domingo, 21 de julio de 2024

Belaunaldi krisia. Ok boomer (BELARRIJANA 04). Gedar TBko Z belaunaldikoen ikuspuntua.

 

 


 

Aspalditik onartu genuen belaunaldi militante iraultzaile edo eraldatzaile ezberdinen artean komunikazio politiko irekiagoa ezartzeko zailtasuna. Bereziki, Boomer edo X belaunaldietan kokatzen garenon eta Z. belaunaldiaren artean. Batez ere, Z belaunaldiak belaunaldi arrakala (edo haustura) ezartzea erabaki duelako, besteak beste konbentziturik, pentsatzen edo egin genuena (gure asmakuntzak eta gure akatsak) interesatzen ez zaizkielako. Erabaki politiko bat da, eta oso errespetagarria (gustatu ala ez). Hala ere, boomer eta X belaunaldietako militanteak ez gara gutxi, Z belaunaldiaren planteamenduak eta ikuspuntuak zehatz-mehatz ezagutzea gustatuko litzaigukeenak, nahiz eta horretarako bidea bakarrizketa bat izan, non belaunaldi Zk hitza hartu, eta besteok adi entzun.

 

Entzute hori nola artikulatu behar genuen bueltaka ari ginenean perla bitxi batekin topo egin dugu: Gedar TBren Belarrijanako laugarren bideo/podcast-a, Belaunaldi krisia. Ok boomer izenekoa, non, modu desenfadatuan (ateraldi mamitsuak ere), Mugimendu Sozialistako bi pertsonak Bommerretik Z-ra doazen belaunaldi bakoitzaren deskribapena egiten duten, haien ikuspuntuetatik.

 

Bideo entretenigarria eta informala da (baina asmo politikoarekin, zentzu onean), eta lehen 45 minutuak eta azken ordu laurdena gomendatzen dizkizuegu bereziki. Ideia asko gustatu zaigu. Hori bai, ea jarraipena ematen diozuen, eta planteamendu berberarekin beste arlo batzuk jorratzen dituzuen;  esate baterako, zuen begiradatik nola ikusten dituzuen belaunaldi bakoitzak politika, militantzia, konpromisoa edo iraultzaren inguruko izandako jarrerak (edota deribak). Hori jakiteak zuek hobeto ulertzen seguru laguntzen digula. Hala bedi!! eta 999 eZker egilei!!




sábado, 6 de julio de 2024

La Comunidad Autoorganizada. Notas para un manifiesto comunero (Miguel Mazzeo)

 


 

 Al no centrar todas las expectativas utópicas en el momento de la revuelta, de la rebelión, de la refundación de la polis, o de alza del conflicto social –ya sabemos que son momentos esenciales del autoaprendizaje y la autoeducación popular, pero también sabemos que son extraordinarios y atípicos– hemos intentado pensar las posibilidades de creación de una subjetividad revolucionaria y de una política radical (orientada a la refundación de lo político y a la producción de comunidad) en los momentos de estabilidad o de reflujo, en las temporalidades que parecen imperturbables, cuando no abundan los indicios de intervenciones práctico-críticas radicales, cuando no asoman las fuerzas desbordantes: una política radical y un tipo específico de acción directa para los “tiempos ordinarios” (superficialmente ordinarios). Una política de la espera. Pero no de una espera pasiva, sino de una espera que va abriendo brechas y va construyendo la trasformación. La comunidad autoorganizada es un territorio de la espera activa, un campamento en que se preparan las “utopías generales”.

En esta línea, consideramos que el marxismo no debería ser reducido a una “filosofía de la crisis” o a una “filosofía de la revolución” (a una filosofía que entiende a la revolución como acontecimiento y no como proceso). El marxismo es eso, sin dudas, pero es más que eso; es, al decir de Antonio Gramsci, una filosofía de la praxis. Ese reduccionismo, junto a otros similares, idealiza algunas vías y niega la diversidad (y la posible complementariedad) de los caminos emancipatorios y de los agenciamientos colectivos revolucionarios

(…) Queremos insistir en un ítem: lo que nos importa en verdad es aquello que, en las mismas sociedades capitalistas, desborda las relaciones sociales capitalistas, lo que no las reproduce (y no reproduce la totalidad del capital); lo que permite romper el círculo vicioso entre el ser social (ser en/para el capital) y la conciencia. Las praxis que remiten a otros modos posibles de la existencia: modos cooperativos, solidarios, afectivos y éticos. Las praxis que brotan de la tozudez del ser social y de la inteligencia de la lucha de clases, que moldean los enfrentamientos colectivos y que expresan políticamente el rechazo a la división del trabajo, a la disímil distribución del producto social y a la elevación de la propiedad privada a categoría ontológica.

(…) Esta universalidad no esquiva el mayor de los desafíos posibles: reconstruye un singular en el seno de un plural. Para horror de las, los y les intelectuales “post”, reinstala la idea (y recoge las hipótesis abandonadas) del sujeto histórico transformador del mundo y la vida, del fundamento y la esperanza. Tengamos presente que de esta última idea se alimentan las revoluciones y menos, mucho menos, de la desesperación. Al mismo tiempo, la universalidad de marras reconoce el valor de la lucha por lo perdurable.

(Miguel Mazzeo, autor del texto)

 

A lo largo de las páginas de este libro, desde las lecturas y críticas sobre la modernidad, sobre la necesidad de renovar universales emancipadores, sobre los puntos de partida, hasta los planteamientos sobre la prefiguración, las TATC, la relación y la lucha contra, desde y más allá del Estado, y los diferentes aspectos relacionados con las transiciones la democracia comunal y la comunidad se encuentran una y otra vez como parte de un mismo puzzle, como parte de una misma totalidad política que clama futuro desde el presente. Como decíamos al inicio, reflexiones como las que se esbozan en este libro son fundamentales, y más en el tiempo histórico de crisis decadentes que nos ha tocado vivir, y dónde otra vez las tensiones entre lo mejor y lo más rancio y conservador del género humano lucharán ante los tiempos difíciles que vienen para la humanidad. Frente a las posiciones de derechas que plantearán salidas populistas, ultraliberales y fascistas, se deben alzar las comunidades autoorganizadas con planteamientos colectivos para abordar las necesidades concretas del presente pero con una perspectiva y discurso de largo alcance. En esa batalla, la construcción y el despliegue de las comunidades autoorganizadas será fundamental. Por ello, acabamos reconociendo el esfuerzo y dando las gracias a Miguel Mazzeo por la contribución que hace con este texto para las luchas sociales y subalternas. Nos parece que hace una bonita y necesaria aportación desde esa espiral praxista de la práctica-teórica-práctica para seguir construyendo el paradigma de la democracia comunal ensayado y experimentado desde los procesos y los laboratorios populares. Sigamos alimentando el hilo comunal que atraviesa la historia, sigamos sembrando desde las comunidades autoorganizadas praxis presentes llenas de futuro.

(Saul Curto, en el epílogo del texto)

 

 

A veces, nos dan tentaciones de comentar textos sin desvelar su autoría, para que no funcionen los prejuicios, y poner sobre la mesa también el hecho de que entre las distintas propuestas o prácticas revolucionarias y populares/comunales puede haber más puentes de los que parece… si no fuera porque, en no pocas ocasiones, nos vencen esos prejuicios sobre quién sea la persona que lo firma. Luego, nos damos cuenta de que si, como en esta ocasión, lo que queremos es acercaros partes de un texto como incitación a la lectura completa… pues el anonimato es imposible. Algo de esto nos ha sucedido con “La Comunidad Autoorganizada. Notas para un manifiesto comunero” de Miguel Mazzeo (publicado recientemente por la Editorial el Colectivo) que es el libro que hoy traemos a este blog y del que os dejamos una recopilación de algunos capítulos o partes del mismo que ya han ido apareciendo en distintos lugares

 

Porque, por ejemplo, hay partes del texto que creemos que, sin conocer previamente su autoría, podrían llegar a pensarse hechos por alguien como Gustavo Esteva:

sábado, 22 de junio de 2024

¿Hacia una nueva guerra civil mundial? (Maurizio Lazzarato)

 


 

 

Occidente está muerto, pero no lo sabe o prefiere no saberlo. El genocidio en directo marcó su certificado de defunción, el punto de no retorno.

El fin de su hegemonía desatará una violencia de la que empezamos a tener una idea con el genocidio en curso. Sin duda llevará tiempo, pero parece irreversible. La pregunta que cabe formularse, entonces, es: ¿quién ganará y con qué nueva «tabla de valores»? ¿Qué orden global y local impondrán los ganadores? ¿Y cómo actuar en un interludio que corre el riesgo de ser duradero, incluso porque no es la imposición del caos una opción que deba descartarse?

La decadencia de Occidente debería especificarse como la decadencia del hombre occidental, blanco y varón, capitalista y colonialista, animado por una sed infinita de apropiación del otro, de la naturaleza, de las mujeres, de la riqueza, institucionalizados en la propiedad privada, el único valor verdadero de nuestra sociedad.

El par de conceptos de Nietzsche citados anteriormente por Benjamin deberían reformularse hoy de esta manera: el «buen occidental» y el «último hombre» se fusionan en el concepto del «último occidental», el hombre que no quiere morir, que no tiene el coraje de superarse a sí mismo, que es incapaz de inventar una nueva humanidad, pero reproduce guerras y genocidios porque considera su raza «tan inextinguible como la de las pulgas».

Solo a condición de superar al último occidental, una parte de la cultura que fue elaborada en Europa podrá contribuir a la construcción de una política y de una cultura no capitalistas

 

 

Estas contundentes afirmaciones son parte del texto que os queremos acercar en esta oportunidad ¿Hacia una nueva guerra civil mundial? (Tinta y Limón y Traficantes de Sueños, 2024), de Maurizio Lazzarato.

 

Lazzarato es un autor cuya perspectiva revolucionaria de fondo no compartimos, a la que quizá se podría calificar como leninista, pues como él mismo dice en el texto: Me siguen llamando leninista como si fuera una ofensa, pero no veo a quién acudir para hablar de guerra, guerra civil y estrategia, es decir, del presente. Al obrerismo, al postobrerismo, a la escuela de Frankfurt, a Deleuze y Guattari, a Foucault, a la teoría del Homo Sacer, a Negri y Hardt, a Judith Butler, a varios feminismos, a Rancière, a Badiou, a Laclau, etc. Todas estas teorías literalmente implosionan ante la guerra y la guerra civil. Podemos recuperar conceptos de cada una de ellas, pero solo insertándolas en el marco de la guerra y la guerra civil. El último debate serio sobre estas cuestiones lo iniciaron los revolucionarios de la primera mitad del siglo xx, y es a partir de aquí que podemos empezar a entender cómo continuar, reinventándola, esta gran tradición

 

Aclaremos, no obstante, que en su texto se pueden encontrar coincidencias expresas con autoras como Silvia Federici o Raquel Gutiérrez. Pero, más allá de coincidencias o divergencias con su perspectiva revolucionaria, el texto de Lazzarato creemos que pone sobre la mesa análisis, debates, interrogantes y críticas que -sea cual sea nuestra perspectiva- haríamos bien en tener en cuenta, pues inciden en algunas cuestiones que nos parecen fundamentales. Por eso, más que entrar al debate sobre las tesis del autor, vamos a recoger algunas de esas cuestiones aludidas, que probablemente os lleven a la lectura más completa del texto, al menos a partir de la página 100, que, a nuestro entender, es cuando comienzan las aportaciones más interesantes.

 

Como ya hemos visto en los párrafos que encabezan esta entrada, en el texto encontramos una crítica tan aguda como, a nuestro entender acertada, sobre el europeísmo capitalista:

jueves, 6 de junio de 2024

EN LA LINEA DE QUIEBRA (Corsino Vela) Crisis estructural y mentalidad en la sociedad de consumidores

 


 

Mentalidad, ideología y quiebra del modo de reproducción social


Hasta ahora, la crítica política se ha planteado en términos ideológicos, o sea, en el plano de las diferentes ideas o interpretaciones de la reproducción humana de acuerdo con un ideal de justicia social, equidad, etc. Esa fue la línea crítica seguida por el movimiento obrero industrial en todas sus expresiones, reformistas o revolucionarias, que se hallaban inscritas en el marco conceptual productivista de la relación social de capital de entonces (dominación formal). Aparentemente, formalmente, el problema se reducía a la apropiación de los medios de producción por los trabajadores y a una justa redistribución del trabajo y de su producto.

Sin embargo, la crisis general del modo de reproducción capitalista en la que estamos inmersos y cuyas manifestaciones abarcan a todos los aspectos concernientes a la reproducción de la vida humana y del planeta, en su dimensión económica, como social, ecológica, cultural, psicológica, es indicativa de que nos encontramos en una tesitura histórica de transformación radical de aquella problemática que no se resuelve simplemente en el cambio ideológico, sino que se refiere a un cambio de la mentalidad que rige la relación del ser humano con el mundo.

De hecho, no estamos emplazados solamente a un cambo ideológico en cuanto a la forma de distribución del trabajo y de su producto, sino a un cambio de mentalidad que concierne a la propia concepción y función de la actividad humana en la reproducción social. Un cambio respecto a la concepción hasta ahora vigente en que la actividad humana reproductora de la sociedad está circunscrita a la relación asalariada, la producción de valores de cambio (mercancías) y su intercambio de acuerdo con un principio de equivalencia universal que remite, precisamente, al tiempo de trabajo, el tiempo histórico como progreso, etc. Asimismo, son estos factores, que sostienen la formación social capitalista y que entran en fase crítica, los que conforman la subjetividad productora y consumidora del mundo convertido en mercancía.



Como ya habréis deducido, tenemos nuevo libro/herramienta de Corsino Vela, ya que Traficantes de Sueños acaba de publicar el texto que tiene por título el que encabeza esta entrada. Y al quinto capítulo del mismo corresponden los párrafos que acabáis de leer.

Sabemos que sois muchas las personas (especialmente entra la juventud revolucionaria) que sabéis sacarle bastante provecho a los textos de Corsino, y os podemos asegurar que este no va a ser una excepción. Porque incluso alguien con muy escasa preparación en las cuestiones que aborda, como quien esto escribe, ha tenido la sensación al leerlo (y en algunas partes releerlo para asimilarlo bien) de que, a diferencia de tantos y tantos textos que sobre la actual situación circulan, Corsino atina de pleno al plantear la cuestión de fondo en unos parámetros novedosos, que abren camino para debates y, sobre todo planteamientos de acción y lucha nuevos: no solo de trata de la crisis terminal y estructural del capitalismo, sino que para hacerla frente va a ser necesario un cambio de mentalidad muy profundo, como ya hemos visto que señala en los párrafos iniciales de esta entrada.

Pero, hechas estas puntualizaciones, dejemos que sea el propio Corsino quien nos resuma el contenido de los capítulos del libro:

La transformación de los países capitalistas desarrollados desde la actividad industrial hacia la sociedad de servicios, materializa la contradicción fundamental del modo de reproducción social capitalista a través de la desproporción creciente entre el trabajo productivo y el trabajo improductivo, causa de la crisis estructural rampante en la que nos encontramos. Este es el punto de partida de la crítica de la economía política del capital en crisis que aquí se propone, a través de hechos y circunstancias cuya línea argumental está impregnada de la teoría marxiana del valor (capítulo UNO)

El desequilibrio entre trabajo productivo e improductivo es de tal magnitud que las medidas o contratendencias orientadas a atajar las condiciones de crisis resultan prácticamente inoperantes, lo que lleva a pensar que nos encontramos ante los límites históricos objetivos del modo de reproducción social capitalista (capítulos DOS)

En correspondencia con esos límites objetivos, la masa de población proletarizada adscrita a las actividades económicas improductivas tiene claras implicaciones políticas en cuanto a la formación de una subjetividad desactivada en su potencial antagonista, replegada a la lógica del mercado y del progreso tecnológico (crecimiento sostenible) (TRES).

El cuarto capítulo (CUATRO) precisa la referencia para la teorización de la línea de quiebra desde la crítica del valor, más allá del econocimismo y de la fenomenología descrita en los capítulos precedentes, a fin de explorar en la crisis de la subjetividad consumidora (y desactivada), como figura emblemática de la sociedad terciarizada, así como las posibilidades de su superación.

Por último, la constatación de los límites objetivos (económicos) y subjetivos, y de las contradicciones, realizadas en el estado actual del mundo (guerras, hambre, pandemias, cambio climático), define igualmente una situación que, como en periodos de quiebra de los modos de reproducción social a lo largo de la Historia, comporta no solamente profundos cambios materiales, sino también mentales, psicológicos, ideológicos, culturales que impulsan la emergencia de una nueva mentalidad, despegada de la noción de valor. Sobre eso versa el capítulo CINCO.

En su conjunto, -y pretenciosidad aparte-, estas páginas son un intento de teorizar los límites del modo de reproducción capitalista haciendo inteligible la realidad en la perspectiva de la tradición crítica de la sociedad capitalista y, por tanto, orientada a la posibilidad de su transformación.

En cualquier caso, cada sección o capítulo puede leerse de forma independiente puesto que cada uno aborda de forma específica un ámbito de reflexión en torno a esa línea de quiebra estructural que constituye el límite histórico del modo de reproducción social capitalista.


Sabemos también que para después de verano Corsino estará por estas tierras, pero no le gustaría tanto hacer la típica presentación del texto, sino talleres porque le “parece más interesante discutirlo, contrastar los puntos de vista de con quienes lo hayan leído o tengan interés en mostrar sus discrepancias o su concordancia con nuevas aportaciones alguno de los aspectos abordados”. Así que puede ser un plan interesante para los meses de verano, hacerse con el libro (en versión papel o pdf, que no tardará en colgar Traficantes) y comenzar a exprimirle su sustancioso jugo.

jueves, 23 de mayo de 2024

ENVÍOS DESDE OTROS MUNDOS POSIBLES. (EJERCICIOS DE IMAGINACIÓN RADICAL. Irmgard Emmelhainz)

 


 

(…) las historias de autonomías y luchas registradas en este libro nos permiten ver que la realidad del presente contiene el futuro como un amplio rango de posibilidades y que la selección de una posibilidad entre varias no está prescrita de manera determinista en tendencias del presente que podríamos imaginar. Más bien, vemos que existe un conflicto entre las posibilidades emergentes y el paradigma dominante, entre la potencia y el poder que estructura el presente como una prescripción, excluyendo, erradicando e invisibilizando otras posibilidades. Por eso, para comenzar a socavar el punto de vista desde el cual el colonialismo —culpable también del cambio climático, como ya se ha demostrado— hace sentido, y partiendo de la idea de que la descolonización no es un intento por regresar a un pasado precolonial idealizado y pastoral o a una subjetividad precartesiana, y de que los experimentos utópicos del siglo xx para vivir en comunidades fuera del capitalismo fracasaron, propuse estos “ejercicios de imaginación radical”. Tales ejercicios impugnan el orden social para romper con la separación entre la producción y la reproducción de la vida cotidiana, de las condiciones materiales y su realización. El objetivo no es la puesta en crisis del monopolio de las decisiones sobre los asuntos fundamentales de lo público en manos de la élite ni cimbrar su legitimidad, sino, más bien, reimaginar la vida colectiva a partir del desplazamiento de la centralidad del Estado y el poder instituido como sitios de lo político y de las corporaciones como el pilar del sustento de las vidas.

 

 

 El libro que os acercamos en esta ocasión, Envíos desde otros mundos posibles (Ejercicios de imaginación radical), Irmgard Emmelhainz (Bajo Tierra Ediciones, 2023) es de esos textos que es difícilmente clasificable. Para empezar, porque tiene dos partes muy distintas (o no tanto). La primera parte y principal (al menos por extensión, ya que supone dos terceras partes del texto) es ficción política, aunque no tanta ficción. Porque en ocasiones, el futuro desde el que nos habla, solo se puede entender recordando el actual presente, al que nos lleva de la mano por la guía del pasado. Y aunque es ficción, hay mucho más de realidad de lo que parece, incluso en nombres y situaciones (para quienes no conocemos con detalle la realidad mexicana, se puede comprobar con la ayuda de un buscador), y muchos beberes de mundos reales muy diversos:

 A través de ficciones cortas y medianas inspiradas en la ciencia ficción clásica (Philip K. Dick, Margaret Atwood) y más reciente (Octavia Butler, Sue Burke, Reza Negarestani), así como en literatura sobre los pueblos indígenas de México y sus luchas políticas (Rosario Castellanos, Héctor Aguilar Camín, Carlos Montemayor) imagino nuevas formas de producción, de relaciones sociales y económicas, en una mezcla del aspecto especulativo de la ciencia ficción —dejando a un lado la dictadura de la automatización como la causa del destino amargo de los humanos—, la intensificación de ciertos rasgos o prácticas del presente yuxtapuestos con conceptos y prácticas como el Ubuntu sudafricano, la comunalidad oaxaqueña, la filosofía de las cooperativas urbanas que venden de manera independiente cosechas de alimentos, policías comunitarias, nuevos modelos legislativos que combinan la iniciativa privada con la pública —las Zonas de Desarrollo Económico y Social (zodes) o las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (zedec), como Santa Fe—, la lógica de paranoia tras comunidades amuralladas, la forma en que se legislan Christiania, el barrio autónomo de Copenhague y otros squats europeos, Auroville, la comunidad experimental en el sur de la India, o las comunidades indígenas de México a partir de la ley de usos y costumbres, por ejemplo, Ostula y los Caracoles zapatistas. Mis ejercicios de imaginación radical son especulativos, utópicos, descabellados, crudos, violentos y contradictorios. Su objetivo es imaginar el camino hacia la autonomía para decidir los procesos de desarrollo territorial, la regulación del uso del suelo y la administración de los comunes, con la meta de producir la vida de manera comunitaria con base en la dignidad, la autonomía y la capacidad de cooperación y ayuda mutua. Sobre todo, pretendo poner en cuestión el obsoleto aparato del Estado-nación, que no es más que el operador de los intereses corporativos del capitalismo absolutista y el extractivismo que están poniendo la extinción masiva del planeta y el cambio climático en esteroides.

 

Pero veamos un ejemplo de la imaginativa manera en que la autora sabe unir experiencias de lucha de distintas zonas y momentos del mundo, y hacerlas coincidir en una proyección futura que parte de una realidad concreta:

 El helicóptero de la policía flota sobre el campamento; su sonido metálico rugiente parece no ceder; en la noche, su dedo divino de luz penetra nuestras cabañas y casas de campaña. Su presencia nocturna diaria nos ha hecho difícil dormir las últimas dos semanas. Hasta dormir es un crimen en la Zona de Defensa de Atenco. La zda abarca 4 000 hectáreas de territorio autónomo y existe desde hace 20 años. En 2006 logramos detener un desalojo; las autoridades nunca han querido establecer un diálogo ni mesas de negociación. La zda es habitada por activistas radicales y gente originaria de la zona organizades en contra de la construcción del megaproyecto de muerte llamado Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. La premisa de nuestra ocupa es que “sólo el territorio habitado puede defenderse”. Hace cuatro años, la zda fue violentamente desalojada por 4 000 granaderos, vehículos blindados, excavadoras, balas de goma, drones, granadas de gas y bombas de sonido. Inmediatamente después del desalojo, las autoridades procedieron a construir el proyecto del aeropuerto. Los habitantes de la primera zda nos dispersamos, hicimos otras vidas mientras los constructores lograron avanzar el 70% de la construcción del aeropuerto, hasta que el nuevo gobierno decidió cancelar el proyecto. Sin embargo, el daño medioambiental ya estaba hecho, la gente despojada, la zona violentada. Pocos meses después de que se paró la construcción, los antiguos habitantes de la zda regresamos a crear el laboratorio más grande de los comunes urbanos en América Latina dentro del esqueleto del aeropuerto a medio construir: en un par de años establecimos 400 espacios habitacionales con milpas, jardines de plantas medicinales, una granja para producir huevo, una pequeña fábrica de queso, un taller de producción de pasta, un alambique artesanal.

 

 Si la primera parte nos sorprende y encandila por su imaginación y capacidad de combinar realidades tan diversas, la Segunda Parte, titulada Llamado urgente a ejercer la imaginación radical, nos parece toda una sugerente propuesta para la transformación político social en los tiempos actuales.

 Comenzamos descubriendo que más allá de su demostrada capacidad de imaginación, es mayor todavía su capacidad de observación sin dejarse arrastras por las visiones interesadas de la realidad que se nos tratan de imponer:

viernes, 10 de mayo de 2024

Revolucionando las revoluciones de la mano de Azize Aslan

 


 

 

 

En la anterior entrada de este blog comentábamos de pasada un texto que nos parece fundamental para quien seria y sinceramente apueste (y cada vez es más necesario) por revoluciones transformadoras. Se trata de Economía anticapitalista en Rojava. Las contradicciones de la revolución kurda., de Azize Aslan. El libro es todo un tesoro por múltiples razones (que seguiremos desgranando en próximas entradas), pero hoy nos queremos centrar en tan sólo 30 páginas del mismo, en las que creemos que con tanta certeza como sinceridad, desnuda algunas de las crudas realidades de las revoluciones tradicionales y de las movimentistas. Finalmente, aporta alguna de las claves fundamentales de las dos revoluciones que hoy en día están avanzando, precisamente por haber sabido revolucionar la idea de revolución.

 

Si las reflexiones nos parecen muy acertadas, más lo son todavía por venir de alguien que conoce a fondo las revoluciones kurda y zapatista y que, además, en otros capítulos, demuestra la suficiente capacidad crítica como para poner sobre la mesa algunas de las contradicciones a las que tienen que ir haciendo frente estas revoluciones en su día a día. Es otra forma de practicar esas revoluciones.

 

Para que os hagáis una idea de lo que os vais a encontrar en esas 30 páginas, aquí os dejamos unos ejemplos de cada una de las cuestiones señaladas.

 

 

 Cuando pensamos en la revolución, con los conceptos de la izquierda tradicional, vienen a la mente los debates fundamentales como la toma del poder, el papel representativo del partido político, el rol de la vanguardia y la posición central del proletariado. Cuando escucho o sigo estas discusiones, lo primero que puedo ver es que la idea de revolución se ha racionalizado en el contexto de la ideología; y eso causó que la idea de revolución fuera discutida como un proyecto aplicable. Se planifica, paso a paso, una revolución científica que Engels llamaría socialismo científico

 (…) Necesitamos un pensamiento crítico para repensar la revolución y una mentalidad que primero se critique a sí misma e imagine el significado nuevo de revolución. Las ciencias sociales, que han sido contaminadas por el positivismo constituyen una crítica basada en la crítica del otro. Por lo tanto, si hoy queremos repensar a la revolución, primero debemos de dejar la mentalidad que entiende a la libertad desde la perspectiva de liberar al otro y la que comprende a la lucha desde la distinción entre sujeto-objeto.

 

 

Sin embargo, todos estos movimientos que han hecho contribuciones significativas al pensamiento revolucionario después de siglo XX, están desapareciendo tan rápido como aparecen, pero han alcanzado a millones de personas y han servido para reunirlas a pesar de sus diferentes existencias y perspectivas y movilizar a muchos grupos políticos para el proceso de la insurrección; también para generar muchas prácticas comunitarias que contribuyen a la democratización de las relaciones sociales. En el momento de muchas rebeldías, los sujetos rebeldes, ponen en su agenda común la idea de organizar una red o una plataforma, aun no han creado una organización que conecte las resistencias de diferentes geografías. Las que se han creado no cumplen su función. Después de los grandes movimientos, quedan solo las asambleas en las que participa poca gente; los espacios ocupados, que muchas veces se cierran o se convierten en un centro social; las fábricas recuperadas, que no pudieron romper la lógica de la acumulación capitalista; y muchos más ejemplos aislados. Es decir, como los movimientos del siglo XX que se referían a la captura de poder estatal con las ideas del partido-estado, estos movimientos del siglo XXI, que se refieren a las relaciones horizontales sin orden, sin una organización específica y sin líderes, tampoco han creado un cambio real (la destrucción del capitalismo en el sentido radical) o la emancipación social. El capitalismo actualmente mantiene su soberanía y explotación sumando que las personas son mucho más desesperadas por una vida de buena posición económica y obedientes a un Estado cada vez más violento y que sabe cómo suprimir los movimientos que van en contra del sistema

Uno de los dos fenómenos importantes que llevan a estos movimientos al colapso, según mi opinión, son las preocupaciones y reacciones por la idea de “la organización” (no del partido); y el otro es que las prácticas como asambleas, cooperativas, foros, ocupas etc., no han logrado socializarse. Las grietas que no pueden encontrar base social permanecen como experiencias románticas o de colectivos de élite, pequeños grupos familiares, y se vuelven invisibles bajo la hegemonía del capitalismo sin un poder para transformar las relaciones capitalistas

 

 

Ni la experiencia de Chiapas ni la experiencia de Rojava, pueden considerarse por separado de las raíces que traen desde la izquierda tradicional; son raíces fundamentales que siguen determinando el proceso de esas revoluciones. Pero, al mismo tiempo, ambos movimientos han logrado reconstruir su estructura organizativa y su pensamiento de la lucha desde la crítica a la izquierda tradicional. La organización y organizarse, que son vitales en ambas revoluciones, tienen las huellas de la estructura jerárquica de la izquierda tradicional, pero también han podido crear una estructura organizativa que asume las formas de la resistencia de los pueblos. Y más allá de una nueva estructura organizativa, transciende a la jerarquía y la resistencia pasiva en el proyecto de la autonomía. La base de esa forma de organización es la contradicción entre el verticalismo y la horizontalidad, estructura militar y estructura civil, rebeldía y autonomía.

(…) Los mecanismos que facilitan tener un diálogo mutuo, un cambio mutuo y un proceso de reconocimiento mutuo son crítica-autocrítica, plataforma, tekmil e informe que después de la transformación del PKK y el objetivo de la lucha, se han convertido en los elementos indispensables para los procesos revolucionarios. Permiten el establecimiento de un proceso de diálogo horizontal entre los militantes de la organización y el pueblo y eliminan la distinción sujeto-objeto entre la organización y la sociedad. Además, estos métodos, que por ejemplo los zapatistas definen como “interpelar” o “vigilancia” permite a estas estructuras, aunque estructuralmente contradictorias, existir y funcionar juntas. De lo que estoy hablando, es de un estado de ánimo y una armonía entre la organización político-militar y las organizaciones de personas civiles, donde uno desempeña un papel en el que no es más fuerte ni superior que el otro; excepto cuando el momento de la revolución lo exige, alguno toma el papel principal, pero la presencia de uno no representa una amenaza para el otro. Esto nos muestra que la revolución se construyó sincrónicamente entre estos sujetos. Hay que tener en cuenta que estos mecanismos no existen solo para escucharse unos a otros, sino también para producir el reconocimiento y la estrategia revolucionaria, y asegurar la continuidad de la revolución desde el acto mutuo.