sin esto, el proceso no progresará.

Lo hemos dicho muchas veces. Y finalmente, ya que usted preguntó, por lo tanto, responderé, ¿por qué sacamos nuestras fuerzas de Bakur [Kurdistán del Norte, Turquía]?

Sacamos dos fuerzas de Bakur. Uno, nuestras fuerzas en Amed Botan, Merdin, que son descaradas, la gente sabe quién y dónde están. El Estado turco también lo sabe. Los sacamos. Sus lugares se han ido. Completamos esta retirada. Esa es una cosa.

En segundo lugar, para nuestras fuerzas especiales, las que son más temidas por el estado turco, que pidieron que las saquemos de la metropola de Estambul y las ciudades –turcas, también les ordenamos que se retiren.

Estas no son personas que se sacan con fanfarria. Están encubiertos.

Los sacamos. Lo hicimos.

En tercer lugar, en Metina, la guerra en las Zonas de Defensa de Medya, es decir, en el sur de Kurdistán, donde la guerra ya había estado en la frontera y la línea Zap y Heftanin y Avashin. La guerra había comenzado.

Pero la ocupación masiva comenzó una operación el 17 de abril de 2021. ¿Dónde? Metina. Zendura.

Se produjo una guerra masiva en el túnel en Zendura. Desde esa guerra hasta ahora, el Estado turco ha estado queriendo ocupar Zap y Metina.

Sí. Sí. Para hacer esto, con el apoyo de la OTAN, y el Estado iraquí, y algunos otros actores, lanzaron muchos ataques y usaron todo tipo de armas contra nosotros.

Utilizaron armas nucleares químicas y tácticas. Utilizaron todas las tecnologías modernas. Pero no podían tomar Metina. Tampoco podían llevar a Zap. Después, pidieron que mostráramos nuestras buenas intenciones y nos retiraramos de Zap. Hablamos mucho. Dos veces, el líder Apo nos envió una carta.

Y dijo: ‘Para mostrarles nuestra honestidad, sáquense’. Así que dejamos a Zap. El año pasado.

Sacamos nuestras fuerzas. Estaban escondidos, pero los sacamos, algunos usando vehículos, algunos en las carreteras. Así que sacamos nuestras fuerzas. Este año dicen ‘Metina también’. Están al lado el uno del otro: Zap y Metina. Así que nos dicen que también debes retirarte de Metina. Nosotros decimos: ‘¿Por qué? ¿Por qué solo nosotros damos pasos?’

Finalmente, después de mucho diálogo y discusiones internas, tomamos la decisión de retirarnos también de Metina.

Hace dos días. Hoy es el 10 de octubre. Así que el 8o, nuestras fuerzas finales se retiraron de los túneles de Metina. Desde entonces, no tenemos a nadie en Metina.

Se retiran. ¿Por qué hicimos esto?

Es posible que nuestra gente y simpatizantes, o las personas que están siguiendo, pregunten por qué.

Mira, estamos dando pasos unilaterales. A través de esto, mostramos seriedad y dejamos clara nuestra integridad. Es decir, no somos una amenaza para Turquía. Terminamos la estrategia de la guerra armada.

Y el Estado turco ahora debe tomar medidas y abrir el camino para el líder Apo y promulgar una ley democrática. Esta reciente ley marco por sí sola es insuficiente.

Si nuestros compañeros, ahora hay dos cosas, una, si nuestros amigos van a ir [a Turquía], el líder Apo debe recibirlas. Discuta con ellos.

Dos: si nuestros amigos se van, deben ser capaces de iniciar la lucha política allí.

Nuestros amigos no van a ir a sentarse en casa. Tenemos una lucha.

Las cosas que hicimos en las montañas que haremos en las llanuras, pero sin armas. Con palabras. Con la política. Así que esto debe estar habilitado en la ley. En las discusiones aquí, ¿qué dice Turquía?

Dicen: ustedes toman medidas, nos centraremos en esto.

Bueno, hemos tomado medidas. Genial. Ahora estamos esperando. ¿Qué están haciendo?

KC: Entre usted y Turquía, de acuerdo con la ley marco que se hizo en agosto, hay seis meses para que se complete este proceso de desarme.

Hasta ahora, ningún guerrillero del PKK ha devuelto o entregado sus armas.

En 2025, creo, algunos guerrilleros quemaron sus armas. ¿Son seis meses suficientes para completar esto?

MK: Primero digo esto: hemos hecho muchas cosas, incluyendo las armas quemadas. Bajo la responsabilidad del copresidente de la KCK [Unión de Comunidades del Kurdistán], el camarada Bese Hozat, 30 camaradas quemaron sus armas. Esto mostraba seriedad. Envió un mensaje. Después, sacamos nuestras fuerzas. Y completamos esta retirada, está terminada.

Empezamos a retirar nuestras fuerzas de Bakur el año pasado. Hasta que hemos hecho muchas cosas como esta.

Ahora, si desde el lado del Estado, no se están dando nuevos pasos, no hay confianza para el desarme.

Estamos abiertos. Para que la guerrilla se desarme, el Estado turco debe tomar una decisión con respecto al líder Apo. Mira, se dice que todo depende de los pasos iniciales. ¿Verdad? Tal dicho existe. Ahora también se podría decir que este tema también depende de los pasos iniciales. ¿Cuáles fueron los primeros pasos?

Devlet Bahceli – hace dos años hizo un llamado, diciendo que Ocalan debería disolver su partido y poner fin a la lucha armada. Que debería venir al parlamento turco y hablar en el grupo del Partido DEM [Igualdad y Democracia de los Pueblos], y que el estado reconocería el derecho a esperar por él.

Esto no sucedió. El líder Apo respondió a esta llamada el 27 de febrero de 2024. Dijo que puede asumir este proceso y dejar que el querido Sirri Sureyya Onder [ex vicepresidente de la Gran Asamblea Nacional de Turquía, d.2025] lo escriba. Y que el Estado debe tomar medidas legales para que este proceso pueda avanzar.

Todo está oculto dentro de esto. Esto no sucedió todavía. Para que comience el proceso de colocación de armas, se debe aprobar una ley y se deben adoptar las medidas necesarias.

KC: Creemos que la ley marco por sí sola es insuficiente. En los procesos de paz anteriores entre el PKK y el Estado turco entre 2013 y 2015, el PKK exigió que hubiera un interlocutor como la ONU, los Estados Unidos o la UE.

Esta vez no hay interlocutor. ¿Por qué no quería un interlocutor como los Estados Unidos, la UE o la ONU entre usted y el Estado turco esta vez?

MK: Es cierto que hubo algunos intentos de mediación antes, por ejemplo, estaba el proceso de Oslo.

Había actores mediadores en este momento. Sin embargo, ahora se está utilizando un nuevo método. Comenzó con discusiones internas. Es por eso que no se consideró necesario que una fuerza externa se uniera al proceso.

Al mismo tiempo, no está claro cuánta paz es realmente deseada por las fuerzas externas.

Ayer se cumplió el aniversario de la partida del líder Apo a Europa el 9 de octubre de 1998, donde continuó su lucha por la paz. Pero Europa no aceptó eso.

En ese momento, Massimo D’Alema [ex primer ministro de Italia], una persona honesta, trató de organizar una conferencia para una solución pacífica a la cuestión kurda.

Fue a Alemania, donde el canciller Gerhard Schroder lo rechazó.

El Reino Unido y los Estados Unidos esencialmente lo bloquearon. Planeaban capturar al líder Apo y entregarlo a Turquía. No querían que la paz sucediera. No todos los lados quieren la paz.

Los conflictos son necesarios para gobernar la región.

Hay un caso como este. Esta vez no hay interlocutor.

KC: Ahora hay una nueva situación en Oriente Medio y en Europa. Algunas facciones dentro de Europa piensan que si Estados Unidos se retira de la OTAN, Turquía se convertirá en una gran fuerza dentro de la OTAN.

Y que Rusia, bajo el liderazgo de Putin, quiere librar guerras y ocupar países europeos. ¿No cree que si el proceso de paz tiene éxito, Turquía querrá convertirse en miembro de la UE? ¿No cree que el Estado turco se integraría en la UE? ¿Quieres que pase algo como esto?

MK: No estamos en contra de la integración del Estado turco en la UE. Pero estamos en contra de que Turquía se convierta en una base militar para la protección de Europa.

Si logramos lograr la integración democrática, transformaremos a Turquía. Queremos establecer una república democrática en Turquía. Queremos construir una sociedad democrática y una república democrática.

Turquía no será una base militar para proteger a la gente; Turquía se convertirá en un bastión de la democracia y la libertad en el Medio Oriente. Este será su papel y su misión.

Queremos crear un cambio en Turquía. Nuestro objetivo no es solo resolver el problema kurdo en Turquía. También queremos fortalecer la democracia en Turquía, hacer de la república una república democrática. Queremos crear un cambio. Creemos que, sea o no Turquía miembro de la OTAN, si creamos este cambio, no se convertirá en una fuerza militar o de defensa para nadie. Se convertirá en una fuerza de libertad y paz.

KC: Usted quiere que Turquía sea democrática, pero ahora algunas personas están diciendo que Turquía, especialmente Erdogan [el presidente de Turquía], está utilizando el proceso de paz contra la democracia. CHP [el opositor Partido Popular Republicano de Turquía] se dividió. Los periodistas están siendo detenidos. Las personas LGBTQ están siendo detenidas. Las personas que luchan por la libertad están siendo detenidas.

El alcalde de Estambul fue detenido. El proceso de paz se está utilizando contra la democracia.

¿Cómo se puede crear la democracia dentro de un sistema autoritario?

MK: Es cierto que existen estas acciones. No son buenos.

Por un lado, afirman que resolverán el tema kurdo y establecerán leyes democráticas, por otro lado, están atacando a la oposición.

Todos los días se realizan detenciones. Hay ataques contra la oposición todos los días.

Nuestros amigos en prisión todavía se enfrentan a una represión continua. Hay todo esto.

Por eso también dije al principio que no soy ni positivo ni negativo. La lucha es necesaria. Tenemos que luchar. Queremos crear una democracia del pueblo, con toda la oposición de Turquía.

Queremos elevar la lucha democrática. Queremos imponerlo a los que están en el poder. Queremos desarrollar esto. El Estado está haciendo arrestos, atacando a la oposición, para abrir su camino y asegurar su poder.

Hay tales intentos. Por eso tenemos que continuar nuestra lucha. Una lucha aún más amplia, con millones de personas que salen a las calles. Necesitamos fortalecerla y ampliarla.

Así es como queremos imponer la democratización por todas partes. Es una cuestión de lucha.

Debemos luchar por esto. Si lo miras ahora, hay pocas esperanzas de que se desarrolle la democracia; sin embargo, si no se vuelven democráticos, la integración democrática no será posible.

Para que la integración democrática ocurra, la democracia debe desarrollarse. Por eso, por lo que es una lucha por la libertad kurda, también es una lucha por la democracia en Turquía.

Del pueblo turco, los trabajadores turcos y las mujeres turcas, estamos librando esta lucha en nombre del pueblo. La integración democrática no se llevará a cabo si la democratización no se desarrolla.

También quiero decir unas palabras sobre la integración democrática.

Muchas personas malinterpretan la integración democrática. Para nosotros, la integración democrática significa unirse como somos. Nos juntamos. Nosotros, el pueblo kurdo y el Estado turco nos unimos.

Los aceptaremos, y ellos nos aceptarán. Tienen que aceptar nuestro idioma, nuestra cultura, nuestras características particulares. Funcionará de esta manera. Así es como es la integración democrática.

KC: ¿Se están llevando a cabo estas discusiones con el Estado?

Por supuesto, estas discusiones se están llevando a cabo. Si el Estado no acepta estos, ¿cómo se supone que funciona la integración democrática?

KC: Ahora, algunos bandos dentro de Turquía, especialmente Erdogan, quieren establecer una nueva constitución.

¿Existe una discusión sobre si esta nueva constitución incluiría la existencia del pueblo kurdo?

MK: No sé mucho sobre las discusiones sobre la nueva Constitución. Pero es obvio que Turquía necesita una nueva constitución democrática. La Constitución actual está dividida. Fue producido por la junta militar. Por eso hay que cambiarlo. Pero todas las partes necesitan pensar igual y trabajar juntas para que pueda cambiar, para que Turquía pueda convertirse en una república democrática en la que los kurdos libres, con su cultura y particularidades, puedan tomar su lugar como ciudadanos libres.

Eso es lo que llamamos integración democrática. Tenemos que luchar por ello. El camino para esto no está abierto todavía. Necesitamos desarrollar la lucha para que podamos abrir este camino.

KC: Sr. Murat, creo que dejaste Turquía durante la junta militar en los años ochenta, y sacrificaste toda tu vida por este movimiento, y ahora hay un proceso de paz y, dentro de este proceso de paz, el Estado turco dice que Murat Karayilan no puede regresar.

Ustedes quieren que la democracia suceda, los kurdos y los turcos para vivir juntos como hermanos, pero a Murat Karayilan no se le permitirá regresar a Turquía. ¿Cómo puede ser esto? Quiero entender esto.

MK: Para mí, esto no es un asunto personal. Si es un asunto personal, estoy dispuesto a sacrificarme. Me he sacrificado muchas veces antes por este asunto. Pero el problema es que esta ley no incluye a todos. Esta es una de sus deficiencias. Por ejemplo, el líder Apo no está incluido. No incluye no solo a mí, sino a todos los comandantes. El Estado turco nos está diciendo que enviemos a nuestros soldados y nos quedemos.

KC: ¿Dónde te quedarás entonces, en las montañas?

MK: No está claro. A veces creo que el Estado no quiere que se desarrolle este proceso y que la guerrilla deponga las armas. Si quiere que esto suceda, ¿cómo se supone que sucede en la práctica?

¿Alguna vez has visto un ejemplo de comandantes que se quedan mientras envían a sus soldados?

Los soldados no van a ir así. La ley actual es problemática. Si solo dependiera de nosotros, de mí o de algunos otros, no lo haríamos un gran problema. ¿Sabe qué nos pasa, Sr. ¿Kamal? Estamos trabajando en un asunto histórico. Decimos que en la historia, siempre que el pueblo kurdo y turco estaba en alianza, ambas partes se beneficiaban. Pero también luchaban entre sí a veces. Ninguna de las partes tuvo éxito en estas guerras.

Luchamos durante 41 años, pero el estado turco no pudo tener éxito.

Se consideran exitosos. Si nos fijamos en Metina, nos retiramos como resultado del diálogo. No podían quitarnos a Metina por la fuerza. Esta es una realidad obvia e histórica. Nadie debería negar esto. Si esto se niega, mostraremos videos del retiro.

Retiramos nuestras fuerzas en decenas de vehículos. La realidad es que no pudieron derrotarnos. Tampoco podíamos expulsarlos del Kurdistán. Esto también es una realidad. Por eso decimos que queremos entrar en una nueva era de alianzas y libertad. Queremos hacer una alianza con el Estado turco.

La gente colabora y tiene una alianza. Queremos que el Estado turco acepte a los kurdos dentro de él. Y no ver a los kurdos fuera de las fronteras de Turquía como sus enemigos, no tenerles miedo. El Estado turco no teme a los kurdos y deja de atacar a los kurdos, deja de atacarnos. Queremos hacer la paz. Si se hace la paz, yo también iría. Pero no es posible con esta mentalidad.

Ahora, en la mentalidad del estado turco, no ven esto, dicen ‘poner armas’. Solo “armas, armas, armas”. Estamos haciendo la paz. Acabamos con la enemistad. Esto no es sólo el desarme y el fin de la lucha armada. Queremos hacer las paces con el Estado turco y acabar con la animosidad.

Pero esto no puede suceder unilateralmente. Es de dos caras. También deben detener la enemistad hacia nuestro pueblo, que continúan hasta ahora. Atacan nuestras tumbas, los cementerios de nuestros mártires. Actúan con enemistad hacia nuestro pueblo encarcelado. Muchos de ellos están gravemente enfermos. Se lo quitan todo y aún quieren más. Le decimos al Estado: Debes terminar con la enemistad hacia los kurdos. Sus propios funcionarios hablan de la hermandad de los pueblos. Para que la fraternidad realmente funcione, estos esfuerzos históricos y la lucha, algo que viene de la historia, queremos abrir una nueva fase, no de enemistad y guerra, sino de amistad y paz. Esto requiere lucha. Si tiene éxito o no, el tiempo lo dirá.

KC: Sr. Karayilan, cuando comenzó el proceso de paz, muchas personas dijeron que habría conflictos entre el PKK y Ocalan. Algunos también dijeron que habría conflictos dentro del PKK, pero creo que no hay demasiados conflictos. Sin embargo, parece que hay algunos conflictos sobre la paz dentro del estado turco. Dentro de Turquía hay una línea que quiere la paz mucho. Incluso Devlet Bahceli, considerado el principal enemigo de los kurdos, quiere la paz. Pero algunos en el estado, en particular dentro del gobierno, realmente no quieren la paz.

¿Por qué existen tales conflictos en el Estado?

MK: Hay varias razones para esto.  El líder Apo lo está evaluando así: debemos entablar un diálogo con el “Estado de la norma”,  el que se adhiere a los principios del Estado.  Debemos trabajar por la paz con ellos. Pero también existe el estado fuera de las normas.  La parte del Estado que se mueve fuera de sus propios principios.  Esta parte dentro del estado no es débil.  Tienen fuerza.

También juegan un papel en la sociedad y la política turca. Y en el estado. Los que negocian con nosotros también los han mencionado como excusa muchas veces.

Dicen: “Si damos ciertos pasos abiertamente, los que están fuera de la norma tratarán de destruir el proceso”.

Dicen esas cosas. Es obvio que, dentro del estado, no todo el mundo está de acuerdo. En realidad, aquí es donde empieza el problema.

A la luz de esto, muchas personas esperaban que no pudiéramos avanzar en este proceso. Tal vez esta parte del estado, fuera de la norma, pensó así también.

Al principio, todos dieron la bienvenida [al proceso de paz], y al congreso del PKK y sus decisiones.

Esperaban que el PKK se dividiera. Que algunos se volverían en contra. Que entre el PKK y el Líder Apo, los problemas evolucionarían y que dentro del PKK se produciría división.

Esto disminuiría la fuerza, el prestigio y la popularidad y el impacto masivo del PKK dentro de la sociedad, eso es lo que esperaban.

La parte más exitosa de este proceso fue que nuestro movimiento, incluido nuestro liderazgo, nuestros combatientes y nuestro querido pueblo y patriotas, estaba unido detrás del líder Apo.

Y hemos llevado este proceso a este punto. Hasta ahora no ha habido ningún problema interno.

No existe tal cosa, porque sabemos que el líder Apo le dice al pueblo kurdo: “Quiero crear un estado democrático”.

Esta es la causa del líder Apo. Y la lucha que libra desde Imrali. Discutiendo cada vez durante 7-8 horas con los funcionarios estatales. Esta es una lucha nacional.

No solo para los kurdos de Bakur. Porque si el Estado turco reconoce a los kurdos de Bakur, significa que reconoce a todos los kurdos.

En ese momento, no considerará a los kurdos de Bashur, Rojhilat [Kurdistán iraní] y Rojava como enemigos. Se acercará con la amistad, no con la animosidad. Es por eso que este trabajo que el Líder Apo está haciendo en Imrali [prisión] es un trabajo nacional y muy valioso para el pueblo kurdo.

No el líder Apo está liderando este trabajo, y queremos que esto tenga éxito, es una cuestión de lucha.

Es algo tan claro y fácil. No es que nos prometieran algo y les prometimos algo a cambio. ¡No! Esto es una lucha.

También hay quienes se oponen y quieren sabotearlo. No está claro; tal vez lo destruyan mañana. Desafortunadamente, también existe esta posibilidad.

Queremos tener éxito y lograr una solución. Queremos hacer la paz y asegurar el éxito de la estrategia de la sociedad democrática. Pero queremos eso. Es posible que nuestros oponentes también lo destruyan.

Nosotros y nuestra gente necesitamos estar preparados para cualquier cosa.

KC: Sr. Karayilan, algunos de sus compañeros y líderes, incluido Duran Kalkan, se han reunido con Ocalan en Imrali. ¿También fue a Imrali y habló con el Sr. ¿Ocalan?

MK: En cuanto a que no puedo confirmar nada.

No es así. Pero nuestras delegaciones se reúnen con el Estado.

Esto es correcto. Pero no puedo confirmar reuniones tan directas; esto es otra cosa.

KC: Sr. Karayilan, si fuera a ir al Parlamento de Turquía hoy, ¿cuál sería su mensaje para el Estado turco, para el pueblo turco y kurdo y para todos los pueblos? ¿Qué diría usted en el Parlamento de Turquía?

MK: Hay muchas cosas que uno debe decir. Primero, no escuches la mentalidad de los gobernantes. Escuchen los intereses de los pueblos de la región. Las fuerzas extranjeras quieren ponernos unos contra otros para controlar nuestra región. ¡No caigas en esas trampas!

A lo largo de la historia, estos pueblos han vivido pacíficamente entre sí. ¡Seguimos haciéndolo! La libertad es la clave del éxito en igualdad, paz y democracia.

La democracia basada en la libertad de las mujeres. El futuro de todos los pueblos está aquí.

Debido a esto, el líder Apo desarrolló el paradigma de la democracia y la ecología.

El futuro está aquí; esto es de lo que estoy hablando.

KC: Muchas gracias, Sr. Karayilán. Espero que nuestro futuro encuentro sea en un Kurdistán libre. Muchas gracias por esta oportunidad.

MK: También esperamos eso y le damos la bienvenida una vez más aquí.

Después de 12 años, nos hemos visto de nuevo, y tú te tomaste el camino agotador aquí.

Muchas gracias.

KC: Yo también estoy feliz.

MK: Saludes y respeto a todos los miembros de The Amargi.

KC: Muchas gracias en su nombre.

Estimados espectadores,

Concluiremos ahora nuestra entrevista con el Sr. Murat Karayilan, comandante de las Fuerzas de Defensa Popular (HPG), también conocida como las fuerzas del PKK, en una de las cuevas en las montañas del Kurdistán.

Hasta nuestra próxima entrevista, mantente saludable y feliz.





KJK: Defendamos la revolución de la humanidad

La KJK afirmó que cada ataque contra Rojava tiene como objetivo a todo el pueblo kurdo, a las mujeres kurdas y a la humanidad en su conjunto, e hizo un llamamiento a todo el mundo para defender la revolución de la humanidad.

  • sábado, 17 octubre 2026, 11:23

https://espanol.anf-news.com/mujeres/kjk-defendamos-la-revolucion-de-la-humanidad-61333


La Coordinación de las Comunidades de Mujeres del Kurdistán (KJK) declaró: «En primer lugar, conmemoramos a todos los mártires de la revolución, especialmente a los mártires de Rojava cuyos nombres se han anunciado recientemente, y expresamos nuestras condolencias a sus queridas familias. Como hijos e hijas honorables de la humanidad, libraron una gran lucha para hacer realidad el ideal de una vida libre y se hicieron inmortales. Hacemos un llamamiento a toda la humanidad, especialmente al pueblo de Rojava, a sus familias y a sus compañeros y compañeras, para que defiendan los valores creados por nuestros combatientes en favor de una vida digna y de la libertad, y participen en la construcción de una sociedad democrática y libre como forma de honrar el compromiso con la memoria de los mártires».

El comunicado continuaba: «El pueblo kurdo ha librado una lucha y una resistencia extraordinarias, pagando un alto precio frente a las políticas de ocupación y genocidio en Kurdistán. Esta lucha, que hemos llevado adelante bajo el liderazgo de las mujeres, ha generado transformaciones sociales y revoluciones. La Revolución de las Mujeres de Rojava surgió como la culminación y la máxima expresión de la experiencia acumulada y del legado de nuestros 53 años de lucha, así como de toda la historia de la lucha de las mujeres. En la lucha contra los mercenarios del ISIS, los combatientes por la libertad, liderados por mujeres kurdas, reescribieron la historia en favor de los pueblos con letras de oro, demostraron que es posible una forma de vida alternativa y se convirtieron en una fuente de esperanza para el mundo».

Los valores de la libertad y la democracia están siendo atacados

El comunicado de la KJK también señalaba lo siguiente: «Continúan las políticas y las amenazas de genocidio contra el pueblo y las mujeres de Rojava, que encarnan la conciencia, los sueños y las esperanzas de toda la humanidad honorable. Los ataques que comenzaron en Alepo (Heleb) y continuaron en Kobanê y Hesekê tienen como objetivo los valores de libertad y democracia creados bajo el liderazgo de las mujeres. Estos ataques también se dirigen contra el proceso iniciado por Abdullah Öcalan con su “Llamamiento por la paz y una sociedad democrática” del 27 de febrero de 2025, así como contra la alternativa de convivencia entre los pueblos que representa Rojava.

Los pueblos históricos de Siria no son responsables de estos ataques, que continúan dirigiéndose contra los valores, los símbolos y las instituciones creados mediante la lucha común y los inmensos sacrificios de los pueblos de Rojava, ni contra nuestro pueblo patriótico. La responsabilidad recae en el propio Gobierno de Damasco, sus colaboradores y sus mercenarios. Las potencias internacionales y el Estado turco, que apoyan o no impiden las políticas de agresión contra las distintas comunidades, pueblos, culturas y confesiones que conforman Siria, tienen la misma responsabilidad.

Estos ataques no pueden considerarse al margen de las políticas internacionales. Si continúan, todos los países y pueblos de la región, especialmente los pueblos de Siria, sufrirán las consecuencias. Los ataques contra el pueblo kurdo y los sectores oprimidos de Rojava y Siria, los secuestros de personas y sus asesinatos cuando no se pagan los rescates, los ataques contra las instituciones establecidas gracias a los esfuerzos de nuestros grandes mártires y los ataques contra nuestros valores representan una apuesta por la guerra y la continuidad de las políticas genocidas. Se pretende ocupar ciudades mediante provocaciones, conspiraciones y métodos de guerra especial y psicológica, creando las condiciones necesarias para lograr aquello que no pudieron conseguir mediante una ocupación militar abierta. Los vergonzosos ataques perpetrados durante días contra los valores del pueblo kurdo, especialmente en Hesekê, constituyen una provocación evidente y una política dirigida a expulsar a los kurdos de la región. Debe entenderse que quienes pretenden instrumentalizar la lucha del pueblo y las mujeres de Rojava —basada en la perspectiva de la convivencia y de una Siria democrática, así como en el establecimiento de relaciones democráticas con el Estado sirio— para perseguir sus propios objetivos genocidas y liquidacionistas serán derrotados.

Ninguna comunidad histórica ni nadie que aspire a una vida digna puede permanecer sin responder a los ataques contra su existencia, su identidad y sus valores. Como ya demostraron la resistencia de Kobanê y la del dique de Tishrin, prevalecerán la resistencia, el espíritu de unidad democrática entre los pueblos y la lucha por una vida libre que libran las mujeres bajo el liderazgo de las Arin y las Deniz, simbolizada por sus trenzas. Sobre esta base, todo nuestro pueblo y las mujeres de Rojava tienen la responsabilidad histórica de proteger y defender su existencia, su libertad y su sistema social democrático, y de mantener su lucha frente a los ataques con la determinación de una movilización general.

El pueblo y las mujeres de Rojava derrotarán la conspiración desarrollando la resistencia social y construyendo una sociedad democrática frente a los ataques contra la identidad, los valores, la existencia y el tejido social de un pueblo, así como frente a una mentalidad y unas políticas que pretenderían restringir incluso el uso de su lengua materna a tres horas.

«Cada ataque contra Rojava es un ataque contra la humanidad»

Todo el mundo sabe que cada ataque contra Rojava es un ataque contra todos los kurdos, las mujeres kurdas y la humanidad en su conjunto. Ante estos ataques contra la existencia del pueblo kurdo, Bakur (Kurdistán del Norte), Bashur (Kurdistán del Sur) y Rojhilat (Kurdistán Oriental) tienen la responsabilidad de derrotar esta conspiración dirigida contra Rojava como parte de una estrategia internacional. Hoy es un día para que los kurdos refuercen la unidad nacional democrática kurda en torno a Rojava e intensifiquen su lucha. Las mujeres kurdas de Kurdistán y de cualquier lugar donde vivan deben defender la Revolución de las Mujeres de Rojava con espíritu de movilización y proclamar el espíritu de unidad nacional mediante acciones y actividades conjuntas en los espacios públicos.

Hacemos un llamamiento a los movimientos sociales democráticos que buscan una forma de vida alternativa, así como a todas las personas conscientes y honorables, para que se opongan a estas políticas patriarcales, sexistas y nacionalistas contrarias a las mujeres y a la libertad. Les instamos a impedir la masacre del pueblo kurdo que se ha estado preparando durante los últimos días en Rojava, especialmente en Hesekê, a defender la revolución de la humanidad que ha tenido lugar allí y a amplificar internacionalmente la voz del pueblo de Rojava».




Ataques en Hasaka: Atacar los símbolos de las mártires es un ataque a toda mujer que ha luchado por la libertad y los derechos legítimos

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En la última semana y media se han producido numerosos ataques contra la sociedad kurda en Rojava, que claramente tienen como objetivo crear un conflicto entre los pueblos y desatar una guerra kurdo-árabe. Estos ataques violentos se concentran principalmente en la ciudad de Hasaka, pero también en un pueblo de la región circundante y en la ciudad de Til Tamer se han dado también.

Estas provocaciones de las últimas semanas comenzaron con el movimiento de grupos armados militantes de regiones como Shaddadi, Deir ez-Zor y Raqqa hacia Hasaka. Desde entonces, estos grupos han sido una presencia constante en las calles de la ciudad, usando la violencia contra los residentes y, en numerosas ocasiones, llevando a cabo diversos actos de agresión contra la población kurda y sus valores, logros, instituciones, así como imágenes de pioneros y mártires.

Profanar a los mártires, a aquellos que dieron su vida por la libertad y autodeterminación de la sociedad kurda, es un ataque a la memoria y el honor histórico del pueblo kurdo. Estas acciones son un ataque al proyecto de convivencia pacífica entre la población árabe y kurda y pretenden sembrar discordia entre ellos, para desembocar en otra guerra.

La coordinación de Kongra Star reaccionó a los ataques y dejó claro: «No permitiremos que los intentos que buscan enfrentar a los pueblos kurdo y árabe entre sí, crear enemistad entre las naciones y empujar a la región hacia una guerra mayor. Nadie puede explotar la unidad histórica, la voluntad de una vida compartida y la lucha por la libertad de nuestros pueblos para sus propias agendas oscuras. […] Nadie debería pensar que atacando los valores sagrados del pueblo kurdo pueden crear enemistad entre nuestros pueblos y, a través de estos métodos vergonzosos, subyugar la voluntad de nuestro pueblo. Ante esto, defender nuestros valores es nuestro derecho más legítimo.»

En Til Tamer, donde se atacó la construcción de las familias de los mártires durante las hostilidades, los residentes locales, representantes comunitarios y jefes de comuna se reunieron hoy para una reunión. Los participantes hablaron sobre la responsabilidad colectiva de mantener la convivencia pacífica entre toda la población de la región. Mustafa Mohammed, administrador del Ayuntamiento de Til Tamer, pronunció un discurso subrayando la necesidad de preservar la paz civil y rechazar los discursos de odio y todas las formas de incitación que pudieran alimentar tensiones entre los residentes. Advirtió contra los intentos de desestabilizar la región fomentando tensiones entre sus diferentes comunidades.

Los ataques están dirigidos no solo contra el proceso de integración y la convivencia pacífica de los distintos grupos poblacionales de la región, sino también contra las mujeres. En particular, se profanaron imágenes de mujeres pioneras y mártires femeninas. Además, se quemaron imágenes de trenzas. Durante la guerra de enero de 2026, la trenza de mujeres kurdas se convirtió en símbolo de la resistencia de las mujeres de las YPJ, las Unidades de Protección de la Mujer.

Estos ataques tienen claramente como objetivo atacar la historia y los logros del movimiento feminista. Revelan la mentalidad masculina dominante, sexista y misógina de las milicias, que buscan suprimir la lucha por la libertad, el liderazgo social y la voluntad de las mujeres y jóvenes. Ruksen Mohammed, portavoz de las YPJ, afirmó que atacar los símbolos de las mártires femeninas constituye un ataque contra toda mujer que ha luchado por la libertad y los derechos legítimos, y subrayó que estas prácticas representan un crimen moral y nacional que no puede justificarse bajo ningún pretexto.

Como respuesta a estos ataques, decenas de mujeres y niñas se reunieron hoy en una plaza circular de Hasaka, colgando una trenza kurda en la rotonda en señal de protesta. También corearon consignas que celebraban la resistencia y la lucha de las mujeres. Subrayaron que los ataques a los símbolos kurdos no las impedirían continuar su lucha por los derechos de las mujeres y exigir garantías constitucionales para ellos, promoviendo al mismo tiempo la participación femenina en todos los ámbitos de la vida y la sociedad. En toda Rojava, las personas e instituciones del movimiento de mujeres y de la sociedad realizaron declaraciones contra los ataques, reafirmando la voluntad de convivencia pacífica, pero también llamando a las fuerzas democráticas sirias y árabes a condenar estos actos y a oponerse a ellos.

Kongra Star responsabiliza directamente al gobierno interino de prevenir estos ataques, garantizar la seguridad en Hasaka y controlar a aquellos grupos que buscan crear conflicto entre los pueblos. Pero hasta ahora, el gobierno no hace nada para detener y prevenir estos ataques. Kongra Star comentó esto: «A pesar del enfoque sincero, constructivo y positivo de la parte kurda hacia el proceso de integración, no se puede aceptar que la voluntad del pueblo kurdo no sea reconocida y que se mantenga el silencio ante los ataques a sus valores. Esta comprensión de la integración, que no toma como base la voluntad y los derechos de los pueblos, y permanece en silencio ante los ataques a su esencia, daña una vida compartida. Por esta razón, continuaremos nuestra lucha y actividades democráticas.»

Como campaña Women Defend Rojava condenamos estos ataques y nos unimos a la postura de YPJ y Kongra Star: Atacar los valores sagrados de la sociedad kurda tiene como objetivo alimentar la enemistad entre el pueblo. Atacar los símbolos de las mártires es un ataque a cada mujer que ha luchado por la libertad y los derechos legítimos. No permitiremos que esas fuerzas tengan éxito con esta estrategia odiosa, violenta, misógina y antidemocrática. Hacemos un llamamiento a mujeres y activistas feministas de todo el mundo para que muestren su solidaridad con la lucha del movimiento feminista. En estos tiempos, los ataques a los logros y a la voluntad de una vida libre de las mujeres son multifacéticos: a veces sutiles, a menudo evidentes. Debemos reconocerlos a todos y tomar las medidas adecuadas contra ellos.

¡Bijî Berxwedana Rojava!
¡Viva la Resistencia de Rojava!



¿Cómo va la integración en Rojava? Por lo que parece, no muy bien

22 de octubre, 2026

https://rojavaazadimadrid.org/como-va-la-integracion-en-rojava-por-lo-que-parece-no-muy-bien/


The Amargi – Eve Morris-Gray – 22 octubre 2026 – Traducido y editado por Rojava Azadi Madrid

A lo largo del mes de octubre, los líderes kurdos reconocieron los avances logrados, al tiempo que advertían de que aún quedaban por cumplir compromisos importantes. «A pesar de los logros alcanzados hasta ahora, el proceso de integración sigue en una fase de prueba», declaró la semana pasada a VOA la alta diplomática kurda siria Ilham Ahmed.

La integración de las antiguas Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y de la Administración Autónoma —que en su día gobernaron amplias zonas del norte y el este de Siria— en las instituciones estatales del país se ha convertido en uno de los aspectos más trascendentales de la transición post-Assad.

Desde garantizar la seguridad regional hasta la búsqueda de representación política, desde el grado de administración local hasta aspectos de la integración militar, las negociaciones sobre este proceso continúan, y las cuestiones relativas a los derechos lingüísticos, la educación y la seguridad siguen sin resolverse.

El limbo de las YPJ refleja la situación de los derechos de las mujeres en la nueva Siria

La posición de las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) dentro de las nuevas estructuras militares y de seguridad siguió siendo objeto de controversia, ya que Damasco se negó a considerar la participación de las mujeres en el ejército.

En un comunicado del 20 de octubre, las Unidades de Protección de las Mujeres (YPJ) anunciaron que aún estaban en curso las negociaciones sobre los detalles de su integración. Dos meses antes, las YPJ se habían reunido con el Ministerio del Interior del Gobierno de Transición Sirio (STG) para debatir las perspectivas de que las primeras se integraran «como una fuerza diferenciada y organizada» en la estructura de este último, según un comunicado de las YPJ.

Por el contrario, la integración de unos 5.200 combatientes masculinos de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) se completó a principios de año, distribuidos en cuatro brigadas del ejército sirio. Aunque están acuartelados en bases situadas en sus regiones de origen, forman parte del ejército nacional y se encargan de la defensa de las fronteras. Según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos, cada brigada ha completado ya un curso de entrenamiento militar en los alrededores de Damasco.

El dilema de las YPJ refleja una cuestión más amplia que está surgiendo en múltiples ámbitos: el futuro de los derechos de las mujeres y su participación en la vida política dentro de la nueva Siria. La Administración Autónoma se propuso situar el empoderamiento de las mujeres como una cuestión social central, garantizando su participación en igualdad de condiciones en los asuntos políticos y militares. El enfoque del STG es radicalmente diferente. Recientemente, la decisión de Damasco de excluir a las mujeres de varias instituciones y departamentos universitarios estatales llevó a numerosos comentaristas a advertir de retrocesos en los derechos de las mujeres durante el período de transición.

Derechos lingüísticos y representación política kurdos a medias

El 25 de agosto de 2026 se produjo un hito significativo, cuando las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) se disolvieron formalmente como fuerza militar independiente. Sin embargo, la integración militar por sí sola no puede resolver la cuestión kurda en Siria, tal y como subrayó Abdi en el Foro MERI la semana pasada.

Una base importante del proceso de integración fue el reconocimiento de la identidad, la cultura y la lengua kurdas a través del Decreto Presidencial n.º 13. Sin embargo, muchos kurdos consideran que dicho reconocimiento sobre el papel tiene un valor limitado si no se traduce en derechos significativos en las escuelas, las instituciones públicas y la administración cotidiana.

Cuando el Ministerio de Educación emitió la Decisión n.º 493, que estipulaba tres clases de lengua kurda a la semana en los centros educativos, muchos estudiantes, profesores, padres y representantes políticos kurdos lo consideraron un paso atrás, tras 14 años de educación íntegramente en la lengua materna bajo el sistema de la Administración Autónoma. Los kurdos reaccionaron con boicots escolares y protestas.

La situación de las universidades creadas en el marco del sistema de la Administración Autónoma tampoco está clara, y tanto los estudiantes como el personal se muestran inseguros respecto a sus perspectivas de futuro. En julio, el ministro sirio de Educación Superior, Marwan al-Halabi, visitó la Universidad de Rojava, situada en Qamishlo, y declaró que el ministerio estaba trabajando para integrarla en la sucursal de Hasakah de la Universidad de Firat. Sin embargo, los detalles de dicha fusión aún se están debatiendo, y la Universidad de Rojava pretende conservar cierta independencia institucional, así como la enseñanza de la lengua kurda.

Además, aunque el STG ha tomado medidas para abordar una de las principales reivindicaciones kurdas al iniciar el proceso de concesión de la ciudadanía siria a los kurdos a los que se les privó de ella en el censo de Hasaka de 1962, quienes viven fuera del país no disponen de vías para solicitarla, lo que limita su impacto.

La representación política parlamentaria es otra de las preocupaciones. En el foro del MERI, Ilham Ahmed hizo hincapié en que «las elecciones, una vida política en la que todos los sirios puedan participar y la garantía de una competencia [política] real son necesarias para que los sirios crean que pertenecen a este país y a esta identidad, y que son responsables del bienestar de Siria». El Parlamento de transición de Siria comenzó a reunirse en 2026, pero los representantes kurdos han cuestionado si las disposiciones ofrecen una representación suficiente para sus comunidades.

Además, los actores vinculados a la Administración Autónoma boicotearon todo el proceso electoral, aunque posteriormente Damasco nombró a Ahmed diputado. La transición en general sigue estando muy centralizada, lo que genera incertidumbre sobre cuánta influencia tendrán las poblaciones regionales sobre las decisiones que les afectan.

Damasco ha nombrado a Abdi asesor de la presidencia para asuntos kurdos, lo que ofrece un posible canal de representación kurda dentro del nuevo Estado, pero aún está por ver el nivel de influencia práctica que Abdi tendrá en el cargo.

Tensiones sociales e inseguridad

El acuerdo de integración, por sí solo, no puede resolver los agravios de larga data ni garantizar la seguridad de todas las comunidades. En la ciudad de Hasaka, los residentes árabes del barrio de Ghweiran han protestado por lo que perciben como una falta de control del Estado central sobre la zona, mientras que las manifestaciones en las que se profanaron públicamente banderas y símbolos kurdos desataron el temor a la violencia intercomunitaria. El gobernador kurdo de Hasaka, Nour al-Din Ahmed, culpó a los sectores opuestos al acuerdo de integración de avivar las tensiones en la ciudad.

Una de las disposiciones del acuerdo de integración del 29 de enero era el retorno de todas las personas desplazadas. A medida que las fuerzas turcas y las milicias afines se retiraban de bases clave en Afrin y Serê Kaniyê, el STG y los órganos de la Administración Autónoma organizaron conjuntamente una serie de convoyes de retorno. Más recientemente, 645 familias desplazadas de Serê Kaniyê emprendieron su viaje de regreso el 21 de octubre, lo que supuso el sexto convoy de este tipo hacia la ciudad y sus alrededores desde que comenzó el proceso de retorno el 10 de agosto.

Sin embargo, las condiciones de seguridad en Serê Kaniyê siguen siendo inestables, ya que abundan las milicias armadas vinculadas a las facciones turcas aliadas que gobernaron la zona durante mucho tiempo, lo que impide el regreso de las familias kurdas desplazadas. No parece que se contemple una retirada militar turca completa de las regiones del norte de Siria que Ankara ocupó a partir de 2016.

El 20 de octubre, el ministro de Defensa turco, Yasar Guler, declaró a la AFP que Ankara tiene la intención de mantener su presencia militar en Siria e Irak, afirmando: «Cuando consideremos que se han cumplido las condiciones necesarias en materia de seguridad regional y fronteriza, se reconsiderará la situación de nuestras zonas de base y nuestra presencia en la región».

Si Turquía conserva cierto grado de influencia en materia de seguridad en los alrededores de Serê Kaniyê, muchas familias kurdas desplazadas consideran que las perspectivas de un retorno seguro son dudosas. El 21 de octubre de 2026, los habitantes de Serê Kaniyê que llevan viviendo en el campamento de desplazados de Washokani desde 2019 levantaron barricadas con neumáticos en llamas en la carretera que conduce al campamento, en protesta por la imposibilidad de regresar a sus hogares.

La reconciliación tras los combates de enero de 2026 plantea nuevas dificultades. Los familiares de los combatientes de las SDF que siguen desaparecidos desde la ofensiva del STG han exigido información sobre sus seres queridos. Las familias de Kobani denuncian la desaparición de unos 80 combatientes y exigen que se aborde la cuestión con transparencia para no socavar la confianza en el proceso de integración.

El proceso de integración sigue en cierto modo estancado, debido a las visiones contrapuestas que persigue cada parte. Damasco sigue abogando por un Estado centralizado, mientras que los representantes kurdos buscan poderes decisorios locales significativos. La distinción práctica entre una cierta descentralización administrativa concedida por el STG y una auténtica gobernanza local con poder político sigue siendo objeto de controversia.









 

 

 

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